martes, 23 de marzo de 2010

LA GARGANTILLA NEGRA



Busco tu recuerdo entre las sombras de un aciago atardecer de invierno, y tan solo recuerdo tu perfume, tu olor a Nenuco... y a canela...



Lo que empezó siendo el típico "favor a la hermana pequeña de un amigo que quiere hacerse un book pero no tiene dinero... y como tú haces buenas fotos", se convierte en una experiencia que puede marcar tu vida entera... y un poco más...


Sí, por supuesto, fue una tarde entera, en el Parque Del Retiro, haciendo más de doscientas fotos, para escoger finalmente unas treinta... Pero la mayor sorpresa fue el conocerla... Elisa... Una hermosa muñequita rubia, menuda, exquisitamente formada, con unos increíbles ojos verde esmeralda, labios escasamente perfilados... y los dientes más blancos que he visto en toda mi vida... Eso por no mencionar sus piernas, perfectas... Realmente, con su sonrisa, iluminaba el mundo... Y todo colaboraba incluso el otoño, con los ocres y los rojos de la naturaleza, todo el entorno se había puesto de acuerdo para que Elisa estuviera radiante...


Siempre tan previsora, y dispuesta a aprovechar lo más posible aquellas horas, se había traído una maleta entera llena de ropa, para poder escoger la que más le favoreciera: el banco sobre el que la abrimos terminó pareciendo un mercadillo de ropa de segunda mano... Afortunadamente, estaba abierta una de las cafeterías junto al parque, y fueron tan majos que incluso nos guardaron la maleta detrás de la barra... Vale, no fue solo una cuestión de "ser majos", sino de los 50 euros que les ofrecí por el "favor", aunque de todas formas creo que aumentaron mucho las consumiciones... solamente por ver a Elisa...


Ella tenía un gusto increíble, un ojo para los complementos, para las texturas, para aquello que "le quedaba bien", que simplemente fue cuestión de escoger los diversos sitios, y hacer las fotos... y poco más... Recuerdo perfectamente cada modelo, aunque por supuesto tengo mis favoritos... Como aquél vestido de lino blanco, largo, con un fajín de color granate, sandalias de cuero, y un sombrero de paja, que realmente no se puso... Aquél primer plano de su torso y su cara, junto al lago, con el sol reflejándose en el agua... Otro modelo, con vaqueros, blusa de cuadros rojos y blancos entreabierta, y botas de cow-boy, apoyada contra una da las farolas... O con la falda ibicenca en azules y turquesas, y la parte superior del bikini negro... Elisa iba escogiendo cada uno de los estilos, y en cierto modo, todos los parroquianos se quedaban en suspenso cada vez que ella entraba al servicio a cambiarse... Fueron siete conjuntos, de muchos estilos... Pero el último, el que generó incluso una pequeña ovación, fue el vestido de noche azúl petróleo, de cuello barco, adornado con una gargantilla de cristal de Swaroski y pendientes a juego... Como había poca luz en el exterior, Antonio, el encargado de la cafetería encendió sus propias farolas, y aprovechando que había un poco de niebla, aquella última foto de Elisa quedó realmente espectacular...
Después de darle las gracias efusivamente por toda la ayuda prestada y deslizarle otro billete de 50 en la mano, Elisa y yo recogimos toda la ropa, la guardamos en la maleta, y ya con el sol menguante, y con su ropa de calle (vaqueros, jersey de cuello vuelto negro, chupa de cuero, y el pelo suelto), le hice una última foto de perfil, un contraluz tan forzado que solo se ve el negro, y que ilustra estas líneas... Me dió un fuerte abrazo, pegándose tan completamente a mí, que mi única intención era mimarla, protegerla, que mis casi cuarenta ños le sirvieran de refugio en sus dieciocho recién cumplidos... Quedamos en vernos cinco días después, en mi casa...
Pero nunca acudió... Y yo me olvidé temporalmente de las fotos, pues de todas formas ya tenía bastante con mi propio trabajo, como para andar preocupándome por una "muñequita linda, de cabellos de oro..." ¡Qué equivocado estaba!
Me enteré de lo sucedido una semana más tarde... Mientras se dirigía al acceso del metro de Retiro, ya en el subterráneo, uno de los presuntos "humanos" que se refugian del frío y de la lluvia en aquella zona se encaprichó de la maleta y de su contenido ("paa mi mujé", explicaría más tarde a la Policía... cuando ni siquiera estaba casado, ni tenía pareja)... Y no se le ocurrió mejor manera de conseguirlo que levantarse detrás de Elisa y, sin pronunciar una sola palabra, sujetarle la barbilla hacia arriba, y rebanarle el cuello con una antigua navaja de barbero... Y ella se quedó tendida en el suelo, en medio de un oscuro charco de sangre que iba creciendo rápidamente (le cortó la carótida y la femoral), y en poco más de tres minutos, lo que tardaron en llegar los vigilantes del metro y en llamar al 112, ella murió, rodeada por un pequeño grupo de curiosos que no sabía qué hacer... Y su asesino seguía allí, tranquilamente, acunando la maleta de Elisa, como si fuera el mayor trofeo... No se resistió al arresto, según me contaron Juan era el producto de la política de vaciar los centros psiquiátricos de los años 90, y consideraron que era apto para ser reinsertado en sociedad... a pesar de estar diagnosticado con esquizofrenia paranoide con picos de intensa agresividad... le condenaron a treinta años por el asesinato de Elisa...
En cuanto me enteré de la historia, recordé las fotos, que no había visto desde la sesión de aquella tarde, pensando en seleccionar las mejores, para entregarselas a mi amigo... Encendí el ordenador y cargué las tarjetas de memoria de las cámaras, esperando que el sistema de reconocimiento y de compensación automática de la luz sería suficiente para darle aquél tono de blanco y negro tradicional que yo deseaba obtener... Pero, cuando llevaba vistas una treintena, comprendí que, al menos esas fotos, no se las podría entregar a mi amigo... Pues en el cuello de Elisa aparecía una extraña gargantilla de color negro, que iba creciendo lentamente de foto en foto, a medida que avanzaba la tarde... Bastante asustado, pero sobre todo para descartar una sospecha que mi mente racional no podía, no quería, admitir, reconvertí las fotos a su color habitual...
La gargantilla no era negra, sino roja... Y casaba exactamente con el corte que el mendigo esquizofrénico (Juan) le había causado a Elisa con su navaja de barbero... Y a medida que iba avanzando la tarde, al aproximarse la hora de la muerte, la sangre iba resbalando desde su cuello, impregnando su ropa, foto a foto....
No sé, tal vez si yo hubiera mirado antes las fotos, por ejemplo en uno de mis ataques de perfeccionismo, aunque fuera en el visor digital de mi cámara, podría haber sospechado algo... O también podría haberla acompañado al metro... O llevarla a su casa con mi moto, no sé, cualquier cosa... Pero no hice nada... No podía hacer nada... He intentado, con la ayuda de varios amigos informáticos, retocar aquellas fotos que me gustan más, aunque sea una de cada pase, pero no es posible.... La gargantilla sangrienta sale en todas ellas...
Seguro que si miras de cerca la foto, si te esfuerzas lo suficiente, podrás ver el corte en el cuello de Elisa, y la sangre derramándose lentamente... Porque aquella fue la última foto de la tarde... Unos minutos antes de su muerte...

EL FINAL DE LA BATALLA



Negros pensamientos rondan su alma en aquella gris mañana de martes, tras ella, desesperación, soledad, tristeza, desprecio y ausencia... Frente a ella, el vacío, y la nada...




¿Sueña acaso con un mañana mejor, más cálido, más dulce o tierno, que su presente sórdido, triste y desangelado, sin amor ni odio, y sin vida?




¿Qué la espera, al cruzar ese umbral? ¿Qué necesita? ¿Qué desea? ¿Qué ansia la consume, y le hace sentir tan mal? ¿O se siente bien?




Todo sería más sencillo si tuviera un nombre… Y viene a mi recuerdo uno que hace años que no pronuncio… Silvia…




Y tampoco estaría de más una cara… Sabemos que es de piel muy blanca, por sus brazos y su fino cuello… Sabemos que el pelo es negro azabache, algo ondulado en las puntas, tal vez lo tiene liso, pero se le ha mojado durante una tormenta invernal… Y es posible imaginar el resto de su cara… Las cejas, firmes, valientes, estilizadas, y muy negras… Los ojos, no puede ser de otra manera, intensamente verdes, con cierto punto de tristeza en ellos… Por sus mejillas, tersas, sin maquillar, han corrido algunas lágrimas hace poco… y seguirán deslizándose hacia su pequeña nariz, algo respingona, que se estremece con la extraña composición de olores que provienen del otro lado… En sus labios, turgentes y exquisitos, perfilados de negro, se esboza una pequeña sonrisa de triunfo… o de tristeza… Sus dientes son como perlas… Sigamos bajando por su cuello, largo, ágil, que se podría abarcar con una sola mano… Y sus pechos, a través del encaje, parecen melocotones maduros… Su cintura es estrecha, y sus caderas, proporcionadas, tiemblan ligeramente… De sus piernas, poco sabemos, pero si guardan las mismas proporciones que sus largos y fibrosos brazos, serán largas, firmes, y bien torneadas… Y sus pies, poco más del 38, aunque con las botas que lleva, altas, de cuero negro, atadas con lazos negros, y unas medias de rejilla, es difícil hacerse una idea concreta…




¿Y qué me decís del compañero alado? Posiblemente sea un cuervo, por la forma de las alas, del pico, y también es lo más acorde con el paisaje… Aunque sea solamente en homenaje a Poe, que sea entonces un cuervo…




Sabiendo quienes son, faltan dos cosas: de dónde vienen, y adónde van… Están en el umbral de una construcción de piedra o de ladrillo, posiblemente una iglesia, una cripta, un antiguo monasterio, o tal vez una ruina, una puerta enrejada, que separa dos trozos de nada, con un muro de aire…



De su destino, nada sabemos, tal vez recurriendo a la visión del cuervo nos hagamos una idea…



Y vemos a la derecha lo que pudo ser un antiguo cementerio… en el que se halla librado hace poco una cruenta batalla, en la que han participado los vivos y los muertos… La artillería, las granadas, han destrozado tumbas y mausoleos, lanzando por los aires restos de piedra, de mármol, de forja y de cuerpos… Un soldado parece dormir, apoyado en los restos de un árbol, pero al acercarse con un planeo, vemos que le falta un brazo, y no le queda sangre en el cuerpo… Desde lo alto de una lápida, el cuervo contempla los restos de los combatientes, evaluando con cual de ellos se alimentará después… No hay ninguna pista sobre el momento, pues todos los muertos llevan el mismo uniforme mimetizado, el mismo calzado y equipo, incluyendo el casco…




Pero a la izquierda, solo hay una pared de piedra, un pequeño y angosto camino, hacia las profundidades de un precipicio, cuyo fondo está cubierto por la niebla…. Y es hacia aquella zona donde se dirige Silvia… Y empieza su descenso hacia la niebla…




La visibilidad es tan escasa, que en varias ocasiones tiene que detenerse brevemente, pero la fría piedra la acompaña en todo el descenso, hacia la oscuridad y hacia la nada… De vez en cuando, su botas dejan un breve surco rojizo sobre la superficie de piedra, en aquellas zonas donde la sangre, que con tanta prodigalidad ha corrido durante la batalla del cementerio, ha salido despedida… igual que algún que otro miembro, sobre todo manos y brazos… Es imprevisible el efecto de una granada sobre un cuerpo… ni dónde van a terminar sus partes…. Suavemente, pero con disgusto, Silvia aparta una cabeza, que se encuentra en medio del camino… Y sigue bajando…




En un momento dado, aparece un resplandor verdoso entre la niebla, y ella sabe que está llegando a su destino… En lo más profundo de la garganta, donde también se notan las marcas de la reciente batalla, se han reunido los Pastores de Almas… Y en cuanto se alcanza el número adecuado, seis hombres y seis mujeres, comienzan los ritos, y los cantos, y los movimientos rítmicos, y las voces guturales entonan un lenguaje primitivo, anterior a todos, y al mismo tiempo, aglutinador…



Y la tierra responde con un profundo murmullo…. Y se abre una sima en el fondo del precipicio… Y los muertos se alzan de los lugares donde han caído… y emprenden el descenso… entre dos o tres ayudan a quienes no pueden caminar… y olvidadas las rencillas, los soldados del nuevo ejército bajan lentamente, y saltan a lo más profundo de la sima… Cuando ya no falta nadie, ni siquiera algún trozo de un cuerpo, o el resto de un arma, cuando ya han sido enterrados de nuevo todos los cadáveres del cementerio, regresa la calma…




En las profundidades, el conjuro termina… La tierra se cierra de nuevo sobre los dos ejércitos… De la fosa común salen las almas de todos los muertos… Y emprenden su camino… Hacia el recuerdo… o hacia la nada…




Silvia y los demás pastores de almas, cumplida su misión, pero con el cansancio lógico de tantas horas de trabajo, emprenden el regreso al mundo de los vivos… Al pasar por delante del monumento al Angel Custodio, todos se inclinan, con una leve reverencia… Y se diría que la estatua de piedra, por unos segundos, les sonríe…

EL BANQUETE DE VILLA MISTERIOS


Era un cálido día del mes de junio, cuando ella me robó el corazón... literalmente...



Todo iba bien, la típica boda de "gente bien", todos felices, todos haciendo ostentación de sus enormes egos y de sus abultadas carteras, de grandes coches y operadísimas esposas, todas ellos, patéticos intentos de burlar a la muerte, y a su mensajero, el tiempo...




Y yo estaba allí, invitado circunstancial por parte de los amigos de la novia, a quienes no conocía, intentando pasar desapercibido entre tantos, pero sin pertenecer a ningún grupo, ni a nadie...




Pensando una vez más como era posible que, odiando tantísimo las bodas, hubiera picado otra vez, por la promesa de algo de compañía, algo de comida, y tal vez, conseguir que se valorase algo más mi trabajo....




Sí, muchas veces me llegaban invitaciones para este tipo de eventos erótico-festivos, pues se había corrido la voz entre los amigos de mi pericia a la hora de hacer las fotos, y de las tarifas económicas... Pero ya empezaba a cansarme de trabajar para la BBC (ya sabes, bodas, bautizos y comuniones)... sobre todo porque la mayor parte de las veces, con lo que me pagaban, a duras penas conseguía pagar los costes de materiales, revelado y copias... y además, en el álbum de la pareja siempre incluyo los negativos...




Por eso, con la ración de fotos tradicionales ampliamente cubierta, intentando sacar agraciada a la novia, lo que en este caso ha sido muy fácil, y disimular un poco la barriga del novio, ha tenido que dejar de respirar y meter la tripa para dentro en cada foto, mas de todas formas, ha valido la pena... Ya hemos pasado también el trámite de las imágenes para el recuerdo en la capilla, firmando el libro parroquial, las decenas de fotos con los amigos de una y del otro, peleándome con el fotógrafo de la iglesia (un vejete casi paralítico) y de la empresa de catering (el típico paparazzi con aires de grandeza, que ni se molestaba en enfocar)... y a quien no le importaba nada más que el dinero que iba a cobrar, en negro, por las presuntas copias y ampliaciones...


Tras el suplicio de todas las fotos de grupo, nos fuimos al caserón, Villa Misterios, en mitad de un coto de caza, donde se celebraba el convite... Granja reformada al estilo antiguo y con ínfulas de grandeza, se accedía a ella a través de una estrecha carretera, flanqueada por olivos centenarios... Sorprendentemente, se podía aparcar sin problemas, y los novios llegaron solamente una hora después que el resto de los invitados al convite, que empezó sobre las dos de la tarde... y terminaría pasadas las tres de la mañana... En medio de todo el gentío, que una vez más estaba demasiado interesado en fotografiarse con los recién casados, vislumbré a una chica, con un vestido blanco, como de otra época, de encaje, guantes también blancos, y una estola negra, que ejercía un marcado contraste con la ropa y el rostro... No sé porqué me fijé en ella... tal vez, por su expresión de desamparo, cada vez que miraba a los esposos... o por sus sollozos, que solamente contenía con el flash de cada foto...


Una vez terminada la sesión, la busqué con la mirada por la gran sala donde en breve se celebraría el banquete, pero al no poder encontrarla, me olvidé de ella... Y cuando trajeron el primer plato, una excelente rueda de embutidos ibéricos, un par de quesos de gran calidad, y las inevitables botellas de vino (Ribera del Duero, creo recordar), aquella misteriosa mujer, adolescente más bien, que lloraba en las fotos, dejó de interesarme, al menos por unas horas... Serían las seis de la tarde cuando, con el mono de nicotina, y algo achispado por las libaciones en homenaje a los esposos, pensé que sería una buena idea dar un paseo por los jardines de la finca, y conocer el pequeño laberinto del que tanto me habían hablado...


Y fue allí, precisamente, en el corazón del laberinto, donde la encontré a ella... Estaba sentada en el suelo, apoyada en un banco de piedra, con los brazos rodeando sus rodillas, y una serie de profundos, desgarradores, sollozos, transmitían más tristeza de la que podía contener su pequeño cuerpo... Como casi todos los hombres, no sé qué hacer cuando una mujer se pone a llorar, pero no se me ocurrió nada mejor que arrodillarme a su lado, y poner mis manos sobre la suya... ¡Ojalá no lo hubiera hecho nunca!


Pues al levantar la cabeza, me encontré mirando fijamente unos inmensos ojos negros, tan dilatados, que parecía no tener pupilas, y en el fondo de ellos, vislumbré los reflejos acerados de la más profunda tristeza, de la más honda desesperación...

"Has visto mi cara, mis lágrimas, mis manos, mi cuerpo... Has escuchado mi llanto... ¿Acaso no existo para nadie más? ¿Qué me pasa?", me pregunta, con aquellos ojos irreales clavados en mí...

"No sé, le respondo... Te he visto mientras hacía las fotos, y me has llamado la atención... pero ahora mismo, no puedo decirte exactamente por qué..."

"¿Acaso no soy bonita? ¿No soy hermosa? ¿No me queda bien el vestido?... Entonces... ¿por qué nadie me responde, cuando les hablo?", me pregunta, separando un poco los brazos del cuerpo... Y entonces, al ver las cicatrices de sus muñecas, los rastros de sangre en el vestido, empiezo a comprender lo que le ha pasado... Y recuerdo una vieja historia, que me contaron los novios, sobre el caserón, y la novia traicionada...

"Hace muchos años, a finales del siglo XIX, se celebró en este caserón una boda de relumbrón, entre el típico señorito madrileño, bastante tarambana, y una costurera, de la que se encaprichó una tarde en que fue a terminar el vestido de chulapa de su hermana... Laura, se llamaba la costurera... y Juan, el señorito... Cansado de tanto andar zascandileando como un picaflor, y harto de tanta señorita remilgada, el señorito se encaprichó de la costurera... y apremió a su hermana y a su madre para que le encargaran más trabajo, con tal de tenerla cerca de él... y empezar el cortejo, que por no deseado, era más bien un acoso en toda regla... Y Laura no podía permitirse el lujo de rechazar los encargos... Y cedió un poco a los apremiantes deseos de Juan: pasear de la mano por las Vistillas... tomar un chocolate con picatostes en algún café... y en cierta medida, y a pesar suyo, teminó enamorándose de él...

Pero Juan no quería amor... precisaba algo más que eso... y con tal de conseguirlo, urdió la gran farsa: montaría una boda, ofrecería a todos sus amigos un gran banquete a costa de sus padres, compartiría el tálamo nupcial con Laura... para después falsear el paño de pureza, y repudiarla a la mañana siguiente, convirtiéndola de aquella manera en una proscrita...

Y así sucedió... A la mañana siguiente, al ver su honra mancillada, al comprender que había sido cruelmente engañada por el hombre que afirmaba amarla, y sobre todo, al escuchar las tremendas carcajadas del felón, que se estaba permitiendo entre insulto y desprecio el meter mano a una de sus fulanas que hicieron de dama de honor... Laura se retiró al corazón de los jardines, y sobre el banco de piedra, con su vestido de bodas que ella misma cosió, y las zapatillas de baile negras que tanto le gustaban, se abrió las venas, pues no podía afrontar un engaño tan grande, el haber entregado su honra a un señorito imbécil y prepotente...

Y cuenta la historia que Laura sigue recorriendo el caserón, mucho tiempo después de la muerte de Juan, un estúpido accidente de caballo en el tercer aniversario de su "boda... Se dice que el noble bruto se asustó cuando una sombra blanca se interpuso en su camino... Y le susurró algo al oído... Y que desde entonces, el primer hijo varón de aquella familia, morirá siempre en extrañas circunstancias, en el tercer aniversario de su boda... Aunque en algunas ocasiones puede adelantarse... O simplemente, ocurrirle alguna desgracia mortal, si alcanza los 34 años, y todavía no se ha casado... Aunque no se conocen consecuencias si la familia solo tiene hijas, pues la maldición recaerá sobre el primer varón que nazca, sin importar el tiempo transcurrido... Por eso, siempre hay que tener mucho cuidado... Si ves a Laura... en un banquete de bodas... que se celebre en este caserón... ¿Aunque tú no tendrás miedo, verdad, Álvaro?"...


Sí.. entonces comprendí lo que estaba sucediendo... Por qué mi bisabuelo había muerto tan joven... y mi bisabuela siempre decía que "Es una suerte nacer mujer en esta familia"... Y comprendí también que mi abuelo tuviera aquél extraño accidente al bajar del Metro... Y mi padre, se mató en la ducha meses después de aquella fecha... Y en aquél momento, Laura levantó las manos, y las posó sobre las mías, mientras que con voz meliflua y melodiosa, me decía: "Es tu turno..."


Y supongo que ahora es mi turno... Por eso, intentaré que alguien me lleve a casa... y me aseguraré de aprovechar las últimas horas que me quedan antes de cumplir los 34 en revelar las fotos... para buscar aquella imagen maldita... y escribir esta historia, para prevenir a los demás varones de mi familia... y a mis hermanas... para que tengan mucho cuidado... con el fantasma de Laura... y su eterna e inmisericorde sed de venganza...


sábado, 13 de marzo de 2010

UN TRATAMIENTO NO TAN EFECTIVO


Algunas veces, la única manera de hacer frente a tu mayor miedo, a tu máximo terror, es sucumbir a él, hartarte de mirar por encima del hombro cuando estás escribiendo, de colocar los espejos en zonas donde no los veas de noche, y de no mirar nunca atrás si estás recorriendo un largo pasillo... Pero claro, algunas veces, las visiones, los espíritus, los terrores tienen algún tipo de fundamento....


"Sí, lo reconozco, tengo un terror casi patológico a los fantasmas, espíritus, aparecidos, psicofonías y cualquier otro tipo de manifestaciones del más allá... Creo firmenente en la Razón, en el triunfo del Orden sobre el Caos, en la superchería de la que se valen mediums y adivinos para engañar a los crédulos y a los débiles... Pero ya no puedo seguir más tiempo luchando solo... Necesito algún tipo de ayuda, la que sea, para hacerle frente a todo esto... Por eso he acudido a usted, Profesor..."


Mientras escuchaba las palabras del nuevo cliente, el Profesor estaba evaluando los posibles ingresos que le podría proporcionar, en función de su vocabulario, de su comunicación no verbal, de su ropa, de su grado de ansiedad... Y lo que vio en él fue suficiente para que su negro y arrugado rostro se contrajera en una sonrisa desdentada, mientras sin pronunciar una sola palabra, abría la cortina de cuentas que separaba la tienda de artículos de vudú, santería, productos de dieta y dietéticos, que constituían la mayor parte de su negocio... al menos, la más legal...


Si la pequeña tienda, ubicada en el casco antiguo de Madrid, estaba bastante polvorienta y descuidada, salvo la zona del mostrador en la que se apoya siempre el Profesor, el contraste con la habitación interior no puede ser más grande... Por las tres paredes se alzan filas y filas de estantes, con pequeñas cajas perfectamente identificadas con etiquetas de cartón atadas con cordel a su correspondiente frasco. En el rincón derecho se encuentra un incongruente sillón de barbero antiguo, al lado de un gran candelabro de bronce y de una silla de cocina de madera...En el rincón izquierdo, una mesa camilla con el inevitable faldón de pana verde, y sobre ella, en un pedestal, la típica bola de cristal, varios mazos de cartas del tarot y similares... Y nada más, pues la tercera pared está completamente cubierta por varios cortinajes negros, y en la última, un inmenso espejo antiguo ocupa casi todo el espacio disponible...

Con un ademán, mientras le señala la silla de barbero, le pide que se siente cómodamente, al mismo tiempo que sigue encendiendo velas en candelabros, botellas, sobre platos, hasta alcanzar el número adecuado: 33... De alguna manera, el humo de las velas sale de la habitación por diversos respiraderos en la parte superior de las paredes, y solamente cuando ha terminado esta parte del ritual, el Profesor se dirije a la silla de cocina, no sin haber cogido dos botellines de agua de la mesa auxiliar, y le tiende uno a su cliente, quien la abre con gesto distraído y necesita varios y profundos tragos para recuperar de alguna manera el control de su cuerpo, y los temblores disminuyen algo...

"Bien... Aunque sé perfectamente lo que le pasa -comienza el Profesor, con su discurso habitual para los clientes de clase 2 (relaciones complicadas con sus padres o con un superior jerárquico)-, usted comprenderá que contar los miedos y las necesidades es el primer tramo de la escalera que le llevará a recuperar el equilibrio perdido... Verá cómo se siente mejor..."

"Me persigue un fantasma. Aparece sobre todo de noche. En todos los espejos por los que paso... en todos los escaparates... Incluso en mi casa... He tapado hasta el espejo del baño... Lo veo en todas partes..." Aunque es la primera vez que el cliente habla, el Profesor ha calculado con precisión en dinero que puede sacarle, 1200 euros, repartidos en 4 consultas, 3 amuletos, y 10 pócimas, en su mayor parte, diuréticos, laxantes y algún pequeño alucinógeno (como el que le ha suministrado con el agua) para dar una sensación de poder...

"Bueno, me parece que usted padece un claro y evidente ejemplo de manía persecutoria, que le hace imaginar cosas que no están aquí... ¿Nota usted, por ejemplo, alguna presencia maligna, malvada o similar en esta habitación?", le pregunta para darle tiempo a la droga de actuar, bajando sobre todo sus defensas mentales, para descubrir el problema real, tal vez una homosexualidad reprimida, como cierto concejal del Ayuntamiento...

"No, le responde, es más, me siento a gusto aquí...". Comienza a aflojarse ligeramente el cuello de la camisa y el nudo de la corbata, evidenciando que el proceso ha comenzado...

"¿Le incomoda acaso el gran espejo antiguo que está frente a usted? Si quiere, puedo taparlo con la cortina... A otros clientes les incomoda bastante, sobre todo con tantas velas..." De esa manera, ha conseguido que fije la vista en el espejo, que antes parecía no haber visto....

"No... pero le repito que solo me sucede de noche... En cualquier parte, en cualquier superficie reflectante... Pero de dia, no me pasa nada...". Empieza a bajar la guardia, está por lo tanto más receptivo, más susceptible, y eso es, en el fondo, lo que busca el Profesor, un reputado chamán que se tuvo que marchar hace años de Haití por ciertas ceremonias orgiásticas que organizaba con adolescentes, y por la administración de potentes hipnóticos y narcolépticos a sus pacientes, para obtener toda la información que realmente le interesaba: nivel de ingresos, lugar de residencia, bienes, empleo... y sobre todo, la credulidad... Con sus conocimientos de psicología, de comunicación no verbal, y sobre todo de hipnosis, nunca le había faltado el dinero... Y si no hubiera sido por aquella sangrienta ceremonia de exorcismo en un suburbio de Puerto Príncipe, no tendría que haber salido huyendo del país...

"¿Puede usted describirme lo que vé? ¿Es siempre lo mismo? ¿Porqué le da miedo?... pero responda primero a la segunda pregunta", le dice mientras le sigue observando atentamente... Se trata de un alucinógeno sintético, cuyos efectos desaparecen al cabo de una hora...

"No veo casi nada... es solamente una cara... tapada por un lienzo blanco, que parece estar mojado... No hay un cuerpo realmente... Se superpone a mi cara en todas partes... No, no es siempre lo mismo... A veces, de la parte inferior, gotea sangre... Me da miedo...", le responde, comprobando maquinalmente la hora del reloj... Son poco más de las cuatro de la tarde, el tiempo suficiente para implantarle subliminalmente el deso de volver a la consulta y plegarse a su voluntad, culminar esta primera sesión, cobrar el primer pago, y prepararse para la siguiente, a las ocho...

"¿Y porqué le da miedo? ¿Acaso le dice algo? ¿Le pide que haga algo contra su voluntad?"... Con este tipo de pacientes, existe un importante componente de histeria, y él pretende localizar la causa, potenciarla, y potenciarla, para asegurar su dominio... Lo más seguro, se tratará de remordimientos por algún hecho del pasado, algún maltrato hacia su padre, o hacia un hermano... Y de eso él sabe muchísimo...
"No, contesta el cliente, es solo una presencia, que me impide ver la cara del interlocutor, o la mía, en cuanto anochece..." Con estos datos, el profesor tuvo más que suficiente, para terminar de elaborar un plan: desplumar al pardillo, esa misma noche, después de la sesión de las ocho... Por ello, con grandes y ampulosos gestos, se levanta de la silla y, usando unas afiladas tijeras, corta un mechón de pelo de la parte posterior del cráneo, y sujeta una de sus manos, mientras procede a cortarle cinco fragmentos de uñas, aportando el último toque a la superchería un corte en la muñeca derecha para obtener algunas gotas de sangre (una jeringuilla habría sido igual de efectiva, pero menos "glamourosa"), que lentamente caen dentro de un pequeño cuenco... Y entonces, entre nubes de fragante incienso, el último toque de la superchería...
"Tal vez se pregunte por qué le he tomado muestras de sangre, cabello y cenizas... Por lo que usted me ha contado, y por lo que me han confirmado los espíritus guía, usted está sufriendo un intento de comunicación desde otro plano de la existencia, realizado por un ente que intenta avisarle de algún peligro, lo más seguro de tipo físico o mental, que le sucederá por la noche. Al no poder concretar más su mensaje, la entidad, que puede perfectamente ser usted mismo desde otro plano astral, le está ocasionando un trauma... Por ello, la mejor manera no de combatirlo, sino de descifrar su significado, y sobre todo porque el mensaje es demasiado complejo, será el ponerle en contacto con la entidad, mediante un encantamiento. Afortunadamente, poseo todos los ingredientes necesarios, pero como su elaboración es muy compleja, no podré darle el remedio hasta dentro de 24 horas, y durante ese tiempo tendré que dedicarme completamente a ello, por lo que tendrá que abonarme mañana por la noche, cuando venga a la consulta, 1200 euros... En ese momento, le proporcionaré el tratamiento, acompañado de unas indicaciones terapéuticas, realizando finalmente una limpieza total de su cuerpo y de su mente... hasta mañna, pues, a las nueve de la noche... Pero recuerde que tiene que ser extremadamente puntual, y que es sumamente necesario que lo trate lo antes posible, para conectar con la entidad y conjurar el peligro..."
Y con estas palabras, sin apenas darle tiempo de pensar, la acompaño a la puerta de la tienda... Y luego, para que no se le olvidase el bebedizo, preparó las dosis: medio batido de Biomanán de fresa, dos cucharadas de nuez moscada, medio vasito de orujo, medio vasito de "Mort Subite", un vasito de vodka de garrafón, una reducción de arseniuro de silicio con las muestras biológicas (efectuada sobre cuchara de plata con un soplete de mano), y las gotas de sangre diluídas en leche de camella en polvo con agua mineral... y una dosis del cóctel de la casa, a base de narcolépticos, antipsicóticos, diuréticos... con el añadido a última hora de extracto de raíz de mandrágora... Tiempo de preparación: 10 minutos. Coste de los ingredientes: 20 euros. Facturación: 1200 euros... Un negocio redondo...
No se acuerda del cliente hasta la noche siguiente, cuando a las nueve de la noche, puntual como un reloj, y evitando a toda costa las superficies reflectantes, pero con la protección añadida de unas opacas gafas de sol, llama nervioso al timbre de la tienda... El profesor, escondiendo la revista porno debajo del libro de conjuros "made in Taiwan", se levanta del sillón de orejas, y con grandes aspavientos, le conduce directamente al sillón de barbero...
"Señor López, le dice... He conseguido terminar a tiempo la poción, pero es de una complejidad tal, que no puedo garantizar su efectividad desde el primer momento, o que se mantenga durante mucho tiempo... Sin embargo, justamente por ello, le ofrezco una sustancial rebaja: 800 euros, consulta incluída... Si no le importa abonarme la minuta por adelantado, procederemos a librarle de su fantasma..."
"¿Acepta usted cheques? Si no, iré al cajero de la esquina..."
"No se preocupe, Señor López... Acepto cheques, al menos en su caso es lo que me han dicho los espíritus guía... Muy bien... Lo primero de todo, tiene usted que relajarse completamente, escuchar los sonidos naturales de este CD grabado por los chamanes iluminados en las reservas naturales de la América profunda... (que realmente han nacido en un estudio de Taiwan) y que puedo poner a su disposición por 10 euros extra... Muy bien... cuando esté más relajado, comenzaremos el tratamiento... Tendrá usted que beberse esta compleja pócima, que he preparado de manera artesanal, aromatizándola con frutas del bosque.... Despacito, muy bien...
Ahora, en cuanto hayan pasado diez o doce minutos, se va usted a levantar, muy despacio... Tal vez empiece ya a notar los efectos curativos de la pócima (¿o serán los psicotrópicos y narcolépticos?)... Y para reforzarla, se va usted a enfrentar a sus dos grandes miedos: la máscara de la muerte, que he realizado con un tejido algonodoso de gran calidad (la funda del último jamón que me he comido... de algo tendría que servir...), para evocar con la mayor fidelidad una imagen de su atormentador que me han transmitido los espíritus... Para mejorar el efecto mojado que usted indicaba (y también para combatir una posible hipertermia por el cóctel de medicamentos), voy a mojarle la cabeza con este agua especial... Y finalmente, cuando usted se encuentre preparado, le expondré a su mayor miedo..."
Dicho esto, con otro ampuloso gesto, descorrió la cortina que cubría el inmenso espejo de molduras doradas... Al principio, a la luz de las 33 velas negras y rojas, no pasó nada... Pero al cabo de unos minutos, algo extraño empezó a suceder en el espejo... Una curiosa silueta, o mejor dicho el contorno de una cara, velada por un paño blanco, empezó a perfilarse en el centro de la superficie... y se fue agrandando paulatinamente, hasta situarse justamente frente al cliente...
El profesor, por mucho que comprobó si había alguna manera de generar aquél efecto, pues desde luego era un truco magnífico y que podría simular en otras consultas, se fue desplazando alrededor del cliente, que se había quedado paralizado por la impresión... Lo más extraño era que su imagen no se reflejaba en el espejo... Era como si el profesor no estuviera en la misma dimensión... Y también comprobó la existencia de pequeñas diferencias en el reflejo de la habitación... Las velas eran 35, y todas ellas rojas... El tapete de la mesa camilla era de color granate, y no verde... El sillón de barbero era mucho más antiguo... Las cajas con los productos químicos y los reactivos estaban selladas con lazos de terciopelo negros... El suelo era ajedrezado blanco y negro... Las lámparas eran de gas...
Durante todo este tiempo, que igual serían diez minutos que veinte o más, tanto el cliente como la máscara se quedaron inmóviles... Salvo que la máscara daba la impresión de ser más densa... y el cliente más opaco, más insustancial... En aquél momento, sonaron diez toques en el reloj de la iglesia, y mientras todavía retumbaba la última campanada, la máscara, con las fauces abiertas, se proyecta fuera del espejo y, de un solo golpe, engulle al cliente... dejando detrás solamente un revuelto de ropas, efectos personales, implantes quirúrgicos (en la cadera izquierda y en el codo derecho... y un balón intragástrico)... Como si rechazase todo lo que no era un producto de la naturaleza....
De esa manera, el cliente desapareció, engullido por la máscara del espejo... El profesor "heredó" unas ropas usadas que terminó regalando a la parroquia... Y por supuesto, tuvo que romper el cheque, pues a cliente desaparecido no le puedes sacar el dinero.... De todas formas, y aunque fuera para curarse en salud, decidió tener siempre cubierto el antiguo espejo... Y no repetir jamás la fórmula...

jueves, 4 de marzo de 2010

HOLOCAUSTO DE ALMAS



No es lo mismo "ser buena" que "estar buena"... y muchas veces, el mal acecha donde menos te lo esperas... Por ejemplo, esta jovencita, escultural y atractiva... ha condenado más almas al infierno que muchos polí-ticos... y todavía no ha cubierto su cupo...

Ahora, las cosas son mucho más sencillas que hace trescientos años, cuando ascendió al primer escalafón de sirena... Claro está, en aquellos tiempos, la imaginación era mucho más limitada, por lo que solamente se aparecía en tardes de tormenta, sobre los arrecifes que cierran la entrada a la Bahía de la Plata, que no en vano se considera incluso más mortífera y peligrosa que la Bahía de los Naufragios... La única diferencia es que Naufragios no está hechizada, y ésta sí lo está... Que nadie se engañe, la Sirenita es una hermosa bobada de la Disney, que no tiene nada que ver con la historia, ni con la navegación, ni con el mar... No hay hijas de Neptuno que se enamoren de navegantes temerarios, ni brujas del Mar que estén dispuestas a cambiar la potencia vocal por unas piernas... Caliopea, la hermosa sirena que se relaja en la arena, recuerda los viejos tiempos... Cuando los marineros encantados por la voz de las sirenas se salvaron del desastre gracias a la habilidad de Orfeo que logró con su canto tapar la música de aquellas y distraer a los Argonautas que se hubieran encallado de otro modo en los "sirenum scopuli" donde estas habitaban. O durante la Odisea, cuando Ulises preparó a su tripulación para evitar la música de las sirenas tapándoles los oídos con cera, deseoso de escucharlas él mismo, se hizo atar a un mástil para no poder arrojarse a las aguas al oír su música. Aquellos eran otros tiempos, y otros lugares, y la navegación a vela siempre representaba un mayor incentivo para cualquier demonio femenino...

Ahora, con los grandes buques que se internan en la Bahía de la Plata, casi siempre acompañados por el práctico del puerto para evitar los arrecifes, y que realizan buena parte del trayecto previo con el piloto automático, es muy difícil cumplir con el cupo de almas que esperan en el Hades, y ni siquiera para las viejas sirenas es factible rebajar las exigencias de los demonios... Pero bueno, siempre hay otras formas de atraer condenados... Por ejemplo, justo enfrente donde ella se sienta, hay una zona de remolinos, que atraen a los nadadores incautos hacia un sifón submarino, que desemboca en una caverna... Por eso, y basándose precisamente en su conocimiento del alma masculina, cada vez que algún adolescente, o incluso un cuarentón, se para delante de ella, para darle conversación o intentar ligar, Caliopea hace surgir en la mente del varón un balón de playa, que está en la zona del remolino, y con su voz dulce y hechicera, le pide que vaya a buscarlo... El desenlace es inevitable: en cuestión de minutos, la caverna tiene un nuevo ocupante, y el mar jamás devolverá el cuerpo... La última vez que buceó en ella, tuvo que generar un par de olas, para redistribuir mejor los restos, aunque dentro de poco tendrá que buscar otra caverna, con más capacidad...

Es una pena, porque le encanta aquél tramo de costa, donde hace calor todo el año, y la gente es alegre y amable.. Pero claro, por muy sirena que sea, tampoco puede quedarse todo el día en la playa, bronceandose y disfrutando de la brisa marina... Y, como no podía ser de otra manera, trabaja tres tardes por semana como monitora de aquagym para un grupo de embarazadas, y otras dos colabora en la rehabilitación de delfines que han sido dañados por las hélices... Y también, varias noches por semana, se exhibe, junto a otras nadadoras, en un club nocturno, y disfruta intensamente provocando las miradas de los varones, muchos de ellos padres de familia, marineros, militares y trabajadores de los campos de petróleo... Incluso de vez en cuando se permite noches de sexo, glorioso, incandescente, con aquellos hombres que ella seduce, y que incluso se pelean por disfrutar de sus favores...

Pero la sirena, la más hermosa, perfecta, sensual y diabólica criatura de toda la Bahía de la Plata, se aburre mortalmente... Ya ni siquiera le apetece ver cómo se ahogan los mortales y rellenan su cueva de cuerpos... Está cansada de tantas noches desiertas, de no tener familia ni ataduras... La inmortalidad le aburre profundamente, y si hay algo que desea por encima de todo, es precisamente ser reubicada en otra costa tropical, dejar de ser sirena, y convertirse en una mujer normal y corriente... Pero claro, eso es algo que tiene un precio...

Caliopea necesita provocar un holocausto de almas, y arrasar la Bahía de la Plata, para rescindir su contrato con los dioses del multiverso... Tiene que proporcionar en menos de 24 horas, la cantidad total de almas de diez años de trabajo a pequeña escala... Pero no hay problema... Esta noche, el práctico del puerto la dejará subir al superpetrolero Epsilon, para enseñarle la enorme maniobrabilidad del buque... Y al mismo tiempo, ya conoce con antelación su objetivo: el crucero Miracle of the Seas, donde más de cuatro mil personas están disfrutando, sin saberlo, de las últimas vacaciones de sus vidas...

Al final, todo fue mucho más sencillo de lo que ella pensaba: el práctico del cuerpo estaba más pendiente de su exiguo biquini que de la dirección del super petrolero... La carga estaba distribuida por igual entre petróleo y contenedores de gas... Lo que garantizaba una mayor cantidad de medidas de seguridad en el barco... Pero de todas formas, no hay medida que resulte efectiva cuando un petrolero se empotra completamente contra un crucero, partiéndolo prácticamente por la mitad... y cuando los tanques principales son rajados por las duras chapas... y por todas partes hay gritos, y llantos, y lágrimas... Aunque el infierno no se desata hasta que una lluvia de chispas y de pequeñas llamitas, procedentes de la cubierta principal, prenden una bolsa de gas que se estaba formando en el exterior de los tanques.... Las explosiones y las bolas de fuego se prolongan durante casi una hora, y ninguna otra nave se puede acercar al lugar del siniestro por los ríos de petróleo inflamados que engullen media bahía...

Aunque de todo eso, Caliopea lo disfruta tranquilamente desde su lugar habitual en la playa, pues saltó del petrolero minutos antes de la colisión, cuando ya era imposible evitar el choque... Sentada en la arena, y saboreando una piña colada, su único vicio, mientras escucha los gritos desesperados de sus víctimas, imaginando la desesperación de las madres con sus hijos en brazos, los abrazos de los amantes de todos los sexos, las miradas desesperadas cuando el Miracle of the Seas se va hundiendo lentamente, en un océano de fuego y destrucción, que dejará su impronta en toda la Bahía de la Plata durante décadas...

Caliopea sonríe, feliz de haber conseguido su objetivo, de conseguir su holocausto de almas... Igual que Imilce, aunque su barco se hizo famoso: el Exon Valdez... Y esta noche, la futura ex-sirena tiene ganas de bailar, de divertirse, de ser feliz, de dejar atrás con el amanecer su anterior vida... y disfrutar de su mortalidad el tiempo que le quede... aunque por si acaso, pasará una temporadita lejos del mar...

La moraleja de esta historia.... Nunca te fíes de una hermosa chica sobre la arena de la playa... Y menos todavía si intenta atraerte hacia el agua... Igual estás tonteando con una sirena, que intenta conseguir su cupo de almas...

viernes, 12 de febrero de 2010

LA PERSONA EQUIVOCADA


Incluso para ser malvado, hay que ser inteligente... y escoger siempre a una persona sobre la cual puedas ejercer, como poco, un cierto control... O que, al menos, tenga miedo de ... Pero muchas veces, los aprendices de villanos acaban escogiendo, a la persona equivocada... y lo terminan pagando... muy caro... como pasa en estas pequeñas historias...




(La abuelita. 1) Una abuelita camina, tranquila, por una calle muy poco iluminada, en una zona no demasiado recomendable de la gran ciudad llamada Springfield... Parece ser una adorable ancianita, con su pelo blanco, recogido en un moño, un vestido antiguo, de flores, una rebeca de punto (gris) y los típicos zapatones... Se ayuda con un bastón para caminar, y posiblemente no ve demasiado bien... Por eso, no se da cuenta del peligro... Una silueta acecha desde las sombras, detrás de ella, un chaval enclenque, en la treintena, enganchado al caballo, y que tiene cierta predilección por violar ancianas ... (Es una puta vieja, y encima, caminando sola en medio de la noche... ¿Qué le pasa, que no tiene miedo? ¿Que no sabe lo que le puede pasar? Bueno... si no tiene un aspecto demasiado repugnante, igual incluso le hago un favorcito...) Y el hombre, rozando siempre las fachadas de los edificios, grande, fuerte y confiado, se va aproximando lentamente a lo que parece una buena presa... De repente, la abuela se mete en un pequeño callejón.... El hombre, al mismo tiempo que empieza a correr, piensa: "¡Qué chevere! La puta vieja me lo está poniendo muy fácil!"... y por eso, entra en el callejón sin mirar y...





(El acosador. 1) Un tiparraco asqueroso, mando intermedio de una gran empresa, solo piensa en cepillarse a todas las mujeres que trabajan para él... otra cosa muy distinta es que, de las palabras y algunos tocamientos, pase a los hechos... De manera inexplicable, por otra parte, no suele tener demasiados problemas para ligar... y digo "inexplicable" porque, muy lejos de ser un adonis (bajito, peludo y con un pequeño problema de sobrepeso), el caso es que ha llegado a mantener una aventura con dos mujeres a la vez... dentro de la oficina (que los hoteles están muy caros, y los cuartos de material de limpieza son muy cómodos y económicos)... y de manera simultanea... todo eso, por supuesto, al mismo tiempo que por las noches volvía a casa con su mujer y su hijo... Y el caso es que a nuestro amigo Ramirez, se le antojó beneficiarse a Leonor, la nueva becaria... Lo cierto es que Leonor era "un pibón": morenita, media melena, cuerpo menudo pero exquitamente moldeado, unos ojos profundos y negros... Y siempre tan callada y tan discreta, que el riesgo era mínimo... Por eso, se decidió a convocarla para una reunión en su despacho el viernes, a última hora de la tarde... Eso sí, antes de recibirla, se aseguró el peluquín, y estiró un poco su chaqueta...




(La gran chef. 1) En las cocinas de un gran hotel, pasa de todo, desde lo más sabroso y exquisito, hasta algunos experimentos culinarios especialmente repugnantes, que si se rodean de cierta publicidad, acaban siendo aceptados como innovaciones gastronómicas... Para la chef Pomme de Terre, encargada desde hace más de veinte años, nadie que lleve menos de cinco años en el Hôtel Des Dieux merece siquiera una mirada... Y por eso, que ese advenedizo mulato y cubano, para más señas, que ha llegado a España hace menos de un año, con un dudoso Diploma de la Escuela Internacional de Cocina de La Habana, se haya atrevido siquiera a dirigirle la palabra, es una grave ofensa... Pero el que pretenda cocinar un plato de su repugnante país, lleno de mestizos, para que lo incluya en la carta si le gusta, es una auténtica vergüenza... Por eso le ha citado el sábado por la noche, cuando se hayan marchado los demás... Es cierto, probará su repugnante comistrajo... para después, cantarle las cuarenta y echarle a patadas del Hôtel... ¡Menuda es ella!...



(El nuevo compañero. 1) En todas partes, resulta especialmente duro ser el nuevo, ya sea en un gimnasio, en un trabajo, incluso en una residencia universitaria... Por eso, todo el mundo se fijó en Christian, el compañero recién llegado a mitad de curso, con sus casi dos metros de altura, tan pálido que las paredes encaladas del patio eran negras a su lado, y tan extrañamente delgado, que en cuestión de minutos le adjudicaron un apodo: "Buitoni" (ya se sabe, por los espaguettis...)... Pero a Christian, procedente de algún exótico país centroeuropeo (Valaquia, Molaquia o cualquier combre igual de estúpido... con el prestigio que da ser español, y nacido en España), le importaban poco o nada los rumores... aunque al cabo de tres o cuatro días, empezó a cansarse... y al cabo de un mes, se decidió a actuar, contra el cabecilla...


(El conserje. 1) Y nunca está de más el tratar de documentarte sobre alguien con el que vas a trabajar estrechamente... Porque el aspecto, a veces, es muy engañoso... ¿Quién iba a pensar que un nuevo conserje, que lleva tres meses en el centro de trabajo, con sus gafitas y su aspecto de intelectual, siempre con la chaqueta exquisitamente planchada, igual que la corbata, la camisa o cualquier otra parte del uniforme... y que a los cuarenta años vive con su madre... pudiera ser peligroso? Y mucho menos para alguien tan tremendamente grande y fuerte como Esteban, un mostrenco, auténtico armario de dos por dos... por medio de cerebro... Enseguida empezaron los toquecitos, las palmaditas en la espalda (que curiosamente Andrés era capaz de evitar sin problemas), las puyas sobre sus preferencias sexuales ("Es maricón, fijo..."), el meter fotos porno de zoofilia en la taquilla... Hasta que una noche, aprovechando que en aquél turno le tocaba con su tradicional enemigo, Andrés se decidió a actuar...



"Con la cantidad de presión adecuada... cualquiera puede convertirse en un asesino." Wolfgang Nutts,



(La abuelita. 2) El atracador, convencido de su superioridad intelectual y física sobre la desgraciada abuelita que había entrado en el callejón, iba corriendo tan deprisa, que no le ha dado tiempo a pararse, cuando comprende que ha caído en una trampa, y que esa noche, por las calles de la ciudad más peligrosa del mundo, él pertenecía al bando de las presas... Al meterle la abuelita, que por cierto ya no parece tan inofensiva, el bastón entre las piernas, haciendole caer al suelo, se da cuenta de que algunos rumores de las calles son realidades... Y mientras la abuelita le ata las manos y las piernas sobre el pecho, con una fuerza inverosímil, y le sobra con apoyar un pié sobre sus testículos para inmovilizarlo, aprovechando ese momento para amordazarle... y en menos de un minuto, él parece un novillo del Far West, totalmente idefenso... Entonces, comprende que es cierto el rumor sobre La Cazadora... una especie de justiciera que está limpiando las calles de Springfield, aunque no por motivos altruistas... Eso lo confirma, como todo lo demás, demasiado tarde, cuando de una furgoneta negra se apean dos personas con bata de médicos, y mientras le lanzan dentro del vehículo, le comentan: "Buen trabajo, Cazadora... Un joven de treinta años, complexión mediana, enganchado a la heroína, con indicios de sadismo... Cinco mil dólares por este ejemplar... ¿Crees que podrás tener otro para la semana que viene? Esta vez, debe ser un varón, de raza negra, de entre treinta y cuarenta años, complexión atlética y un ligero sobrepeso... Lo malo de este tipo de investigaciones sobre trasplantes de miembros en pacientes vivos, es lo rápido que se acaban los sujetos..." En ese momento, cuando intuyó lo que le esperaba, el atracador deseó no haberse cruzado jamás en el camino de cualquier abuela... pero ya era tarde...


(El acosador. 2) Leonor... La dulce, calladita y curvilinea Leonor... Tan tímida que a Ramirez le parecía que jamás habían hablado, y tan exquisita que se le empinaba solamente con pensar en ella, se quedó unos momentos en la puerta de su despacho... y la luz de la sala de reuniones era tan intensa que su exquisito cuerpo se trasparentaba a través de su vestido blanco, que incluso se diría que no llevaba ninguna ropa debajo... "Ven, Leonor, ven... Como sin duda sabrás, en esta empresa, uno de los principios rectores es justamente la confraternización interdepartamental, y también los contactos frecuentes con los empleados, los jefes... ¿Me entiendes? Bien, pues entonces, comprenderás que estoy muy decepcionado con tu rendimiento laboral (pero qué bien queda esta expresión), y me temo que tendré que dar parte a mis superiores (aquí viene la parte interesante)... A no ser que nosotros lleguemos a un acuerdo en privado... para que yo pueda hacer mis influencias (¿influencias? Si soy un puto mando intermedio... sin influencia, como no sea sobre mis subordinados)... Pero eso es algo que no puedo hacer gratis... ¿Qué te parece si nos vamos al cuartito de la limpieza, estudiamos las alternativas muy cerquita, me haces un trabajito rápido, y luego ya veremos? (esta zorra está super buena, pero es estúpida... creo que ni siquiera habla...) ¿Quieres? (¡Dios, qué cuerpo!)... Bien, vamos al cuartito..." Ya en su picadero habitual, Ramirez cambia de idea y le pide que se quite el vestido, antes de bajarse los pantalones (en efecto, Leonor estaba completamente desnuda), apoyarse cómodamente sobre los rollos de papel higiénico, y decirle, mientras señala su patético pene: "Cuando quieras, puedes empezar." Leonor, arrodillada delante de él, abre la boca (Qué curioso, no me había fijado que tuviera la boca tan grande... Mejor para mí...) y, de un solo golpe, lo engulle... Al principio, la sensación es placentera, que te mordisqueen de esa manera es incluso agradable... Hasta que bruscamente, siente un dolor lacerante, e intenta apartarla... Cuando mira de nuevo hacia abajo, la cara de la hermosa Leonor se ha convertido en la de una gárgola, que de un solo golpe le arranca sus partes nobles... Y luego, mientras empieza a desangrarse, escucha una voz escalofriante, que le dice:"Ni te imaginas el hambre que tengo... Ya me he comido el rabito, ridículo, de toro, y las criadillas... Pero tranquilo, que ahora me comeré el resto... No deja de ser irónico que Dios, harto de la gente como tú, esté utilizando a los súcubos para hacer justicia..." Afortunadamente para él, el súcubo (demonio femenino), tiene un hambre atroz... y en poco más de una hora, ya no queda en el cuartito mas que las costillas semi-roídas, una brutal cantidad de sangre, y por supuesto, Leonor, que se está lamiendo las pequeñas y las grandes gotas de sangre, que han caído sobre su cuerpo de diosa...


(La gran chef. 2) Sábado por la noche, casi de madrugada... Marcel, el chef cubano, está contento del trabajo que ha realizado aquella noche... Es cierto, cuando la chef Pomme de Terre le ha dicho "No cocinarás en el Hôtel des Dieux salvo pasando por encima de mi cadáver", mientras se asomaba por encima de su hombro para estudiar la gran cantidad de instrumentos de cocina, tan extraños que le recordaba vagamente a los forenses de CSI, no ha podido evitar reirse ligeramente y decir "Sea"... Lo que ha provocado mucha más furia en la chef... Furia que ha pasado al estupor y la parálisis, segundos después de que Marcel le clavase en la nuca un agudo estilete, dejando completamente paralizadas su tronco y sus extremidades, capaz de respirar por sí misma... y nada más... Pero si la situación le parecía preocupante... resultó mucho peor escuchar aquella voz: "Señora Pomme de Terre, tal y como le anuncié hace unos días, va usted a probar una serie de exquisiteces de mi isla, que por cierto, no es Cuna, aunque está relativamente cerca... Por azar, hace más de 300 años, una nave que llevaba esclavos africanos a Cuba terminó naufragando en un archipiélago cercano... Era una isla paradisiaca, con agua y algo de vegetación, pero sin comida... Afortunadamente, en la nave iban más de 400 esclavos, muchos de ellos murieron con el naufragio, pero la mayor parte de los cuerpos fueron arrastrados a la orilla por las olas... Ante la falta de comida, cuando llevaban casi una semana perdidos, era cuestión de lógica que alguien recordase las grandes cantidades de carne que se estaban desperdiciando en varias charcas de agua salada, o que se estaban pudriendo lentamente al sol... Por eso, el siguiente paso, era el canibalismo, primero sobre los muertos... y luego, sobre los recién sacrificados... Esta noche, y mientras le vaya suturando las arterias y las venas, le iré ofreciendo una suculenta selección de platos típicos, elaborados a partir de distintos pedazos de su cuerpo: senos al gratén con salsa de piña y coco... Carpacho de muslo con reducción de mandarinas... Filetes de brazo izquierdo (usted es diestra, lo sé)... Crujiente de dedos fritos con arroz y algas... Evidentemente, si le falta algo de sal o el sabor no es demasiado satisfactorio, deberá ser indulgente: su alimentación no ha sido la correcta estos últimos años... Y no se preocupe por los restos: una vez deshuesada, la carne humana es como cualquier otra, y el "plato del chef" de mañana será, nunca mejor dicho, "del chef"..." Han sido varias horas de duro trabajo, con huesos y ligamentos (menos la cabeza, que la colocará en el altarcito de su casa) ha logrado una sabrosa gelatina, la piel y la grasa han cumplido su función para asegurar la cocción adecuada de las tajadas internas de la carne... Y por supuesto, la retirado y lavado cuidadosamente los intestinos gracias a una ingeniosa polea... bajo la atenta mirada de la "chef"... que se ha desmayado en el último tramo, pues aunque el estilete la había paralizado, en modo alguno afectaba a su percepción del dolor...


(El nuevo compañero. 2) Christian, por lo tanto, se dedicó durante una semana a estudiar los hábitos de su principal acosador, pues por alguna parte tenía que empezar... afortunadamente, en teoría mucho más fuerte que él, le despreciaba tanto, que ni siquiera se ha molestado en ocultar sus rutinas. Lo que más le gustaba era dar paseos por el campo, y meterse en las ruinas de antiguos edificios mineros, los típicos poblados fantasma, cuyos réplicas en muy mal estado era posible encontrar en la zona de Almería... Manfred, por eso, todos los lunes por la mañana, en vez de ir a la Universidad, se subía a su Nissan, y en un par de horas, se dedicaba a su pasión... Pero hasta unos decorados antiguos pueden ser peligrosos... sobre todo en una zona donde hay multitud de minas antiguas en desuso... en las que es posible perderse, o que te suceda algo peor... Y eso, justamente, es lo que le pasó al bueno de Manfred; al llegar al poblado, le sorprendió bastante ver un Land Rover nuevecito aparcado frente a la vieja comisaría, y un juego de huellas de alguien, tremendamente cargado, que accedían hacia la parte posterior del edificio... y no volvían a salir... Impulsado por la curiosidad, entró en el edificio, en realidad poco más que unos decorados con pretensiones, y se puso a bajar las escaleras... Al girarse para buscar el origen de un extraño ruido, el mundo entero se desvaneció, con un tremendo porrazo en la nuca, que literalmente le hizo ver las estrellas... Se despertó en la casi total oscuridad... No podía mover las piernas ni los brazos: es como si estuviera sujeto a una pared con argollas de acero... Y un leve giro de la cabeza le permitió comprobar que así era... El habitáculo, un poco mayor que un ataúd, hecho de maderas de pino... Pero no solo eso, tenía la mitad inferior del cuerpo completamente cubierta de una sustancia extraña, que le recordaba al cemento a medio fraguar... En aquél momento, se escuchó la voz de Christian, que provenía de algún lugar elevado: "Bienvenido a tu nueva residencia, Manfred... espero que te gustarán los lugares tranquilos y apartados, porque aquí, nadie vendrá a buscarte... Antes de meterte conmigo, tendrías que haberte esforzado un poco más por conocerme... Si lo hubieras hecho, ahora no te encontrarías aquí, ni estarías a punto de morir... En mi país, tenemos una buena tradición en liquidar a los testigos molestos, a quienes saben demasiado, y a los bocazas... Mi padre era todo un especialista en la materia, y sus métodos, aunque trabajosos, tienen cierto encanto... Lo primero de todo, se encadena al sujeto a una pared de madera... Luego, se fabrica un pequeño ataúd vertical, con tablones de pino de una obra y tornillos extra-largos... Después, se llena la mitad inferior, o incluso hasta el pecho, de cemento rápido... Puedes poner tanto cemento como quieras... pero el auténtico truco maestro, está en escoger el resto del relleno... Para conseguir el mayor sufrimiento.... ¿Notas acaso un pringue extraño por todo tu cuerpo? Es miel de abeja, de la mejor... Hace un par de días, cuando paseaba por la zona, descubrí varios termiteros de hormigas de fuego... Bueno, pues ahora están vacíos... Y casi todas ellas están siguiendo el rastro que lleva hacia este sótano... ¿A que siempre has tenido una gran curiosidad por ver cuánto tiempo tarda en morir una persona mordida por miles de hormigas de fuego? Bueno, pues dentro de pocos minutos podrás averiguarlo... ¡Ah, se me olvidaba! Puedes gritar todo lo que quieras, aquí solamente yo puedo escucharte... Y si te sirve de consuelo, tus amigotes empezarán a desaparecer lentamente... Y te harán compañía en breve... Aunque tú ya estarás muerto..." Cuando Christian se fue recuperando de la impresión, empezó a gritar... Cuando empezó a notar las primeras hormigas de fuego que caían sobre su cabeza y sus hombros, y que empezaban a morderle, gritó más... Pero cuando varios miles de mandíbulas se cerraron sobre cada centímetro de su piel libre de cemento, comprendió perfectamente su nombre... Y después, ya no pudo gritar más... En cuatro horas, no quedaba carne sobre sus huesos... ni vida en su cuerpo...
(El conserje. 2) Con el paso de los días, la situación entre Andrés y Esteban se deterioraba a pasos agigantados: ya no se trataba solamente de pasar la noche entera sin hablarse, lo que no dejaba de ser incómodo si recordamos que en el turno solamente estaban ellos dos, sino que se respiraba una franca hostilidad, que Andrés intentaba disminuir, al hacerse cargo de las larguísimas rondas, mientras que Esteban roncaba a pata suelta en un sofá de la planta baja... Aunque un buen día, harto de tanto abuso, puesto que Esteban ni siquiera se molestaba en cambiarse para prestar el servicio y además le obligaba a limpiarle los zapatos cada noche, decidió llevar a cabo su venganza. Entendamonos: era un edificio histórico, de esos que tienen una amplia escalinata de marmol que da a la calle principal pero que solamente se abre en las grandes ocasiones , y una puerta lateral, por la que accede todo el mundo... Pues bien, justo detrás del mostrador de la recepción, hay un pequeño cuartito donde los conductores oficiales tienen su sofá, un ordenador, un perchero... Y allí está Esteban, en lo más feliz de su sueño erótico con Antonio Banderas ("Hay, Antonio! ¡Hazme tuya!", y tonterias por el estilo, que desmontaban una vez más la imagen de macho hispánico), cuando Andrés lo zarandea hasta que lo despierta por completo, al grito de: "¡Andrés, hay una fuga de agua en la primera planta, en el Salón Principal!" Al oir la ubicación de la fuga, se le pasa todo el cansancio de golpe: ese saló era antes una sala de baile, y es la única parte del edificio que se conserva, con todos sus espejos originales, y por supuesto, con el suelo de madera del siglo XVII... Mientras salen a la escalera principal, y van trepando por los peligrosos escalones, Esteban se para en seco, al observar que en el hall de la entrada principal hay una "X", cuidadosamente marcada... Pero luego, sigue ascendiendo por la escalera, y se olvida... En la segunda planta, hay una nueva marca, esta vez dos fregonas, y movido por la curiosidad, no le queda más remedio que preguntarle a Andrés por la causa de ambas marcas... Lo que no se espera es que la respuesta sea una inyección en el glúteo izquierdo, que lo deja completamente atontado... Ni que mientras lo apoya en la barandilla, Andrés le diga: "Tanto hacerte el gallito, tanto reirte de mí, y ahora estás por completo entre mis manos... Debes saber que no siempre he sido conserje, ni mucho menos, es una tapadera para otro curre mucho más lucrativo: soy un sicario, de los más solicitados por la mafia albanesa, y la rusa... Normalmente, no suelo matar... Pero contigo, haré una excepción... Además, parecerá un accidente: has salido tan rápido del Salçón Real, que no has visto el charco de agua en esta zona, te has resbalado... con tan mala pata que te has caído hasta el hall... Piensa en positivo: como es un accidente laboral, tu mujer y tus hijos cobrarán lo máximo... Eso sí, puedes estar tranquilo, que si no te mata la caída, yo me encargaré de rematarte abajo..." Y con esto, y haciendo gala de una tremenda fortaleza, sobre todo para alguien en apariencia tan enclenque, Andrés lo levanta a pulso, y lo lanza por encima de la barandilla... En los breves segundos que tarda en estrellarse, con un satisfactorio sonido a cráneo reventado y un dolor insoportable en el pecho, Esteban solo lamenta una cosa: el no saber nunca el final de su sueño erótico con Antonio Banderas...
Cinco historias de venganza, de traición, y en cierto modo, de justicia extrema... No se debe defender jamás la violencia gratuita, por supuesto, pero... ¿Cuantas veces le has deseado la muerte a alguien, por cualquier tontería? ¿Cuantas veces has soñado que realizabas una venganza auténticamente cruel? La moraleja de esta historia no podía ser otra que "Ten mucho cuidado, de no toparte con la persona equivocada..."

miércoles, 10 de febrero de 2010

EL ÚLTIMO RITUAL


Muchas personas le temen a la muerte, y se aferran a cualquier esperanza, a cualquier truco, para combatirla... Sin embargo, para el viejo dictador de nuestra historia, hay cosas mucho peores...


Rodeado por sus generales, el viejo dictador agoniza... por cuarta o quinta vez en lo que va de semana... Poco queda ya del Gran Combatiente, del cabo con delirios de fama, que decide aprovecharse de la caótica situación del Ejército para acumular poder e influencia de la manera más rápida y fácil: dedicarse a realizar los "trabajos sucios" que nadie más estaba dispuesto a llevar a término. Por eso, se convierte, lentamente, primero en verdugo para aquellas personas que estaban señaladas, por delitos tan graves como defender la libertad de prensa, el derecho a un juicio justo, a que no se vulnere su intimidad... A base de no tener escrúpulos, ni tampoco el menor atisbo de piedad, asciende dentro del escalafón... dejando tras él un impresionante reguero de sangre...


No tiene jamás piedad, ni por las personas que ejecuta, casi siempre tras largas sesiones de tortura en las catacumbas del ministerio de justicia, todas ellas completamente innecesarias, pues sus víctimas no tienen nada que contar, ni tampoco ningún crimen en su haber... Normalmente, se trata de "peligrosos enemigos del régimen", que la Policía detiene en sus domicilios, en sus trabajos o en plena calle, gracias a un soplo, un chivatazo, una acusación sin fundamento, y en muchas ocasiones, por cosas tan peregrinas como haber discutido con tu vecino o darle un golpe a otro coche al aparcar... Donde no hay derechos ni libertades, tampoco hay ley ni justicia... Es un país pequeño, muy poco desarrollado, que vive inmerso en una espiral de odio y de terror, promovida por las propias autoridades, para reafirmar su permanencia en el poder. Por eso, una Junta Militar Provisional controla con férrea disciplina todos los aspectos de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, siguiendo en cierto modo las tácticas de encuadramiento de la población diseñadas por los nazis... y es "Provisional" desde hace más de ochenta años...


El viejo Comandante General Mezquite, por aquél entonces con el grado de teniente por los servicios prestados, y con la excusa del salvajismo y la brutalidad del anterior dictador y de su Guardia Pretoriana (a quien se le achacaban numerosas ejecuciones sumarísimas, secuestros, torturas y abuso de poder de todo tipo... que en realidad eran llevados a cabo por los escuadrones de la muerte de Mezquite), decide, "para salvaguardar las libertades públicas y el derecho de los ciudadanos de Fridonia, incluso de las mujeres" llevar a cabo un golpe de Estado, durante el cual murieron más de tres mil personas: sobre todo, los antiguos colaboradores del dictador depuesto, sus familias, los simpatizantes, las tropas más fieles... Más tarde llegaron las purgas, las deportaciones a la selva, las "carreteras de la muerte", los vuelos sobre el mar, las "desapariciones"... Se calcula que en los primeros tres años desde el golpe de Mezquite, perdieron la vida más de veinte mil personas... o desaparecieron de la noche al día...


Por supuesto, también ha tenido sus momentos de gloria, como el reconocimiento, algo encubierto, de Estados Unidos, pues siempre es conveniente controlar a quienes pueden ayudarte contra los enemigos comunes, en este caso todas las naciones de América Latina con ansias de paz y de libertad... exceptuando, por supuesto, a Hugo Chávez... Los primeros en llegar fueron los "asesores" de la CIA para materias de espionaje y de control de los medios de comunicación, donde ayudó muchísimo la orografía del país, que dificultaba mucho el acceso a internet... Luego, los "asesores" militares, que se encargaban de entrenar a las fuerzas mezquiteñas en tácticas de represión, organización de redadas, ejecuciones de prisioneros y de opositores al régimen... Al final, implantaron un sistema de campos de trabajo para la mano de obra indígena y los opositores al régimen, que permitía obtener mano de obra gratuita para los grandes yacimientos de mineral...
¿Y por qué ese súbito interés por una pequeña dictadura primitiva, enclavada en las estribaciones de los Andes? Pues por los yacimientos de bauxita pírrica radioactiva, una sustancia mucho más estable que el uranio para su utilización en las centrales nucleares, que era completamente segura en su extracción y manipulado (aunque eso a nadie le importaba, pue slo hacían los enemigos del régimen), y cuya activación se conseguía mediante la exposición a los rayos equis convencionales... Esa, y no otra, era la causa del interés que americanos y cubanos prestaban al pequeño país, durante los últimos treinta años...
El dictador, al envejecer, parece haberse vuelto menos sanguinario, no por el incremento de la edad, sino por la pérdida de sus facultades mentales y físicas. LLeva más de cinco años limitando sus apariciones en público a la ceremonia comnemorativa de su propio golde de estado, el 28 de octubre, y de todas formas, en la última ocasión, ni tan siquiera pudo levantarse del sillón de orejas donde le colocaron sus ayudantes, después de haberle puesto unos pañales debajo del uniforme de combate, y con las gafas de sol cubriendo unos ojos que ya no podían ver por las cataratas... En cuanto al discurso, lo pronuncia su sobrino nieto Claudio, quien lleva escribiéndoselos más de quince años...
No está clara la sucesión de Mezquite, al carecer de familia (nunca tuvo tiempo ni ganas de casasarse ni de establecer lazos afectivos), y su familiar más directo es Claudio, pero que tampoco parece tener madera de dictador al haber estudiado en La Habana ciencias políticas... donde adquirió cierta fama de liberal y de humanitario... Por eso, Mezquite intenta buscar un sucesor en el círculo de los banqueros o de los prestamistas, pues al carecer de corazón, serían los mejores administradores de su pequeño imperio... Dos saneadas cuentas en Suiza son el destino final del sesenta por ciento de los capitales obtenidos con el comercio de bauxita pírrica... aunque el narcotráfico también deja unos interesantes beneficios...
El mayor problema del dictador es, sin embargo, uno que no tiene nada que ver con el dinero, sino con su salud de hierro... Jamás ha estado enfermo, ni siquiera de niño, y ahora, con ciento diez años, se está muriendo lentamente, por consunción... Sus articulaciones se van anquilosando, igual que sus órganos internos, tienen que conectarlo a una máquina de diálisis, pues sus riñones ya no son lo que eran... La semana pasada, falló su páncreas... y también tuvo una rectorragia tan grave que le pusieron casi seis litros de sangre... Sus pulmones están tan encharcados, que vive conectado a un respirador... Eso por no hablar de sus infartos de miocardio, tan frecuentes que su cardiólogo ha previsto un transplante para la semana que viene... Sus médicos, en conjunto, no se explican sus ganas de vivir...
Y sólo él conoce la respuesta... Hace más de sesenta años, en sus tiempos de torturador y ejecutor del viejo régimen, se topó con un caso insólito: un anciano médico brujo, que se negaba a revelar el paradero de un grupo de insurgentes a quienes había tratado de sus heridas... Los interrogatorios se prolongaron durante más de siete días, recurriendo a una mezcla de técnicas orientales (astillas de bambú bajo las uñas...) y occidentales (la famosa bañera...) que en condiciones normales deberían sumir a cualquier persona en un grado tal de terror y de ansiedad, que confesaría cualquier cosa, o delataría a cualquier persona, con tal de interrumpirlas... Sin embargo, el viejo Aristóteles se limitaba a permanecer en silencio, y sonreía, con una extraña mirada en los ojos cuando le amenazaban con la muerte... Cansados y agotados por los esfuerzos realizados sin obtener la confesión, sus torturadores decidieron que o bien no sabía nada, o bien su voluntad era inquebrantable, por lo que lo sujetaron boca abajo a la pared de piedra mediante unas argollas ancladas en la roca y, tras cortarle parcialmente las arterias y venas de las muñecas, lo dejaron que se desangrase lentamente...
Mezquite, cuyo interés por la sangre y la muerte ya era lo bastante fuerte como para realizar la última guardia por si se escapaba alguna confesión "in articulo mortis", se llevó una gran sorpresa, cuando escuchó una voz profunda y cavernosa a la vez, que no recordaba haber oído antes, pero que sin embargo, le parecía extrañamente conocida... El prisionero estaba hablando...
"Soy el último depositario de una antigua maldición, que te permitirá desafiar a la muerte... Perderás de ese modo el miedo que te domina, y experimentarás una prolongación excepcional de la vida... Si te interesa, te la puedo transmitir, pues ya estoy cansado de tantas penas, de tanto sufrimiento... Durante mis ciento cincuenta años de vida, he visto morir a demasiados seres queridos: abuelos, padres, hijos, nietos... Solo tendrías que desangrarme hasta la última gota, robarme directamente del corazón los últimos latidos de fuerza, y beber primero mi sangre, y comer de mi carne palpitante, para recibir de aquella manera el don oscuro... ¿Te interesa mi oferta?"
Y entonces Mezquite, tal vez por hacer frente a ese miedo atávico a la muerte, con una media sonrisa sacó el machete de su bota izquierda y, tras murmurar su aceptación se dirigió al viejo chamán, para ejecutar el último ritual... Agachado en el suelo, con precisión de cirujano, cortó músculos, ligamentos y tendones, para despejar la cámara torácica... y usando el machete como palanca, separó las costillas lo suficiente para dejar al descubierto el corazón palpitante del chamán... Justo cuando estaba a punto de extraer el órgano palpitante, el chamán pronunció unas últimas palabras, a las que no prestó demasiada atención... Y finalmente, devoró crudo el corazón, saboreando cada bocado... En ese momento es cuando volvieron sus compañeros... Y también de esa manera se ganó su fama de torturador despiadado e implacable....
Ahora, décadas después, Mezquite no hace más que recordar aquellas palabras del chamán, a las que no prestó demasiada atención, porque siempre creyó que eran los delirios de un viejo loco...
"Recuerda, sin embargo, que para morir, es necesario que encuentres una persona que esté dispuesta, voluntariamente, a realizar contigo el último ritual... Que primero tendrá que desangrarte como a los animales... Y luego abrirte el pecho, y sacarte el corazón... Y el último paso, para alcanzar la ansiada muerte, es que lo devore ante tus ojos... Pues solo de aquella manera se cerrarán tus ojos para siempre... De no hacerlo así, seguirás vivo para siempre, mientras haya células sanas en tu cuerpo... Y siempre estarás lúcido, aunque sea dentro de un cuerpo que se va degradando por el paso del tiempo..."
La semana pasada, cuando perdió la capacidad de hablar, estaba casi decidido a traspasarle el don oscuro a su sobrino nieto, en parte como regalo, y en parte como venganza... Era el mejor momento... Pero ahora, cuando tampoco podía comunicarse por escrito por culpa de la parálisis, no hacía más que repetirse, una y mil veces, las palabras del chamán en su cabeza, con la esperanza de que alguna persona de su entorno (médicos, enfermeras, guardia pretoriana, aduladores, interesados banqueros...), por casualidad, supiera leer la mente...
La historia que no termina... Una mente lúcida en un cuerpo decrépito, y virtualmente inmortal gracias a los avances de la medicina moderna... Irse consumiendo desde dentro, hasta quedar reducido a la nada... Y saber que nadie puede liberarle completamente sin efectuar el último ritual.... Porque muchas veces, la muerte es una liberación...