sábado, 17 de abril de 2010

UNIDAD ESPECIAL 619/2034


Cosas de niños, desde luego... ¿Quién le va a tener miedo a una niña de once o doce años, con esa sonrisa tan dulce, y esos ojos tan.... especiales? ¿Qué puede temer un adulto, sobre todo si se encuentra en una situación de poder, de alguien tan inocente, y tan puro? Bueno... nunca olvideis una cosa: las apariencias engañan..


"Mírame a los ojos... y dime que no me deseas... Dime que no te gusto, desde el primer día que entraste en mi clase, con tus libros y manuales... ¿Lo recuerdas, verdad? Porque yo sí lo tengo muy presente, cada vez que miro el pequeño tatuaje... que tengo junto al ombligo..."


Y cómo no hacerlo, cómo olvidar aquella primera semana de clases... Intento responderle... pero no puedo hacerlo... Siento una enorme laxitud, un gran cansancio, según van pasando los minutos... allí estamos los dos, confinados en el estrecho espacio del cuarto de baño de profesores, aunque ella parece distinta, más madura... o tal vez será por el extraño colgante que cuelga de su cuello... que incluso parece empezar a brillar con más fuerza, a medida que se me escapa, lentamente, la vida del cuerpo...


"Nunca me gustaste, profe... es algo intutitivo, tal vez... O quizás sea una reacción del hipotálamo... Los niños, aunque pienses lo contrario, no somos tontos: por ejemplo, nos damos cuenta de las miradas de los adultos, las interpretamos... Otra cosa muy distinta es que estemos dispuestos, o no, a hacernos los tontos, para conseguir nuestros objetivos... Por eso, durante aquellas dos primeras clases de tu asignatura, me dí cuenta de que respondías directamente a las preguntas de todos los niños, y de todas las niñas.... Menos a la de Natalia Estefanía... y a la mía..."


No lo puedo evitar... me gusta fijarme en las caras de mis alumnos mientras estoy dando una clase... es algo gratificante, incluso cuando llevas tantos años en la enseñanza, el sentirte querido, respetado, aunque sea por un tiempo, lo que tardas en explicar una compleja ecuación de matemáticas, o una fórmula química... No, no tiene mucho glamour ninguna de mis asignaturas, lo sabes o no, y ya está... Vale, también reconozco que me gusta retener en mi memoria las caras de las niñas más hermosas, como la suya... Y como mucho, al pasar entre las filas de pupitres, acariciar cariñosamente una o dos cabezas, pasando suavemente la mano... Pero sin mala intención, que un profesor de instituto tiene que pensar muy bien todo lo que hace, al menos, en el aula.... Si pudiera respirar mejor... Si me dejase levantar las manos y aflojarme un poco la cuerda...


"Yo tengo muy buenos contactos, profe, y desde hace algún tiempo, te estábamos vigilando... Porque la tensión ha estado subiendo dentro de tí durante demasiados años... Y lo que al principio no era más que una manifestación de cariño hacia algunas de tus alumnas de primero y segundo de la ESO, con el paso del tiempo, se habría convertido en algo más... ¿No te atreverás ahora a negarme que, después de seis meses de clase, una de tus mayores obsesiones era precisamente el acercarte a Natalia Estefanía... sin testigos molestos, verdad? ¿Y no me dirás que nunca te has dado cuenta, en las últimas dos semanas, de que jamás os dejaba solos?"


Es cierto, ni siquiera en las tutorías me dejaba a solas con ella... con mi Natalia Estefanía... Al principio, creía que era una coincidencia, cosa de amistad infantil, ya sabes... Pero ahora comprendo que se trataba de una maniobra perfectamente estudiada... Porque yo estaba perdiendo completamente el control: soñaba con ella, con acariciarla, con besarla... y en mis más brutales fantasías, le descubría un poco los mundos eróticos de los adultos... pasito a pasito, como un juego... comose hace siempre, cuando te colocas en una posición de autoridad... Meterme en su vida no sería demasiado complicado, y seguro que en un momento dado, a través de las tutorías y de las clases particulares que daríamos en su casa, conseguiría ir dándolePero claro, lo realmente peligroso es que si daba un paso tan importante con esa astuta zorrita, que en el fondo solo estaba interesada en manipularme para mejorar sus notas... si me ponía en sus manos de una manera tan total... al final, tendría que ser realista: mi única opción habría sido matarla antes de terminar el curso, para que no se atreviera a decirle nada a sus padres durante el verano...


"Tú lo sabes perfectamente: alguien tan controlador, tan calculador como tú, no habría tenido más opción que la de matar a Natalia Estefanía... Y al hacerlo, habrías descubierto un nuevo mundo de placeres, esas horas tranquilas con su cadáver, en tu casa, preparándola para vuestro último encuentro... Y después, en el descampado, el fuego habría calcinado su cuerpo... Durante unos meses, habrías respirado, tranquilo... Y con el comienzo del nuevo curso, repetirías la misma dinámica, en otro instituto... Y eso es algo que no podíamos permitir que sucediera...

Por eso, debo comunicarte que, tras revisar atentamente tu caso, la Junta Temporal de Control ha decidido que lo más adecuado era ejecutarte en tu espacio/tiempo, antes de que matases a tu primera víctima, Natalia Estefanía, de once años de edad, descubriendo al mismo tiempo tu vena sádica, pedófila y manipuladora, que te llevaría, en el momento de tu captura en 2018, a tener a tus espaldas más de treinta violaciones y asesinatos a niñas menores de 14 años. Las primeras, como Natalia, las escogerías entre tus alumnas, o entre las de tu instituto, pero con el paso de los años, incluso robarías una niña de las manos de su madre en una feria (Felicity), o en un centro comercial (Candela)...


Hoy, 4 de diciembre de 2009, serás ejecutado en consonancia con los crímenes que en el futuro se te imputarán, y el procedimiento aplicado será la asfixia erótica, en el servicio de profesores de la cuarta planta, con una cuerda al cuello desde el anclaje elevado de la cisterna, los pantalones y calzoncillos bajados, y tu cuaderno de clases con las fotos de tus alumnos sobre las rodillas... Tu cadáver será descubierto el martes 9, y se convertirá en el mayor escándalo del IES durante años... Y tu nombre engrosará las leyendas urbanas... ¿Estás listo para morir, verdad? De todas formas, tampoco tienes otra opción...


Bueno, solo una cosa más: ni soy una niña, ni tengo 11 años, ni siquiera existo corporalmente en tu tiempo. Soy un agente de la Unidad Especial anti Crímenes Violentos, y mi única función en este tiempo era hacer justicia... o más bien, persuadirte para que tú mismo hicieras lo más adecuado... Y salvar vidas, las de 30 niñas a las que tú no habrías dado ninguna oportunidad de seguir viviendo... "


Y por eso, Juan O. fue ejecutado, de manera humillante, y su último pensamiento fue que al menos, se había puesto los calcetines nuevos y la ropa interior limpia... ¿Moraleja de la historia? Nunca te fíes de una niña de once años... ni de cualquier otra edad... Lo mismo esa criatura de cara angelical no es más que un señuelo...

viernes, 9 de abril de 2010

DAÑOS Y PERJUICIOS...

Tal y como dice el cuento, cualquier persona tiene un límite en aquello que está dispuesto a aguantar por un motivo u otro... Ya sea por convicción social, por convencimiento, por un cambio en las circunstancias, siempre puede llegar el momento de decir "BASTA"... Y cuando eso pasa, los roles se pueden invertir drásticamente... Como Claudia y Eduardo... bueno, y también Laura...
"Y esta es mi última palabra", me dijiste, al mismo tiempo que salías de casa dando un portazo, con tus aires de gallito enfurecido, y pavoneándote casi... al mismo tiempo que flexionabas los nudillos, tal vez para desentumecerlos...



Pero claro, lo que no podías suponer, es que realmente serían tus últimas palabras, al menos en nuestra casa... porque los gritos agónicos, tus "¡por piedad, estro es un error, nosotros no tenemos dinero!" o cuando decías "¡Los vecinos del tercero B, esos tienen mucho dinero!", creo que realmente no cuentan para nada...


Nunca piensas que es algo que te pueda pasar a , que vayas a repetir esquemas, que te vayan a reducir a una piltrafa lastimera, que encontrarás a alguien en tu vida que te pueda terminar destrozando, en todos los aspectos, y mucho menos que a tus treinta y pico de años vas a permitir que te masacren la vida, las ilusiones, todo...


Vale que nos casamos por tus padres, a quienes hacía mucha ilusión que nosotros también mantuviéramos la tradición familiar, en la pequeña ermita a las afueras del pueblo, junto al Prado de San Antonio... Precisamente allí, entre gramíneas y olivares (a los que soy alérgica), y con la amenaza de alguna casual avispa o abeja (que tampoco me sientan bien, precisamente...), con la voz agarrotada no solo por la lógica emoción, sino por el puro miedo (nadie se acordó de decirme que la puta ermita es famosa por sus arañas...) y tras un noviazgo de apenas seis meses, nos dimos el "Sí, quiero", solos con el cura y los testigos, mientras los doscientos treinta y siete invitados (quince por mi parte) nos aplaudían y jaleaban, coreando eso de "¡Que viva el señorito Eduardo!" y el bonito "¡Y que viva Claudia, su santa esposa... que menuda joya se lleva!"...
No, el tiempo que pasamos juntos, nunca pensé que podía conocerte tan poco... Cuando perdías los nervios y le dabas un puñetazo a la pared, sin causa justificada, pensaba que era tu naturaleza, pero que la culpa la tenía el puto Barça, cada vez que pateaba a tu santo Real Madrid... Aquella vez que te picaste con otro coche en la R-5, y que le perseguiste a más de 150 dándole luces y casi nos matamos, lo achaqué a tu trabajo como broker en el Santander... Cuando te pusiste de los nervios porque yo no quería irme de vacaciones con tu madre a la playa, otro puñetazo casi revienta la puerta del ropero...
Pero cuando ya nos casamos, desde la misma noche de bodas, comprendí que tal vez me había equivocado... tremendamente... Tú estabas borracho como una cuba, después de tantos brindis, a mí me dolía la cabeza, pero aun así, te empeñaste en consumar el matrimonio... como si no lo hubiéramos consumado antes... Cuando te dije que no me apetecía, que me dolía muchísimo la cabeza, tu respuesta fue darme un tremendo bofetón "Pa que se te pasen esos aires de grandeza", lanzarme sobre la cama, y sin molestarte ni en desvertirme o en hacerlo tú, me subiste el vestido por encima de la cabeza, te bajaste los pantalones, y a lo bruto, como el cerdo que desde luego eras, terminaste la faena en menos de dos minutos, y luego, a trompicones te volviste al banquete, para celebrar tu triunfo...
Claro, muy bonito... ¿Pero a quién le importa la novia, la recién casada? ¿Quién se molesta en averiguar si pasa algo malo?¿Quién me ayuda a levantarme de la cama, a quitarme el vestido mancillado, y me mete desnuda en el jacuzzi, y me lava suavemente la cara, la cabeza, la espalda...?¿Quién arruina su vestido cuando me empeño en abrazarla recién salida del agua, antes incluso de secarme? Por supuesto, mi amiga Laura...
Ella me ayudó después, escuchándome, consolándome, cada vez que las cosas no te salían bien el trabajo, y en vez de un beso de buenas noches, te desquitabas dándome un puñetazo en el estómago... Ella me acompañó a Urgencias la primera vez que me partiste la ceja, para certificar que me había golpeado con una puerta... Ella también se encargó de acompañarme a otro Hospital, cuando me "caí por las escaleras del sótano, y me partí las costillas"... Laura, siempre Laura, era curioso comprobar que, cuanto más imbécil, prepotente y agresivo te volvías tú, más necesidad de cariño, de apoyo, podía satisfacer con ella...

Pasaron los meses, y aunque no me prohibiste hacerlo, al final, perdí el contacto con casi todos mis amigos... entre otras cosas, porque no me apetecía que me vieran las huellas de los golpes... Yo seguía con mi trabajo de administrativa en una empresa de seguros, y tus mayores palizas, al ser los viernes por la noche, no me afectaban demasiado ni interferían con mis obligaciones laborales... A veces, yo pensaba que era culpa mía, que te había provocado por algún comportamiento, que la cena no estaba a tu gusto de sal, que los macarrones con tomate no eran tan buenos como los de tu madre...

Lo más increíble es que, al final, siempre te justificaba de alguna manera, siempre... Y me tragaba el orgullo, y las violaciones, y las vejaciones, pues de todas formas eso era lo que tú querías de tu amante esposa... Y ese era mi rol, más bien era tu saco de arena que tu compañera... Una vez más, de no haber sido por Laura, por su apoyo, sus consejos, su lealtad, no habría podido superar aquella primavera... ¿Que si yo sabía que Laura era lesbiana? Al principio no, pero de todas formas, habiendo estado juntas toda la vida, tampoco me importaba...

Posiblemente, la situación se habría mantenido así mucho más tiempo, de no haber sido por el embarazo... Y por tu puta manía de golpearme en el vientre... por el motivo habitual: no deja huellas visibles en primavera... Cualquier otra cosa, habría podido soportarla, Eduardo, menos que pusieras en peligro aquella criatura, de cuya existencia ni siquiera estabas enterado... La derrota del Madrid te hizo mucho daño... y a mí también... si no me hubiera podido escapar de la casa, un adosado con pretensiones elitistas en la Alameda de Osuna, descolgándome por la ventana del baño... Y una vez más, Laura vino a buscarme a la gasolinera... Y fue entonces cuando decidí que ya estaba harta...

Con la "oleada de robos en la zona de Barajas", de la que tanto hablaban en los periódicos, surgió en un nuevo miedo: el que asaltasen nuestra casa, se bebiesen tu colección de botellas de cerveza de importación, robasen tus preciados trofeos deportivos de toda una vida (campeonato de chapas, lanzamiento de frisbee, esquiador acuático y otras mierdas por el estilo), y de repente, empezaste a preocuparte por nuestra seguridad... Durante unos días, llamaste a varias empresas de seguridad... y por no variar, contrataste el servicio más básico posible, con la más cutre de ellas...

Por aquellas fechas, ya estábamos terminando el plan, para darte tu merecido... Y por eso, esta noche, aprovechando que los vecinos estaban fuera, han venido Laura... y su grupo de amigos... Si lo piensas fríamente, Eduardo, es lo mejor que te podía pasar... Unos desconocidos han entrado en tu casa, reventando la ventana del cuarto de baño de la primera planta... Luego, se han divido en dos equipos, y mientras uno de ellos se dedicaba al saqueo (pero sin causar demasiados destrozos, pues de todas formas, te recuerdo que son amigos...), el segundo ha subido a nuestro dormitorio de la segunda planta, donde me han golpeado varias veces con fuerza en la cara, el cuello, el pecho (pero me han parecido caricias, comparado con tus palizas), me han sentado y atado en una silla... y me han obligado a presenciar todas las torturas que te han infligido, para que les dijeras la contraseña de la caja fuerte, los números de cuenta del banco, las llaves del Ferrari...

Y se han empleado a fondo, claro...

Y tenías los brazos rotos, las rodillas descoyuntadas, los dedos de las manos aplastados por el bate de béisbol, el mismo que luego han usado para sodomizarte, mientras estabas atado, impotente, sobre la cama... y para mayor humillación, te lo van a dejar colocado a plena vista, para que esa sea tu última imagen en este planeta...

Pero ahora, cariño, tengo que terminar con esta charada... Por eso, voy a usar este revolver que me ha dejado Laura, para ejecutarte a la antigua usanza: un disparo en la nuca, y terminar la pesadilla...

Adiós, cariño... disfruta en el Infierno... Y dentro de un rato, haciendo un tremendo esfuerzo, llorando con desgarro, conseguiré arrastrarme con la silla y todo hasta el teléfono... y llamaré a Urgencias... y esperaré a que lleguen todos... para ayudarme...

Una buena venganza... inteligente... bien planificada y mejor realizada... Con un hermoso bonus: el Santander le había contratadoEduardo un jugoso Seguro de Vida, por lo que la desconsolada viuda, acompañada de su "querida amiga Laura", cobró casi un millón de euros, y pudo cambiar por completo su vida...

lunes, 5 de abril de 2010

LO SIENTO, QUERIDA... OTRO ERA MI DESEO...

Tu sombra baila, se mueve, se desliza como una serpiente, ondula como el agua, jugando con las lamas de la persiana, con la luz de la media tarde, mientras suena Joe Cocker, quien te va indicando claramente qué partes de tu cuerpo puedes dejar cubiertas, y en tu caso, ni siquiera llevas sombrero...


Buscando nuevas experiencias para darle un poco más de ánimo, de vidilla, a nuestra relación, nos hemos preparado a conciencia, nuestros cuerpos y nuestras mentes, para averiguar, incluso haciendonos preguntas en sueños, qué tipo de fantasía era la que más nos iba a gustar... De alguna manera, has comprendido lo del baile a contraluz, con mi canción favorita, incluso has aprendido una coreografía, y te empiezas a desvestir muy lentamente, sin prisa... Incluso a pesar mío, me excito a verte, tan débil y a la vez tan fuerte, tan incitante, que logras reavivar en mí algunos rescoldos de viejas brasas... Pues por mucho que dicen que "el que tuvo, retuvo"... hay algunas cosas que mejoran con el tiempo... y un poco de ayuda quirúrgica... y tú no eres la excepción... Y me excito viendote completamente desnuda, salvo por las medias y el liguero...


Y mantendré la ilusión de tu fantasía, cariño... Me habrás visto completamente rasurado, hasta el último pelo... y vestido con la faldita de romano... y el casco... y el gladius... y las sandalias de legionario... Y de toda esa parafernalia me iré desprendiendo, mientras me acerque lentamente a la cama... Con la rosa en la mano izquierda, pues quieres sentir su tacto... y la cuerda de piano dispuesta entre las dos... Preparada para llevarte hasta el límite de la asfixia erótica, como ya hemos hecho antes en este hotel... Durante meses lo he estado preparando todo, querida... LLegando cada vez un poquito más cerca de la muerte... un poquito más entregado en el juego...


Y tal vez, esta tarde, me decida a dar el último paso... y te quite la venda de los ojos con los dientes... para leer la comprensión en tus ojos... y correrme dentro de tí, mientras tu cuerpo se retuerce con los estertores de la muerte... Y solo cuando todo rastro de vida haya abandonado tu preciado cuerpo... Levantaré el auricular, para avisar a la Recepción de un "desgraciado accidente..."


Ya sé que tú pretendías mejorar nuestra vida sexual con una pequeña fantasía... y por eso te has preparado tan duramente... Pero lo siento, querida... Otro era mi deseo...