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miércoles, 21 de septiembre de 2011

AHORA, NO ESTÁS SOLA...

Sé que me estás esperando, mi niña... y por eso, me dirijo hacia ti, despacio... la niebla me rodea, es densa, húmeda, no veo casi nada... pero sigo caminando... Los recuerdos se amontonan a mi alrededor, y muchos de ellos no son buenos... Quizás, en otro momento, Denise, si no supiera que estás allí, en el alféizar de la ventana, resguardada pero al mismo tiempo expuesta, habría optado por volver a casa o, por lo menos, esperar a que levantase un poco la niebla... Son nubes bajas, lo sé... No hay nada extraño en ellas, ni cosas con largos tentáculos, ni licántropos (entre otras cosas, se supone que es mediodía...), ni a los vampiros... ni, en este momento, a los humanos.... Puesto que yo mismo soy una de las personas más peligrosas con las que me pudiera encontrar...

Crees conocerme bien... y estás convencida de que a lo largo de estos meses, entre nosotros se ha generado una corriente de complicidad, de afecto, y quizás incluso, de amor... Y no lo dudo... Si yo fuera capaz de sentir algo (positivo, se entiende) por un ser humano, te escogería a ti, mi niña... igual que decidí no matarte, aunque aquella era, precisamente, mi misión... No suelo admitir encargos que impliquen la "solución final" para adolescentes, y sin embargo...

El 28 de septiembre recibí, en una de mis direcciones de mail "profesionales" la sugerencia para un encargo, a través de mi "agente" Fausto G... "Se precisa operación de limpieza en seco. Máxima urgencia. Tarifa especial de lujo", además de un enlace hacia otra web, donde aparecían una dirección en las afueras de Madrid, un número de teléfono, y una foto... Es cierto, me llamó mucho la atención tu cara, no aparentabas más de 15 años y, sin embargo... alguien estaba dispuesto a pagarme 30.000 euros por matarte, y un suplemento de 10.000 euros si utilizaba tu cuerpo para dejar un mensaje...

Ante todo, soy un profesional... y no me importan las motivaciones de mis "patrocinadores"... Eran demasiadas las cosas que me llamaban la atención de tu caso... Por eso, decidí investigar un poco... antes de aceptar el encargo (todos los sicarios solemos tomarnos 24 horas para estudiar los detalles)... Con tu nombre, apellidos y dirección, y un buen conocimiento de internet, no tardé más que un par de horas en reconstruir tu historia...

Hace dos años, mientras cursabas tus estudios de 3º de la ESO en un instituto madrileño de la zona centro, y con la intermediación de dos de tus profesores, fuiste captada para un exclusivo "club de amigos de la infancia"... en el que, extrañamente, las adolescentes, ninguna de ellas mayor de 17 años, se reunían para "hablar de sus cosas" con unos señores muy amables... que a cambio de pequeños regalos se terminan ganando tu voluntad... O al menos, consiguen que vayas accediendo a sus caricias, sus mimos... ¿Qué niña de 13 años puede resistirse a tantos regalos, tantos detalles, cuando a cambio le piden cosas tan pequeñas, como dejarse tocar un pecho, una pierna, el pelo...? Y sobre todo, cuando son unos señores tan amables, tan bien vestidos, con tanto estilo y "savoir faire"...

Para ti, algunas palabras no tenían mucho sentido, como "lolita", "cierva", "francés"... Y no estabas dispuesta a renunciar tan fácilmente a todas aquellas pequeñas cosas que te habían dado... incluyendo algunas drogas y pastillas para relajarte... En teoría, dos tardes por semana ibas a actividades extra-escolares con terapia de gestión del estrés y de reubicación espacio-temporal, que habían sido recomendadas por el orientador escolar del centro... Durante un año y medio, dos tardes por semana, tus "queridos amigos" iban ganando terreno sobre tu cuerpo, y te acostumbraban a nuevas experiencias, como el permanecer desnuda sobre una cama mientras te miraban varios señores... o el ser acariciada y besada por todo el cuerpo... Es posible que incluso te acabase gustando...

Supongo que la primera vez que te penetraron, después de haberte sometido a un nuevo reconocimiento médico para comprobar que hasta aquél momento seguías siendo virgen, estabas demasiado nerviosa, o demasiado relajada, para darte entender lo que te estaba pasando... El señor fue muy amable, y estaba muy satisfecho de haberte "desflorado"... por lo que abonó sin rechistar la tarifa "especial de la casa"... Y después de él vinieron unos pocos más...

Con lo que no podían contar... era con tu prodigiosa memoria... y que serías capaz de reconocer en un programa de televisión a la persona que te había violado... Ni que identificarías también a una decena de los "invitados" al club de actividades extra-escolares.... Pero... ¿quién va a creer a una adolescente de 15 años, muy hermosa, bien vestida, con numerosos regalos escondidos en el armario, y una "doble vida"? Al principio, ni siquiera tu madre te creía, Denise... "¿Me estás diciendo que el orientador de tu instituto trabaja con una agencia de "señoritas de compañía"? ¿Y que Él, precisamente Él, fue quien te penetró la primera vez? ¿Y que conoces a todas esas personas, porque son clientes asiduos del centro?"

Ni tu madre te creía al principio... pero la revisión ginecológica... y el examen médico en profundidad que te realizaron (supervisado por tu madre), no dejaba lugar a dudas... Y tú siempre decías, Denise, que "te habías acostumbrado"... que "casi siempre eran muy amables"... que "te sentías muy querida por todos ellos"... ¡Dios, lo fácil que es manipular a una adolescente! Tu madre, después de tantas pruebas, te creyó... y se decidió a llevar el caso ante los tribunales... con la máxima cautela, por el altísimo nivel social del "beneficiario de la rosa"... y de los demás personajes de la "jet-set"...

Por supuesto, ni tu madre, ni vuestro abogado, podían contar con un pequeño detalle: uno de los socios del bufete te había reconocido, puesto que también era cliente... y accedió a los detalles preliminares del caso... La siguiente etapa fue decírselo a los implicados, sobre todo a Él... cuyo abogado puso precio a tu cabeza... a la de tu madre... y a tus otras compañeras...

Ellas, tu madre, tus cuatro compañeras, murieron hace algunos meses... Tú conseguiste esconderte, en una pequeña masía, lejos de todo y de todos... Y solamente tu abogado conoce tu paradero... Conocía... Yo no maté a tu madre, ni a tus compañeras... pero me han contratado para matarte a ti...

Y una vez más, me acerco a tu ventana, entre la niebla... Sé que me estás esperando... Que me ves como si fuera tu hermana mayor... alguien con quien te encuentras extrañamente protegida, a salvo, en quien confías de manera peculiar... A quien entiendes muy bien... Y que también te comprende... quizás porque yo también sufrí la misma experiencia, con otros "señores" de otro club similar... no hace muchos años...

He necesitado un poco más de 24 horas para conocer toda tu historia, Denise... y decidir que no aceptaría el contrato... Si creyera en el sistema judicial español, quien sabe, lo mismo me decidía a colaborar en serio con tu abogado, para elaborar la acusación, aportar pruebas... Pero sé que Él siempre se librará de cualquier acusación... su lugar en la pirámide del poder es demasiado elevado...

Por eso, estoy ultimando los detalles... para la ejecución...


Ahora, no estás sola, Denise... No estás sola...

sábado, 17 de abril de 2010

UNIDAD ESPECIAL 619/2034


Cosas de niños, desde luego... ¿Quién le va a tener miedo a una niña de once o doce años, con esa sonrisa tan dulce, y esos ojos tan.... especiales? ¿Qué puede temer un adulto, sobre todo si se encuentra en una situación de poder, de alguien tan inocente, y tan puro? Bueno... nunca olvideis una cosa: las apariencias engañan..


"Mírame a los ojos... y dime que no me deseas... Dime que no te gusto, desde el primer día que entraste en mi clase, con tus libros y manuales... ¿Lo recuerdas, verdad? Porque yo sí lo tengo muy presente, cada vez que miro el pequeño tatuaje... que tengo junto al ombligo..."


Y cómo no hacerlo, cómo olvidar aquella primera semana de clases... Intento responderle... pero no puedo hacerlo... Siento una enorme laxitud, un gran cansancio, según van pasando los minutos... allí estamos los dos, confinados en el estrecho espacio del cuarto de baño de profesores, aunque ella parece distinta, más madura... o tal vez será por el extraño colgante que cuelga de su cuello... que incluso parece empezar a brillar con más fuerza, a medida que se me escapa, lentamente, la vida del cuerpo...


"Nunca me gustaste, profe... es algo intutitivo, tal vez... O quizás sea una reacción del hipotálamo... Los niños, aunque pienses lo contrario, no somos tontos: por ejemplo, nos damos cuenta de las miradas de los adultos, las interpretamos... Otra cosa muy distinta es que estemos dispuestos, o no, a hacernos los tontos, para conseguir nuestros objetivos... Por eso, durante aquellas dos primeras clases de tu asignatura, me dí cuenta de que respondías directamente a las preguntas de todos los niños, y de todas las niñas.... Menos a la de Natalia Estefanía... y a la mía..."


No lo puedo evitar... me gusta fijarme en las caras de mis alumnos mientras estoy dando una clase... es algo gratificante, incluso cuando llevas tantos años en la enseñanza, el sentirte querido, respetado, aunque sea por un tiempo, lo que tardas en explicar una compleja ecuación de matemáticas, o una fórmula química... No, no tiene mucho glamour ninguna de mis asignaturas, lo sabes o no, y ya está... Vale, también reconozco que me gusta retener en mi memoria las caras de las niñas más hermosas, como la suya... Y como mucho, al pasar entre las filas de pupitres, acariciar cariñosamente una o dos cabezas, pasando suavemente la mano... Pero sin mala intención, que un profesor de instituto tiene que pensar muy bien todo lo que hace, al menos, en el aula.... Si pudiera respirar mejor... Si me dejase levantar las manos y aflojarme un poco la cuerda...


"Yo tengo muy buenos contactos, profe, y desde hace algún tiempo, te estábamos vigilando... Porque la tensión ha estado subiendo dentro de tí durante demasiados años... Y lo que al principio no era más que una manifestación de cariño hacia algunas de tus alumnas de primero y segundo de la ESO, con el paso del tiempo, se habría convertido en algo más... ¿No te atreverás ahora a negarme que, después de seis meses de clase, una de tus mayores obsesiones era precisamente el acercarte a Natalia Estefanía... sin testigos molestos, verdad? ¿Y no me dirás que nunca te has dado cuenta, en las últimas dos semanas, de que jamás os dejaba solos?"


Es cierto, ni siquiera en las tutorías me dejaba a solas con ella... con mi Natalia Estefanía... Al principio, creía que era una coincidencia, cosa de amistad infantil, ya sabes... Pero ahora comprendo que se trataba de una maniobra perfectamente estudiada... Porque yo estaba perdiendo completamente el control: soñaba con ella, con acariciarla, con besarla... y en mis más brutales fantasías, le descubría un poco los mundos eróticos de los adultos... pasito a pasito, como un juego... comose hace siempre, cuando te colocas en una posición de autoridad... Meterme en su vida no sería demasiado complicado, y seguro que en un momento dado, a través de las tutorías y de las clases particulares que daríamos en su casa, conseguiría ir dándolePero claro, lo realmente peligroso es que si daba un paso tan importante con esa astuta zorrita, que en el fondo solo estaba interesada en manipularme para mejorar sus notas... si me ponía en sus manos de una manera tan total... al final, tendría que ser realista: mi única opción habría sido matarla antes de terminar el curso, para que no se atreviera a decirle nada a sus padres durante el verano...


"Tú lo sabes perfectamente: alguien tan controlador, tan calculador como tú, no habría tenido más opción que la de matar a Natalia Estefanía... Y al hacerlo, habrías descubierto un nuevo mundo de placeres, esas horas tranquilas con su cadáver, en tu casa, preparándola para vuestro último encuentro... Y después, en el descampado, el fuego habría calcinado su cuerpo... Durante unos meses, habrías respirado, tranquilo... Y con el comienzo del nuevo curso, repetirías la misma dinámica, en otro instituto... Y eso es algo que no podíamos permitir que sucediera...

Por eso, debo comunicarte que, tras revisar atentamente tu caso, la Junta Temporal de Control ha decidido que lo más adecuado era ejecutarte en tu espacio/tiempo, antes de que matases a tu primera víctima, Natalia Estefanía, de once años de edad, descubriendo al mismo tiempo tu vena sádica, pedófila y manipuladora, que te llevaría, en el momento de tu captura en 2018, a tener a tus espaldas más de treinta violaciones y asesinatos a niñas menores de 14 años. Las primeras, como Natalia, las escogerías entre tus alumnas, o entre las de tu instituto, pero con el paso de los años, incluso robarías una niña de las manos de su madre en una feria (Felicity), o en un centro comercial (Candela)...


Hoy, 4 de diciembre de 2009, serás ejecutado en consonancia con los crímenes que en el futuro se te imputarán, y el procedimiento aplicado será la asfixia erótica, en el servicio de profesores de la cuarta planta, con una cuerda al cuello desde el anclaje elevado de la cisterna, los pantalones y calzoncillos bajados, y tu cuaderno de clases con las fotos de tus alumnos sobre las rodillas... Tu cadáver será descubierto el martes 9, y se convertirá en el mayor escándalo del IES durante años... Y tu nombre engrosará las leyendas urbanas... ¿Estás listo para morir, verdad? De todas formas, tampoco tienes otra opción...


Bueno, solo una cosa más: ni soy una niña, ni tengo 11 años, ni siquiera existo corporalmente en tu tiempo. Soy un agente de la Unidad Especial anti Crímenes Violentos, y mi única función en este tiempo era hacer justicia... o más bien, persuadirte para que tú mismo hicieras lo más adecuado... Y salvar vidas, las de 30 niñas a las que tú no habrías dado ninguna oportunidad de seguir viviendo... "


Y por eso, Juan O. fue ejecutado, de manera humillante, y su último pensamiento fue que al menos, se había puesto los calcetines nuevos y la ropa interior limpia... ¿Moraleja de la historia? Nunca te fíes de una niña de once años... ni de cualquier otra edad... Lo mismo esa criatura de cara angelical no es más que un señuelo...