jueves, 19 de octubre de 2023

POSESIÓN…

 

¿Notas mi mirada en el espejo, amor? ¿Notas cómo mis ojos recorren tu menudo cuerpo?

¿Notas cómo mis labios te acarician y te besan? ¿Notas mis manos sobre tus pechos de ninfa? ¿Notas mi presencia a tu alrededor? ¿Notas mi suave aliento en tu cuello?

Porque estoy allí, contigo, mirándote. De vez en cuando, me dejo ver, me asomo desde el fondo de tus ojos a la realidad. A pesar del tiempo, de la distancia, de la vida, te acompaño, siempre… Donde tú estés siempre estaré yo, velándote, acompañándote…

Tal vez, porque en la muerte no hay barreras… Y para mí, morir no fue una liberación:

estar contigo era lo que más deseaba en esta vida. Y se me ha concedido ese don. Nunca más estarás sola, ni cuando lo desees… Nunca más estaré lejos de ti, mientras vivas…

Siempre estaré a tu lado, amor… siempre…

MUJER EN LA NIEVE.

 

Cae la nieve, lentamente, en mi jardín. Los restos de hierba congelados se yerguen, como diminutas torres de fiera vida, antes de desaparecer, tragados por el frío. Las ultimas hojas del castaño, del tilo, se estremecen, en la gélida brisa, intentan permanecer agarradas a su amigo, pero el tiempo, y la gravedad, vencen...

Un leve manto blanco se apodera de la tierra, se deposita sobre los bancos de madera, y en las gruesas piedras decorativas, alguien ha dejado un osito de peluche... Y, por supuesto, también está ella. Su pelo, largo, negro, como la noche, se esparce, a su alrededor, una corona, arropando levemente parte de su cuello, y derramándose sobre su vestido rojo...

Última noche del año, la magia en el aire, antiguos conjuros, viejas presencias, sacrificios.

Que desvelan que el vestido no era rojo, sino blanco; es la sangre quien lo va tiñendo, despacio. Sus ojos, tan negros como la nada, miran, sin verlas, miríadas de estrellas. La nieve la cubre con su gélido manto.

Soy el único destinatario de su irreal belleza...




Y casi lamento haberla matado....