viernes, 12 de febrero de 2010

LA PERSONA EQUIVOCADA


Incluso para ser malvado, hay que ser inteligente... y escoger siempre a una persona sobre la cual puedas ejercer, como poco, un cierto control... O que, al menos, tenga miedo de ... Pero muchas veces, los aprendices de villanos acaban escogiendo, a la persona equivocada... y lo terminan pagando... muy caro... como pasa en estas pequeñas historias...




(La abuelita. 1) Una abuelita camina, tranquila, por una calle muy poco iluminada, en una zona no demasiado recomendable de la gran ciudad llamada Springfield... Parece ser una adorable ancianita, con su pelo blanco, recogido en un moño, un vestido antiguo, de flores, una rebeca de punto (gris) y los típicos zapatones... Se ayuda con un bastón para caminar, y posiblemente no ve demasiado bien... Por eso, no se da cuenta del peligro... Una silueta acecha desde las sombras, detrás de ella, un chaval enclenque, en la treintena, enganchado al caballo, y que tiene cierta predilección por violar ancianas ... (Es una puta vieja, y encima, caminando sola en medio de la noche... ¿Qué le pasa, que no tiene miedo? ¿Que no sabe lo que le puede pasar? Bueno... si no tiene un aspecto demasiado repugnante, igual incluso le hago un favorcito...) Y el hombre, rozando siempre las fachadas de los edificios, grande, fuerte y confiado, se va aproximando lentamente a lo que parece una buena presa... De repente, la abuela se mete en un pequeño callejón.... El hombre, al mismo tiempo que empieza a correr, piensa: "¡Qué chevere! La puta vieja me lo está poniendo muy fácil!"... y por eso, entra en el callejón sin mirar y...





(El acosador. 1) Un tiparraco asqueroso, mando intermedio de una gran empresa, solo piensa en cepillarse a todas las mujeres que trabajan para él... otra cosa muy distinta es que, de las palabras y algunos tocamientos, pase a los hechos... De manera inexplicable, por otra parte, no suele tener demasiados problemas para ligar... y digo "inexplicable" porque, muy lejos de ser un adonis (bajito, peludo y con un pequeño problema de sobrepeso), el caso es que ha llegado a mantener una aventura con dos mujeres a la vez... dentro de la oficina (que los hoteles están muy caros, y los cuartos de material de limpieza son muy cómodos y económicos)... y de manera simultanea... todo eso, por supuesto, al mismo tiempo que por las noches volvía a casa con su mujer y su hijo... Y el caso es que a nuestro amigo Ramirez, se le antojó beneficiarse a Leonor, la nueva becaria... Lo cierto es que Leonor era "un pibón": morenita, media melena, cuerpo menudo pero exquitamente moldeado, unos ojos profundos y negros... Y siempre tan callada y tan discreta, que el riesgo era mínimo... Por eso, se decidió a convocarla para una reunión en su despacho el viernes, a última hora de la tarde... Eso sí, antes de recibirla, se aseguró el peluquín, y estiró un poco su chaqueta...




(La gran chef. 1) En las cocinas de un gran hotel, pasa de todo, desde lo más sabroso y exquisito, hasta algunos experimentos culinarios especialmente repugnantes, que si se rodean de cierta publicidad, acaban siendo aceptados como innovaciones gastronómicas... Para la chef Pomme de Terre, encargada desde hace más de veinte años, nadie que lleve menos de cinco años en el Hôtel Des Dieux merece siquiera una mirada... Y por eso, que ese advenedizo mulato y cubano, para más señas, que ha llegado a España hace menos de un año, con un dudoso Diploma de la Escuela Internacional de Cocina de La Habana, se haya atrevido siquiera a dirigirle la palabra, es una grave ofensa... Pero el que pretenda cocinar un plato de su repugnante país, lleno de mestizos, para que lo incluya en la carta si le gusta, es una auténtica vergüenza... Por eso le ha citado el sábado por la noche, cuando se hayan marchado los demás... Es cierto, probará su repugnante comistrajo... para después, cantarle las cuarenta y echarle a patadas del Hôtel... ¡Menuda es ella!...



(El nuevo compañero. 1) En todas partes, resulta especialmente duro ser el nuevo, ya sea en un gimnasio, en un trabajo, incluso en una residencia universitaria... Por eso, todo el mundo se fijó en Christian, el compañero recién llegado a mitad de curso, con sus casi dos metros de altura, tan pálido que las paredes encaladas del patio eran negras a su lado, y tan extrañamente delgado, que en cuestión de minutos le adjudicaron un apodo: "Buitoni" (ya se sabe, por los espaguettis...)... Pero a Christian, procedente de algún exótico país centroeuropeo (Valaquia, Molaquia o cualquier combre igual de estúpido... con el prestigio que da ser español, y nacido en España), le importaban poco o nada los rumores... aunque al cabo de tres o cuatro días, empezó a cansarse... y al cabo de un mes, se decidió a actuar, contra el cabecilla...


(El conserje. 1) Y nunca está de más el tratar de documentarte sobre alguien con el que vas a trabajar estrechamente... Porque el aspecto, a veces, es muy engañoso... ¿Quién iba a pensar que un nuevo conserje, que lleva tres meses en el centro de trabajo, con sus gafitas y su aspecto de intelectual, siempre con la chaqueta exquisitamente planchada, igual que la corbata, la camisa o cualquier otra parte del uniforme... y que a los cuarenta años vive con su madre... pudiera ser peligroso? Y mucho menos para alguien tan tremendamente grande y fuerte como Esteban, un mostrenco, auténtico armario de dos por dos... por medio de cerebro... Enseguida empezaron los toquecitos, las palmaditas en la espalda (que curiosamente Andrés era capaz de evitar sin problemas), las puyas sobre sus preferencias sexuales ("Es maricón, fijo..."), el meter fotos porno de zoofilia en la taquilla... Hasta que una noche, aprovechando que en aquél turno le tocaba con su tradicional enemigo, Andrés se decidió a actuar...



"Con la cantidad de presión adecuada... cualquiera puede convertirse en un asesino." Wolfgang Nutts,



(La abuelita. 2) El atracador, convencido de su superioridad intelectual y física sobre la desgraciada abuelita que había entrado en el callejón, iba corriendo tan deprisa, que no le ha dado tiempo a pararse, cuando comprende que ha caído en una trampa, y que esa noche, por las calles de la ciudad más peligrosa del mundo, él pertenecía al bando de las presas... Al meterle la abuelita, que por cierto ya no parece tan inofensiva, el bastón entre las piernas, haciendole caer al suelo, se da cuenta de que algunos rumores de las calles son realidades... Y mientras la abuelita le ata las manos y las piernas sobre el pecho, con una fuerza inverosímil, y le sobra con apoyar un pié sobre sus testículos para inmovilizarlo, aprovechando ese momento para amordazarle... y en menos de un minuto, él parece un novillo del Far West, totalmente idefenso... Entonces, comprende que es cierto el rumor sobre La Cazadora... una especie de justiciera que está limpiando las calles de Springfield, aunque no por motivos altruistas... Eso lo confirma, como todo lo demás, demasiado tarde, cuando de una furgoneta negra se apean dos personas con bata de médicos, y mientras le lanzan dentro del vehículo, le comentan: "Buen trabajo, Cazadora... Un joven de treinta años, complexión mediana, enganchado a la heroína, con indicios de sadismo... Cinco mil dólares por este ejemplar... ¿Crees que podrás tener otro para la semana que viene? Esta vez, debe ser un varón, de raza negra, de entre treinta y cuarenta años, complexión atlética y un ligero sobrepeso... Lo malo de este tipo de investigaciones sobre trasplantes de miembros en pacientes vivos, es lo rápido que se acaban los sujetos..." En ese momento, cuando intuyó lo que le esperaba, el atracador deseó no haberse cruzado jamás en el camino de cualquier abuela... pero ya era tarde...


(El acosador. 2) Leonor... La dulce, calladita y curvilinea Leonor... Tan tímida que a Ramirez le parecía que jamás habían hablado, y tan exquisita que se le empinaba solamente con pensar en ella, se quedó unos momentos en la puerta de su despacho... y la luz de la sala de reuniones era tan intensa que su exquisito cuerpo se trasparentaba a través de su vestido blanco, que incluso se diría que no llevaba ninguna ropa debajo... "Ven, Leonor, ven... Como sin duda sabrás, en esta empresa, uno de los principios rectores es justamente la confraternización interdepartamental, y también los contactos frecuentes con los empleados, los jefes... ¿Me entiendes? Bien, pues entonces, comprenderás que estoy muy decepcionado con tu rendimiento laboral (pero qué bien queda esta expresión), y me temo que tendré que dar parte a mis superiores (aquí viene la parte interesante)... A no ser que nosotros lleguemos a un acuerdo en privado... para que yo pueda hacer mis influencias (¿influencias? Si soy un puto mando intermedio... sin influencia, como no sea sobre mis subordinados)... Pero eso es algo que no puedo hacer gratis... ¿Qué te parece si nos vamos al cuartito de la limpieza, estudiamos las alternativas muy cerquita, me haces un trabajito rápido, y luego ya veremos? (esta zorra está super buena, pero es estúpida... creo que ni siquiera habla...) ¿Quieres? (¡Dios, qué cuerpo!)... Bien, vamos al cuartito..." Ya en su picadero habitual, Ramirez cambia de idea y le pide que se quite el vestido, antes de bajarse los pantalones (en efecto, Leonor estaba completamente desnuda), apoyarse cómodamente sobre los rollos de papel higiénico, y decirle, mientras señala su patético pene: "Cuando quieras, puedes empezar." Leonor, arrodillada delante de él, abre la boca (Qué curioso, no me había fijado que tuviera la boca tan grande... Mejor para mí...) y, de un solo golpe, lo engulle... Al principio, la sensación es placentera, que te mordisqueen de esa manera es incluso agradable... Hasta que bruscamente, siente un dolor lacerante, e intenta apartarla... Cuando mira de nuevo hacia abajo, la cara de la hermosa Leonor se ha convertido en la de una gárgola, que de un solo golpe le arranca sus partes nobles... Y luego, mientras empieza a desangrarse, escucha una voz escalofriante, que le dice:"Ni te imaginas el hambre que tengo... Ya me he comido el rabito, ridículo, de toro, y las criadillas... Pero tranquilo, que ahora me comeré el resto... No deja de ser irónico que Dios, harto de la gente como tú, esté utilizando a los súcubos para hacer justicia..." Afortunadamente para él, el súcubo (demonio femenino), tiene un hambre atroz... y en poco más de una hora, ya no queda en el cuartito mas que las costillas semi-roídas, una brutal cantidad de sangre, y por supuesto, Leonor, que se está lamiendo las pequeñas y las grandes gotas de sangre, que han caído sobre su cuerpo de diosa...


(La gran chef. 2) Sábado por la noche, casi de madrugada... Marcel, el chef cubano, está contento del trabajo que ha realizado aquella noche... Es cierto, cuando la chef Pomme de Terre le ha dicho "No cocinarás en el Hôtel des Dieux salvo pasando por encima de mi cadáver", mientras se asomaba por encima de su hombro para estudiar la gran cantidad de instrumentos de cocina, tan extraños que le recordaba vagamente a los forenses de CSI, no ha podido evitar reirse ligeramente y decir "Sea"... Lo que ha provocado mucha más furia en la chef... Furia que ha pasado al estupor y la parálisis, segundos después de que Marcel le clavase en la nuca un agudo estilete, dejando completamente paralizadas su tronco y sus extremidades, capaz de respirar por sí misma... y nada más... Pero si la situación le parecía preocupante... resultó mucho peor escuchar aquella voz: "Señora Pomme de Terre, tal y como le anuncié hace unos días, va usted a probar una serie de exquisiteces de mi isla, que por cierto, no es Cuna, aunque está relativamente cerca... Por azar, hace más de 300 años, una nave que llevaba esclavos africanos a Cuba terminó naufragando en un archipiélago cercano... Era una isla paradisiaca, con agua y algo de vegetación, pero sin comida... Afortunadamente, en la nave iban más de 400 esclavos, muchos de ellos murieron con el naufragio, pero la mayor parte de los cuerpos fueron arrastrados a la orilla por las olas... Ante la falta de comida, cuando llevaban casi una semana perdidos, era cuestión de lógica que alguien recordase las grandes cantidades de carne que se estaban desperdiciando en varias charcas de agua salada, o que se estaban pudriendo lentamente al sol... Por eso, el siguiente paso, era el canibalismo, primero sobre los muertos... y luego, sobre los recién sacrificados... Esta noche, y mientras le vaya suturando las arterias y las venas, le iré ofreciendo una suculenta selección de platos típicos, elaborados a partir de distintos pedazos de su cuerpo: senos al gratén con salsa de piña y coco... Carpacho de muslo con reducción de mandarinas... Filetes de brazo izquierdo (usted es diestra, lo sé)... Crujiente de dedos fritos con arroz y algas... Evidentemente, si le falta algo de sal o el sabor no es demasiado satisfactorio, deberá ser indulgente: su alimentación no ha sido la correcta estos últimos años... Y no se preocupe por los restos: una vez deshuesada, la carne humana es como cualquier otra, y el "plato del chef" de mañana será, nunca mejor dicho, "del chef"..." Han sido varias horas de duro trabajo, con huesos y ligamentos (menos la cabeza, que la colocará en el altarcito de su casa) ha logrado una sabrosa gelatina, la piel y la grasa han cumplido su función para asegurar la cocción adecuada de las tajadas internas de la carne... Y por supuesto, la retirado y lavado cuidadosamente los intestinos gracias a una ingeniosa polea... bajo la atenta mirada de la "chef"... que se ha desmayado en el último tramo, pues aunque el estilete la había paralizado, en modo alguno afectaba a su percepción del dolor...


(El nuevo compañero. 2) Christian, por lo tanto, se dedicó durante una semana a estudiar los hábitos de su principal acosador, pues por alguna parte tenía que empezar... afortunadamente, en teoría mucho más fuerte que él, le despreciaba tanto, que ni siquiera se ha molestado en ocultar sus rutinas. Lo que más le gustaba era dar paseos por el campo, y meterse en las ruinas de antiguos edificios mineros, los típicos poblados fantasma, cuyos réplicas en muy mal estado era posible encontrar en la zona de Almería... Manfred, por eso, todos los lunes por la mañana, en vez de ir a la Universidad, se subía a su Nissan, y en un par de horas, se dedicaba a su pasión... Pero hasta unos decorados antiguos pueden ser peligrosos... sobre todo en una zona donde hay multitud de minas antiguas en desuso... en las que es posible perderse, o que te suceda algo peor... Y eso, justamente, es lo que le pasó al bueno de Manfred; al llegar al poblado, le sorprendió bastante ver un Land Rover nuevecito aparcado frente a la vieja comisaría, y un juego de huellas de alguien, tremendamente cargado, que accedían hacia la parte posterior del edificio... y no volvían a salir... Impulsado por la curiosidad, entró en el edificio, en realidad poco más que unos decorados con pretensiones, y se puso a bajar las escaleras... Al girarse para buscar el origen de un extraño ruido, el mundo entero se desvaneció, con un tremendo porrazo en la nuca, que literalmente le hizo ver las estrellas... Se despertó en la casi total oscuridad... No podía mover las piernas ni los brazos: es como si estuviera sujeto a una pared con argollas de acero... Y un leve giro de la cabeza le permitió comprobar que así era... El habitáculo, un poco mayor que un ataúd, hecho de maderas de pino... Pero no solo eso, tenía la mitad inferior del cuerpo completamente cubierta de una sustancia extraña, que le recordaba al cemento a medio fraguar... En aquél momento, se escuchó la voz de Christian, que provenía de algún lugar elevado: "Bienvenido a tu nueva residencia, Manfred... espero que te gustarán los lugares tranquilos y apartados, porque aquí, nadie vendrá a buscarte... Antes de meterte conmigo, tendrías que haberte esforzado un poco más por conocerme... Si lo hubieras hecho, ahora no te encontrarías aquí, ni estarías a punto de morir... En mi país, tenemos una buena tradición en liquidar a los testigos molestos, a quienes saben demasiado, y a los bocazas... Mi padre era todo un especialista en la materia, y sus métodos, aunque trabajosos, tienen cierto encanto... Lo primero de todo, se encadena al sujeto a una pared de madera... Luego, se fabrica un pequeño ataúd vertical, con tablones de pino de una obra y tornillos extra-largos... Después, se llena la mitad inferior, o incluso hasta el pecho, de cemento rápido... Puedes poner tanto cemento como quieras... pero el auténtico truco maestro, está en escoger el resto del relleno... Para conseguir el mayor sufrimiento.... ¿Notas acaso un pringue extraño por todo tu cuerpo? Es miel de abeja, de la mejor... Hace un par de días, cuando paseaba por la zona, descubrí varios termiteros de hormigas de fuego... Bueno, pues ahora están vacíos... Y casi todas ellas están siguiendo el rastro que lleva hacia este sótano... ¿A que siempre has tenido una gran curiosidad por ver cuánto tiempo tarda en morir una persona mordida por miles de hormigas de fuego? Bueno, pues dentro de pocos minutos podrás averiguarlo... ¡Ah, se me olvidaba! Puedes gritar todo lo que quieras, aquí solamente yo puedo escucharte... Y si te sirve de consuelo, tus amigotes empezarán a desaparecer lentamente... Y te harán compañía en breve... Aunque tú ya estarás muerto..." Cuando Christian se fue recuperando de la impresión, empezó a gritar... Cuando empezó a notar las primeras hormigas de fuego que caían sobre su cabeza y sus hombros, y que empezaban a morderle, gritó más... Pero cuando varios miles de mandíbulas se cerraron sobre cada centímetro de su piel libre de cemento, comprendió perfectamente su nombre... Y después, ya no pudo gritar más... En cuatro horas, no quedaba carne sobre sus huesos... ni vida en su cuerpo...
(El conserje. 2) Con el paso de los días, la situación entre Andrés y Esteban se deterioraba a pasos agigantados: ya no se trataba solamente de pasar la noche entera sin hablarse, lo que no dejaba de ser incómodo si recordamos que en el turno solamente estaban ellos dos, sino que se respiraba una franca hostilidad, que Andrés intentaba disminuir, al hacerse cargo de las larguísimas rondas, mientras que Esteban roncaba a pata suelta en un sofá de la planta baja... Aunque un buen día, harto de tanto abuso, puesto que Esteban ni siquiera se molestaba en cambiarse para prestar el servicio y además le obligaba a limpiarle los zapatos cada noche, decidió llevar a cabo su venganza. Entendamonos: era un edificio histórico, de esos que tienen una amplia escalinata de marmol que da a la calle principal pero que solamente se abre en las grandes ocasiones , y una puerta lateral, por la que accede todo el mundo... Pues bien, justo detrás del mostrador de la recepción, hay un pequeño cuartito donde los conductores oficiales tienen su sofá, un ordenador, un perchero... Y allí está Esteban, en lo más feliz de su sueño erótico con Antonio Banderas ("Hay, Antonio! ¡Hazme tuya!", y tonterias por el estilo, que desmontaban una vez más la imagen de macho hispánico), cuando Andrés lo zarandea hasta que lo despierta por completo, al grito de: "¡Andrés, hay una fuga de agua en la primera planta, en el Salón Principal!" Al oir la ubicación de la fuga, se le pasa todo el cansancio de golpe: ese saló era antes una sala de baile, y es la única parte del edificio que se conserva, con todos sus espejos originales, y por supuesto, con el suelo de madera del siglo XVII... Mientras salen a la escalera principal, y van trepando por los peligrosos escalones, Esteban se para en seco, al observar que en el hall de la entrada principal hay una "X", cuidadosamente marcada... Pero luego, sigue ascendiendo por la escalera, y se olvida... En la segunda planta, hay una nueva marca, esta vez dos fregonas, y movido por la curiosidad, no le queda más remedio que preguntarle a Andrés por la causa de ambas marcas... Lo que no se espera es que la respuesta sea una inyección en el glúteo izquierdo, que lo deja completamente atontado... Ni que mientras lo apoya en la barandilla, Andrés le diga: "Tanto hacerte el gallito, tanto reirte de mí, y ahora estás por completo entre mis manos... Debes saber que no siempre he sido conserje, ni mucho menos, es una tapadera para otro curre mucho más lucrativo: soy un sicario, de los más solicitados por la mafia albanesa, y la rusa... Normalmente, no suelo matar... Pero contigo, haré una excepción... Además, parecerá un accidente: has salido tan rápido del Salçón Real, que no has visto el charco de agua en esta zona, te has resbalado... con tan mala pata que te has caído hasta el hall... Piensa en positivo: como es un accidente laboral, tu mujer y tus hijos cobrarán lo máximo... Eso sí, puedes estar tranquilo, que si no te mata la caída, yo me encargaré de rematarte abajo..." Y con esto, y haciendo gala de una tremenda fortaleza, sobre todo para alguien en apariencia tan enclenque, Andrés lo levanta a pulso, y lo lanza por encima de la barandilla... En los breves segundos que tarda en estrellarse, con un satisfactorio sonido a cráneo reventado y un dolor insoportable en el pecho, Esteban solo lamenta una cosa: el no saber nunca el final de su sueño erótico con Antonio Banderas...
Cinco historias de venganza, de traición, y en cierto modo, de justicia extrema... No se debe defender jamás la violencia gratuita, por supuesto, pero... ¿Cuantas veces le has deseado la muerte a alguien, por cualquier tontería? ¿Cuantas veces has soñado que realizabas una venganza auténticamente cruel? La moraleja de esta historia no podía ser otra que "Ten mucho cuidado, de no toparte con la persona equivocada..."

miércoles, 10 de febrero de 2010

EL ÚLTIMO RITUAL


Muchas personas le temen a la muerte, y se aferran a cualquier esperanza, a cualquier truco, para combatirla... Sin embargo, para el viejo dictador de nuestra historia, hay cosas mucho peores...


Rodeado por sus generales, el viejo dictador agoniza... por cuarta o quinta vez en lo que va de semana... Poco queda ya del Gran Combatiente, del cabo con delirios de fama, que decide aprovecharse de la caótica situación del Ejército para acumular poder e influencia de la manera más rápida y fácil: dedicarse a realizar los "trabajos sucios" que nadie más estaba dispuesto a llevar a término. Por eso, se convierte, lentamente, primero en verdugo para aquellas personas que estaban señaladas, por delitos tan graves como defender la libertad de prensa, el derecho a un juicio justo, a que no se vulnere su intimidad... A base de no tener escrúpulos, ni tampoco el menor atisbo de piedad, asciende dentro del escalafón... dejando tras él un impresionante reguero de sangre...


No tiene jamás piedad, ni por las personas que ejecuta, casi siempre tras largas sesiones de tortura en las catacumbas del ministerio de justicia, todas ellas completamente innecesarias, pues sus víctimas no tienen nada que contar, ni tampoco ningún crimen en su haber... Normalmente, se trata de "peligrosos enemigos del régimen", que la Policía detiene en sus domicilios, en sus trabajos o en plena calle, gracias a un soplo, un chivatazo, una acusación sin fundamento, y en muchas ocasiones, por cosas tan peregrinas como haber discutido con tu vecino o darle un golpe a otro coche al aparcar... Donde no hay derechos ni libertades, tampoco hay ley ni justicia... Es un país pequeño, muy poco desarrollado, que vive inmerso en una espiral de odio y de terror, promovida por las propias autoridades, para reafirmar su permanencia en el poder. Por eso, una Junta Militar Provisional controla con férrea disciplina todos los aspectos de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, siguiendo en cierto modo las tácticas de encuadramiento de la población diseñadas por los nazis... y es "Provisional" desde hace más de ochenta años...


El viejo Comandante General Mezquite, por aquél entonces con el grado de teniente por los servicios prestados, y con la excusa del salvajismo y la brutalidad del anterior dictador y de su Guardia Pretoriana (a quien se le achacaban numerosas ejecuciones sumarísimas, secuestros, torturas y abuso de poder de todo tipo... que en realidad eran llevados a cabo por los escuadrones de la muerte de Mezquite), decide, "para salvaguardar las libertades públicas y el derecho de los ciudadanos de Fridonia, incluso de las mujeres" llevar a cabo un golpe de Estado, durante el cual murieron más de tres mil personas: sobre todo, los antiguos colaboradores del dictador depuesto, sus familias, los simpatizantes, las tropas más fieles... Más tarde llegaron las purgas, las deportaciones a la selva, las "carreteras de la muerte", los vuelos sobre el mar, las "desapariciones"... Se calcula que en los primeros tres años desde el golpe de Mezquite, perdieron la vida más de veinte mil personas... o desaparecieron de la noche al día...


Por supuesto, también ha tenido sus momentos de gloria, como el reconocimiento, algo encubierto, de Estados Unidos, pues siempre es conveniente controlar a quienes pueden ayudarte contra los enemigos comunes, en este caso todas las naciones de América Latina con ansias de paz y de libertad... exceptuando, por supuesto, a Hugo Chávez... Los primeros en llegar fueron los "asesores" de la CIA para materias de espionaje y de control de los medios de comunicación, donde ayudó muchísimo la orografía del país, que dificultaba mucho el acceso a internet... Luego, los "asesores" militares, que se encargaban de entrenar a las fuerzas mezquiteñas en tácticas de represión, organización de redadas, ejecuciones de prisioneros y de opositores al régimen... Al final, implantaron un sistema de campos de trabajo para la mano de obra indígena y los opositores al régimen, que permitía obtener mano de obra gratuita para los grandes yacimientos de mineral...
¿Y por qué ese súbito interés por una pequeña dictadura primitiva, enclavada en las estribaciones de los Andes? Pues por los yacimientos de bauxita pírrica radioactiva, una sustancia mucho más estable que el uranio para su utilización en las centrales nucleares, que era completamente segura en su extracción y manipulado (aunque eso a nadie le importaba, pue slo hacían los enemigos del régimen), y cuya activación se conseguía mediante la exposición a los rayos equis convencionales... Esa, y no otra, era la causa del interés que americanos y cubanos prestaban al pequeño país, durante los últimos treinta años...
El dictador, al envejecer, parece haberse vuelto menos sanguinario, no por el incremento de la edad, sino por la pérdida de sus facultades mentales y físicas. LLeva más de cinco años limitando sus apariciones en público a la ceremonia comnemorativa de su propio golde de estado, el 28 de octubre, y de todas formas, en la última ocasión, ni tan siquiera pudo levantarse del sillón de orejas donde le colocaron sus ayudantes, después de haberle puesto unos pañales debajo del uniforme de combate, y con las gafas de sol cubriendo unos ojos que ya no podían ver por las cataratas... En cuanto al discurso, lo pronuncia su sobrino nieto Claudio, quien lleva escribiéndoselos más de quince años...
No está clara la sucesión de Mezquite, al carecer de familia (nunca tuvo tiempo ni ganas de casasarse ni de establecer lazos afectivos), y su familiar más directo es Claudio, pero que tampoco parece tener madera de dictador al haber estudiado en La Habana ciencias políticas... donde adquirió cierta fama de liberal y de humanitario... Por eso, Mezquite intenta buscar un sucesor en el círculo de los banqueros o de los prestamistas, pues al carecer de corazón, serían los mejores administradores de su pequeño imperio... Dos saneadas cuentas en Suiza son el destino final del sesenta por ciento de los capitales obtenidos con el comercio de bauxita pírrica... aunque el narcotráfico también deja unos interesantes beneficios...
El mayor problema del dictador es, sin embargo, uno que no tiene nada que ver con el dinero, sino con su salud de hierro... Jamás ha estado enfermo, ni siquiera de niño, y ahora, con ciento diez años, se está muriendo lentamente, por consunción... Sus articulaciones se van anquilosando, igual que sus órganos internos, tienen que conectarlo a una máquina de diálisis, pues sus riñones ya no son lo que eran... La semana pasada, falló su páncreas... y también tuvo una rectorragia tan grave que le pusieron casi seis litros de sangre... Sus pulmones están tan encharcados, que vive conectado a un respirador... Eso por no hablar de sus infartos de miocardio, tan frecuentes que su cardiólogo ha previsto un transplante para la semana que viene... Sus médicos, en conjunto, no se explican sus ganas de vivir...
Y sólo él conoce la respuesta... Hace más de sesenta años, en sus tiempos de torturador y ejecutor del viejo régimen, se topó con un caso insólito: un anciano médico brujo, que se negaba a revelar el paradero de un grupo de insurgentes a quienes había tratado de sus heridas... Los interrogatorios se prolongaron durante más de siete días, recurriendo a una mezcla de técnicas orientales (astillas de bambú bajo las uñas...) y occidentales (la famosa bañera...) que en condiciones normales deberían sumir a cualquier persona en un grado tal de terror y de ansiedad, que confesaría cualquier cosa, o delataría a cualquier persona, con tal de interrumpirlas... Sin embargo, el viejo Aristóteles se limitaba a permanecer en silencio, y sonreía, con una extraña mirada en los ojos cuando le amenazaban con la muerte... Cansados y agotados por los esfuerzos realizados sin obtener la confesión, sus torturadores decidieron que o bien no sabía nada, o bien su voluntad era inquebrantable, por lo que lo sujetaron boca abajo a la pared de piedra mediante unas argollas ancladas en la roca y, tras cortarle parcialmente las arterias y venas de las muñecas, lo dejaron que se desangrase lentamente...
Mezquite, cuyo interés por la sangre y la muerte ya era lo bastante fuerte como para realizar la última guardia por si se escapaba alguna confesión "in articulo mortis", se llevó una gran sorpresa, cuando escuchó una voz profunda y cavernosa a la vez, que no recordaba haber oído antes, pero que sin embargo, le parecía extrañamente conocida... El prisionero estaba hablando...
"Soy el último depositario de una antigua maldición, que te permitirá desafiar a la muerte... Perderás de ese modo el miedo que te domina, y experimentarás una prolongación excepcional de la vida... Si te interesa, te la puedo transmitir, pues ya estoy cansado de tantas penas, de tanto sufrimiento... Durante mis ciento cincuenta años de vida, he visto morir a demasiados seres queridos: abuelos, padres, hijos, nietos... Solo tendrías que desangrarme hasta la última gota, robarme directamente del corazón los últimos latidos de fuerza, y beber primero mi sangre, y comer de mi carne palpitante, para recibir de aquella manera el don oscuro... ¿Te interesa mi oferta?"
Y entonces Mezquite, tal vez por hacer frente a ese miedo atávico a la muerte, con una media sonrisa sacó el machete de su bota izquierda y, tras murmurar su aceptación se dirigió al viejo chamán, para ejecutar el último ritual... Agachado en el suelo, con precisión de cirujano, cortó músculos, ligamentos y tendones, para despejar la cámara torácica... y usando el machete como palanca, separó las costillas lo suficiente para dejar al descubierto el corazón palpitante del chamán... Justo cuando estaba a punto de extraer el órgano palpitante, el chamán pronunció unas últimas palabras, a las que no prestó demasiada atención... Y finalmente, devoró crudo el corazón, saboreando cada bocado... En ese momento es cuando volvieron sus compañeros... Y también de esa manera se ganó su fama de torturador despiadado e implacable....
Ahora, décadas después, Mezquite no hace más que recordar aquellas palabras del chamán, a las que no prestó demasiada atención, porque siempre creyó que eran los delirios de un viejo loco...
"Recuerda, sin embargo, que para morir, es necesario que encuentres una persona que esté dispuesta, voluntariamente, a realizar contigo el último ritual... Que primero tendrá que desangrarte como a los animales... Y luego abrirte el pecho, y sacarte el corazón... Y el último paso, para alcanzar la ansiada muerte, es que lo devore ante tus ojos... Pues solo de aquella manera se cerrarán tus ojos para siempre... De no hacerlo así, seguirás vivo para siempre, mientras haya células sanas en tu cuerpo... Y siempre estarás lúcido, aunque sea dentro de un cuerpo que se va degradando por el paso del tiempo..."
La semana pasada, cuando perdió la capacidad de hablar, estaba casi decidido a traspasarle el don oscuro a su sobrino nieto, en parte como regalo, y en parte como venganza... Era el mejor momento... Pero ahora, cuando tampoco podía comunicarse por escrito por culpa de la parálisis, no hacía más que repetirse, una y mil veces, las palabras del chamán en su cabeza, con la esperanza de que alguna persona de su entorno (médicos, enfermeras, guardia pretoriana, aduladores, interesados banqueros...), por casualidad, supiera leer la mente...
La historia que no termina... Una mente lúcida en un cuerpo decrépito, y virtualmente inmortal gracias a los avances de la medicina moderna... Irse consumiendo desde dentro, hasta quedar reducido a la nada... Y saber que nadie puede liberarle completamente sin efectuar el último ritual.... Porque muchas veces, la muerte es una liberación...

jueves, 4 de febrero de 2010

LA HIJA DE LA NOCHE INFINITA




¿Qué varón, heterosexual o no, no ha tenido que enfrentarse alguna vez a la vergüenza de las poluciones nocturnas? Y mucho peor aún, cuando han sido tan abundantes que sobre las sábanas ha quedado un revelador cerco irregular, de color amarillento, textura pastosa y sabor vagamente reconocible... Estos datos, por supuesto, los incluyo sólo para que las mujeres comprendan de qué va la historia: de las hijas de la noche infinita...



Serían las seis de la tarde, casi al límite de la hora de las confesiones privadas, cuando sonaron los pasos de alguien, sobre el frío terrazo de la pequeña capilla... Se escucha el suave gemido del reclinatorio, mientras el novicio busca una postura no demasiado incómoda... "Padre Prior, confieso que he pecado..." -entonaba el novicio, con la voz contrita por la vergüenza, arrodillado frente al confesionario, mientras el padre prior se disponía a escuchar la misma historia de siempre: los celos, el pecado, las mujeres, pues... ¿qué otra cosa se podía esperar en una abadía, lejos de cualquier parte?¿Y sobre todo, con más de cincuenta jóvenes en la flor de la vida?- "Confiesa tus pecados, hijo mío", le responde, por lo tanto, con voz hastiada...



"Padre Prior, esta noche he recibido en mi celda la visita de la mujer más hermosa que he visto en mi vida... Estaba completamente desnuda, y se aproximaba a mi lecho, lentamente, con movimientos casi felinos... Cierto es que no tengo ninguna experiencia con mujeres, pero estoy seguro de que no existen humanas así... Cuando estuvo a mi lado, posó su dedo sobre mis labios, al mismo tiempo que iba recorriendo mi cuerpo con sus manos... De alguna manera extraña, y a pesar de todos mis pensamientos puros, se las arregló para provocar en mí una gigantesca erección, y arrancandome las sábanas y la ropa, me monto a horcajadas, hasta que estallé en una tormenta de placer, derramando mi semilla en su interior... Luego, antes de despedirse, me limpió cuidadosamente... Y al darse la vuelta, me pareció que tenía unas extrañas alas negras, como de murciélago, en la espalda..."



Hasta aquél momento, el Padre Prior escuchaba los innegables delirios eróticos del postulante, con una mezcla de hastío, indiferencia, y tal vez una vaga reminiscencia de deseo... Pero su actitud cambió radicalmente con el final del relato: "¿Alas? ¿Has dicho alas, como de murciélago? ¡Pero sabes lo que estás diciendo, hermano!"


"!No se enfade conmigo, Padre Prior! Pues solamente ha sido un sueño... si bien es cierto que tengo una incómoda comezón en el miembro viril... y me siento extrañamente debilitado...", comenta el novicio, enrojeciendo levemente...


"¡Levántate el hábito ahora mismo, pecador! ¡Y déjame observar de cerca la punta de tu miembro!", gritó prácticamente el Prior, al mismo tiempo que, uniendo el dicho al hecho, rebuscaba frenético entre tantos pliegues, y le arrancaba prácticamente el tanga de leopardo, para sujetar la punta del glande del novicio, que a estas alturas estaba más lívido que cualquier otra cosa... Era una extraña, el notar unas manos ajenas en sus partes... mas no tuvo demasiado tiempo para pensar en ello, pues con un grito triunfal, el Prior exclamó: "Virgen Santísima... Protégenos... pues Ella ha vuelto... No le menciones a nadie lo que te ha pasado, bajo ningún concepto, hasta que yo te dé permiso para hacerlo... Puedes retirarte, hermano...", dijo el Prior, con un gesto displicente de la mano izquierda, mientras rozaba el crucifijo de madera...


"¿Padre Prior?, preguntó el novicio... ¿No me da usted la absolución por mis pecados de la carne?"


"Por los de la carne, no te los puedo dar, hermano... pues la desgracia y la condenación eterna se han introducido en nuestro monasterio... Para los demás, dos padrenuestros, tres Avemarías, y cuatro rosarios... Ego te albsolvo... in nomine Patris... et Filii... et Spiritu Sancti..." Y con un "Amén" dicho a coro, el novicio se despidió del Padre Prior... Si bien mientras se alejaba despacio por el largo pasillo, le pareció escuchar: "Ella ha vuelto... Ella ha vuelto.... ¿Cuántos morirán esta vez? ¿Cuántos podrán ser salvados? Señor mío, nuestro Dios... Ayúda a tus humildes siervos, en la hora de la Necesidad..."



Durante el resto de la jornada, y hasta minutos antes de la cena, el Padre Prior fue convocando a su despacho a todos los demás hermanos de la orden, a todos ellos les hacía la misma pregunta, y sin entrar en más detalles, hacía pasar al siguiente hermano, y a todos ellos los despedía, recordándoles el voto de silencio.



Aquella noche, después de la cena, todos los residentes en el convento se quedaron en el comedor, tras haber ingerido su ración de sopa de fideos, y pechuga de pollo a la plancha con ensalada de tomate, y un melocotón para terminar. El Padre Prior, abandonando su costumbre de dirigirse a la comunidad desde la mesa, emprendió un pausado paseo hacia la puerta del claustro... Con un gesto imperioso, indicó a los treinta hermanos, incluyendo a los hermanos cocineros, que lo acompañasen en su deambular entre las columnas de piedra, y hasta que no alcanzaron el brocal del pozo, no comenzó a hablar...



"Hermanos míos... Todo parece indicar que ella, Ella, la súcubo, ha vuelto a posar su demoniaca mirada en este Monasterio... Han pasado más de cincuenta años, durante los cuales hemos vivido en paz y armonía... Pero los buenos tiempos han terminado... Y llega el periodo de la aflicción... De los treinta hermanos que han hablado conmigo hoy, veinticuatro han recibido en la última semana la visita de este ser demoniaco en las últimas dos semanas... de los otros seis, he confirmado las tendencias homosexuales.. y el último soy yo, demasiado mayor incluso para sentir las tentaciones de la carne...


Lo súcubos, como posiblemente ignorarán, son unos demonios femeninos, especialmente seductores y persuasivos, que visitan de noche a los hombres, para obtener de ello su fuerza vital, al provocarles una polución nocturna. Pero evidentemente, como en la naturaleza nada se pierde ni se destruye, sino que se transforma... toda la energía que la súcubo extrae de vuestros cuerpos, os debilita... Y del mismo modo que el vampiro, la criatura de la noche por excelencia, no suele convertir a su víctima antes del tercer mordisco, las súcubos necesitan cinco episodios orgiásticos para debilitar tanto al varón, que al final les provocan la muerte... Hace cincuenta años, el padre prior tuvo que dar la extrema unción a casi treinta hermanos, pues frente a Ella de poco servían las vigilias compartidas o los periodos de rezo... en cuanto cerrabas los ojos, Ella estaba a tu lado, o encima, o debajo, y no se marchaba hasta no haber conseguido su botín, en cualquiera de los orificios de su cuerpo...


Su marca, que casi todos vosotros lleváis escondida en el vello púbico, es un tridente invertido... Y con cada nueva visita, el tridente se oscurecerá más, hasta que con la quinta y última, su color será rojo intenso, y os dolerá como si os quemasen lentamente con un hierro al rojo... y a las veinticuatro horas, moriréis desangrados entre horribles dolores, pues se os pudrirá la piel y la carne... o bien vuestro cuerpo se os irá consumiendo lentamente, pues con cada descarga de vuestra esencia, lo que os estará robando es vuestra fuerza vital... Y por ello, cualquier mañana, amaneceréis completamente resecos en vuestras camas, sin el menor rastro de vida... y lo peor de todo, no os podremos enterrar en tierra consagrada, pues habréis sucumbido, literalmente, a los pecados de la carne..."


Después de unas declaraciones tan demoledoras, el Padre Prior nos explicó a todos lo que teníamos que hacer, para intentar mantener a la súcubo lejos de nosotros... Reorganizó las celdas, para que mientras uno de nosotros dormía, los otros dos hicieran guardia, con lo que al final dormiríamos unas cuatro horas por noche, y ni siquiera la siesta estaba permitida... En teoría, si se observaba algo raro en el rostro o en los ropajes del hermano, o se escuchaban los delatores gemidos que precedían a las poluciones nocturnas... Normalmente, el sistema parecía funcionar, pues durante una semana, no se produjeron más que dos incidentes aislados, que fueron solucionados con rapidez por los demás hermanos... Pero al cabo de un mes desde la primera confesión, ya eran muy pocos los padres que no tenían en su cuerpo una o dos huellas de la criatura que hechizaba nuestras noches...

Incluso yo caí una vez en la tentación, y jamás he visto criatura más hermosa... Sus senos, maduros como pomelos... Su cintura, estrecha... Sus brazos, largos y perfilados... Sus caderas, con tantas promesas de felicidad... Sus piernas, largas y cimbreantes.... Y sus ojos, de ese negro tan profundo como los abismos a los que estaba condenando mi alma... Es una lástima que solamente pueda verla quien está "padeciendo" sus amorosos cuidados... Fue entonces, al recordar justamente hasta qué punto era bella y cumplidora, y al asociarlo con mi anterior vida... se me ocurrió una idea que, incluso siendo arriesgada, tal vez nos podría sacar del aprieto...

Cuando le comenté mi propuesta al Padre Prior, diversas blasfemias estuvieron a punto de desconchar el revoco encalado de su celda, pero la muerte aquella misma mañana de otros dos hermanos (uno de ellos de conducta dudosa... pero que musitó, antes de morir... "A nadie le amarga un dulce..."), le decidió pues a realizar un último intento... Recurriendo por lo tanto a mis antiguos camaradas de rodajes y farras, en diez intensas horas, conseguí no solamente reclutar a los veinte actores porno mejor dotados de la historia... Sino al propio Rocco Siffredi, quien se mostró encantado de realizar el experimento en nuestro cenobio... Con dos condiciones: que nosotros no estuvieramos presentes durante una semana; y que se le permitiera grabar lo que sudeciese durante lo que, previsiblemente, sería un auténtico maratón de sexo... con una criatura infernal... Incluso nos consiguió a todos los hermanos una estancia gratuita en un prestigioso balneario, para recuperarnos de las penalidades...


Y de aquella manera, abandonamos el monasterio... y durante siete días, si relajar la disciplina propia de nuestra orden, nos fuimos relajando, aprovechando también para dormir... y descansar... aunque no abandonamos completamente los hábitos, pues bajo nuestras ropas civiles, llevabamos el largo rosario de palo de rosa, y la cruz de plata prendida a la altura del corazón... Al no haber mantenido ningún contacto con el señor Siffredi, estabamos un poco inquietos cuando volvimos... Si bien nos llevamos una grata sorpresa: al margen de hacer su película, el quipo técnico se había encargado de que se terminasen las obras en la pared norte del refectorio, el tejado de la capilla estaba en perfectas condiciones, incluso habían sido reparadas las celdas que más profundamente se adentraban bajo la montaña...

Frente a tanta magnanimidad, el Padre Prior se mostró al principio fuertemente preocupado, pues en ningún momento habíamos hablado de compensaciones económicas ni de cualquier otro tipo, ni tan siguiera había un contrato firmado ante testigos... Pero, evidentemente, al leer la nota de Rocco Siffredi, comprendimos la razón de tanta amabilidad...

"Estimado Padre Prior: le escribo esta nota, para darle las gracias por haberme puesto en contacto con Luzmila, la súcubo... Tal y como pensaba, esta pobre criatura no tenía ninguna intención de matar a nadie, solamente precisaba sasifacer sus instintos lascivos, pero comprensibles, para retomar el equilibrio vital... Mejor no le doy los detalles, aunque los podrá ver en la película... Solamente le diré que organizamos la mayor y salvaje orgía con un espíritu infernal que jamás se haya filmado... Descubrimos que, bajo la luz de las lámparas de sodio, y con algunos polvos de talco estratégimante soplados sobre ella, Luzmila aparecía en las grabaciones... Es cierto, fue un poco complicado aplacarla, y han sido necesarias las buenas artes de todos mis actores para lograrlo, y cuando llegó a mis manos, estaba casi completamente satisfecha... en resumidas cuentas: incluso sin rechazar su naturaleza infernal, Ella ha decidido venirse con mi equipo... Y pensamos que tiene un gran futuro en el mundo del porno.... Por favor, no se olvide de avisarme si tiene algún "problemilla" similar... Y no se olvide de dar las gracias al padre Evaristo... uno de los mejores cámaras que jamás he tenido.... PD: Las pequeñas reformas y mejoras, son un pequeño "bonus" a cuenta de los derechos que a ustedes les corresponden por haber descubierto a una gran, aunque potencialmente letal, estrella refulgente del cine porno... Y los ingresos en su cuenta seguirán creciendo... pues también le he dejado un contrato estándar, redactado por mis abogados..."


En aquél momento, el Padre Prior no sabía muy bien lo que hacer... Por una parte, se sentía mancillado, al aceptar aquél dinero, nacido del cine porno más crudo... Por otra, estaba intensamente contento de haber conseguido solucionar el problema... Y, en el fondo de su alma, se preguntaba cuando podría, en la tranquilidad de su celda, volver a verla... y sentir como la vieja marca del tridente latía en su ingle...



¿Un súcubo, un demonio femenino, una devoradora de hombres en el sentido más literal de la palabra, reconvertida a actriz porno internacional? ¿Un monasterio como inigualable marco para sus andanzas? Todo parece indicar que, efectivamente, "los caminos del Señor son inescrutables..."






CAMPO INMORTAL DE SANGRE (p.o.)


El río baja, despacio, entre los árboles quemados, arrancados de cuajo por la fuerza de las bombas de hace décadas, cuando la muerte cayó del cielo... Una vez más, el dolor, la sangre, el llanto, ha brotado del averno, dejando sobre la tierra su macabra cosecha... No se oye ni tan siquiera el lamento de los moribundos, tal vez porque el miedo impera en los supervivientes de una guerra que es un juego, donde se han cambiado de repente las reglas... y las armas... y las municiones... Además, ni siquiera se ha detenido el combate, el olor cobrizo de la sangre se ha metido en sus cerebros, en sus mentes, y se trata una vez más de matar o de morir...



Una capa uniforme de sangre cubre las aguas, espesas, casi congeladas, y los restos de algún cadáver, una mano, media cara, un pié, un torso ensangrentado, emergen, como un recuerdo congelado de una vida que ya no está... ¿Cuántos litros de sangre pueden salir de casi cien cuerpos jóvenes? Una gran idea, desde luego, la de invitar a los trabajadores de la fábrica de automóviles, a unas jornadas de convivencia con el resto de la empresa (comerciales, creativos, vendedores, publicistas...), agruparlos en dos bandos, qué gran originalidad: "Equipo Alfa" y "Equipo Beta" y planear la primera actividad como una pequeña batalla, que comienza en el bosque, atraviesa el claro, y el objetivo es llegar a la bandera del enemigo, "eliminando" a todos los contrarios...



Desde tiempo inmemorial, los humanos siempre han terminado matándose por estupideces, cuando no por unas simples líneas de tinta trazadas a mano alzada sobre un mapa, lo han hecho por motivos tan "importantes" como la propiedad de un territorio de caza, o las lindes de una tierra de cultivo... Y en este campo inmortal de sangre, cada pocas décadas, o como mucho cada centenio, se ha librado una gran batalla... La Muerte campa de nuevo, si bien con el paso del tiempo, se ha ido modernizando: de las hachas de silex y las flechas con punta de hueso, hasta las ametralladoras Gatling, lo único que cambia es la eficacia y la rapidez...



Pero aquí se recuerdan, sobre todo, dos batallas... La primera, entre las tropas de Escipión el Africano, en su épica campaña contra Anibal, pues en estas mismas tierras se enfrentaron, en estas tierras torturadas, quedando en tablas... La Muerte, realmente, fue la única que triunfó aquél día... La segunda gran contienda, en 1944, en los espesos bosques de Germania, que tan escasamente han cambiado entre las dos campañas... Miles de muertos en tres días, miles de armas condenadas a vagar por el campo de la nada...



La última batalla, hasta el momento, terminó a las 17:15 (hora Zulú)... Cuando el último superviviente del bando Alfa fue alcanzado por una bala trazadora... No hay médicos, ni veterinarios, ni enfermeros... No queda nadie indemne para ocuparse de los heridos, que agonizan lentamente, intentando contener con las manos el manantial de sus entrañas, que se desparraman, lentamente, sobre la tierra negra... Siempre aparece alguno, algún adolescente casi imberbe, que perece con el nombre de su madre en los labios, mientras con una mano intenta contener el flujo de la sangre.... Los más afortunados, mueren pronto... Y sus cuerpos van quedando cubiertos, lentamente, por la nieve, como si la Naturaleza conociera perfectamente lo que pasará al caer la noche...



Pues en este campo inmortal de sangre, que una vez más ha saciado su sed, no están solamente los muertos y los vivos... También estamos los Erlkönig ... No pedimos mucho, nos basta con una sola batalla cada veinte o treinta años, y para matar el aburrimiento y el hambre, también nos sirve algún cazador que extraviamos... unos excursionistas que deciden acampar aquí una noche... Como has podido ver, manipulamos los elementos, modificamos la textura de los materiales, sustituimos componentes... Para darle un poco de interés... No, no nos gusta que muráis durante el día, pues lamer la sangre de los charcos es denigrante para unas criaturas tan antiguas como nosotros... Varios milenios, cazando, exterminando, torturando, no pueden quedar reducidos a un grupo de espíritus casi transparentes, debilitados por el hambre... Y yo no soy de los que se dejan morir poco a poco, debilitándose como Voldemort...



Por eso, esta mañana, antes de que empezáseis con vuestra absurda partida de paintball, hemos dedicado unos minutos a manipular, a congelar, la dichosa pintura, para darle más fuerza al proyectil, también hemos incrementado exponencialmente la potencia de vuestras armas... Al mismo tiempo que vuestro instinto asesino, porque... ¿No me dirás que no has visto cómo volaba en pedazos el cráneo de tu compañero? ¿No asegurarás ahora que tampoco nadie se dió cuenta del efecto de vuestras pelotitas? Seguro que ha sido la mejor partida de toda vuestra vida...



Eran muy graciosas vuestras expresiones, al comprobar que en vez de la bolita de tinta no biodegradable (si se enterasen los defensores de la naturaleza, igual se enfadaban un poco), lo que os atravesaba era un proyectil del calibre 45... Vísceras, sangre, huesos, todo mezclado, un perfecto aperitivo... Por supuesto, también ha sido una genial idea, el modificar vuestras granadas de pacotilla: en vez de perlitas amarillas, metralla de primera calidad... Y a pesar de todo, seguíais avanzando, disparando, agachados para tener mejor ángulo de tiro, para conquistar la puñetera banderita... Y matando... y muriendo... Y todo eso, todo ese dolor, esa ira, esa frustración, nos daban más fuerza a cada momento, a mis hermanos y a mí...



¿Que por qué te cuento todo esto?Bueno, siempre me ha gustado mucho conversar con los moribundos, es una forma de jugar como el gato con el ratón, de dilatar los buenos momentos... ¿De verdad quieres saber lo que te espera? Tranquilo, despacio, yo te levanto la cabeza... así es... muy bien... Fíjate bien en lo que hace Magog con tu amigo: nos alimentamos de vuestra sangre, pero sobre todo de vuestros sentimientos, de vuestros miedos, de el último aliento que exala vuestro pecho... Antes, hace años, cuando nuestro poder era mayor, podíamos manipular objetos, como por ejemplo una bayoneta, un chuchillo... Pero ahora, solo podemos contar con nuestro cuerpo espectral... parcialmente materializado...



¡Ahí lo tienes! ¿Lo has visto bien?Tranquilo, que te lo explico... Magog ha alterado el perfil de su mandíbula, para convertirlo en el pico de un ave, pero manteniendo su proporción de humano... No sé, es casi un pterodáctilo, ¿no crees? Luego, ha enderezado el cuerpo, y de un solo golpe, ha introducido profundamente el pico en el abdomen de tu amigo, rompiendo las costillas, el plexo solar, de un poderoso golpe, para engullir directamente su corazón caliente, saborear su terror, su sangre, su odio, su miedo... Después, también se ha comido sus pulmones, sus vísceras (menos los intestinos, que nos dan asco... y repiten), y después, le ha abierto el cráneo, para devorar el cerebro... Comprenderás que, comiendo tan poco, y con tantos años entre festín y festín, tenemos que aprovechar las cosas que Mamá Naturaleza de da...



Pues entonces, mi curioso amigo, ya sabes exactamente lo que te espera... Por cierto, me llamo Nequitur... Y te prometo que tu muerte será rápida... Déjame que me retoque la nariz, huy, perdón, el pico... y estoy contigo...

LA CENA DE LOS REYES MAGOS (p.o.)


Todo el mundo sabía, en la pequeña ciudad,
que era mejor no acercarse al umbral de esa casa,
que pasaban "cosas raras" a quien traspasaba
el jardín de cipreses y encinas, de rosales retorcidos,
el camino de losas negras y blancas, o blancas y negras,
las verjas de forja, retorcidas y ominosas,
las fronteras de aquella casa extraña, oscura,
que se alzaba entre la estación y el cementerio,
entre los vapores del pantano y la nada de la jara...



Todo el mundo lo sabía... pero ellos no...



Tres hombres malvados, tres rufianes siniestros,
de esos que escupen en la acera, beben cerveza,
eructan con fuerza, juran por "la tumba de mi mare"
que ellos no han robado las monedas del cepillo parroquial,
pero dicen todo tipo de improperios, y empujan a las viejas,
tres malvados, que respondían a los nombres de"Cara Cortada",
"el Jitano Tano" y, el peor de todos ellos,
el más maléfico del terceto, "el Nenuco Cagón",
deciden acercarse a robar en aquella casa,
en la noche previa de Reyes, esa noche tan especial,
esperando hacer buen botín, en casa tan señorial...



Todo el mundo lo sabía... pero ellos no...



"Cara Cortada", con su angelical belleza destrozada
de un machetazo, desde la sien a la barbilla,
lleva una maza de peón caminero, negra de cabeza,
larga de mango, que encontró, que "encontró"
junto a la vieja Estación del tren de tercera...
"El Jitano Tano", haciendo honor a su nombre,
esconde en la manga una navaja, de Albacete,
con metro y medio de hoja, afilada y reluciente,
y que tiene grabada en las cachas la cabeza de una cabra...
El "Nenuco Cagón", un armario de dos metros veinte
por casi dos metros, con un tonel por barriga,
brazos de Orco y modales de Troll, no necesita nada
que no sean sus músculos y sus puños para causar pavor...



Todo el mundo lo sabía... pero ellos no...


Los tres rufianes se acercan a la casa, tan aislada,
tan oscura, y señorial, en mitad de la noche,
de las sombras, con la luna oculta por las nubes,
sus pisadas mitigadas por la espesa niebla,
ignorando el cartel de letras rojas, donde sin embargo,
estaba escrita una Gran Verdad:
"Lasciate ogni speranza voi che intrate", o para
quien no domine la lengua de Petrarca, de Cicerón,
más pequeño, repetía la misma frase, en español:
"Abandonad toda esperanza quien traspase este umbral"...
Por supuesto, no hicieron caso, y el "Nenuco Cagón"
casi lo parte, de un puñetazo, riendo cual borracho
en aquellas extrañas horas de la noche...


Todo el mundo lo sabía... pero ellos no...



Entran los tres rufianes por la fuerza, derribando
la puerta de un patadón, y se quedan parados,
en medio del hall, observando, con la boca abierta
y la mandíbula colgante las alfombras
oscuras, negras y espesas, la gran, enorme araña de cristal,
apagada, las paredes de madera, los cuadros de personas
solemnes, la imponente mesa de mármol verde y granate
con patasde garras de león, la escalera de caracol,
amplia, majestuosa, que enlaza con los dos pisos superiores,
oscuros,que permanecen en silencio, a pesar de su entrada triunfal...
A través de la quinta puerta, cuando no pueden creer su fortuna,
por haber entrado en la casa, por tener tanta riqueza,
por alcanzar tanta suerte en su noche de acción...
Por aquella puerta, os digo que aparece Ella...

Todo el mundo lo sabía... pero ellos no...


Con su largo vestido negro, de encajes y puntilla,
como de otro tiempo, y su pequeño porte, pues es menuda,
como salida de un cuento, de larga melena castaña oscura,
que se extiende misteriosamente hasta media espalda,
sus cejas perfiladas, sus profundos ojos negros,
sus hermosos y turgentes labios, sus pequeños senos...
Algo hay en Ella, que sin embargo, causa pavor...
De haber conocido las palabras, quizás habrían pensado
en una Princesa, en una Diosa, en algo hermoso...
pero estos tres patanes, estos rufianes, os digo,
solamente se llevaron la lengua a los labios, pensando:
"Somos tres contra una, la noche se pone interesante
por momentos... y aquí no hay nadiepara escuchar sus gritos..."
y casi se rifan el honorde violarla primero, de probar su carne....


Todo el mundo lo sabía... pero ellos no...


Ella les mira, y les sonríe, y enseñando sus hermosos
y blancos dientes, les dice, con voz suave, incitante
y sensual: "Caballeros, tomen lo que quieran de esta casa...
pero por favor no despierten a mis hijos..."
Los tres brutos no se lo piensan dos veces, no...
y se acercan a ella, pensando que de todas formas,
si no hay mas peligro en la casa, salvo una débil mujer,
primero pueden saquearlo todo, luego disfrutar con ella,
y marcharse, ricos, satisfechos, poderosos....
Ya están casi subiendo, de todas formas, la escalera,
cuando ella les dice: "No pierdan el tiempo arriba,
estimados señores... en este tipo de casas,
lo de más valor se expone directamentea la luz de la luna,
a la luz del sol, en el invernadero... Síganme,
por favor, que les muestro el camino...."



Todo el mundo lo sabía... pero ellos no...



Y la siguen, atravesando el hall y el pasillo,
por la cocina en penumbras, y salen al jardín,
algo siniestro, por el sendero de piedras negras y blancas,
hacia la estructura de cristal... Ella abre las puertas,
les deja entrar, les acompaña al centro, se detiene...
Los tres rufianes perciben un extraño movimiento,
algo, una multitud les rodea entre las sombras,
seres bajitos, muy blancos, de inmensos ojos negros,
los rodean por todas partes... "El Jitano Tano" exclama,
aliviado:"¡Pero si son niños! ¡Nos hemos asustado de
unos putos niños!¡Nosotros, tan grandes, tan fuertes,
y tan malos!"y se acercan a Ella, quien con la misma
voz melodiosa, les dice: "Les pedí que no despertaran a mis niños...
Queridos míos, aquí tenéis vuestra cena de reyes..."
Todo pasa muy rápido, se abre el cielo, la luna
derrama sus rayos sobre los niños, cambiándolos,
y en cuestión de segundos, aparecen los licántropos,
quienes hambrientos, se abalanzan sobre los tres rufianes,
triturando, desgarrando, machacando, masticando,
en un festín sangriento... Mientras ella, complacida,
los observa, y se lame, meticulosa, una gota de sangre...



Jamás te acerques a la casa en mitad de la nada,
ni de día ni de noche, y mucho menos si hay luna llena...
todo el mundo lo sabía... pero ellos no...

miércoles, 3 de febrero de 2010

EL DONANTE PERFECTO (p.o.)


Queridos hijos míos: os escribo esta carta, pues lo más posible es que, tras la nueva operación de mañana por la tarde, ya no vuelva a estar con vosotros nunca más... Es uno de los riesgos de mi trabajo, como bien sabéis, pero no me arrepiento de nada, de ninguno de los sacrificios que he tenido que hacer por vosotros. Queridos Ant, Fer, Van, Be, Mar, Lun, Jue, y por supuesto, el pequeño Enr, por no olvidarnos tampoco de Maf... Como bién sabéis, mi trabajo es un tanto especial, pues no solamente soy el donante perfecto para reemplazar casi cualquier órgano, sino que además, tengo una impresionante capacidad para regenerar mis tejidos, mis huesos, y casi cualquier parte de mi cuerpo en pocos días... Pero lo que me hace único, al menos hasta ahora, es el resultado de mis pruebas genéticas: según las Nuevas Leyes de Identificación Genética Total de 2032, todos los habitantes del país teníamos que someternos a una batería de pruebas, para comprobar hasta qué punto éramos útiles como piezas de recambio... de Nuestro Líder... y de su Oligárquica Clase Dirigente.



Mientras que en los demás países del mundo, y posiblemente en los demás planetas del Multiverso, las técnicas de investigación genética, de replicación del ADN, de clonación de especies desaparecidas, todos estos avances, y muchos más, han permitido que se consiguiera replicar un ser humano completo a partir de un poco de ADN (bueno, quizás la reconstrucción de Jack el Destripador no fuera una buena idea, pero fue divertido para los turistas, el seguir sus huellas de sangre por todo Londres en 2073)... En nuestro pequeño país, agobiado por el embargo internacional que se prolonga más de 200 años, se optó por la táctica del donante vivo...
Sí, es un poco cruel, pero también es bastante lógico, ¿no os parece? Como lo único que nos sobra son habitantes, no hay espacio para todos, no tenemos tampoco una tecnología científica demasiado evolucionada, lo más lógico, para preservar a nuestra Oligárquica Clase Dirigente, y sobre todo a Nuestro Líder, era imponer la realización de unas pruebas selectivas a todos los habitantes, para evaluar su utilidad como piezas de recambio... Las tarifas, al margen del servicio que prestamos, son lo bastante interesantes, pues cada parte del cuerpo tiene su equivalencia en pequeños privilegios: más pan y harina en la cartilla de racionamiento, dos visitas gratuitas al dentista, una hora más de electricidad durante un mes, el derecho a beber agua potable traída directamente del único manantial potable de la ciudad, recogida de basuras dos veces al mes... Y, por supuesto, lo más importante: la posibilidad de adoptar uno de los niños y niñas de la calle, o de reproducirnos, para ofreceros algo parecido a un futuro mejor que mi pasado...



Claro está, nadie pensaba que esta dictadura se fuera a prolongar tanto tiempo, ya son 200 años de autarquía... y ahora llevamos cincuenta años sirviendo de piezas de recambio... Por eso, es tan raro pasear por nuestras calles, y no ver alguien a quien le falte, en el mejor de los casos, un ojo, un brazo, una pierna, una oreja... Pequeño país en el corazón de Europa, completamente aislado por las montañas, con todos los accesos hacia el exterior cortados y vigilados por el Ejército, y siendo el aire la única forma de comunicación con el exterior, muchos han perecido al tratar de escapar en globo, y no solamente por nuestra eficaz aviación, sino porque en las cumbres no hay oxígeno suficiente para mantener la vida... Tampoco son extraños los intentos de suicidio, puesto que, en condiciones normales, la capacidad de recuperación de un ser humano al que le han extirpado, por ejemplo, un pié en la primera intervención, una mano en la segunda, y un brazo completo en la tercera, suele ser bastante mala; y vivir de esa manera, hasta que vuelva a ser necesario, por ejemplo, un órgano interno de la Clase Dirigente, es algo muy duro...



Sí, en mi caso, tengo la gran suerte de ser, de momento, el único Donante Universal compatible con Nuestro Líder... y también de poseer una capacidad de regeneración fuera de lo común, pues soy capaz de "fabricar" un nuevo brazo, por ejemplo, en dos semanas, una mano en dos días, un pié en tres, un bazo en dos horas, el pulmón izquierdo, en tres horas... Por cada una de estas intervenciones, a las que me he sometido generosamente para el bien de Nuestro Líder, me han dejado recoger un niño (Ant, Fer, Van, Be), o reproducirme, con otra donante genéticamente compatible, para regenerar la especie...



Con sus casi doscientos veinte años, Nuestro Líder se mantiene con vida, y con buena salud, gracias a las transfusiones de sangre, los injertos de piél, y sobre todo, a las distintas operaciones para insertarle piezas de recambio... Mañana me toca la que posiblemente sea la última, pues a Él le está fallando el corazón, y no creo que yo sea capaz de regenerar este órgano... También quiero que seáis conscientes de vuestro importantísimo papel en la sociedad, puesto que, al mismo tiempo que mi talento para reconstruirme, os he convertido en mis sucesores genéticos, al servicio de Nuestro Líder, para cualquier reparación que Él pueda necesitar....



Me despido de vosotros, hijos míos, convencido de haber hecho lo mejor para nuestra pequeña nación, al crearos a vosotros... Que todos los dioses os ayuden en vuestra tarea, y que por ello Nuestro Líder sea inmortal...

CUANDO NO ES UN ANUNCIO DE LA DGT (p.o.)


La nieve, en su gélida misericordia, va cubriendo, lentamente,
las huellas de tan macabro destino, de tan extraño desatino,
que propició el accidente, una gélida tarde de enero,
cuando el hades se entrometió en la vida y en la muerte
de tantas personas, de forma tan casual, como certera...




"Ananké" o fatalidad, como decían los griegos y Victor Hugo,
"fatum" de los latinos, o la simple "fatalidad" de Galdós,
da igual cómo lo llames, de lo que se trata, en el fondo,
es de hacer responsables a otros, de nuestra estupidez,
de nuestra inconsciencia, y, al final, de nuestra muerte...

Un gélido manto se está acumulando, mansamente,
sobre un triste amasijo de hierros y de carne, y de sangre,
que horas antes era un orgulloso un orgulloso ejecutivo,
y su criatura favorita: un impresionante deportivo rojo,
que tan veloz y certero le llevó directo hacia la muerte...




El primer error, la primera intervención de la fatalidad,
si así os place más, fue quitarse la incómoda chaqueta,
pero no apagar antes el teléfono móvil, pues ese sonido,
tan conocido, tan peculiar, le hizo perder la concentración,
y apartó la vista de la calzada... llegando a la curva...




El segundo error, o macabra coincidencia, de aquella tarde,
fue que el conductor del autobús escolar escogiera,
justamente ese momento, llegando a la curva,
para dar un sorbo a su vaso de café ardiente, y que
al quemarse, soltase unos instantes las manos del volante...




El tercer error, también inevitable, también fatal,
fue del conductor del camión de combustible, quien,
agotado por el cansancio, inconscientemente,
cerró los ojos unos segundos, cuando estaba llegando
a aquella curva, que tan bién conocía, de siempre...




Un motorista, novato, pero que llega tarde a una cita,
se incorpora a la carretera, sin mirar, en plena curva,
desde un camino lateral, y se convierte, sin saberlo,
pero con más culpa que los demás, por no mirar,
en el cuarto miembro del "comando fatalidad"...




Cuatro errores, cuatro fatalidades, que de haberse presentado
en otro momento, unos metros antes, o unos metros después,
quizás no habría tenido consecuencias, o no tan fatales...
Era una curva cómoda, perfecta, con dos carriles por sentido,
quitamiedos, bien señalizada... pero esa tarde, mortal...




El conductor del autobús alza los ojos, y maldiciendo,
ve la moto que se incorpora desde la izquierda,
reacciona, da un volantazo, que le lleva, directamente,
hacia el deportivo rojo, donde el puto teléfono móvil
sigue sonando... Otro volantazo, las ruedas patinan...




El coche rojo, de repente, ve el autobús, pero se estrella,
de refilón, contra su costado derecho, y sale despedido
contra el camión de combustible... El impacto es brutal...
Practicamente aplastado, empotrado bajo el camión,
es increíble, pero el conductor sigue vivo...




Un reguero de combustible, procedente de la cisterna,
inunda rápidamente la calzada, sin prenderse fuego...
El autobús ha quedado volcado en el arcén, ruedas arriba,
con el motor encendido, es un pandemonium, brazos rotos,
piernas, sangre, heridas, y varios muertos, sin cinturones...




El combustible cae ladera abajo, alcanzando el autobús,
se recrudecen los gritos, se multiplican los intentos por salir,
por romper las puertas, las ventanas, lo que sea, con tal
de escapar de allí, pues algún instinto atávico les dice a todos
que quedarse allí dentro, en ese armazón de acero, es morir...




¿Y el motorista, el que tenía tanta prisa, por llegar a su cita?
¿Dónde está? ¿Acaso no le véis, con la rodilla y la cadera destrozadas
por el impacto contra el asfalto? ¿Acaso no distinguís las chispas,
que salen del roce de su máquina contra la piel de la carretera?
De repente, una pequeña llama, se contagia al combustible...




Una gran bola de fuego lo consume todo, de repente,
se inflaman cielo y tierra... Y en medio de tanta destrucción,
el puto teléfono móvil sigue sonando, hasta que se funde,
al mismo tiempo que lo hace la carne, y que revienta
desde dentro el cráneo de su amo, por el fuerte calor...




La moto, una vez cumplida su macabra e involuntaria función,
se estrella contra los restos del segundo tanque de combustible,
esparciendo muerte ardiente por toda la carretera...
Esta vez, no hay salvación para nadie, y la ardiente avalancha
se desliza por el terraplén, hacia el autobús.... lleno de escolares...




Los supervivientes redoblan sus esfuerzos, el último intento
de escapar a la muerte, de aquella avalancha calcinante,
mas solamente diez de ellos, escogidos al azar por la Parca,
porque incluso a ella le gusta tener un público al que dirigirse,
cuando disfruta demasido provocando un accidente....




El autobús se convierte en un infierno, los gritos surgen
de todas partes, los cuerpos se licúan y se consumen,
asoman descarnadas sonrisas de calveras ardientes,
y todo ello, frente a los ojos de sus diez compañeros,
pues la Muerte quiere testigos de su pequeña obra...




Un teléfono móvil que suena en la carretera,
un café demasiado caliente que abrasa una garganta,
un camionero con demasiado sueño por una larga jornada,
un motorista novato, con demasiada prisa por llegar...
todos ellos, fatalidades, y cómplices de la Muerte...




Y empieza a caer la nieve, con su misericordioso manto,
con su densa nube blanca, va apagando lentamente
los fuegos del infierno, la tierra se traga el combustible,
los supervivientes, paralizados por el espanto,
no pueden creerse que esto no sea un anuncio de la DGT...



CUESTIÓN DE VISTA... (p.o.)


Para todos aquellos que tienen que usar gafas, el mundo puede ser un lugar muy hostil, si se le rompen o las pierden... Pero también pueden pasarles cosas bastante peores, si por error les entregan las de otro cliente "muy especial"...


"Veamos, son las cinco de la tarde, si me paso ahora por la óptica, creo que me dará tiempo a recoger después a los niños del cole, y volver a casa antes que mi mujer, para darle una sorpresa...", pensé, mientras aparcaba el coche en la inevitable doble fila de la calle Altamirano, y me dirigía a la pequeña clínica que me había recomendado un amigo... Siempre he tenido la vista perfecta, pero quizás, con lo de superar los cuarenta años, mi visión de lejos ha empeorado un poco...


"Buenos días, señor Ruiz -me saluda la recepcionista, una rubia espectacular en todos los sentidos, desde los tacones de aguja, hasta la minifalda de cuero negro, y la escotadísima blusa de seda blanca-, ya tenemos sus gafas... Si quiere usted probárselas un momento..."

"No, no hace falta, muchas gracias... Además, tengo el coche en doble fila, y no me gustaría que me pusieran una multa... De todas formas, si hay cualquier problema, les llamo"... Y salí a la calle directamente, metiéndome las gafas en el bolsillo del abrigo... y durante un par de días, me olvidé de ellas completamente...


Eso sí, aquella tarde, cuando me las puse en casa para buscar un libro en las estanterías del despacho, a los pocos segundos, me las tuve que quitar, aterrado: de repente, no reconocía mi propia casa... Donde antes se alzaban mi biblioteca, con sus libros cuidadosamente colocados, mis cuadros de marinas, la zona de lectura, con el comodísimo sillón de orejas, todo el salón colindante, había cambiado tanto, que apenas lo reconocía... Era como si lo hubiera arrasado todo un grupo de salvajes alumnos de la ESO, destrozándolo todo a su paso, rompiendo incluso las librerías, destripando el sillón, y realizando pintadas satánicas en las paredes... Me llevé un susto tan brutal, que casi me da un infarto... Instintivamente, me quité las gafas, y a los pocos segundos, todo mi mundo volvió a la normalidad... Todo estaba bien, correcto y en su sitio... Me puse las gafas otra vez, y caí de nuevo en la pesadilla... Está claro que alguien se había equivocado en la óptica: era necesario volver...
Sin embargo, al llegar a la calle Altamirano 267, comprobé que el escaparate estaba medio tapado por una lona de obras, y que a través de la puerta entreabierta, se escuchaban las voces de varias personas... o mejor dicho, de una sola, hablando por teléfono...
"Esta noche, a las 24:00, quedamos donde siempre... No, no olvidéis las túnicas negras, y sobre todo las gafas... Eso es, en el parque del Capricho, entrando por la iglesia desacralizada... Sí, la llave está donde siembre, bajo la segunda maceta a la derecha... No, no faltes"... En cuanto terminó la conversación, cerraron la puerta, la luz se apagó, y yo me quedé, como un bobo, en medio de la calle, y con la funda de las gafas en la mano....
Por no variar, mi instinto de periodista jubilado se impuso al sentido común, y opté por acudir a la cita, al filo de la medianoche... En principio, no observé nada especial: un grupo de gente, correctamente vestida, pero todos ellos de negro, hombres y mujeres, y con el rostro cubierto por una careta de gato blanco, que impedía el reconocimiento... Al filo de la medianoche, trazaron un pentagrama en el suelo, y colocaron velas en todas las intersecciones de las líneas, mientras empezaban a salmodiar en voz baja algo que parecía latín... Unos minutos más tarde, los murmullos se fueron intensificando, mientras varios de ellos caían en éxtasis, al mismo tiempo que miraban algo, de gran altura y tamaño, que debía encontrarse en el medio del pentagrama...
Entonces me dí cuenta de que todos ellos se habían puesto, por encima de las caretas de gato, unas grandes gafas de montura de concha muy parecidas a las mías... Y me las puse yo también: enseguida, apareció ante mis asombrados ojos la figura de un demonio, de casi tres metros de altura, con la mitad inferior como las patas de un macho cabrío, un gigantesco falo erecto, y el torso rojo y musculoso, coronado por un rostro que expresaba la maldad más absoluta... ¡Estaba asistiendo a un akelarre en toda regla! ¡Y para cualquiera que no llevase puestas las gafas especiales, era una ceremonia completamente inofensiva!
En un momento dado, una de las figuras femeninas se quitó la túnica, quedándose completamente desnuda salvo por la máscara de gato, y se adentró en el pentagrama... Jamás olvido unos pechos hermosos, y más si tienen la conjunción de lunares que había visto hace algunos días: era la atractiva recepcionista de la óptica... salvo que ganaba muchísimo sin la ropa... Se fue acercando lentamente al demonio, quien tendió hacia ella los brazos, y la alzó en el aire, para dejarla caer lentamente sobre su miembro enhiesto... La rubia al principio empezó a gritar de dolor, pero al cabo de unos minutos, comenzó a gemir, con una voz ronca, que culminó con un rugido de éxtasis absoluto del demonio... y de la rubia... Alguien se encargo de extender unas colchonetas sobre el suelo, y todos se fueron desnudando con rapidez, para entregarse a todo tipo de cópulas, mientras el diablo iba penetrando, uno a uno, a todos los integrantes del grupo... hombres y mujeres por igual... No quise ver más... y me alejé lentamente de allí...
A la mañana siguiente, acudí a mi amigo, un policía nacional, y le expliqué todo lo que había presenciado aquella noche: las máscaras, la ceremonia, la orgía, el diablo... Le convencí, sin demasiado problema, para que me acompañase hasta la óptica, con las gafas a buen recaudo en el bolsillo de la chaqueta... Aparcamos sin problema, en doble fila, pero con el vehículo policial, nadie pondría el menor problema... Lo que no me esperaba, de ninguna manera, es lo que dijo la impresionante rubia: "Señor Muriel, ya veo que ha localizado a nuestro amigo... que se llevó por error sus gafas... y asistió a nuestra ceremonia privada..." Segundos más tarde, me arrastraron hasta la trastienda, y de allí al sótano, donde una enorme losa de granito, manchada de sangre, que dejaba pocas dudas sobre mi futuro inmediato...
Siempre hay que tener mucho cuidado, para no confundirse de gafas... Y seguramente, Juan, el involuntario protagonista de la historia, hubiera estado encantado de ser completamente miope, para no apreciar los preparativos, muy meticulosos, de su sacrificio...