miércoles, 10 de febrero de 2010

EL ÚLTIMO RITUAL


Muchas personas le temen a la muerte, y se aferran a cualquier esperanza, a cualquier truco, para combatirla... Sin embargo, para el viejo dictador de nuestra historia, hay cosas mucho peores...


Rodeado por sus generales, el viejo dictador agoniza... por cuarta o quinta vez en lo que va de semana... Poco queda ya del Gran Combatiente, del cabo con delirios de fama, que decide aprovecharse de la caótica situación del Ejército para acumular poder e influencia de la manera más rápida y fácil: dedicarse a realizar los "trabajos sucios" que nadie más estaba dispuesto a llevar a término. Por eso, se convierte, lentamente, primero en verdugo para aquellas personas que estaban señaladas, por delitos tan graves como defender la libertad de prensa, el derecho a un juicio justo, a que no se vulnere su intimidad... A base de no tener escrúpulos, ni tampoco el menor atisbo de piedad, asciende dentro del escalafón... dejando tras él un impresionante reguero de sangre...


No tiene jamás piedad, ni por las personas que ejecuta, casi siempre tras largas sesiones de tortura en las catacumbas del ministerio de justicia, todas ellas completamente innecesarias, pues sus víctimas no tienen nada que contar, ni tampoco ningún crimen en su haber... Normalmente, se trata de "peligrosos enemigos del régimen", que la Policía detiene en sus domicilios, en sus trabajos o en plena calle, gracias a un soplo, un chivatazo, una acusación sin fundamento, y en muchas ocasiones, por cosas tan peregrinas como haber discutido con tu vecino o darle un golpe a otro coche al aparcar... Donde no hay derechos ni libertades, tampoco hay ley ni justicia... Es un país pequeño, muy poco desarrollado, que vive inmerso en una espiral de odio y de terror, promovida por las propias autoridades, para reafirmar su permanencia en el poder. Por eso, una Junta Militar Provisional controla con férrea disciplina todos los aspectos de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, siguiendo en cierto modo las tácticas de encuadramiento de la población diseñadas por los nazis... y es "Provisional" desde hace más de ochenta años...


El viejo Comandante General Mezquite, por aquél entonces con el grado de teniente por los servicios prestados, y con la excusa del salvajismo y la brutalidad del anterior dictador y de su Guardia Pretoriana (a quien se le achacaban numerosas ejecuciones sumarísimas, secuestros, torturas y abuso de poder de todo tipo... que en realidad eran llevados a cabo por los escuadrones de la muerte de Mezquite), decide, "para salvaguardar las libertades públicas y el derecho de los ciudadanos de Fridonia, incluso de las mujeres" llevar a cabo un golpe de Estado, durante el cual murieron más de tres mil personas: sobre todo, los antiguos colaboradores del dictador depuesto, sus familias, los simpatizantes, las tropas más fieles... Más tarde llegaron las purgas, las deportaciones a la selva, las "carreteras de la muerte", los vuelos sobre el mar, las "desapariciones"... Se calcula que en los primeros tres años desde el golpe de Mezquite, perdieron la vida más de veinte mil personas... o desaparecieron de la noche al día...


Por supuesto, también ha tenido sus momentos de gloria, como el reconocimiento, algo encubierto, de Estados Unidos, pues siempre es conveniente controlar a quienes pueden ayudarte contra los enemigos comunes, en este caso todas las naciones de América Latina con ansias de paz y de libertad... exceptuando, por supuesto, a Hugo Chávez... Los primeros en llegar fueron los "asesores" de la CIA para materias de espionaje y de control de los medios de comunicación, donde ayudó muchísimo la orografía del país, que dificultaba mucho el acceso a internet... Luego, los "asesores" militares, que se encargaban de entrenar a las fuerzas mezquiteñas en tácticas de represión, organización de redadas, ejecuciones de prisioneros y de opositores al régimen... Al final, implantaron un sistema de campos de trabajo para la mano de obra indígena y los opositores al régimen, que permitía obtener mano de obra gratuita para los grandes yacimientos de mineral...
¿Y por qué ese súbito interés por una pequeña dictadura primitiva, enclavada en las estribaciones de los Andes? Pues por los yacimientos de bauxita pírrica radioactiva, una sustancia mucho más estable que el uranio para su utilización en las centrales nucleares, que era completamente segura en su extracción y manipulado (aunque eso a nadie le importaba, pue slo hacían los enemigos del régimen), y cuya activación se conseguía mediante la exposición a los rayos equis convencionales... Esa, y no otra, era la causa del interés que americanos y cubanos prestaban al pequeño país, durante los últimos treinta años...
El dictador, al envejecer, parece haberse vuelto menos sanguinario, no por el incremento de la edad, sino por la pérdida de sus facultades mentales y físicas. LLeva más de cinco años limitando sus apariciones en público a la ceremonia comnemorativa de su propio golde de estado, el 28 de octubre, y de todas formas, en la última ocasión, ni tan siquiera pudo levantarse del sillón de orejas donde le colocaron sus ayudantes, después de haberle puesto unos pañales debajo del uniforme de combate, y con las gafas de sol cubriendo unos ojos que ya no podían ver por las cataratas... En cuanto al discurso, lo pronuncia su sobrino nieto Claudio, quien lleva escribiéndoselos más de quince años...
No está clara la sucesión de Mezquite, al carecer de familia (nunca tuvo tiempo ni ganas de casasarse ni de establecer lazos afectivos), y su familiar más directo es Claudio, pero que tampoco parece tener madera de dictador al haber estudiado en La Habana ciencias políticas... donde adquirió cierta fama de liberal y de humanitario... Por eso, Mezquite intenta buscar un sucesor en el círculo de los banqueros o de los prestamistas, pues al carecer de corazón, serían los mejores administradores de su pequeño imperio... Dos saneadas cuentas en Suiza son el destino final del sesenta por ciento de los capitales obtenidos con el comercio de bauxita pírrica... aunque el narcotráfico también deja unos interesantes beneficios...
El mayor problema del dictador es, sin embargo, uno que no tiene nada que ver con el dinero, sino con su salud de hierro... Jamás ha estado enfermo, ni siquiera de niño, y ahora, con ciento diez años, se está muriendo lentamente, por consunción... Sus articulaciones se van anquilosando, igual que sus órganos internos, tienen que conectarlo a una máquina de diálisis, pues sus riñones ya no son lo que eran... La semana pasada, falló su páncreas... y también tuvo una rectorragia tan grave que le pusieron casi seis litros de sangre... Sus pulmones están tan encharcados, que vive conectado a un respirador... Eso por no hablar de sus infartos de miocardio, tan frecuentes que su cardiólogo ha previsto un transplante para la semana que viene... Sus médicos, en conjunto, no se explican sus ganas de vivir...
Y sólo él conoce la respuesta... Hace más de sesenta años, en sus tiempos de torturador y ejecutor del viejo régimen, se topó con un caso insólito: un anciano médico brujo, que se negaba a revelar el paradero de un grupo de insurgentes a quienes había tratado de sus heridas... Los interrogatorios se prolongaron durante más de siete días, recurriendo a una mezcla de técnicas orientales (astillas de bambú bajo las uñas...) y occidentales (la famosa bañera...) que en condiciones normales deberían sumir a cualquier persona en un grado tal de terror y de ansiedad, que confesaría cualquier cosa, o delataría a cualquier persona, con tal de interrumpirlas... Sin embargo, el viejo Aristóteles se limitaba a permanecer en silencio, y sonreía, con una extraña mirada en los ojos cuando le amenazaban con la muerte... Cansados y agotados por los esfuerzos realizados sin obtener la confesión, sus torturadores decidieron que o bien no sabía nada, o bien su voluntad era inquebrantable, por lo que lo sujetaron boca abajo a la pared de piedra mediante unas argollas ancladas en la roca y, tras cortarle parcialmente las arterias y venas de las muñecas, lo dejaron que se desangrase lentamente...
Mezquite, cuyo interés por la sangre y la muerte ya era lo bastante fuerte como para realizar la última guardia por si se escapaba alguna confesión "in articulo mortis", se llevó una gran sorpresa, cuando escuchó una voz profunda y cavernosa a la vez, que no recordaba haber oído antes, pero que sin embargo, le parecía extrañamente conocida... El prisionero estaba hablando...
"Soy el último depositario de una antigua maldición, que te permitirá desafiar a la muerte... Perderás de ese modo el miedo que te domina, y experimentarás una prolongación excepcional de la vida... Si te interesa, te la puedo transmitir, pues ya estoy cansado de tantas penas, de tanto sufrimiento... Durante mis ciento cincuenta años de vida, he visto morir a demasiados seres queridos: abuelos, padres, hijos, nietos... Solo tendrías que desangrarme hasta la última gota, robarme directamente del corazón los últimos latidos de fuerza, y beber primero mi sangre, y comer de mi carne palpitante, para recibir de aquella manera el don oscuro... ¿Te interesa mi oferta?"
Y entonces Mezquite, tal vez por hacer frente a ese miedo atávico a la muerte, con una media sonrisa sacó el machete de su bota izquierda y, tras murmurar su aceptación se dirigió al viejo chamán, para ejecutar el último ritual... Agachado en el suelo, con precisión de cirujano, cortó músculos, ligamentos y tendones, para despejar la cámara torácica... y usando el machete como palanca, separó las costillas lo suficiente para dejar al descubierto el corazón palpitante del chamán... Justo cuando estaba a punto de extraer el órgano palpitante, el chamán pronunció unas últimas palabras, a las que no prestó demasiada atención... Y finalmente, devoró crudo el corazón, saboreando cada bocado... En ese momento es cuando volvieron sus compañeros... Y también de esa manera se ganó su fama de torturador despiadado e implacable....
Ahora, décadas después, Mezquite no hace más que recordar aquellas palabras del chamán, a las que no prestó demasiada atención, porque siempre creyó que eran los delirios de un viejo loco...
"Recuerda, sin embargo, que para morir, es necesario que encuentres una persona que esté dispuesta, voluntariamente, a realizar contigo el último ritual... Que primero tendrá que desangrarte como a los animales... Y luego abrirte el pecho, y sacarte el corazón... Y el último paso, para alcanzar la ansiada muerte, es que lo devore ante tus ojos... Pues solo de aquella manera se cerrarán tus ojos para siempre... De no hacerlo así, seguirás vivo para siempre, mientras haya células sanas en tu cuerpo... Y siempre estarás lúcido, aunque sea dentro de un cuerpo que se va degradando por el paso del tiempo..."
La semana pasada, cuando perdió la capacidad de hablar, estaba casi decidido a traspasarle el don oscuro a su sobrino nieto, en parte como regalo, y en parte como venganza... Era el mejor momento... Pero ahora, cuando tampoco podía comunicarse por escrito por culpa de la parálisis, no hacía más que repetirse, una y mil veces, las palabras del chamán en su cabeza, con la esperanza de que alguna persona de su entorno (médicos, enfermeras, guardia pretoriana, aduladores, interesados banqueros...), por casualidad, supiera leer la mente...
La historia que no termina... Una mente lúcida en un cuerpo decrépito, y virtualmente inmortal gracias a los avances de la medicina moderna... Irse consumiendo desde dentro, hasta quedar reducido a la nada... Y saber que nadie puede liberarle completamente sin efectuar el último ritual.... Porque muchas veces, la muerte es una liberación...

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