martes, 20 de julio de 2010

LOS CAMINOS DE LA SANGRE


"¿Plic, plic, plic?" ¿O más bien "ploc, ploc, ploc"?


¿Cambia la sonoridad de una gota de líquido, en función de la densidad de dicho elemento, de su peso, y sobre todo, de la superficie sobre la que se precipite? Porque son factores muy importantes a tener en cuenta, sobre todo si el objetivo es describir fielmente lo que pasa en un lugar preciso, en un momento muy concreto, y por una causa determinada...


No es lo mismo el que una gota de agua lleve precipitándose desde hace semanas sobre una baldosa de cerámica, que sobre la frente de una persona que está inmovilizada en medio de la oscuridad... En la película "Bambi", uno de esos clásicos que no pasan de moda ni siquiera para los asesinos, cantan sobre el tema: "Plic, plac, ploc, las gotitas..."


Aunque ahora mismo, lo comprendo, no estás precisamente interesado en la sonoridad de las gotitas de dibujos animados, y son otras, muy distintas, las que te preocupan... Llámalo máquina infernal, tortura refinada, o puro sadismo por mi parte, pero te he dejado bastante claro cual es tu futuro... o mejor dicho, tu falta de futuro... Y lo más complicado no ha sido precisamente el escogeros a vosotros, eso me importaba bien poco esta mañana, o tal vez fuera ayer... Mis requisitos eran bien sencillos, necesitaba una pareja, entre treinta y cuarenta años, y que saliera de uno de los típicos "hoteles picadero", es decir, destinados a parejas adúlteras, o que llevan poco tiempo juntos (aquí tenemos el "quién"y el "dónde")... El "cómo" no puede ser más sencillo: gracias a un taxi bastante peculiar, por decirlo de alguna manera... El "cuándo", bueno, espero que después del mejor polvo de toda tu vida, porque no tendrás ocasión de repetirlo... Y el "por qué"... sencillamente, porque puedo hacerlo...

En cuanto os a los dos, tú con ese pelo rizado tan ridículo, tu aire de prepotencia, ese pecholobopeludo con la camisa medio abierta, los vaqueros marcapaquete y tus ridículas chancletas de cuero; y tu acompañante, más menuda y femenina, casi una muñeca rubia de turgentes formas, embutida dentro de un mono de látex y con las sandalias de plataforma, comprendí que el largo rato de espera, aparcado frente al hotelito, había sido útil... Me gustaría decir que has opuesto resistencia, que te has defendido heróicamente... pero en realidad, ni siquiera has tenido ocasión... Como son tantos los taxis en Madrid que llevan la mampara de seguridad, ni siquiera te has fijado en que el mío carecía de orificios que comunicasen el habitáculo con la zona del conductor, y solamente he tenido que abrir con disimulo la espita de gas, y en menos de dos minutos, ya estabais los dos atontados, y un minuto después, justo en el preciso momento en que ella iba a abrir la boca porque algo raro estaba pasando, se ha quedado inconsciente...

Por supuesto, nunca habéis llegado a vuestro destino, la calle Espíritu Santo nº 8, es decir, a menos de dos kilómetros caminando del hotelito, si no fueras tan perezoso, jamás te habría capturado... Sino que os he llevado directamente a mi laboratorio, dentro de una nave industrial de un polígono de la periferia, alquilada a un empresario chino a través de un testaferro... Es un espacio vacío, amplio, perfecto para efectuar el cambio de vehículos... y un magnífico lugar para mis experimentos y mis juegos... Por cierto, me ha costado bastante arrastrarte fuera del taxi, incluso con la pequeña carretilla, pues no debemos olvidar que tú eres un hombretón, el típico chicarrón del Norte, y yo no dejo de ser, al menos en apariencia, una débil mujercita... Pero aquí estamos los dos, yo con mi hermosa bata blanca de laboratorio y mi gorrito de dibujos animados y la mascarilla... y tú, con el calzoncillo como única vestimenta, crucificado como si se tratara de una ejecución en los Estados Unidos...

Y en cierto modo, se trata de una ejecución... basándome en la dinámica del intercambio de fluidos, para que tenga algo más de interés... A tu compañera, por quien espero que albergases tiernos y fuertes sentimientos, es algo que le da casi igual... Pero a ti te quedan todavía muchos minutos de vida, tal vez veinte, o cuarenta, depende exclusivamente de la fuerza de tu corazón... Como verás, tienes el brazo derecho levantado, y un grueso catéter conectado a tu arteria colateral radial... Si pudieras mirar abajo, también verías que tienes un par de cortes en la arteria tibial anterior, y que tu sangre va cayendo lentamente en un recipiente metálico, para que no se pierda... Si pudieras mirar hacia arriba, te darías cuenta de que tu chica, cuyo corazón por cierto late muy rápido por culpa del miedo, se encuentra suspendida de la pared a unos dos metros de altura... Y ella también tiene el brazo derecho en alto, y un grueso catéter en la misma arteria tibial anterior... Sobre su cabeza se encuentra suspendido un recipiente de acero galvanizado, que está relleno de combustible para aviones... Este depósito tiene una entrada y una salida de flujo...


¿Vas entendiendo el funcionamiento? A través del catéter del brazo, tu "novia", o tu "chochito de cabecera", está recibiendo una cantidad cada vez mayor de combustible dentro de su organismo, con la única intervención de la fuerza de la gravedad terrestre... Y de manera lenta pero inexorable, su corazón está bombeando el veneno por todo su cuerpo, envenenando todos y cada uno de los órganos, en medio de horribles dolores que, por supuesto, no se traducen en gritos, porque a los dos os he inyectado un potente anestésico en las cuerdas vocales... Pero ahí no termina el juego, puesto que el combustible especial tiene mayor densidad que la sangre, y esta, de manera inexorable, es expulsada de su cuerpo por la única vía que le queda: el catéter de su pierna derecha... Una vez más, la fuerza de la gravedad está haciendo su trabajo y, por las tremendas cantidades de adrenalina que llenan su organismo y las oleadas de dolor, esa sangre, que espero sepas apreciar en su justa medida, se va infiltrando en tu organismo...


Por supuesto, para que el "divertimento científico" funcione, te he administrado un poderoso sedante, para ralentizar tu ritmo cardiaco, y asegurarme de esa manera que toda la sangre de tu cuerpo acaba saliendo del mismo, y es reemplazada en primera instancia por la de tu chica... Si fueras a vivir más tiempo, sería interesante comprobar de qué manera esta exanguinación y sustitución total repercute en tu organismo, y cuánto tiempo tarda en afectar a los órganos principales, si se produce un rechazo... Quizás lo haga en otro experimento... Pero sigamos los caminos de la sangre... La que sale de tu organismo es la misma que, gracias a un pequeño pero ingenioso sistema de poleas, termina cayendo en el depósito de combustible, haciendo que se eleve su nivel, e introduciendo más veneno en el cuerpo de tu compañera...


Y cuando solamente circule combustible por sus arterias y venas, cuando la última gota de sangre, a estas alturas de la partida muy contaminada, se haya escapado de su cuerpo inerme, habrá llegado el momento de sustituir la tuya... No, déjalo... es inútil que te esfuerces, Bernardo... No te molestes en tensar tus ataduras: cuanto más rápido lata tu corazón, más rápido llegará el keroseno a tu organismo... Sí, ya notas el dolor, ese fuego interior, que hace que te duela todo el cuerpo, ¿verdad? Pero tranquilo, que durará poco tiempo...


Porque hay un segundo dispositivo en el tanque, que se pondrá en marcha cuando el nivel de sangre sea demasiado elevado: un pequeño flotador especialmente diseñado para producir un pequeño chispazo, que sin embargo servirá para provocar la ignición del resto de combustible... La llamarada se extenderá con rapidez por el cuerpo de tu compañera, ya tiene las primeras convulsiones... ya se está quemando por dentro... ya le arden las entrañas... y se retuerce... y tiene los ojos desorbitados... y grita, incluso teniendo las cuerdas vocales paralizadas por el curare...


Pero tranquilo... porque el catéter y el tubo que unen vuestros cuerpos son ignífugos, de una nueva aleación derivada del aluminio... y conducirán sin problema alguno el mismo combustible inflamado, que por cierto ya está devorando por dentro a tu novia... ¿Lo notas, ese calorcito extraño que se propaga por tu cuerpo? Posiblemente, seguiré inyectando combustible en vosotros durante otra hora, y más tarde, enterraré vuestros cuerpos en una fosa, ubicada al fondo de la nave... Una anónima placa de cemento será vuestra lápida...


¿Que por qué lo hago?


Muy sencillo...



Porque puedo hacerlo.