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viernes, 11 de agosto de 2023

LA COSECHA DE SANGRE

¿Qué culpa tengo yo de que mi alojamiento rural en plena sierra de Madrid tenga tantas valoraciones positivas? Además, ¿a quién no le gusta pasar unos días en una "antigua torre medieval, completamente equipada, junto al pantano de Entrepeñas, y con un trato exquisito"?  ¿Y de disfrutar de una "cocina de autor, digna de los más importantes restaurantes de España"?

Y así suele ser. Las parejas de enamorados van y vienen todo el año, se alojan en el Torreón, como vosotros, o en los cuatro bungalós de los alrededores, y se reúnen todas ellas en el salón comedor, donde reciben una muestra de la gastronomía local, unos "fantásticos estofados caseros" y otras exquisiteces. A veces es difícil mantener el nivel, sobre todo en temporada baja, cuando hay menos autoestopistas por los parajes, o escasean los viajeros. Por eso, suelo rebajar los precios, y he llegado a un acuerdo con un par de agencias de contactos, que ofrecen mis servicios y mi nidito de amor a cambio de una pequeña comisión.

De vez en cuando, reduzco el aforo, y selecciono personalmente a las parejas para un fin de semana en concreto. Por eso ayer solamente cuatro parejas vinieron a cenar. No os quejaréis, todo era perfecto. El mejor marisco. Ostras. Centollos. Una ensalada tradicional. Y por supuesto, el platillo estrella de la casa. La carne en salsa con patatas y receta especial. De postre, helados y frutas. 

Todo ello perfectamente estudiado para potenciar el sabor natural de la carne... Luego, cuando haya quitado todas las vísceras, herviré los huesos, recogeré con cuidado la sangre y empezaré a macerar el guiso. Es un tratamiento especial, que requiere unos cuantos días de intenso trabajo. Pero soy un experto en el tema, y hay que aprovechar que quienes recurren a las agencias para disfrutar de un fin de semana de sexo y de lujuria, no suelen querer que sus parejas o familias se enteren de ello. Desaparecen. Puf. Se esfuman sin más. Los coches se los vendo a una red de traficantes. Los equipajes, van a Wallapop. Las ropas, también. Las joyas, igual.

Claro, a ti no te importa demasiado, Sebastián. Pero como me has dado tanto trabajo, creo que mereces saberlo todo. No puedo usar ningún tipo de droga sintética, porque degrada el sabor de la carne. A las otras cuatro parejas las he ido degollando en silencio durante la madrugada. Ha sido muy sencillo, aunque Estefanía, la chica número tres, recién llegada de Bulgaria se ha resistido más de lo habitual, su organismo estaba acostumbrado al consumo de esos champiñones tan ricos de la salsa, de cualidades paralizantes. En cuanto a Ana, tu chica, casi se escapa, por eso he tenido que ser más cruel con ella... Además de que me encanta destrozar el pecho y arrancar el corazón con mis propias manos, le da un "je ne sais quoi" de interés a la matanza. Luego lo saltearé con un poquito de cebolla y orégano, será un platillo delicioso.

Pero bueno, contigo, como me has caído bien, seré más misericordioso, solamente te cortaré las arterias de los brazos y de las piernas, y dejaré que te desangres lentamente, recogiendo toda tu sangre con mi artefacto. No sufrirás. Me ha costado un poquito subirte sobre la mesa de la mazmorra mientras estabas inconsciente, no en vano soy una pobre ancianita. Aunque tu cuerpo es tan bonito, que con él haré un guiso especial.

Tranquilo, que serás el plato especial del próximo fin de semana, cuando tenga lugar la convención de amantes de la comida natural. De aforo reducido, claro está, puesto que la carne humana de calidad es tan difícil de conseguir, y tiene que durarme hasta la próxima luna llena, cuando haré una nueva cosecha... Además de mantener mi prestigio como chef...

martes, 20 de julio de 2010

LOS CAMINOS DE LA SANGRE


"¿Plic, plic, plic?" ¿O más bien "ploc, ploc, ploc"?


¿Cambia la sonoridad de una gota de líquido, en función de la densidad de dicho elemento, de su peso, y sobre todo, de la superficie sobre la que se precipite? Porque son factores muy importantes a tener en cuenta, sobre todo si el objetivo es describir fielmente lo que pasa en un lugar preciso, en un momento muy concreto, y por una causa determinada...


No es lo mismo el que una gota de agua lleve precipitándose desde hace semanas sobre una baldosa de cerámica, que sobre la frente de una persona que está inmovilizada en medio de la oscuridad... En la película "Bambi", uno de esos clásicos que no pasan de moda ni siquiera para los asesinos, cantan sobre el tema: "Plic, plac, ploc, las gotitas..."


Aunque ahora mismo, lo comprendo, no estás precisamente interesado en la sonoridad de las gotitas de dibujos animados, y son otras, muy distintas, las que te preocupan... Llámalo máquina infernal, tortura refinada, o puro sadismo por mi parte, pero te he dejado bastante claro cual es tu futuro... o mejor dicho, tu falta de futuro... Y lo más complicado no ha sido precisamente el escogeros a vosotros, eso me importaba bien poco esta mañana, o tal vez fuera ayer... Mis requisitos eran bien sencillos, necesitaba una pareja, entre treinta y cuarenta años, y que saliera de uno de los típicos "hoteles picadero", es decir, destinados a parejas adúlteras, o que llevan poco tiempo juntos (aquí tenemos el "quién"y el "dónde")... El "cómo" no puede ser más sencillo: gracias a un taxi bastante peculiar, por decirlo de alguna manera... El "cuándo", bueno, espero que después del mejor polvo de toda tu vida, porque no tendrás ocasión de repetirlo... Y el "por qué"... sencillamente, porque puedo hacerlo...

En cuanto os a los dos, tú con ese pelo rizado tan ridículo, tu aire de prepotencia, ese pecholobopeludo con la camisa medio abierta, los vaqueros marcapaquete y tus ridículas chancletas de cuero; y tu acompañante, más menuda y femenina, casi una muñeca rubia de turgentes formas, embutida dentro de un mono de látex y con las sandalias de plataforma, comprendí que el largo rato de espera, aparcado frente al hotelito, había sido útil... Me gustaría decir que has opuesto resistencia, que te has defendido heróicamente... pero en realidad, ni siquiera has tenido ocasión... Como son tantos los taxis en Madrid que llevan la mampara de seguridad, ni siquiera te has fijado en que el mío carecía de orificios que comunicasen el habitáculo con la zona del conductor, y solamente he tenido que abrir con disimulo la espita de gas, y en menos de dos minutos, ya estabais los dos atontados, y un minuto después, justo en el preciso momento en que ella iba a abrir la boca porque algo raro estaba pasando, se ha quedado inconsciente...

Por supuesto, nunca habéis llegado a vuestro destino, la calle Espíritu Santo nº 8, es decir, a menos de dos kilómetros caminando del hotelito, si no fueras tan perezoso, jamás te habría capturado... Sino que os he llevado directamente a mi laboratorio, dentro de una nave industrial de un polígono de la periferia, alquilada a un empresario chino a través de un testaferro... Es un espacio vacío, amplio, perfecto para efectuar el cambio de vehículos... y un magnífico lugar para mis experimentos y mis juegos... Por cierto, me ha costado bastante arrastrarte fuera del taxi, incluso con la pequeña carretilla, pues no debemos olvidar que tú eres un hombretón, el típico chicarrón del Norte, y yo no dejo de ser, al menos en apariencia, una débil mujercita... Pero aquí estamos los dos, yo con mi hermosa bata blanca de laboratorio y mi gorrito de dibujos animados y la mascarilla... y tú, con el calzoncillo como única vestimenta, crucificado como si se tratara de una ejecución en los Estados Unidos...

Y en cierto modo, se trata de una ejecución... basándome en la dinámica del intercambio de fluidos, para que tenga algo más de interés... A tu compañera, por quien espero que albergases tiernos y fuertes sentimientos, es algo que le da casi igual... Pero a ti te quedan todavía muchos minutos de vida, tal vez veinte, o cuarenta, depende exclusivamente de la fuerza de tu corazón... Como verás, tienes el brazo derecho levantado, y un grueso catéter conectado a tu arteria colateral radial... Si pudieras mirar abajo, también verías que tienes un par de cortes en la arteria tibial anterior, y que tu sangre va cayendo lentamente en un recipiente metálico, para que no se pierda... Si pudieras mirar hacia arriba, te darías cuenta de que tu chica, cuyo corazón por cierto late muy rápido por culpa del miedo, se encuentra suspendida de la pared a unos dos metros de altura... Y ella también tiene el brazo derecho en alto, y un grueso catéter en la misma arteria tibial anterior... Sobre su cabeza se encuentra suspendido un recipiente de acero galvanizado, que está relleno de combustible para aviones... Este depósito tiene una entrada y una salida de flujo...


¿Vas entendiendo el funcionamiento? A través del catéter del brazo, tu "novia", o tu "chochito de cabecera", está recibiendo una cantidad cada vez mayor de combustible dentro de su organismo, con la única intervención de la fuerza de la gravedad terrestre... Y de manera lenta pero inexorable, su corazón está bombeando el veneno por todo su cuerpo, envenenando todos y cada uno de los órganos, en medio de horribles dolores que, por supuesto, no se traducen en gritos, porque a los dos os he inyectado un potente anestésico en las cuerdas vocales... Pero ahí no termina el juego, puesto que el combustible especial tiene mayor densidad que la sangre, y esta, de manera inexorable, es expulsada de su cuerpo por la única vía que le queda: el catéter de su pierna derecha... Una vez más, la fuerza de la gravedad está haciendo su trabajo y, por las tremendas cantidades de adrenalina que llenan su organismo y las oleadas de dolor, esa sangre, que espero sepas apreciar en su justa medida, se va infiltrando en tu organismo...


Por supuesto, para que el "divertimento científico" funcione, te he administrado un poderoso sedante, para ralentizar tu ritmo cardiaco, y asegurarme de esa manera que toda la sangre de tu cuerpo acaba saliendo del mismo, y es reemplazada en primera instancia por la de tu chica... Si fueras a vivir más tiempo, sería interesante comprobar de qué manera esta exanguinación y sustitución total repercute en tu organismo, y cuánto tiempo tarda en afectar a los órganos principales, si se produce un rechazo... Quizás lo haga en otro experimento... Pero sigamos los caminos de la sangre... La que sale de tu organismo es la misma que, gracias a un pequeño pero ingenioso sistema de poleas, termina cayendo en el depósito de combustible, haciendo que se eleve su nivel, e introduciendo más veneno en el cuerpo de tu compañera...


Y cuando solamente circule combustible por sus arterias y venas, cuando la última gota de sangre, a estas alturas de la partida muy contaminada, se haya escapado de su cuerpo inerme, habrá llegado el momento de sustituir la tuya... No, déjalo... es inútil que te esfuerces, Bernardo... No te molestes en tensar tus ataduras: cuanto más rápido lata tu corazón, más rápido llegará el keroseno a tu organismo... Sí, ya notas el dolor, ese fuego interior, que hace que te duela todo el cuerpo, ¿verdad? Pero tranquilo, que durará poco tiempo...


Porque hay un segundo dispositivo en el tanque, que se pondrá en marcha cuando el nivel de sangre sea demasiado elevado: un pequeño flotador especialmente diseñado para producir un pequeño chispazo, que sin embargo servirá para provocar la ignición del resto de combustible... La llamarada se extenderá con rapidez por el cuerpo de tu compañera, ya tiene las primeras convulsiones... ya se está quemando por dentro... ya le arden las entrañas... y se retuerce... y tiene los ojos desorbitados... y grita, incluso teniendo las cuerdas vocales paralizadas por el curare...


Pero tranquilo... porque el catéter y el tubo que unen vuestros cuerpos son ignífugos, de una nueva aleación derivada del aluminio... y conducirán sin problema alguno el mismo combustible inflamado, que por cierto ya está devorando por dentro a tu novia... ¿Lo notas, ese calorcito extraño que se propaga por tu cuerpo? Posiblemente, seguiré inyectando combustible en vosotros durante otra hora, y más tarde, enterraré vuestros cuerpos en una fosa, ubicada al fondo de la nave... Una anónima placa de cemento será vuestra lápida...


¿Que por qué lo hago?


Muy sencillo...



Porque puedo hacerlo.

lunes, 5 de abril de 2010

LO SIENTO, QUERIDA... OTRO ERA MI DESEO...

Tu sombra baila, se mueve, se desliza como una serpiente, ondula como el agua, jugando con las lamas de la persiana, con la luz de la media tarde, mientras suena Joe Cocker, quien te va indicando claramente qué partes de tu cuerpo puedes dejar cubiertas, y en tu caso, ni siquiera llevas sombrero...


Buscando nuevas experiencias para darle un poco más de ánimo, de vidilla, a nuestra relación, nos hemos preparado a conciencia, nuestros cuerpos y nuestras mentes, para averiguar, incluso haciendonos preguntas en sueños, qué tipo de fantasía era la que más nos iba a gustar... De alguna manera, has comprendido lo del baile a contraluz, con mi canción favorita, incluso has aprendido una coreografía, y te empiezas a desvestir muy lentamente, sin prisa... Incluso a pesar mío, me excito a verte, tan débil y a la vez tan fuerte, tan incitante, que logras reavivar en mí algunos rescoldos de viejas brasas... Pues por mucho que dicen que "el que tuvo, retuvo"... hay algunas cosas que mejoran con el tiempo... y un poco de ayuda quirúrgica... y tú no eres la excepción... Y me excito viendote completamente desnuda, salvo por las medias y el liguero...


Y mantendré la ilusión de tu fantasía, cariño... Me habrás visto completamente rasurado, hasta el último pelo... y vestido con la faldita de romano... y el casco... y el gladius... y las sandalias de legionario... Y de toda esa parafernalia me iré desprendiendo, mientras me acerque lentamente a la cama... Con la rosa en la mano izquierda, pues quieres sentir su tacto... y la cuerda de piano dispuesta entre las dos... Preparada para llevarte hasta el límite de la asfixia erótica, como ya hemos hecho antes en este hotel... Durante meses lo he estado preparando todo, querida... LLegando cada vez un poquito más cerca de la muerte... un poquito más entregado en el juego...


Y tal vez, esta tarde, me decida a dar el último paso... y te quite la venda de los ojos con los dientes... para leer la comprensión en tus ojos... y correrme dentro de tí, mientras tu cuerpo se retuerce con los estertores de la muerte... Y solo cuando todo rastro de vida haya abandonado tu preciado cuerpo... Levantaré el auricular, para avisar a la Recepción de un "desgraciado accidente..."


Ya sé que tú pretendías mejorar nuestra vida sexual con una pequeña fantasía... y por eso te has preparado tan duramente... Pero lo siento, querida... Otro era mi deseo...

jueves, 28 de enero de 2010

NEMESIS


"¡Cállate, me dices, que nos van a oír!" Pero yo no presto atención a tus palabras, estoy demasiado pendiente de tus labios, de tu mano enguantada de tul y encaje negro, y cuando te llevas el dedo a los labios, para reforzar tu petición con aquél gesto tan peculiar, tan tuyo, y vislumbro tus blancos dientes y la punta de tu lengua juguetona, pierdo el control... bueno, un poco más si cabe...

"¿Quién nos va a oír? ¿Acaso no recuerdas dónde estamos?" Y en aquél momento, parece que tus ojos se enfocan un poco, combatiendo tal vez los efectos del mezcal que has comprado en la cantina, y que llevamos un buen rato bebiendo a pequeños sorbos... Aquí estamos, tumbados sobre una gruesa manta, un par de colchonetas, con la botella de mezcal, algunas patatas fritas, y por supuesto, velas, decenas de velas, que titilan en el frío aire de la noche, sobre las tumbas, sobre las lápidas, en la cabeza de algún ángel de granito, y en los brazos de varias cruces... Te has empeñado en acampar aquella noche en el cementerio viejo de tu pueblo, que casi nunca es visitado, pues la lápida más reciente es de 1903...Y como yo no sé decirte que no, y de todas formas es un lugar tan bueno como cualquier otro para echar un polvo, bueno, tú siempre prefieres que hagamos el amor...

"¿Cuánto tiempo llevamos saliendo?", me preguntas, mientras mordisqueo el lóbulo de tu oreja... Me gustaría saber cómo se te ocurre hacerme este tipo de preguntas, cuando el ambiente es perfecto, las velas iluminan suavemente el contorno de las tumbas, y resaltan mucho más la palidez de tu piel... Por un momento, pierdo el hilo, al intuir la curva de tus senos, a través del encaje negro, pero enseguida recuerdo: "Me parece que hoy se cumplen seis semanas y seis días, bueno, y algunas horas desde que nos conocimos a la sombra de la catedral... ¿A qué se debe tanto interés?" "Cosas mías, me respondes"... mientras te acercas a mí, ronroneando como una gata salvaje... En ese momento, y en vez de la natural excitación por tus movimientos felinos, por unos segundos tengo miedo, pues descubro una extraña luz rojiza en tus ojos... y que un murmullo en el viento se convierte en voz, y me dice: "Si yo fuera usted, caballero, me iría rápidamente de aquí..."

Sobresaltado, te pregunto si has escuchado algo... mas tú no respondes... y te sigues acercando a mí... Todo parece indicar que será esta noche, que por fin estás dispuesta a olvidarte de tus prejuicios, de tus ideas, y a concederme lo que tanto deseo... Instintivamente, compruebo si tengo preservativos en la cartera... Mas en ese preciso momento, estoy demasiado ocupado, pues has empezado a arañar mis vaqueros desde abajo, es increíble lo mucho que te han crecido las uñas... Lentamente, vas reptando sobre mis piernas, hasta que tus manos alcanzan la bragueta, tus dedos abren la cremallera, y luego, juguetean conmigo, excitándome cada vez más... Por segunda vez, escucho aquella voz fría, "Si yo fuera usted, caballero, me iría rápidamente de aquí", y me parece vislumbrar una especie de caballero inglés, con monóculo y todo, paseando entre las tumbas... Pero no le hago caso, estoy demasiado pendiente de tu lengua juguetona... y del resto de tu cuerpo...

Tus uñas me desgarran la camisa, y mis manos deshacen los lazos de tu corpiño, y tus senos, maduros, rebosan dulcemente... Empiezas a cabalgarme directamente, se conoce que no llevas ropa interior, y de un zarpazo, me arañas la mejilla derecha, la sangre rezuma de la herida abierta... Consigo quitarte todo el vestido por la cabeza... Tu cuerpo brilla, de alabastro, a la luz de las velas... Y por fin alcanzas un largo, largísimo y ruidoso orgasmo, durante el cual tus garras desgarran mi pecho... Noto algo raro en ti... Tu cuerpo se va estirando, cambiando, estoy haciendo el amor con una inmensa pantera negra... y no puedo moverme bajo tu descomunal peso...

De repente, me dices: "Lo siento, cariño... llevamos saliendo seis semanas, seis días y seis horas... Durante todo ese tiempo, he estado controlando estrictamente lo que comías, cuánto dormías, has dejado de fumar, de beber... Qué menos, que conseguir que tu última acción en esta miserable vida sea dejarme preñada... y después servir de alimento a mis fierecillas..." Después de decir esto, te agachas sobre mí, con tu fétido aliento de fiera, y agarrándome por el brazo izquierdo, me arrastras hacia la puerta de un destartalado panteón... El último sonido que escucho es la voz del inglés, con su monóculo y su taza de té: "Lo lamento, caballero... intenté avisarle de las intenciones de la mujer pantera, y de su relación con el número de la Bestia... pero usted no me hizo caso..."

Bueno, realmente, el último sonido que escuché, fue el de mi pecho al reventar por un zarpazo, y el de sus mandíbulas al abrirse, cuando ella comenzó a alimentarse... con mi carne y con mi sangre...