lunes, 5 de abril de 2010

LO SIENTO, QUERIDA... OTRO ERA MI DESEO...

Tu sombra baila, se mueve, se desliza como una serpiente, ondula como el agua, jugando con las lamas de la persiana, con la luz de la media tarde, mientras suena Joe Cocker, quien te va indicando claramente qué partes de tu cuerpo puedes dejar cubiertas, y en tu caso, ni siquiera llevas sombrero...


Buscando nuevas experiencias para darle un poco más de ánimo, de vidilla, a nuestra relación, nos hemos preparado a conciencia, nuestros cuerpos y nuestras mentes, para averiguar, incluso haciendonos preguntas en sueños, qué tipo de fantasía era la que más nos iba a gustar... De alguna manera, has comprendido lo del baile a contraluz, con mi canción favorita, incluso has aprendido una coreografía, y te empiezas a desvestir muy lentamente, sin prisa... Incluso a pesar mío, me excito a verte, tan débil y a la vez tan fuerte, tan incitante, que logras reavivar en mí algunos rescoldos de viejas brasas... Pues por mucho que dicen que "el que tuvo, retuvo"... hay algunas cosas que mejoran con el tiempo... y un poco de ayuda quirúrgica... y tú no eres la excepción... Y me excito viendote completamente desnuda, salvo por las medias y el liguero...


Y mantendré la ilusión de tu fantasía, cariño... Me habrás visto completamente rasurado, hasta el último pelo... y vestido con la faldita de romano... y el casco... y el gladius... y las sandalias de legionario... Y de toda esa parafernalia me iré desprendiendo, mientras me acerque lentamente a la cama... Con la rosa en la mano izquierda, pues quieres sentir su tacto... y la cuerda de piano dispuesta entre las dos... Preparada para llevarte hasta el límite de la asfixia erótica, como ya hemos hecho antes en este hotel... Durante meses lo he estado preparando todo, querida... LLegando cada vez un poquito más cerca de la muerte... un poquito más entregado en el juego...


Y tal vez, esta tarde, me decida a dar el último paso... y te quite la venda de los ojos con los dientes... para leer la comprensión en tus ojos... y correrme dentro de tí, mientras tu cuerpo se retuerce con los estertores de la muerte... Y solo cuando todo rastro de vida haya abandonado tu preciado cuerpo... Levantaré el auricular, para avisar a la Recepción de un "desgraciado accidente..."


Ya sé que tú pretendías mejorar nuestra vida sexual con una pequeña fantasía... y por eso te has preparado tan duramente... Pero lo siento, querida... Otro era mi deseo...

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