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viernes, 12 de febrero de 2010

LA PERSONA EQUIVOCADA


Incluso para ser malvado, hay que ser inteligente... y escoger siempre a una persona sobre la cual puedas ejercer, como poco, un cierto control... O que, al menos, tenga miedo de ... Pero muchas veces, los aprendices de villanos acaban escogiendo, a la persona equivocada... y lo terminan pagando... muy caro... como pasa en estas pequeñas historias...




(La abuelita. 1) Una abuelita camina, tranquila, por una calle muy poco iluminada, en una zona no demasiado recomendable de la gran ciudad llamada Springfield... Parece ser una adorable ancianita, con su pelo blanco, recogido en un moño, un vestido antiguo, de flores, una rebeca de punto (gris) y los típicos zapatones... Se ayuda con un bastón para caminar, y posiblemente no ve demasiado bien... Por eso, no se da cuenta del peligro... Una silueta acecha desde las sombras, detrás de ella, un chaval enclenque, en la treintena, enganchado al caballo, y que tiene cierta predilección por violar ancianas ... (Es una puta vieja, y encima, caminando sola en medio de la noche... ¿Qué le pasa, que no tiene miedo? ¿Que no sabe lo que le puede pasar? Bueno... si no tiene un aspecto demasiado repugnante, igual incluso le hago un favorcito...) Y el hombre, rozando siempre las fachadas de los edificios, grande, fuerte y confiado, se va aproximando lentamente a lo que parece una buena presa... De repente, la abuela se mete en un pequeño callejón.... El hombre, al mismo tiempo que empieza a correr, piensa: "¡Qué chevere! La puta vieja me lo está poniendo muy fácil!"... y por eso, entra en el callejón sin mirar y...





(El acosador. 1) Un tiparraco asqueroso, mando intermedio de una gran empresa, solo piensa en cepillarse a todas las mujeres que trabajan para él... otra cosa muy distinta es que, de las palabras y algunos tocamientos, pase a los hechos... De manera inexplicable, por otra parte, no suele tener demasiados problemas para ligar... y digo "inexplicable" porque, muy lejos de ser un adonis (bajito, peludo y con un pequeño problema de sobrepeso), el caso es que ha llegado a mantener una aventura con dos mujeres a la vez... dentro de la oficina (que los hoteles están muy caros, y los cuartos de material de limpieza son muy cómodos y económicos)... y de manera simultanea... todo eso, por supuesto, al mismo tiempo que por las noches volvía a casa con su mujer y su hijo... Y el caso es que a nuestro amigo Ramirez, se le antojó beneficiarse a Leonor, la nueva becaria... Lo cierto es que Leonor era "un pibón": morenita, media melena, cuerpo menudo pero exquitamente moldeado, unos ojos profundos y negros... Y siempre tan callada y tan discreta, que el riesgo era mínimo... Por eso, se decidió a convocarla para una reunión en su despacho el viernes, a última hora de la tarde... Eso sí, antes de recibirla, se aseguró el peluquín, y estiró un poco su chaqueta...




(La gran chef. 1) En las cocinas de un gran hotel, pasa de todo, desde lo más sabroso y exquisito, hasta algunos experimentos culinarios especialmente repugnantes, que si se rodean de cierta publicidad, acaban siendo aceptados como innovaciones gastronómicas... Para la chef Pomme de Terre, encargada desde hace más de veinte años, nadie que lleve menos de cinco años en el Hôtel Des Dieux merece siquiera una mirada... Y por eso, que ese advenedizo mulato y cubano, para más señas, que ha llegado a España hace menos de un año, con un dudoso Diploma de la Escuela Internacional de Cocina de La Habana, se haya atrevido siquiera a dirigirle la palabra, es una grave ofensa... Pero el que pretenda cocinar un plato de su repugnante país, lleno de mestizos, para que lo incluya en la carta si le gusta, es una auténtica vergüenza... Por eso le ha citado el sábado por la noche, cuando se hayan marchado los demás... Es cierto, probará su repugnante comistrajo... para después, cantarle las cuarenta y echarle a patadas del Hôtel... ¡Menuda es ella!...



(El nuevo compañero. 1) En todas partes, resulta especialmente duro ser el nuevo, ya sea en un gimnasio, en un trabajo, incluso en una residencia universitaria... Por eso, todo el mundo se fijó en Christian, el compañero recién llegado a mitad de curso, con sus casi dos metros de altura, tan pálido que las paredes encaladas del patio eran negras a su lado, y tan extrañamente delgado, que en cuestión de minutos le adjudicaron un apodo: "Buitoni" (ya se sabe, por los espaguettis...)... Pero a Christian, procedente de algún exótico país centroeuropeo (Valaquia, Molaquia o cualquier combre igual de estúpido... con el prestigio que da ser español, y nacido en España), le importaban poco o nada los rumores... aunque al cabo de tres o cuatro días, empezó a cansarse... y al cabo de un mes, se decidió a actuar, contra el cabecilla...


(El conserje. 1) Y nunca está de más el tratar de documentarte sobre alguien con el que vas a trabajar estrechamente... Porque el aspecto, a veces, es muy engañoso... ¿Quién iba a pensar que un nuevo conserje, que lleva tres meses en el centro de trabajo, con sus gafitas y su aspecto de intelectual, siempre con la chaqueta exquisitamente planchada, igual que la corbata, la camisa o cualquier otra parte del uniforme... y que a los cuarenta años vive con su madre... pudiera ser peligroso? Y mucho menos para alguien tan tremendamente grande y fuerte como Esteban, un mostrenco, auténtico armario de dos por dos... por medio de cerebro... Enseguida empezaron los toquecitos, las palmaditas en la espalda (que curiosamente Andrés era capaz de evitar sin problemas), las puyas sobre sus preferencias sexuales ("Es maricón, fijo..."), el meter fotos porno de zoofilia en la taquilla... Hasta que una noche, aprovechando que en aquél turno le tocaba con su tradicional enemigo, Andrés se decidió a actuar...



"Con la cantidad de presión adecuada... cualquiera puede convertirse en un asesino." Wolfgang Nutts,



(La abuelita. 2) El atracador, convencido de su superioridad intelectual y física sobre la desgraciada abuelita que había entrado en el callejón, iba corriendo tan deprisa, que no le ha dado tiempo a pararse, cuando comprende que ha caído en una trampa, y que esa noche, por las calles de la ciudad más peligrosa del mundo, él pertenecía al bando de las presas... Al meterle la abuelita, que por cierto ya no parece tan inofensiva, el bastón entre las piernas, haciendole caer al suelo, se da cuenta de que algunos rumores de las calles son realidades... Y mientras la abuelita le ata las manos y las piernas sobre el pecho, con una fuerza inverosímil, y le sobra con apoyar un pié sobre sus testículos para inmovilizarlo, aprovechando ese momento para amordazarle... y en menos de un minuto, él parece un novillo del Far West, totalmente idefenso... Entonces, comprende que es cierto el rumor sobre La Cazadora... una especie de justiciera que está limpiando las calles de Springfield, aunque no por motivos altruistas... Eso lo confirma, como todo lo demás, demasiado tarde, cuando de una furgoneta negra se apean dos personas con bata de médicos, y mientras le lanzan dentro del vehículo, le comentan: "Buen trabajo, Cazadora... Un joven de treinta años, complexión mediana, enganchado a la heroína, con indicios de sadismo... Cinco mil dólares por este ejemplar... ¿Crees que podrás tener otro para la semana que viene? Esta vez, debe ser un varón, de raza negra, de entre treinta y cuarenta años, complexión atlética y un ligero sobrepeso... Lo malo de este tipo de investigaciones sobre trasplantes de miembros en pacientes vivos, es lo rápido que se acaban los sujetos..." En ese momento, cuando intuyó lo que le esperaba, el atracador deseó no haberse cruzado jamás en el camino de cualquier abuela... pero ya era tarde...


(El acosador. 2) Leonor... La dulce, calladita y curvilinea Leonor... Tan tímida que a Ramirez le parecía que jamás habían hablado, y tan exquisita que se le empinaba solamente con pensar en ella, se quedó unos momentos en la puerta de su despacho... y la luz de la sala de reuniones era tan intensa que su exquisito cuerpo se trasparentaba a través de su vestido blanco, que incluso se diría que no llevaba ninguna ropa debajo... "Ven, Leonor, ven... Como sin duda sabrás, en esta empresa, uno de los principios rectores es justamente la confraternización interdepartamental, y también los contactos frecuentes con los empleados, los jefes... ¿Me entiendes? Bien, pues entonces, comprenderás que estoy muy decepcionado con tu rendimiento laboral (pero qué bien queda esta expresión), y me temo que tendré que dar parte a mis superiores (aquí viene la parte interesante)... A no ser que nosotros lleguemos a un acuerdo en privado... para que yo pueda hacer mis influencias (¿influencias? Si soy un puto mando intermedio... sin influencia, como no sea sobre mis subordinados)... Pero eso es algo que no puedo hacer gratis... ¿Qué te parece si nos vamos al cuartito de la limpieza, estudiamos las alternativas muy cerquita, me haces un trabajito rápido, y luego ya veremos? (esta zorra está super buena, pero es estúpida... creo que ni siquiera habla...) ¿Quieres? (¡Dios, qué cuerpo!)... Bien, vamos al cuartito..." Ya en su picadero habitual, Ramirez cambia de idea y le pide que se quite el vestido, antes de bajarse los pantalones (en efecto, Leonor estaba completamente desnuda), apoyarse cómodamente sobre los rollos de papel higiénico, y decirle, mientras señala su patético pene: "Cuando quieras, puedes empezar." Leonor, arrodillada delante de él, abre la boca (Qué curioso, no me había fijado que tuviera la boca tan grande... Mejor para mí...) y, de un solo golpe, lo engulle... Al principio, la sensación es placentera, que te mordisqueen de esa manera es incluso agradable... Hasta que bruscamente, siente un dolor lacerante, e intenta apartarla... Cuando mira de nuevo hacia abajo, la cara de la hermosa Leonor se ha convertido en la de una gárgola, que de un solo golpe le arranca sus partes nobles... Y luego, mientras empieza a desangrarse, escucha una voz escalofriante, que le dice:"Ni te imaginas el hambre que tengo... Ya me he comido el rabito, ridículo, de toro, y las criadillas... Pero tranquilo, que ahora me comeré el resto... No deja de ser irónico que Dios, harto de la gente como tú, esté utilizando a los súcubos para hacer justicia..." Afortunadamente para él, el súcubo (demonio femenino), tiene un hambre atroz... y en poco más de una hora, ya no queda en el cuartito mas que las costillas semi-roídas, una brutal cantidad de sangre, y por supuesto, Leonor, que se está lamiendo las pequeñas y las grandes gotas de sangre, que han caído sobre su cuerpo de diosa...


(La gran chef. 2) Sábado por la noche, casi de madrugada... Marcel, el chef cubano, está contento del trabajo que ha realizado aquella noche... Es cierto, cuando la chef Pomme de Terre le ha dicho "No cocinarás en el Hôtel des Dieux salvo pasando por encima de mi cadáver", mientras se asomaba por encima de su hombro para estudiar la gran cantidad de instrumentos de cocina, tan extraños que le recordaba vagamente a los forenses de CSI, no ha podido evitar reirse ligeramente y decir "Sea"... Lo que ha provocado mucha más furia en la chef... Furia que ha pasado al estupor y la parálisis, segundos después de que Marcel le clavase en la nuca un agudo estilete, dejando completamente paralizadas su tronco y sus extremidades, capaz de respirar por sí misma... y nada más... Pero si la situación le parecía preocupante... resultó mucho peor escuchar aquella voz: "Señora Pomme de Terre, tal y como le anuncié hace unos días, va usted a probar una serie de exquisiteces de mi isla, que por cierto, no es Cuna, aunque está relativamente cerca... Por azar, hace más de 300 años, una nave que llevaba esclavos africanos a Cuba terminó naufragando en un archipiélago cercano... Era una isla paradisiaca, con agua y algo de vegetación, pero sin comida... Afortunadamente, en la nave iban más de 400 esclavos, muchos de ellos murieron con el naufragio, pero la mayor parte de los cuerpos fueron arrastrados a la orilla por las olas... Ante la falta de comida, cuando llevaban casi una semana perdidos, era cuestión de lógica que alguien recordase las grandes cantidades de carne que se estaban desperdiciando en varias charcas de agua salada, o que se estaban pudriendo lentamente al sol... Por eso, el siguiente paso, era el canibalismo, primero sobre los muertos... y luego, sobre los recién sacrificados... Esta noche, y mientras le vaya suturando las arterias y las venas, le iré ofreciendo una suculenta selección de platos típicos, elaborados a partir de distintos pedazos de su cuerpo: senos al gratén con salsa de piña y coco... Carpacho de muslo con reducción de mandarinas... Filetes de brazo izquierdo (usted es diestra, lo sé)... Crujiente de dedos fritos con arroz y algas... Evidentemente, si le falta algo de sal o el sabor no es demasiado satisfactorio, deberá ser indulgente: su alimentación no ha sido la correcta estos últimos años... Y no se preocupe por los restos: una vez deshuesada, la carne humana es como cualquier otra, y el "plato del chef" de mañana será, nunca mejor dicho, "del chef"..." Han sido varias horas de duro trabajo, con huesos y ligamentos (menos la cabeza, que la colocará en el altarcito de su casa) ha logrado una sabrosa gelatina, la piel y la grasa han cumplido su función para asegurar la cocción adecuada de las tajadas internas de la carne... Y por supuesto, la retirado y lavado cuidadosamente los intestinos gracias a una ingeniosa polea... bajo la atenta mirada de la "chef"... que se ha desmayado en el último tramo, pues aunque el estilete la había paralizado, en modo alguno afectaba a su percepción del dolor...


(El nuevo compañero. 2) Christian, por lo tanto, se dedicó durante una semana a estudiar los hábitos de su principal acosador, pues por alguna parte tenía que empezar... afortunadamente, en teoría mucho más fuerte que él, le despreciaba tanto, que ni siquiera se ha molestado en ocultar sus rutinas. Lo que más le gustaba era dar paseos por el campo, y meterse en las ruinas de antiguos edificios mineros, los típicos poblados fantasma, cuyos réplicas en muy mal estado era posible encontrar en la zona de Almería... Manfred, por eso, todos los lunes por la mañana, en vez de ir a la Universidad, se subía a su Nissan, y en un par de horas, se dedicaba a su pasión... Pero hasta unos decorados antiguos pueden ser peligrosos... sobre todo en una zona donde hay multitud de minas antiguas en desuso... en las que es posible perderse, o que te suceda algo peor... Y eso, justamente, es lo que le pasó al bueno de Manfred; al llegar al poblado, le sorprendió bastante ver un Land Rover nuevecito aparcado frente a la vieja comisaría, y un juego de huellas de alguien, tremendamente cargado, que accedían hacia la parte posterior del edificio... y no volvían a salir... Impulsado por la curiosidad, entró en el edificio, en realidad poco más que unos decorados con pretensiones, y se puso a bajar las escaleras... Al girarse para buscar el origen de un extraño ruido, el mundo entero se desvaneció, con un tremendo porrazo en la nuca, que literalmente le hizo ver las estrellas... Se despertó en la casi total oscuridad... No podía mover las piernas ni los brazos: es como si estuviera sujeto a una pared con argollas de acero... Y un leve giro de la cabeza le permitió comprobar que así era... El habitáculo, un poco mayor que un ataúd, hecho de maderas de pino... Pero no solo eso, tenía la mitad inferior del cuerpo completamente cubierta de una sustancia extraña, que le recordaba al cemento a medio fraguar... En aquél momento, se escuchó la voz de Christian, que provenía de algún lugar elevado: "Bienvenido a tu nueva residencia, Manfred... espero que te gustarán los lugares tranquilos y apartados, porque aquí, nadie vendrá a buscarte... Antes de meterte conmigo, tendrías que haberte esforzado un poco más por conocerme... Si lo hubieras hecho, ahora no te encontrarías aquí, ni estarías a punto de morir... En mi país, tenemos una buena tradición en liquidar a los testigos molestos, a quienes saben demasiado, y a los bocazas... Mi padre era todo un especialista en la materia, y sus métodos, aunque trabajosos, tienen cierto encanto... Lo primero de todo, se encadena al sujeto a una pared de madera... Luego, se fabrica un pequeño ataúd vertical, con tablones de pino de una obra y tornillos extra-largos... Después, se llena la mitad inferior, o incluso hasta el pecho, de cemento rápido... Puedes poner tanto cemento como quieras... pero el auténtico truco maestro, está en escoger el resto del relleno... Para conseguir el mayor sufrimiento.... ¿Notas acaso un pringue extraño por todo tu cuerpo? Es miel de abeja, de la mejor... Hace un par de días, cuando paseaba por la zona, descubrí varios termiteros de hormigas de fuego... Bueno, pues ahora están vacíos... Y casi todas ellas están siguiendo el rastro que lleva hacia este sótano... ¿A que siempre has tenido una gran curiosidad por ver cuánto tiempo tarda en morir una persona mordida por miles de hormigas de fuego? Bueno, pues dentro de pocos minutos podrás averiguarlo... ¡Ah, se me olvidaba! Puedes gritar todo lo que quieras, aquí solamente yo puedo escucharte... Y si te sirve de consuelo, tus amigotes empezarán a desaparecer lentamente... Y te harán compañía en breve... Aunque tú ya estarás muerto..." Cuando Christian se fue recuperando de la impresión, empezó a gritar... Cuando empezó a notar las primeras hormigas de fuego que caían sobre su cabeza y sus hombros, y que empezaban a morderle, gritó más... Pero cuando varios miles de mandíbulas se cerraron sobre cada centímetro de su piel libre de cemento, comprendió perfectamente su nombre... Y después, ya no pudo gritar más... En cuatro horas, no quedaba carne sobre sus huesos... ni vida en su cuerpo...
(El conserje. 2) Con el paso de los días, la situación entre Andrés y Esteban se deterioraba a pasos agigantados: ya no se trataba solamente de pasar la noche entera sin hablarse, lo que no dejaba de ser incómodo si recordamos que en el turno solamente estaban ellos dos, sino que se respiraba una franca hostilidad, que Andrés intentaba disminuir, al hacerse cargo de las larguísimas rondas, mientras que Esteban roncaba a pata suelta en un sofá de la planta baja... Aunque un buen día, harto de tanto abuso, puesto que Esteban ni siquiera se molestaba en cambiarse para prestar el servicio y además le obligaba a limpiarle los zapatos cada noche, decidió llevar a cabo su venganza. Entendamonos: era un edificio histórico, de esos que tienen una amplia escalinata de marmol que da a la calle principal pero que solamente se abre en las grandes ocasiones , y una puerta lateral, por la que accede todo el mundo... Pues bien, justo detrás del mostrador de la recepción, hay un pequeño cuartito donde los conductores oficiales tienen su sofá, un ordenador, un perchero... Y allí está Esteban, en lo más feliz de su sueño erótico con Antonio Banderas ("Hay, Antonio! ¡Hazme tuya!", y tonterias por el estilo, que desmontaban una vez más la imagen de macho hispánico), cuando Andrés lo zarandea hasta que lo despierta por completo, al grito de: "¡Andrés, hay una fuga de agua en la primera planta, en el Salón Principal!" Al oir la ubicación de la fuga, se le pasa todo el cansancio de golpe: ese saló era antes una sala de baile, y es la única parte del edificio que se conserva, con todos sus espejos originales, y por supuesto, con el suelo de madera del siglo XVII... Mientras salen a la escalera principal, y van trepando por los peligrosos escalones, Esteban se para en seco, al observar que en el hall de la entrada principal hay una "X", cuidadosamente marcada... Pero luego, sigue ascendiendo por la escalera, y se olvida... En la segunda planta, hay una nueva marca, esta vez dos fregonas, y movido por la curiosidad, no le queda más remedio que preguntarle a Andrés por la causa de ambas marcas... Lo que no se espera es que la respuesta sea una inyección en el glúteo izquierdo, que lo deja completamente atontado... Ni que mientras lo apoya en la barandilla, Andrés le diga: "Tanto hacerte el gallito, tanto reirte de mí, y ahora estás por completo entre mis manos... Debes saber que no siempre he sido conserje, ni mucho menos, es una tapadera para otro curre mucho más lucrativo: soy un sicario, de los más solicitados por la mafia albanesa, y la rusa... Normalmente, no suelo matar... Pero contigo, haré una excepción... Además, parecerá un accidente: has salido tan rápido del Salçón Real, que no has visto el charco de agua en esta zona, te has resbalado... con tan mala pata que te has caído hasta el hall... Piensa en positivo: como es un accidente laboral, tu mujer y tus hijos cobrarán lo máximo... Eso sí, puedes estar tranquilo, que si no te mata la caída, yo me encargaré de rematarte abajo..." Y con esto, y haciendo gala de una tremenda fortaleza, sobre todo para alguien en apariencia tan enclenque, Andrés lo levanta a pulso, y lo lanza por encima de la barandilla... En los breves segundos que tarda en estrellarse, con un satisfactorio sonido a cráneo reventado y un dolor insoportable en el pecho, Esteban solo lamenta una cosa: el no saber nunca el final de su sueño erótico con Antonio Banderas...
Cinco historias de venganza, de traición, y en cierto modo, de justicia extrema... No se debe defender jamás la violencia gratuita, por supuesto, pero... ¿Cuantas veces le has deseado la muerte a alguien, por cualquier tontería? ¿Cuantas veces has soñado que realizabas una venganza auténticamente cruel? La moraleja de esta historia no podía ser otra que "Ten mucho cuidado, de no toparte con la persona equivocada..."