viernes, 13 de julio de 2012

EN LA CIUDAD...

Cada noche, o al menos con demasiada frecuencia, me asalta el mismo sueño... oscuro y difícil de describir, carente de sentido narrativo, pero que no deja de tener una cierta lógica espacial... En este sueño recorro, pero como si estuviera haciendo un viaje astral, en distintas alturas, y más bien como una mirada pura e incorpórea, o casi como una cámara de televisión que como un ser viviente, una ciudad inmensa... La ciudad no tiene límites visibles, tiene una topografía monótona y repetitiva, dividida en formas geométricas más que en barrios, y animada de una circulación intensa...
Millares de seres van y vienen, entran y salen de edificios idénticos, ascendiendo por largas avenidas rectilíneas, bajando bajo la tierra a través de las bocas de metro para volver a la superficie en otro lugar, de manera incesante y sin objetivo aparente...

Si yo, o más bien esa mirada incorpórea en la que me había transformado, bajaba desde las alturas para mirar de cerca aquellas avenidas, comprobaba que aquellos hombres y mujeres no se distinguían los unos de los otros por ningún rasgo en particular, todos tenían la piel blanca, los ojos azules, pálidos, perdidos... ojos color cielo, pero que parecían no ver...

La ciudad está recorrida por numerosas vías (de tren, de metro, quién sabe...), por las que se desplazaban unos pequeños trenes (parecidos al metro ligero de Madrid), que se paraban en determinados puntos, para vomitar un flujo de pasajeros que siempre eran reemplazados, hasta donde se perdía la vista...

Durante las noches siguientes, llegué a entrar en algunos de esos edificios, que tanto me habían llamado la atención por su uniformidad... Largas filas de personas se movían entre inmensas mesas comunes, donde servían extraños alimentos de aspecto poco apetitoso, y las letrinas, comiendo y defecando como si fuera lo más natural del mundo... Sobre largas filas de literas, las personas hacían su vida, fornicando a la vista de los demás, con total indiferencia... y nacían niños en las salas de los hospitales colectivos... Los niños jugaban en las calles, de vez en cuando alguno de ellos era atropellado por los trenes, pero a nadie parecía importarle... Y cuando los niños habían crecido lo suficiente, salían a ocupar su lugar entre las filas de aquellas personas anónimas de ojos azul cielo y pieles blancas, en aquella ciudad casi ideal entre la que no existían los sentimientos, ni los miedos... La ciudad de la ausencia de sentimientos y de problemas, porque tampoco había lugar para las ambiciones ni los miedos...

Poco a poco, en los distintos viajes, a base de observarlo todo desde distintos puntos de vista, se desprendía una especie de orden de aquél maremagnum en apariencia indescifrable: imperceptiblemente, una cierta cantidad de personas terminaban siempre estando en el mismo lugar, y entraban al fin dentro de algunas de aquellas edificaciones sin ventanas en las que se acostaban en las literas, para morir sin una palabra, sin mirar atrás...

Unos especialistas de la muerte, vestidos de gris oscuro venían entonces y cogían a aquellos que podían contribuir todavía a mantener el extraño ritmo de la ciudad, luego, sus cuerpos eran quemados dentro de unos grandes hornos que servían al mismo tiempo para calentar el agua caliente distribuida por las canalizaciones; sus huesos, o lo que quedaba de ellos, eran triturados y utilizados luego como material para construir nuevas casas o pavimentar las calles; el humo procedente de los crematorios se alza en el cielo gris, mezclándose con el de las chimeneas de las fábricas vecinas, como formando un río lento y solemne...

Y en aquél momento del sueño, cuando me elevaba de nuevo en el cielo gris, mirando desde arriba la extraña ciudad, conseguía distinguir un cierto equilibrio en lo que estaba mirando: la cantidad de nacimientos, en los paritorios, igualaba el número de defunciones... Y la sociedad se auto-regulaba, se auto-reproducía, dentro de un equilibrio perfecto, siempre igual pero siempre en movimiento, sin producir ningún excedente y sin sufrir ninguna disminución o modificación...

Y al despertar, me parecía evidente que aquellos sueños, extraños, perturbadores pero al mismo tiempo serenos y desapasionados, representaban la ciudad perfecta, que había alcanzado la perfección, la auto-regulación, funcionando perfectamente.... Pero al mismo tiempo perfectamente inútil, porque a pesar de este movimiento de personas, de trenes, de calles y de largas avenidas...

Desprovista de sus oropeles, de sus ansias y de su vana agitación, la vida humana se resumía más o menos de la misma manera: fornicar, nacer, morir, desaparecer... Una vez que se habían reproducido, perdían su utilidad, al haber cumplido la obligación de la especie, más o menos siguiendo la consigna del "creced y multiplicaos"... Y en cuanto a la finalidad de los seres humanos, de los extraños y apáticos habitantes de la ciudad perfecta que noche tras noche se ofrecía a mis cansados ojos, no era otra que levantarse cada mañana y proseguir con la rutina...

Pero si se observaba todo aquello de forma desapasionada, como yo creía poder hacerlo, la inutilidad de todos aquellos esfuerzos era evidente, igual que la reproducción misma de sus habitantes, porque no servía a otra cosa que para mantener en marcha el mismo esquema...

Y entonces me planteaba una pregunta... Si toda aquella ciudad, con su rígida organización, su violencia absurda, el reaprovechamiento macabro de las materias primas, su jerarquía meticulosa, no sería más que una metáfora, una "reductio ad absurdum", de nuestra vida cotidiana.... como habitantes involuntarios de una gran ciudad como Madrid o Barcelona...

En la ciudad...

lunes, 19 de marzo de 2012

PUENTE DE SUEÑOS ROTOS

(Reflexiones in situ. Extractos del atestado policial) "Nos presentamos en la vivienda de Claudio G.P. de 34 años, residente en la calle Espíritu Santo nº XX, en un pequeño piso de alquiler. Nos facilita la entrada el portero de la vivienda, que también lleva el mantenimiento del edificio... El saloncito parece un altar, pues decenas de fotos, casi todas ellas de la misma chica rubia, ojos azules, piel moreda, aproximadamente un metro setenta, unos cincuenta y cinco kilos de peso (nota: investigar posible acoso). La mayor parte de las fotos están pinchadas en el ángulo de la pared que separa el salón del dormitorio. Unas seis decenas de pequeñas velas, rojas y blancas, repartidas sobre la cómoda donde se encuentra la foto de más tamaño, iluminan la estancia. El aire está cargado con el olor a cera, a ceniza, y a incienso. Delante del altarcito, sentado en la posición del loto, se encuentra el jóven, vestido con un chándal gris con capucha, camiseta blanca, y calcetines blancos. No parece tener signos vitales externos, pero un reconocimiento más detallado permite localizar un débil pulso carotídeo. Los servicios de emergencia acuden con rapidez, y lo llevan al hospital más cercano. Mientras tanto, intento comprender lo que ha podido pasar esta noche en este piso céntrico. Al desplazar el cuerpo, aparece, a la altura de su mano derecha, una pequeña grabadora, con la luz roja parpadeando. La recojo, y por si contiene información de utilidad, la ensobro y me la llevo a la Comisaría."
















(Cinta de la grabadora. En Comisaría). "Esta noche lo voy a intentar, ya estoy cansado de tus silencios, de tus mensajes que espero cada mañana al llegar a la oficina, esos cinco minutos de espera, antes de que lleguen los compañeros, son lo mejor del día... Esa dulce espera... Paso toda la noche soñando contigo, imaginando que tendré noticias tuyas, casi siempre salto de la cama y voy corriendo a la ducha, me visto, desayuno y cojo el metro... Sí, podría revisar el correo desde casa, solamente serían un par de minutos, pero no quiero disminuir la magia... Hace dos meses que te cambiaron a otra sucursal del banco, por petición propia, y desde entonces, Minerva, no te imaginas cuantas veces he lamentado el haber sido tan cordial, tan atento, y tan respetuoso contigo, un amigo tan fiel... Cuando lo que sentía era algo tan distinto...









Desde el primer momento, desde la primera vez que te veo, me quedo absolutamente deslumbrado por tus ojos verde botella, tu larga melena rubia, tu piel bronceada, tu cuerpo delgado y atlético, tus labios carnosos... Nos presenta el jefe de personal: "Minerva, éste es Claudio, tu nuevo compañero. Espero que le irás enseñando el centro, le explicarás sus funciones, y conseguirás que se sienta a gusto entre nosotros. Bueno, os dejo." Debo reconocer que no recuerdo casi nada de lo que me dices aquella tarde del mes de marzo, cuando me llevas por las dos plantas de la empresa, situada en la Torre del Real Madrid. En esos momentos, todo mi ser está centrado en tí, en la dulzura un poco ronca de tu voz, en la forma en que el sol se reflejaba en tu melena dorada, en el movimiento de tus caderas dentro del traje de chaqueta gris marengo, la curva de tus pechos bajo la blusa blanca, los reflejos de la seda en tus piernas, y la forma en que toda tú eres perfecta... Durante esa presentación inicial de los distintos jefes de departamento con los que podría tener trato por mi condición de auditor externo, debo reconocer que no me entero de casi nada... Solamente tengo ojos y oídos para tí... pero mi lengua se la ha comido el gato... y creo que se me nota mucho, porque de repente, te das la vuelta, me tomas del brazo y me preguntas: "¿Te has enterado de algo de lo que te he dicho?" Yo me quedo quieto, y posiblemente se me ponen coloradas las puntas de las orejas (como me pasa siempre que me emociono), porque lo siguiente que oigo es tu hermosa, suave, cristalina, etérea risa, y luego me dices: "Bueno, mejor lo repasamos mientras tomamos una taza de café... pero de la máquina, no... mejor en la cafetería de la planta baja..."









Ese fue el primero de muchos cafés, a veces, incluso dos o tres, casi siempre solos, en la cafetería, mirando pasar a la gente como si fueran los peces del Acuario de Donosti... Pensandolo fríamente, aquellos fueron los mejores tiempos de nuestra "no-relación", los dos primeros meses, mientras me ibas poniendo al día de las características especiales del cliente, de lo que esperaba de nosotros como auditores externos ("confidencialidad, ante todo, confidencialidad", me recordabas impostando la voz para imitar al jefe de Personal...), del funcionamiento de la empresa (una filial del National Nederlanden), de tu novio el periodista (¡cómo no ibas a tenerlo!)... Mientras aumentaba nuestro nivel de confianza, yo iba asumiendo el papel de amigo comprensivo, experimentado, leal y fiel... Ya que no me ves de otra manera, al menos puedo estar a tu lado, escucharte, disfrutar con tu presencia, con tu risa...









Poco a poco, me he acostumbrado a mi papel, con el paso de los meses, algunos compañeros pensaban, al vernos tanto tiempo juntos, por nuestros paseos, nuestras escapadas al cercano centro comercial, alguna peli los viernes de verano, que entre nosotros había algo más... Por desgracia, nunca hubo nada más... tú pronunciaste las odiosas palabras, que tan experto me he vuelto en escuchar: "Sabes, Claudio, tengo muchísima suerte de que seas mi amigo, si no fuera por tí..." Y con cada una de esas palabras, me ibas dejando muy claro mi lugar en tu mundo, que no era, ni de lejos, el que yo había imaginado..." (fin de la primera cinta).









(Testimonio de la vecina del tercero interior derecha) "Claudio es un chico formal, educado, siempre atento, siempre colaborador con los vecinos, incluso cuando volvía a su casa, después de todo el día trabajando, siempre saludaba, llamaba a mi puerta con los nudillos, de esa forma suya tan peculiar, para saber que estaba bien... Un par de veces en semana, casi siempre los martes y los viernes, me ayuda con la compra, a subir las dos botellas de leche, la verdura, el embutido, y luego se quedaba unos minutos a tomár un café de puchero, como el de antes, si quieren les preparo un poco, señores comisarios, ah, perdón, señor inspector y señor agente... Claudio siempre me dice que le recuerdo mucho a su abuela, y por eso me tiene tanto cariño, y yo a él... Por eso, cuando le veo tan afectado por el mal de amores, que ni come, ni duerme, ni descansa, siempre Minerva esto, Minerva aquello, Minerva me ha dicho, Minerva ha hecho, me decido a ayudarle, de la mejor manera que sé: con un filtro amoroso especial, elaborado con la mejor tradición de las meigas gallegas, con eleboro, cardamomo, valeriana, camomila (por el sabor), raices de mandrágora, algo de beleño, otro poco de adormidera, y unas cuantas plantas más, que no puedo citar, pues algunas de ellas no son demasiado legales, me temo, pero sí lo eran en los tiempos de mi bisabuela.... Sí, señor inspector, le dí la poción hace dos días, con la instrucción de que antes sacara del cajón negro la otra mitad del amuleto que le dió a la mujer de sus pensamientos, para que entre los dos, a la luz de las velas y de la luna llena, efectuara el conjuro del puente de sueños, y consiguiera, al menos en parte, su objetivo. Minerva, ni le quiere, ni le ha querido, ni le querrá jamás, Claudio es a sus ojos solamente un buen amigo, y nada más, y nunca será otra cosa, si no hubiera dejado pasar tanto tiempo desde el momento en que se conocieron, si no hubiera tenido tanto miedo al rechazo, si no se hubiera metido de lleno en su papel no deseado, igual ayudado por la magia gallega... Pero ahora es demasiado tarde, ¿verdad?, hasta para un filtro amoroso, para que funcione, tiene que haber una mínima parte de amor por las dos partes, y por eso fabriqué para Claudio, primero los dos amuletos gemelos, que ella tiene desde hace más de seis meses pegado sobre su pecho, y luego el filtro del puente de sueños, para que al menos pasasen juntos una noche y un amanecer, pero claro, las cosas no siempre salen como uno desea..."



(Pensamientos de Claudio en el Hospital) "Algo tenía que salir mal... si es que soy un desgraciado... Lo preparo todo concienzudamente, espero lo necesario, realizo ejercicios de meditación contando los puntos del gotelé hasta llegar a mil... todo ello, por supuesto, a la luz de las velas... las dihosas velas... las seis docenas de velas... Me parecían muchas, para mi apartamento de 40 metros... De todas formas, me tomé el bebedizo a las doce menos cuarto... Al principio, nada... Sigo meditando... Es curioso... en la zona superior derecha del salón, veo un puntito muy brillante... luego otro... y otro... y otro más.... es media pared, la que se ha puesto a brillar fuertemente... y termina dibujando una puerta... Aunque mi cuerpo sigue sentado, lo estoy viendo perfectamente... ahora, me levanto, voy hacia la puerta de luz... la abro... detrás de ella, un puente colgante, de cuerda y bambú, sobre un gran abismo... hay viento... el puente se balancea con cada ráfaga... alcanzo el otro extremo... otra puerta... parece de armario, de esas de listoncitos, como en las películas americanas... Veo una cama grande, de matrimonio, con baldaquino de forja negro, un cobertor de color crudo con algunas grecas azules, varios cojines a juego a los piés, y muchos peluches, casi todos ositos, en el cabecero... Veo dos puertas, un gran espejo, una mesilla y un galán de noche a juego... La luz de la luna llena inunda la estancia¿Dónde estoy?



Se abre una puerta, oigo pasos, encienden una luz en la mesilla de noche... Es ella... ELLA... Minerva... Qué guapa está, con su traje de chaqueta color gris marengo, su blusa de seda blanca, las medias color humo, y sus zapatos de tacón... Parece cansada, pero a pesar de todo, la encuentro super atractiva... ¡Entonces lo comprendo todo! ¡El hechizo del puente de sueños ha funcionado, y estoy en su dormitorio! Y lo mejor de todo, ella no puede verme... Salgo del armario... y me siento en la silla... que empiece la función... Sólo me faltan dos cosas: un buen vaso de coñac, y Joe Cocker, cantando "You can leave your hat on"... Resulta muy excitante... Ahora se está quitando el pasador del pelo, liberando su larga cabellera rubia... Luego, se quita la chaqueta, la falda, lleva medias con liguero... Solamente lleva puesta la blusa de seda, y la ropa interior... Ha terminado... complemanente desnuda, la sigo hasta la ducha... entro con ella... la espuma cubre la mitad superior de su rostro, se está lavando el pelo, con los ojos cerrados... un reguero blanco se desliza sobre sus senos, bajo la mirada... ¡Es rubia natural! Si tuviera cuerpo, ahora mismo tendría una salvaje erección... ansío tocarla, pero ya lo he intentado, no puedo hacerlo... Se seca lentamente, Chanel nº 5, y luego, se contempla largamente en el espejo de la habitación... Completamente desnuda, bajo la luz de la luna... Es una de las mujeres más atractivas que conozco... Satisfecha con el resultado, se pone un tanga limpio y un camisón cortito de raso, y se tumba sobre la cama, curbiéndose someramente con las sábanas... Paso un par de horas observándola, recorriendo con la mirada cada centímetro de su cuerpo, aprovechando la ocasión para memorizarlo todo... Plenamente satisfecho, decido volver a mi cuerpo, usando el puente de sueños... Entro en el armario, y allí está, el puente de sueños... Pero está roto, las cuerdas cortadas penden a ambos lados del abismo... Entonces, comprendo que algo ha salido tremendamente mal..."



(Informe del especialista) "Los resultados de la anatomía patológica y de toxicología permiten comprender en parte lo sucedido. Las sustancias que le facilitó la "meiga" son un conjunto de plantas, flores y polvos, destinados a generar en el consumidor una serie de fantasías eróticas sobre la persona que desea, o con la que experimenta una fuerte fijación. El "ingrediente secreto" está formado por una pastilla de Viagra, y una dosis de PCB. Si es la única vez que se recurre a la mezcla de ambas sustancias y demás parafernalia, resulta inocuo... El mayor problema, en este caso, ha sido la anoxia: la gran cantidad de velas, en un espacio tan reducido, ha eliminado casi todo el oxígeno. La disminución del ritmo cardiaco y respiratorio inducido por las drogas, ha provocado un colapso, de difícil pronóstico... El paciente se encuentra en coma neurológico, sin causas aparentes, y necesita soporte vital... Por su juventud y estado general, no es posible efectuar un pronóstico certero: igual puede permanecer en coma para siempre, o despertarse cualquier día..."



(Pensamientos de Claudio en el Centro de Recuperación Neurológica) "Casi 4000 noches después, sigo preso, entre el cuarto de Minerva, su baño, y poco más... Ni siquiera conozco el resto de la casa... Al principio, añoraba tener cuerpo y manos, al menos para entretenerme un poco... Pero al cabo de 1000 noches, lo único que me interesaba era irme de allí... Y mucho más cuando traía algún amante ocasional a casa... ver lo que hacían me generaba una mezcla de sentimientos: ansiedad, vergüenza, envidia, asco... Ahora, está casada, su marido es un buenazo, tiene dos hijas preciosas... Pero yo me he tragado todos los nervios, las manías, las nauseas, las vomitonas, los nervios, los celos, día tras día, noche tras noche... He vivido muy de cerca los embarazos... Lo peor de todo, son las vacaciones, me quedo completamente solo en este espacio reducido... No duermo nunca... No puedo escapar... He intentado terminar con todo varias veces, lanzandome al abismo, pero como no tengo masa, floto como un pez entre dos aguas... No puedo cruzar el puente de sueños rotos... Intento hacer una cuerda trenzando cachos de hierba, pero no lo consigo, pues no tengo manos, ni cuerpo, ni voz, ni nada... Estoy condenado a mirar, a sentir, a no poder comunicarme ni hacer nada... He memorizado hasta el mínimo detalle de la habitación, he entrado en todos sus muebles, resulta curioso que hagan el amor encima tuyo, conozco perfectamente cada arruga de la algombra, de las sábanas, cada pequeña grieta del cuarto de baño.... Estoy condenado a pasar el resto de mi vida con ella... sin haberla tocado jamás... Debo permanecer en este cuarto... sin poder salir... La única liberación, temo, vendrá con la muerte, con la suya o con la mía...





Nunca cruces un puente de sueños..."

miércoles, 21 de septiembre de 2011

FUTURIBLES...

Futuribles... extraña palabra, desde luego, con un cierto amargor, un regusto a ocasiones perdidas, oportunidades desperdiciadas, decisiones erróneas... de las que te sueles dar cuenta, siempre, cuando ya es demasiado tarde, y experimentas la necesidad de imaginar qué rumbo habría tomado tu vida, con cambiar dos o tres parámetros... Siempre, o casi siempre, es necesario experimentar una carencia, que te falta algo importante en tu vida, pues si todo nos va "de puta madre", si nuestra existencia es como un anuncio de televisión, con el coche, la mujer, el perro, la casa y la zarigüeya perfecta, no tendríamos tampoco carencias... Con el paso del tiempo, los futuribles se hacen o más escasos o más frecuentes, depende de cómo nos trate la vida, o nos tratemos nosotros mismos, de las oportunidades que nos demos para ser más felices... Y las historias de futuribles, las propias o las ajenas, las que imaginas, las que te cuentan, las que vives o sueñas, terminan alfombrando demasiados rincones del alma... Por eso tienes que compartirlas... para liberar espacio en el disco duro de tu alma y de tu corazón, y seguir viviendo...

Juan tiene 45 años, trabaja en un banco, de hecho, es el director de una sucursal de Caja..., situada en pleno centro de un pequeño pueblo gallego, a medio camino entre el mar y la montaña... El pueblo nació como tal en los años 50, para alojar a los ingenieros y trabajadores que iban a llevar a cabo una proeza: construir una de las mayores presas de España, en un tiempo record, y solo con españoles de pro... Pero os hablaba de Jaime... Está casado, dos veces, tiene 3 hijos, una buena casa y dos perros... Y piensa que, en conjunto, la vida le ha tratado bien... Desde aquí, hasta la jubilación, todavía puede mejorar, subir en el escalafón de la entidad, y quien sabe, pedir el cambio a otra sucursal en La Toja... Sería como volver al hogar, a su patria chica...

Porque Juan nació en Cambados, e iba para pescador... En el instituto aprobaba siempre muy justito... Su padre, Tomás, pertenecía (murió hace cinco años, un cáncer de pulmón...) a una extensa línea de pescadores de bajura, y cuando volvía a casa después de toda la jornada, se acercaba al cuarto de Juan, y se quedaba mirándole estudiar desde la puerta... Al cumplir los dieciocho, terminó el instituto, y su padre tuvo que hacer frente a una decisión complicada: o le enrolaba en la tripulación del pesquero, o intentaba de alguna manera obtener unos beneficios extra, para que el "muchacho siga estudiando"...

Y consideró que era más interesante que Juan se labrara un futuro lejos del mar, por lo que le apuntó a una academia, para aprender contabilidad, finanzas y cosas por el estilo, en Santiago de Compostela... En cuanto terminó el primer curso, la propia academia, respetando por una vez el compromiso adquirido, le consigue unas prácticas de verano en Caja..., y desde aquél momento, Juan descubrió su profesión... Con los años, más estudios, y más sacrificios, ha prosperado bastante... Pero de todas formas, ahora, pensando en el tiempo que le queda por delante, añora la vida sencilla del palangrero... Y sueña despierto, recordando las circunstancias que le han llevado a su presente... "¿Y si mi padre no hubiera decidido que yo siguiera estudiando... sería ahora más feliz? ¿Qué tipo de vida tendría? Estaría casado con Aránzazu, menuda era ella... el terror de nuestro barrio... Y siempre estuvo coladita por mí... o al menos, eso decían los adultos..."

Aránzazu, por su parte, tiene 46 años, aunque siempre le decía a Juan que era un poco menor que él, y es una ama de casa... Se casó con un vecino, Cosme, que la dejó preñada una noche de Feria, el año después de marcharse Juan a Santiago, al terminar el segundo curso en la Academia... y durante todo el año, vive allí... pero en verano, regresa al pueblo de sus padres... Y no se puede quejar demasiado... Su marido es un buen taxista, más bien es un chofer... Nunca le han faltado clientes, y procura no traerse sus problemas a casa... Que bastante tiene ya Aránzazu con hacerse cargo de los dos niños... y del gran danés...

Los niños son un poco revoltosos, como tiene que ser, pero si no supiera perfectamente que son suyos... Algunas noches, eso sí,cuando los niños y el perro están dormidos, ella se pregunta en qué momento dejó de tener el control de su vida... Siempre le ha gustado estudiar, es muy buena para las cifras, pensaba aprender algo de informática, por ejemplo... pero el embarazo, aquella noche loca de Feria, le complicó bastante la existencia... Sigue estando enamorada de Juan, pero es como el fantasma de un sentimiento... En el fondo, ninguno de los dos son felices, pero llevan más de veinte años juntos, tienen un pasado en común, dos hijos... y más o menos van tirando...

Lucas tiene 17 años, es el hijo pequeño de Cosme y Aránzazu, y es un desastre estudiando... Además, tampoco conoce el significado de la palabra "amor"... Sí, se ha enrollado con dos o tres chicas, o al menos, de eso presume en el instituto... pero si fue algo auténtico o una simple exaltación de sus sueños adolescentes, es algo que de todas formas no nos concierne... Siempre le ha gustado tocar la batería, pero por cuestiones sobre todo de espacio y de aislamiento acústico (su casa es una de esas torres, fabricadas con yeso reciclado y papel albal, en las que se oye incluso al vecino del tercero cuando se tira un pedo), se ha tenido que conformar con una guitarra eléctrica, que es algo más fácil de transportar, y que también le ha abierto muchas puertas... LLeva tocando con ella desde los 14 años, en ese sentido, no puede quejarse... Y parece que últimamente, incluso está despertando el interés de algunas de sus compañeras de instituto... Lucas se cuida mucho, sobre todo el pelo, esas "greñas" que su padre tanto critica, y que han servido para darle un nombre al grupo: "Los Greñudos del Bajo-D"... Esta noche tienen un concierto... Y será el primero...

Futuribles... todos tenemos el nuestro... Aquellas cosas que nos gustaría haber conseguido... Las ciudades que nos gustaría haber recorrido al amanecer... Los besos que no hemos robado de la persona amada... Aquellos misteriosos aromas, secretos de cocina, transmitidos de padres a hijos... Siempre pensamos que que nos queda tiempo... para hacer cosas... para cambiar... para mejorar... Y de alguna manera, no nos damos cuenta de que en un momento, todo nuestro mundo se nos puede ir de las manos... y que el tiempo se nos puede acabar de golpe...

Faltan escasos minutos, para que la presa estalle... y que sus toneladas métricas de agua borren hasta el menor recuerdo de este pequeño pueblecito gallego... Al que muchas personas regresan solo en vacaciones, y que por eso cuadruplica el número de habitantes, con respecto a los del invierno... Mejor dejarles que sigan soñando, que hagan caso de las informaciones oficiales sobre la resistencia de la mega-presa, que sirve para dar energía eléctrica a media Galicia... y que nunca adivinen que sus futuros se acaban de convertir en futuribles... o directamente, en nada...

Escucho en la distancia el resquebrajamiento de la presa... que no en vano, soy el responsable de mantenimiento... Que Dios tenga piedad de nosotros...


AHORA, NO ESTÁS SOLA...

Sé que me estás esperando, mi niña... y por eso, me dirijo hacia ti, despacio... la niebla me rodea, es densa, húmeda, no veo casi nada... pero sigo caminando... Los recuerdos se amontonan a mi alrededor, y muchos de ellos no son buenos... Quizás, en otro momento, Denise, si no supiera que estás allí, en el alféizar de la ventana, resguardada pero al mismo tiempo expuesta, habría optado por volver a casa o, por lo menos, esperar a que levantase un poco la niebla... Son nubes bajas, lo sé... No hay nada extraño en ellas, ni cosas con largos tentáculos, ni licántropos (entre otras cosas, se supone que es mediodía...), ni a los vampiros... ni, en este momento, a los humanos.... Puesto que yo mismo soy una de las personas más peligrosas con las que me pudiera encontrar...

Crees conocerme bien... y estás convencida de que a lo largo de estos meses, entre nosotros se ha generado una corriente de complicidad, de afecto, y quizás incluso, de amor... Y no lo dudo... Si yo fuera capaz de sentir algo (positivo, se entiende) por un ser humano, te escogería a ti, mi niña... igual que decidí no matarte, aunque aquella era, precisamente, mi misión... No suelo admitir encargos que impliquen la "solución final" para adolescentes, y sin embargo...

El 28 de septiembre recibí, en una de mis direcciones de mail "profesionales" la sugerencia para un encargo, a través de mi "agente" Fausto G... "Se precisa operación de limpieza en seco. Máxima urgencia. Tarifa especial de lujo", además de un enlace hacia otra web, donde aparecían una dirección en las afueras de Madrid, un número de teléfono, y una foto... Es cierto, me llamó mucho la atención tu cara, no aparentabas más de 15 años y, sin embargo... alguien estaba dispuesto a pagarme 30.000 euros por matarte, y un suplemento de 10.000 euros si utilizaba tu cuerpo para dejar un mensaje...

Ante todo, soy un profesional... y no me importan las motivaciones de mis "patrocinadores"... Eran demasiadas las cosas que me llamaban la atención de tu caso... Por eso, decidí investigar un poco... antes de aceptar el encargo (todos los sicarios solemos tomarnos 24 horas para estudiar los detalles)... Con tu nombre, apellidos y dirección, y un buen conocimiento de internet, no tardé más que un par de horas en reconstruir tu historia...

Hace dos años, mientras cursabas tus estudios de 3º de la ESO en un instituto madrileño de la zona centro, y con la intermediación de dos de tus profesores, fuiste captada para un exclusivo "club de amigos de la infancia"... en el que, extrañamente, las adolescentes, ninguna de ellas mayor de 17 años, se reunían para "hablar de sus cosas" con unos señores muy amables... que a cambio de pequeños regalos se terminan ganando tu voluntad... O al menos, consiguen que vayas accediendo a sus caricias, sus mimos... ¿Qué niña de 13 años puede resistirse a tantos regalos, tantos detalles, cuando a cambio le piden cosas tan pequeñas, como dejarse tocar un pecho, una pierna, el pelo...? Y sobre todo, cuando son unos señores tan amables, tan bien vestidos, con tanto estilo y "savoir faire"...

Para ti, algunas palabras no tenían mucho sentido, como "lolita", "cierva", "francés"... Y no estabas dispuesta a renunciar tan fácilmente a todas aquellas pequeñas cosas que te habían dado... incluyendo algunas drogas y pastillas para relajarte... En teoría, dos tardes por semana ibas a actividades extra-escolares con terapia de gestión del estrés y de reubicación espacio-temporal, que habían sido recomendadas por el orientador escolar del centro... Durante un año y medio, dos tardes por semana, tus "queridos amigos" iban ganando terreno sobre tu cuerpo, y te acostumbraban a nuevas experiencias, como el permanecer desnuda sobre una cama mientras te miraban varios señores... o el ser acariciada y besada por todo el cuerpo... Es posible que incluso te acabase gustando...

Supongo que la primera vez que te penetraron, después de haberte sometido a un nuevo reconocimiento médico para comprobar que hasta aquél momento seguías siendo virgen, estabas demasiado nerviosa, o demasiado relajada, para darte entender lo que te estaba pasando... El señor fue muy amable, y estaba muy satisfecho de haberte "desflorado"... por lo que abonó sin rechistar la tarifa "especial de la casa"... Y después de él vinieron unos pocos más...

Con lo que no podían contar... era con tu prodigiosa memoria... y que serías capaz de reconocer en un programa de televisión a la persona que te había violado... Ni que identificarías también a una decena de los "invitados" al club de actividades extra-escolares.... Pero... ¿quién va a creer a una adolescente de 15 años, muy hermosa, bien vestida, con numerosos regalos escondidos en el armario, y una "doble vida"? Al principio, ni siquiera tu madre te creía, Denise... "¿Me estás diciendo que el orientador de tu instituto trabaja con una agencia de "señoritas de compañía"? ¿Y que Él, precisamente Él, fue quien te penetró la primera vez? ¿Y que conoces a todas esas personas, porque son clientes asiduos del centro?"

Ni tu madre te creía al principio... pero la revisión ginecológica... y el examen médico en profundidad que te realizaron (supervisado por tu madre), no dejaba lugar a dudas... Y tú siempre decías, Denise, que "te habías acostumbrado"... que "casi siempre eran muy amables"... que "te sentías muy querida por todos ellos"... ¡Dios, lo fácil que es manipular a una adolescente! Tu madre, después de tantas pruebas, te creyó... y se decidió a llevar el caso ante los tribunales... con la máxima cautela, por el altísimo nivel social del "beneficiario de la rosa"... y de los demás personajes de la "jet-set"...

Por supuesto, ni tu madre, ni vuestro abogado, podían contar con un pequeño detalle: uno de los socios del bufete te había reconocido, puesto que también era cliente... y accedió a los detalles preliminares del caso... La siguiente etapa fue decírselo a los implicados, sobre todo a Él... cuyo abogado puso precio a tu cabeza... a la de tu madre... y a tus otras compañeras...

Ellas, tu madre, tus cuatro compañeras, murieron hace algunos meses... Tú conseguiste esconderte, en una pequeña masía, lejos de todo y de todos... Y solamente tu abogado conoce tu paradero... Conocía... Yo no maté a tu madre, ni a tus compañeras... pero me han contratado para matarte a ti...

Y una vez más, me acerco a tu ventana, entre la niebla... Sé que me estás esperando... Que me ves como si fuera tu hermana mayor... alguien con quien te encuentras extrañamente protegida, a salvo, en quien confías de manera peculiar... A quien entiendes muy bien... Y que también te comprende... quizás porque yo también sufrí la misma experiencia, con otros "señores" de otro club similar... no hace muchos años...

He necesitado un poco más de 24 horas para conocer toda tu historia, Denise... y decidir que no aceptaría el contrato... Si creyera en el sistema judicial español, quien sabe, lo mismo me decidía a colaborar en serio con tu abogado, para elaborar la acusación, aportar pruebas... Pero sé que Él siempre se librará de cualquier acusación... su lugar en la pirámide del poder es demasiado elevado...

Por eso, estoy ultimando los detalles... para la ejecución...


Ahora, no estás sola, Denise... No estás sola...

viernes, 16 de septiembre de 2011

ANIMACIÓN SUSPENDIDA

El mar... Masas de agua, que me llevan de vuelta, que me hacen sentir más vivo, más entero, más... ¿Humano? ¿Es precisamente aquella la palabra que estoy buscando? El abismo, insondable, a mi espalda, lamiéndome, con zarcillos de eternidad, y de descomposición...

El sol, en la cara, en el pecho, el estómago, las manos, no me muevo... pero me muevo... despacio... Antes, me dolían los ojos, por estar abiertos, día y noche... pero ahora... con el agua salada, no los siento... dos pozos sin fondo de luz me taladran el alma, y me quitan las pocas fuerzas que tengo...

Las noches son mucho peores, la luz de las estrellas, y de la luna nueva, no rompe la oscuridad... demasiadas veces he tenido miedo de haberme quedado ciego... de morir en la noche eterna... y no distinguir la muerte, del sueño... Quiero morir de día, con el sol en la cara
Animación suspendida, soy un muñeco que juega, en silencio, con las olas, subiendo valles y crestas, y bajando a metafóricos abismos de futuro... Ya no tengo fuerzas, ni voluntad, solo floto... ¿Accidente de avión?¿De barco?¿Pescador?¿Deportista?¿Joven o viejo? Por lo que veo de mis brazos, mis manos, podría ser cualquier cosa... y tener amnesia tampoco ayuda mucho... No recuerdo nada... ¿Y si me crearon, y me soltaron aquí?¿Soy en verdad humano, o cualquier extraño experimento que ha salido mal? No lo sé... No recuerdo nada, antes de hoy, de un eterno hoy, frente a la nada cotidiana...

No puedo mover brazos ni piernas, imposible, los siento, pero no son míos, no responden... Solo puedo flotar, respirando muy despacio, llenando los pulmones, exalando e inspirando, y soñar con el imposible rescate, que me vean, al menos, que me estén buscando, el chaleco, naranja fosforescente, mi único compañero...

Hace un rato, un pez, más valiente o hambriento, ha empezado a mordisquear mi pie izquierdo, será cuestión de tiempo que el ejemplo cunda... Mas, aunque quisiera hacerlo, no podría... Solo puedo flotar, cara al sol, con la espalda perpetuamente helada, mientras pasa el tiempo...

sábado, 10 de septiembre de 2011

LOS PECADOS DE LOS PADRES

Cuando se hace de noche tan rápido en la montaña, y sobre todo, después de una jornada tan larga, nada mejor que compartir una buena sopa y otras viandas con los amigos... y escuchar un relato interesante, alrededor de la hoguera... En situaciones extremas, cuando la supervivencia está en juego, no siempre rige la ley del más fuerte... Pero mejor empiezo por el principio...



Primera jornada: 23 de agosto 2035.


¿Alguno de vosotros recuerda la gran tormenta de nieve, que cayó en el Pirineo Aragonés, en agosto de 2035? Ninguno de nosotros lo esperaba, por supuesto, y quizás por mera casualidad, aquél 15 de agosto fue el día escogido por la empresa, "Creative Management Solutions. S.A.", para terminar su tradicional semana de convivencia con los empleados... Por una vez, los directivos salieron de sus despachos, se obligaron a sí mismos a participar, con sus subordinados, en la habitual serie de pruebas y concursos como el gran clásico de comerse una manzana dentro de un barril lleno de agua, las carreras por relevos con un huevo duro en una cuchara sopera, o la inevitable y patética construcción de una cabaña para pasar la noche en medio del bosque, utilizando solamente un machete, y elementos naturales... Cualquiera le explicaba al auditor recién llegado de Alemania que una funda para hacer vivac de último modelo no era precisamente un elemento natural...



A pesar de las evidentes diferencias en el trato, y las consideraciones que todos teníamos con los de mayor poder, fueron unos días agradables... Pero al final, cuando todo estaba dispuesto para volver a la civilización, es decir, a los cuartos de baño con agua corriente (y no una letrina, o una zanja), a poder abrir el grifo para saciar tu sed (y no tener que acarrear agua desde el riachuelo), o algo tan simple como darte una ducha-con-agua-caliente (el agua fría tonifica.. pero no es lo mismo), y cuando estábamos a punto de subir todas nuestras cosas a los camiones, el Director del Departamento de Riesgo, un auténtico fanático de la supervivencia, que siempre alardeaba de sus conocimientos de experto montañero, antiguo Boina Verde y afamado senderista, anuncia la última atracción: efectuar una marcha de dos días, incluyendo técnicas de orientación nocturnas, para culminar con la ascensión por la cara Norte del Aneto...


Nos apuntamos siete personas... Dieter, del departamento de Riesgo... Fredo, de contabilidad... Luis y León, de la Plataforma Técnica... Amador, de Precontencioso... Claudia, la hermosa y bellísima Claudia, de RRHH... y vuestro humilde servidor y recepcionista, Marcial... Bueno, y a última hora, se apuntó Heinrich, el consultor alemán... Mientras nos saludaban desde los camiones, ninguno de ellos imaginaba que no nos volverían a ver a todos, al menos, con vida... LLevabamos el equipo imprescindible: tres pequeñas tiendas, raciones de supervivencia del Ejército para tres días, un litro de agua por persona en cómodas cantimploras, una sudadera y una gorra con el logo de la empresa, un saco de dormir, además de la habitual parafernalia: linterna, mapa, brújula, un machete, un pequeño botiquín, y poco más... Total, para cuarenta y ocho horas de aventura...



La primera fase se desarrolló con tranquilidad: recorrimos unos cuarenta kilómetros, admirando el paisaje, disfrutando del aire puro, de la naturaleza, de la compañía... bueno, sobre todo en mi caso, puesto que de manera consciente, entablé conversación con Claudia, y descubrí que teníamos muchas más cosas en común de lo que pensábamos... el gusto por la lectura, por el cine... Mientras el sol se reflejaba en su cabello castaño, iluminando suavemente el contorno de sus labios y el profundo abismo de sus ojos oscuros, pensé que igual esa excursión realmente podía sentar las bases de una amistad, o quizás de algo más...


Aunque todavía quedaban algunas horas de sol, nuestro líder nos dijo que teníamos que cenar pronto, para abordar la ascensión con las primeras luces del amanecer... A las diez de la noche, ya estábamos todos metidos en las tiendas... Yo monté la nuestra, y esperé, amablemente, hasta que Claudia se puso cómoda para la noche, y comprobé que también estaba espectacularmente hermosa a la luz de la luna, con una camiseta de Mafalda, y supongo que poco más... Sí, aquella noche compartimos tienda... pero no saco (no seáis malpensados)... Y además, los ronquidos de Heinrich le restaban cualquier ápice de romanticismo a la situación...

Segunda jornada: 24 de agosto 2035.



Alrededor de las cinco de la mañana, escuchamos un fuerte tumulto, procedente del exterior... y, cuando conseguimos abrir la cremallera de la tienda, una montaña de nieve nos sepultó: había estado nevando toda la noche, sin importar ni la altura, ni la época (era el 23 de agosto)... Tardamos casi una hora en despejar el acceso lo suficiente como para poder salir del habitáculo, excavando un túnel de casi tres metros de largo hasta alcanzar la superficie...


Con las manos absolutamente congeladas, y con la escasa y poco adecuada equipación esparcida a nuestro alrededor, nos pusimos a buscar a los demás integrantes de nuestro grupo: recordábamos que habíamos plantado los iglús en semicírculo, y el nuestro estaba en el extremo izquierdo, el central estaba ocupado por Luis, Amador y León, mientras que el derecho lo compartían Dieter y Fredo... Extrañamente, no había indicios de actividad en la tienda triple, por lo que nos pusimos a excavar en la nieve, para despejar un pasadizo lo bastante ancho y profundo para intentar echarles una mano... Un horrendo grito, proveniente de algún lugar bajo la superficie, nos impulsó a cavar con más fuerza...

Tardamos cuarenta y cinco minutos en alcanzar la tienda, descorrer la cremallera... y quedarnos completamente paralizados, pues de los tres hombres, solo uno de ellos seguía con vida: Amador... Los otros dos habían sido decapitados... y además, sus cabezas no estaban en ningún sitio dentro de la tienda...



Sin medios para llevarnos los cuerpos, pero al mismo tiempo conscientes de que no podíamos dejarlos donde estaban, optamos por dejarlos dentro de los sacos, cerrar de nuevo la tienda ensangrentada, y cegar de nuevo el pasadizo... Tampoco podíamos perder mucho más tiempo allí, puesto que también comprobamos que alguien había destrozado el único teléfono Inmarsat, y ni nuestras provisiones, ni nuestro equipamiento, y ni siquiera nuestra experiencia en temas de montañismo, nos permitían ser demasiado optimistas sobre nuestro futuro inmediato... Por lo tanto, era imprescindible ponerse en marcha inmediatamente, para regresar a la civilización lo antes posible...



Desmontamos pues las dos tiendas que nos quedaban, y nos pusimos en marcha... La enorme profundidad de la capa de nieve complicaba muchísimo nuestro avance, pues nos hundíamos casi hasta las rodillas con cada paso; por lo que a media mañana habíamos recorrido solamente unos tres o cuatro kilómetros... y por si fuera poco, empezó a nevar otra vez... A la una y media, al amparo de unas rocas que sobresalían, nos sentamos a descansar... Estábamos completamente perdidos, el mapa no abarcaba la totalidad del parque natural, y de todas formas, resultó que los conocimientos de Dieter eran bastante limitados, y con la fuerte ventisca que estaba cayendo, tampoco teníamos la certeza del rumbo a tomar... Pero al mismo tiempo, era evidente que no nos podíamos quedar parados, pues moriríamos congelados...



A las ocho de la tarde, sin tener idea de dónde estábamos concretamente, nos detuvimos para montar las dos tiendas, al abrigo de una depresión en el terreno, aunque esta vez dormiríamos de tres en tres... No teníamos casi nada de comida, pues no se nos ocurrió recoger las raciones de supervivencia de Luis y León... Yo repetí con Claudia y Heinrich... En mitad de la noche, me pareció ver que el consultor salía de la tienda, pero me dormí antes de que volviera...



Tercera jornada: 25 de agosto2035.



Nos despertamos con el sol, y en cuanto Claudia estuvo lista, salimos de nuevo a la ventisca, cuando terminamos de despejar el acceso... El frío era brutal, el viento soplaba con gran violencia... Tal vez por eso no vimos el cadáver: estaba tumbado boca abajo, en el extremo más alejado del campamento...



Cierto, le faltaba la cabeza, como a los otros dos... pero también le habían acuchillado en la ingle, con saña... Curiosamente, no tenía heridas defensivas de ningún tipo... Como tampoco podíamos hacer gran cosa por él, señalizamos el cadáver lo mejor posible con un pequeño túmulo de piedras, marcamos su situación aproximada en el mapa, y proseguimos nuestro camino, sin perder tiempo para desayunar... entre otras cosas, porque no nos quedaba comida...



Con tres personas muertas, en dos noches, y sobre todo, con el misterio de las cabezas cortadas, nuestro estado de ánimo no podía ser peor... o al menos, eso es lo que pensábamos, pues a media mañana, Fredo dio un traspiés sobre una placa de hielo, resbaló por la ladera, en ese momento estábamos cresteando un canchal, avanzando muy despacio por culpa de la nevada que parecía no acabarse nunca... Todos nos lanzamos a socorrerle... bueno, todos menos nuestro aguerrido guía, quien estaba demostrando ser tan fantasma en la montaña, como lo era tras las paredes de la empresa... Por un instante, Claudia consiguió sujetarlo por la mochila... pero finalmente, la ley de la gravedad, el cansancio y lo resbaladizo del terreno desempeñaron su fatal labor... y los correajes de la mochila cedieron... En aquél punto, la pendiente terminaba en un barranco de más de cincuenta metros de profundidad, y toda la ladera estaba formada por lajas de pizarra y rocas de mediano tamaño, por lo que ni nos planteamos el rescate...



Sin embargo, al abrir la mochila de Fredo, nos llevamos una tremenda sorpresa: en su interior encontramos las tres cabezas perdidas, por lo que secretamente, me sentí bastante más seguro... Horas después, comprendería la extensión de mi error... Sin poder hacer otra cosa, decidimos seguir transportando aquél macabro recuerdo, para tener al menos algo que entregar a las familias cuando se celebrasen los funerales... ¿Y adivináis a quien le correspondió tamaño honor? Justo, al siempre fiel Marcial...



Con el ánimo bastante lastimado, igual que el orgullo, Dieter, nuestro aguerrido paladín y Director del Departamento de Riesgo, cedió el puesto de guía, la brújula (completamente inútil si no sabes leerla) y el plano, que se limitaba a la zona inicialmente prevista para la excursión, al compañero Amador... Por supuesto, de nada servía este tipo de liderazgo, pero al menos, teníamos la certeza de no estar caminando en círculo, ¿no?



Pues no... Cuando empezaba a caer el sol, ya habíamos pasado dos veces por el mismo montón de rocas, pero, aprovechando que nevaba mucho menos, decidimos continuar la marcha un par de horas más, usando las linternas...



Agotados, localizamos un antiguo refugio de pastores, en el cual además encontramos un par de viejas mantas, algo de ropa seca (unos pantalones y una camisa de franela a cuadros, que gentilmente cedimos a Claudia), y sobre todo, un par de velas y un pequeño montón de madera seca, que nos permitiría pasar la noche con algo de calidad... Con la certeza casi absoluta de poder dormir a salvo, pues todos recordábamos el macabro contenido de la mochila de Fredo, estiramos nuestros sacos lo más cerca posible de la hoguera, y nos dispusimos a dormir... Aunque el ambiente no se prestaba demasiado al romanticismo, no pude evitar la tentación de acariciar con un dedo la mejilla de Claudia, que estaba medio dormida en su saco, ella, entonces, abrió los ojos, y me susurró un "Buenas noches" que me hizo sentir, a pesar del hambre y del frío y del cansancio, como un auténtico paladín...



Cuarta jornada: 26 de agosto 2035.



Un nuevo amanecer... que se saldó con la aparición de otro cadáver: Amador, de Precontencioso, se había suicidado durante la noche, colgándose de la única viga lo bastante fuerte para soportar sus casi cien kilos de peso... Una vez más, no había señales de lucha... Solo quedábamos tres personas: Dieter, Claudia y yo... Lo mejor posible, descolgamos el cuerpo, y lo depositamos delante de la hoguera... Por el calor y la humedad del ambiente (fuera seguía nevando), empezó a humear, y después de tres días enteros a base de agua con sales minerales, y bocados de nieve, pero sobre todo, sin comer absolutamente nada... los tres tuvimos la misma idea: ¿se notaría mucho si le dábamos unos mordisquitos de nada, lo justo para quitarnos de encima el hambre?



He de reconocer que Claudia me sorprendió muchísimo, pues no solamente empezó a razonar que de todas formas, esa carne se iba a estropear, que era absurdo dejar que se corrompiera, que el Amador que todos apreciábamos por su buen carácter y su generosidad estaría contento de quitarnos al menos el hambre... mientras lentamente, le iba quitando la cazadora corporativa, y miraba su brazo izquierdo con cara de hambre... Y fue Dieter quien, por primera vez desde que comenzamos la malhadada expedición, hizo algo útil con su enorme cuchillo de monte, con dientes de sierra en un lado: se lo dio a Claudia, para que ella realizase la amputación del miembro, tarea que por cierto, realizó sin la menor vacilación... Por lo tanto, teníamos un brazo recién cortado, un fuego de leños, una laja de pizarra, y un cadáver que dejamos en la parte posterior de la cabaña...



Creo que fue entonces cuando empecé a sospechar de ella... pero la perspectiva de comer hasta saciarme, sin importar que fuera carne humana, me nubló el sentido... A falta de sartén, usamos una laja de pizarra, y empezamos a poner distintos trozos, no demasiado grandes, sobre la pizarra... Al cabo de unos minutos, el aroma a carne asada era tan fuerte, que nos hacía salivar... No, la carne humana no sabe a pollo, es más bien, como el avestruz, o como el corzo: recia, algo correosa al principio, pero cuando tienes hambre atrasada...



Con la tripa llena, a salvo, en un lugar cálido y en buena compañía (evidentemente, me refiero a Claudia), creo que me adormilé... Pero unas voces se iban adentrando lentamente en mi cerebro... Al principio, las escuchaba de manera casual, pero según iba progresando la historia, fue el terror, y la curiosidad morbosa por un desenlace que de ninguna manera me esperaba, las que me impidieron participar en el desenlace de una historia, que de todas formas se había escrito muchos años antes... No se oía muy bien, a veces parecían estar hablando al oído... pero los mismos fragmentos eran escalofriantes...



Quinta jornada: recordando el 2025.



Claudia: "... a una tal Magnolia, que trabajaba en tu Departamento de Riesgo, que incluso fue tu mano derecha durante casi cinco años, pues se encargaba de hacer casi todo tu trabajo, controlando y motivando al equipo, mientras tú te tocabas las pelotas a dos manos? Veo que la recuerdas: una chica muy guapa, de larga melena rubia, profundos ojos azules, labios increíbles, un maravilloso cuerpo de adolescente... ¡Qué poco tiempo tardaste, pedazo hijo de puta, en comenzar el acoso!"



Dieter: "¡Pero si yo nunca la toqué!" (suena una bofetada)



Claudia: "¿Que nunca la tocaste, pedazo cabrón? ¿Que nunca la tocaste? ¿Que no la acosaste? ¡Y entonces, cómo le llamas a obligarla a entrar a tu despacho, cuando los demás empleados se habían marchado a comer! ¡Qué me dices, de la forma en que siempre te las arreglabas para estar en medio, cuando tenía que colocar un archivador, de forma que inevitablemente se rozaba contigo! ¡O cuando empezaste, de manera más descarada, a exigir que se pusiera traje de chaqueta, vale, pero con falda corta, cuyo largo supervisabas, para conseguir que sus hermosas piernas quedasen al descubierto! ¿Eso no es acoso, eh?"



Dieter: "¡Si te he dicho que nunca la toqué! Soy un honrado padre de familia, casado y con dos hijos, y me dedico a navegar cuando tengo tiempo..." (Otra bofetada, seguida del llanto de una nenaza).



Claudia: "¡Cállate, hijoputa! ¡Cállate, o te mato lentamente! Porque vas a morir de todas formas, eso te lo garantizo... ¿Y tampoco era acoso cuando la invitaste a acompañarte a la reunión de delegados de Riesgo en Valladolid, verdad? (otra bofetada) Y sigue sin ser acoso, cuando comprobasteis que, por error, os habían concedido una habitación con cama de matrimonio "king size", pero de todas formas, para una sola noche, no hacía falta más... Por supuesto, tú dormirías en el sofá, y ella en la cama... Pero te aseguraste de hacerla beber un "zumo de buenas noches", en el que disolviste una pastilla del olvido (Rohipnol), para favorecer tus planes... Y de madrugada, cuando calculaste que estaría completamente dormida, te faltó tiempo para subirle la camiseta por encima de la cabeza, arrancarle el tanga, y violarla... ¡Puto cabrón! ¡Ella tenía solamente 19 años, y jamás te dio ningún tipo de muestra de interés por ti! Pero lo que realmente la hizo sentir despreciada, fue tu comentario, después de correrte en su interior: "espero que la muy zorra estará tomando la píldora..." Ni siquiera te molestaste en volver a taparla, antes de ir de nuevo al sofá, donde terminaste la noche... mientras ella lloraba... Y al día siguiente, tuviste los huevos de preguntarle si había dormido bien, porque te despertaste un par de veces, y la viste dar vueltas y vueltas en la cama..."



Dieter: "¡Eso es completamente falso, y lo puedo demostrar!" (suena otra fuerte bofetada).



Claudia: "¡Cabrón! ¡Cerdo mariconazo de mierda! Tu mayor preocupación al llegar a Madrid, fue obligarla a tomar la píldora del día después, al mismo tiempo que la ibas sometiendo a un acoso cada vez mayor, pues de todas formas, ya que follabais con cierta regularidad, eso te otorgaba todos los derechos... Y por eso, en pocos meses, Magnolia perdió las ganas de vivir, las energías, la fuerza... Pero todavía le faltaba otra humillación, ¿verdad? Por eso la obligaste a venir a la puta fiesta anual de la empresa, hace diez años... Y os juntasteis los mismo que hoy: Fredo, Luis, León, Heinrich... y ella, Magnolia... Y la marcha fue mucho más corta, mejor organizada, pues de lo que realmente se trataba era de hacerle sufrir la mayor humillación: convertirla en vuestro juguete sexual durante una orgía salvaje, en esta misma cabaña... Entre las sustancias alucinógenas pero ecológicas consumidas (mezcal, peyote, mariguana, alguna seta...), la bebida... nadie sabe muy bien lo que sucedió aquí aquella noche... Bueno, salvo Magnolia y tú..."



Dieter: "¿Pero si todo esto fue por ese acontecimiento, por qué has matado a Luis y a León? ¡Si todo el mundo sabe que son homosexuales!"



Claudia: "Menos esa noche... Decidieron probar el lado salvaje de la vida... Y aunque no fuera de ese modo, tampoco hicieron nada por evitarlo, mientras la sujetabais a las argollas de hierro para el ganado... Por eso fueron los primeros en morir: ¿quién va a sospechar de una mosquita muerta, por muy guapa que sea, de RRHH? Fue tanta su sorpresa, que ni siquiera tuve que taparles la boca cuando les corté el cuello... El desgraciado de Amador no se enteró de nada, pues le puse la misma pastilla del olvido... Heinrich sospechaba algo... pero no le di tiempo: era un puto salido, como tú... Así que le atraje fuera con la promesa de un polvo rápido, pero se encontró con mi machete..."



Dieter: "¿Y Fredo, eh, y Fredo? ¡Si ni siquiera estaba trabajando para nosotros en aquellas fechas!"



Claudia: "Lo de Fredo es un trágico error... Se confundió con mi mochila en la última pausa... y las cabezas empezaron a chorrear sangre al subir la temperatura... Estaba a punto de delatarme... por eso le empujé por los canchales, rescatando en el último momento mi mochila, para terminar de incriminarle... Matar a Amador fue algo más sencillo: nunca se perdonó su pasividad durante la "fiesta", por eso, él mismo se colgó de la viga... aunque yo le sostuve los pies durante más de una hora, en mitad de la noche, para que muriera lentamente..."



Dieter: "Entonces me vas a matar, a mí primero, y luego a Marcial, supongo... ¿Porque ese es tu brillante plan, cierto? No dejar testigos, afirmar que fui yo el que mató a todos, y luego sufro un trágico accidente..."



Claudia: "Tienes razón en parte... A ti te voy a matar, pero no sufrirás demasiado... ¡Marcial! ¡Deja ya de hacerte el dormido, que si quisiera matarte, lo habría hecho hace tiempo! Además, te necesito..."



Sexta jornada: 27 de agosto de 2040.



Marcial: Y con esto termina la historia.... ¿Cómo, que queréis más detalles? Sí, Claudia y yo matamos a Dieter, como castigo por sus actos... Y no sufrió demasiado, sobre todo porque en teoría se cayó en el Paso del Moro, y su cuerpo quedó estrellado contra las rocas...



Los hermanos: "¿Y las cabezas? ¿Y las cabezas?"



Marcial: "Las cabezas supongo que estarán, todas menos la de Dieter y la de Fredo, en la repisa que está en la parte posterior de la cabaña... Uno de vosotros puede ir a comprobarlo, si queréis..." (suena un grito de horror) Os lo dije, están sobre la repisa..."



Los hermanos: "Pero, si nuestro padre era tan malo, tan mala persona, si la acosaba tanto y la obligaba a follar con él... ¿Por qué Magnolia no se resistió más?"



Marcial: "Lo hizo por proteger a sus compañeras de trabajo, pues tenía varias de ellas que estaban empezando a despertar el interés de Dieter... y de todas formas, después de la violación en Valladolid, y de las fiestecillas en su despacho a última hora de la jornada, poco le importaba... De todas formas, estaba convencida de que nunca conseguiría hacerle algo peor... Y por eso, prefirió callarse, salir de la empresa por la puerta pequeña, casi de la noche a la mañana, cuando sin embargo era una persona super querida..."



Los hermanos: "¿Y qué pinta Claudia en todo esto? No le veo ninguna relación..."



Marcial: "Bueno, mejor que os lo cuente ella... De todas formas, está detrás de vosotros..."



Los hermanos: ( gritan al darse la vuelta)



Claudia: "Magnolia era mi tía... Ahora está destrozada, física y anímicamente, pues ha comprendido que su silencio, al final, solo ha contribuido a que vuestro padre haya seguido acosando y violando a más chicas, a más mujeres... Se ha ido creciendo con los años, seguro de su impunidad..."



Los hermanos: "¿Y cómo conseguisteis salir con bien de tanta muerte?"



Marcial: "Yo se lo cuento, querida... Por casualidad... y con mucho trabajo... No fue nada fácil arrastrar a vuestro padre, con casi todos los huesos partidos después de casi dos horas de eficaz tortura, hasta el Paso del Moro... Pero gracias al geolocalizador por GPS, encontramos el camino incluso en la ventisca...Luego, escondimos las cabezas, comimos algún trozo más de Amador, y nos metimos entre los sacos de dormir... Aquella espera resultó muy agradable..."



Los hermanos: "¿Y por qué nos habéis traído aquí de excursión? De momento, conocemos todos los datos de cinco asesinatos..."



Claudia: "Todos no, queridos... todos no... Además, nadie sabe que habéis venido aquí, verdad? Marcial os abordó fuera de la estación de esquí, para ofreceros un agradable paseo y una buena historia... Sobre todo porque necesito otras dos cabezas más, las vuestras, para completar la colección... Sonreíd mientras se acerca el machete..."



Marcial: "Que los pecados de los padres recaigan sobre los hijos", dice el Señor..."


UN CUERVO LLAMADO CICERÓN EURÍPIDES

Acechando, desde el tronco mutilado de un árbol, contemplo el mundo a mis pies... O a mis patas, mejor dicho... pues no siempre he sido un cuervo, perdido en el bosque de la gran ciudad...

El primer día, supongo, fue el más complicado, aquél momento tenso, extraño, en el que terminó de forma brusca mi vida... como humano...

Mi nombre era Cicerón Eurípides García Hontanilla... sí, mis padres siempre han tenido mucho sentido del humor... al menos en aquellos tiempos no estaba leyendo a Séneca, a Sócrates, o a cualquier otro filósofo o estadista de los primeros tiempos de la democracia ateniense... Y trabajaba de periodista free-lance, o sea, de los que corren con todos los gastos de un reportaje, de una historia o de unas fotos, y luego se arriesgan a que luego nadie quiera comprarla... pero de todas formas, tú tienes que pagar autónomos, alquiler, gas, luz, y sobre todo, teléfono...



Y mi especialidad era seguir con el coche a ciertos personajes más o menos famosos del mundo del corazón, con sus peculiares rutinas y manías, para sacar sobre todo comportamientos más o menos llamativos, que de una manera u otra podían interesar al gran público... Por eso, cuando me llegó el rumor sobre la extraña manera en que un prestigioso entrenador de fútbol planificaba sus estrategias y fichajes, o los rituales que seguían todos los jugadores antes de saltar al campo, con pentagramas, velas, incienso, y ocasionales sacrificios de gallinas... o al menos, eso es lo que se escuchaba en los mentideros... Pensando que estas peculiaridades podrían convertirse en un reportaje interesante, decidí ocuparme de los preliminares...



Las fotos... Si no hay fotos, no hay historia... Afortunadamente, en este caso, no fue complicado: mientras los porteros y demás personal auxiliar de los grandes estadios sigan cobrando un mierda, y abriendo y cerrando las puertas del parking a un grupo de deportistas que ganan más dinero en una sola temporada, por pegarle pataditas a una pelota, eso los días que juegan, que ellos en diez vidas... Por eso, con una pequeña cantidad de euros educadamente ofrecida, un empleado de mantenimiento te permite acceder a los vestuarios con una pequeña cajita negra y una bolsa de deporte... y salir de allí media hora más tarde, cualquier martes del mes... Es un truco que funciona, lo mismo que enterarte de los cumpleaños, aniversarios de bodas, santos... es una cuestión de cortesía, y de relaciones públicas... Aquella mañana, instalé tres micro-cámaras con objetivo regulable en los vestuarios, dos en la sala de planificación, y cuatro micrófonos, además de una pequeña central emisora camuflada en el doble techo, que realmente actuaba como un mini-ordenador, en el que programé los horarios de los entrenamientos de la semana, y sobre todo, del Gran Día.... Las baterías, de iones de litio, me permitirían ver lo que pasaba, y comprobar si aquellas ceremonias macabras realmente se celebraban. Lo único malo era que tendría que volver a entrar a los vestuarios el lunes, para retirar todos los equipos, y hasta ese momento, no tendría acceso a las imágenes. El partido fue bastante bueno, aunque los jugadores alternaban momentos de extraña pasividad, con certeros estallidos de rabia y violencia, que sin duda alguna contribuyeron a crispar el ambiente... y degeneraron en una lluvia de tarjetas amarillas y con la expulsión del portero por agredir al centrocampista del equipo contrario... Sí, ganaron por tres a uno, pero fue un derbi muy extraño...



Por supuesto, cuando me puse a revisar las grabaciones... bueno... pude comprobar que todos y cada uno de los comentarios sobre los "peculiares" métodos que usaba el entrenador para conseguir que su equipo consiguiera salir de segunda división, y convertirse nada menos que en un rival digno del Real Madrid, del Atlético de Madrid y del Barça, no solamente respondían a la realidad, sino que además, se quedaban cortos... De los cánticos, prefiero no acordarme, pues eran capaces de helar la sangre en las venas, al estar pronunciados en una lengua extraña, pero al mismo tiempo, curiosamente familiar... El primero en llegar al vestuario fue míster Vassilli Zaitevo, de origen eslavo (no se conoce exactamente su país de nacimiento), cuyo aspecto y modales eran bastante inquietante: más de dos metros de altura, y el resto de su cuerpo era más propio de un pívot de baloncesto que de una persona corriente. Con la cabeza totalmente afeitada, igual que las cejas, sus ojos son de un color extraño, mezcla de violeta claro y azul turquesa, no tiene barba ni bigote, su boca es pequeña, la mandíbula cuadrada a lo Kirk Douglas, y su piel, casi completamente albina...



Lo primero que hizo fue apartar todos los bancos contra las paredes, creando de esa manera un amplio espacio circular en el centro de la sala... luego, colocó cuatro pequeños pebeteros en las esquina, y los rellenó con una extraña mezcla de hierbas y un compuesto gelatinoso, que al encenderse desprendía una extraña luz verdosa (debajo de ellos, esparció una generosa cantidad de sal gorda), y en el centro de la sala colocó lo que parecía ser un trípode, y un antiguo brasero de cobre bruñido, dentro del cual puso una pequeña cantidad de hierbas de otro saquito, y cuando el equipo entró en la sala, en vez de estudiar estrategias, se quedaron todos en pantalón corto, y se sentaron alrededor del míster... El vestuario empezó a llenarse de humo, y de vapor de agua, pues habían abierto al máximo los grifos de todas las duchas...



El resto de la grabación estaba bastante borroso, pero al mismo tiempo, era mejor de esa manera: en un momento dado, el entrenador sacó de su bolsa negra una gallina, la decapitó de un mordisco, y luego la escurrió como si fuera una lata de refresco dentro de una copa.... Y antes de pasársela a los jugadores, le añadió cierta cantidad de licor incoloro, posiblemente vodka, y otro puñadito de hierbas.... Mientras que de uno en uno apuraban la extraña pócima, seguían repitiendo la misma letanía una y otra vez, en aquella lengua que me recordaba mis antiguas clases de latín... Estuvieron así durante casi una hora, apurando hasta el último minuto de tiempo antes de vestirse de nuevo, y salir al campo...



¡Por eso se comportaron de manera tan agresiva! ¡Aquél fue el motivo de su remontada: salían de los vestuarios tan sumamente rabiosos y colocados, casi en estado de trance, que no les importaban ni las lesiones propias (el capitán estuvo corriendo medio partido con la rótula destrozada), ni mucho menos las ajenas! No se trataba de una combinación de entrenamientos, aprovechar las oportunidades, o simple buena suerte: ¡su entrenador era un hechicero! Enseguida, supe que aquél podía ser mi gran momento, pues la historia tenía todos los ingredientes para convertirse en el "scoop" del año: equipo de segunda que llega a la cumbre, entrenador poco ortodoxo, sangre y drogas, extraños rituales...



Justo al final de la grabación, cuando los jugadores abandonaban el vestuario, el entrenador se acercó a la micro-cámara principal que se encontraba en el centro y, haciendo un gesto inequívoco de pasarse el dedo índice por el cuello, dijo algo, en voz tan baja, que no pude oírlo bien... Y segundos después se quedaron en negro todas las grabaciones, igual que los sonidos... Tuve que esperar a llegar a casa (el primer visionado de la cinta lo hice en el coche) para rebobinar la película, y tras varias escuchas, logré descifrar la amenaza, pues de ello se trataba: "Avis corpore transmuto"... o sea, te transformarás en ave... No le hice ni caso, y dediqué el resto de la tarde a editar las cintas, para obtener los momentos más escabrosos, y ofrecérselos a las cinco emisoras más sensacionalistas de los canales digitales... Su reciente victoria sin duda alguna incrementaría su valor... Metí las pruebas en mi mochila, y como el ascensor de mi edificio no funcionaba, bajé por las escaleras, alegre como una cabritilla...



Mi portal tiene una puerta de cristal de seguridad, y apenas traspasé el umbral, supe que tenía un problema... Noté el impacto de un tremendo balonazo en el plexo solar... pero mientras caía hacia atrás, pude ver que no había nada empujándome, sólo aire... décimas de segundo más tarde, me estrellé de espaldas contra el cristal... haciéndolo añicos... con tan mala pata que una de las finas astillas seccionó la arteria carótida... Noté que alguien se acercaba a mí... ¡Era el entrenador! En vez de ayudarme, me escupió a la cara, repitiendo una vez más la frase, no sin antes quitarme la mochila...



Y así me encontró doña Clotilde, la vecina del Segundo F, cuando paseaba a su chiguagua Atila: en medio de un mar de sangre... Desde luego, la imagen resultaba como poco grotesca, pues al puto perro le faltó tiempo para empezar a lamer la sangre que se derramaba a mí alrededor...



¿Que cómo sé yo todas estas cosas, si estoy muerto?



Bueno... digamos que en el último segundo de mi vida, se acercó a mí un cuervo, grande y negro, parecido a los de la Torre de Londres, y se posó sobre mi pecho... Nuestras miradas se encontraron, y de alguna manera, nuestras almas cambiaron sus lugares... Por lo que él murió dentro de mi cuerpo... Y yo seguí viviendo dentro del suyo... La maldición se cumplió, por supuesto, las cintas jamás verán la luz... y aquí estoy yo, un ilustre cuervo negro, llamado Cicerón Eurípides García Hontanilla... Cuyo único consuelo en esta vida es poder cagarme, literalmente, en los coches de todos los miembros del equipo, y por supuesto en el del entrenador... Intentaré reclutar para mi causa a todos los córvidos de la zona, y también a palomas y gorriones, para hacerles la vida imposible... Desde luego, no deja de ser irónico que un "paparazzi" como yo se reencarne en carroñero... aunque por otra parte no deja de tener cierta lógica...



Pero esa es otra historia...