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lunes, 19 de marzo de 2012

PUENTE DE SUEÑOS ROTOS

(Reflexiones in situ. Extractos del atestado policial) "Nos presentamos en la vivienda de Claudio G.P. de 34 años, residente en la calle Espíritu Santo nº XX, en un pequeño piso de alquiler. Nos facilita la entrada el portero de la vivienda, que también lleva el mantenimiento del edificio... El saloncito parece un altar, pues decenas de fotos, casi todas ellas de la misma chica rubia, ojos azules, piel moreda, aproximadamente un metro setenta, unos cincuenta y cinco kilos de peso (nota: investigar posible acoso). La mayor parte de las fotos están pinchadas en el ángulo de la pared que separa el salón del dormitorio. Unas seis decenas de pequeñas velas, rojas y blancas, repartidas sobre la cómoda donde se encuentra la foto de más tamaño, iluminan la estancia. El aire está cargado con el olor a cera, a ceniza, y a incienso. Delante del altarcito, sentado en la posición del loto, se encuentra el jóven, vestido con un chándal gris con capucha, camiseta blanca, y calcetines blancos. No parece tener signos vitales externos, pero un reconocimiento más detallado permite localizar un débil pulso carotídeo. Los servicios de emergencia acuden con rapidez, y lo llevan al hospital más cercano. Mientras tanto, intento comprender lo que ha podido pasar esta noche en este piso céntrico. Al desplazar el cuerpo, aparece, a la altura de su mano derecha, una pequeña grabadora, con la luz roja parpadeando. La recojo, y por si contiene información de utilidad, la ensobro y me la llevo a la Comisaría."
















(Cinta de la grabadora. En Comisaría). "Esta noche lo voy a intentar, ya estoy cansado de tus silencios, de tus mensajes que espero cada mañana al llegar a la oficina, esos cinco minutos de espera, antes de que lleguen los compañeros, son lo mejor del día... Esa dulce espera... Paso toda la noche soñando contigo, imaginando que tendré noticias tuyas, casi siempre salto de la cama y voy corriendo a la ducha, me visto, desayuno y cojo el metro... Sí, podría revisar el correo desde casa, solamente serían un par de minutos, pero no quiero disminuir la magia... Hace dos meses que te cambiaron a otra sucursal del banco, por petición propia, y desde entonces, Minerva, no te imaginas cuantas veces he lamentado el haber sido tan cordial, tan atento, y tan respetuoso contigo, un amigo tan fiel... Cuando lo que sentía era algo tan distinto...









Desde el primer momento, desde la primera vez que te veo, me quedo absolutamente deslumbrado por tus ojos verde botella, tu larga melena rubia, tu piel bronceada, tu cuerpo delgado y atlético, tus labios carnosos... Nos presenta el jefe de personal: "Minerva, éste es Claudio, tu nuevo compañero. Espero que le irás enseñando el centro, le explicarás sus funciones, y conseguirás que se sienta a gusto entre nosotros. Bueno, os dejo." Debo reconocer que no recuerdo casi nada de lo que me dices aquella tarde del mes de marzo, cuando me llevas por las dos plantas de la empresa, situada en la Torre del Real Madrid. En esos momentos, todo mi ser está centrado en tí, en la dulzura un poco ronca de tu voz, en la forma en que el sol se reflejaba en tu melena dorada, en el movimiento de tus caderas dentro del traje de chaqueta gris marengo, la curva de tus pechos bajo la blusa blanca, los reflejos de la seda en tus piernas, y la forma en que toda tú eres perfecta... Durante esa presentación inicial de los distintos jefes de departamento con los que podría tener trato por mi condición de auditor externo, debo reconocer que no me entero de casi nada... Solamente tengo ojos y oídos para tí... pero mi lengua se la ha comido el gato... y creo que se me nota mucho, porque de repente, te das la vuelta, me tomas del brazo y me preguntas: "¿Te has enterado de algo de lo que te he dicho?" Yo me quedo quieto, y posiblemente se me ponen coloradas las puntas de las orejas (como me pasa siempre que me emociono), porque lo siguiente que oigo es tu hermosa, suave, cristalina, etérea risa, y luego me dices: "Bueno, mejor lo repasamos mientras tomamos una taza de café... pero de la máquina, no... mejor en la cafetería de la planta baja..."









Ese fue el primero de muchos cafés, a veces, incluso dos o tres, casi siempre solos, en la cafetería, mirando pasar a la gente como si fueran los peces del Acuario de Donosti... Pensandolo fríamente, aquellos fueron los mejores tiempos de nuestra "no-relación", los dos primeros meses, mientras me ibas poniendo al día de las características especiales del cliente, de lo que esperaba de nosotros como auditores externos ("confidencialidad, ante todo, confidencialidad", me recordabas impostando la voz para imitar al jefe de Personal...), del funcionamiento de la empresa (una filial del National Nederlanden), de tu novio el periodista (¡cómo no ibas a tenerlo!)... Mientras aumentaba nuestro nivel de confianza, yo iba asumiendo el papel de amigo comprensivo, experimentado, leal y fiel... Ya que no me ves de otra manera, al menos puedo estar a tu lado, escucharte, disfrutar con tu presencia, con tu risa...









Poco a poco, me he acostumbrado a mi papel, con el paso de los meses, algunos compañeros pensaban, al vernos tanto tiempo juntos, por nuestros paseos, nuestras escapadas al cercano centro comercial, alguna peli los viernes de verano, que entre nosotros había algo más... Por desgracia, nunca hubo nada más... tú pronunciaste las odiosas palabras, que tan experto me he vuelto en escuchar: "Sabes, Claudio, tengo muchísima suerte de que seas mi amigo, si no fuera por tí..." Y con cada una de esas palabras, me ibas dejando muy claro mi lugar en tu mundo, que no era, ni de lejos, el que yo había imaginado..." (fin de la primera cinta).









(Testimonio de la vecina del tercero interior derecha) "Claudio es un chico formal, educado, siempre atento, siempre colaborador con los vecinos, incluso cuando volvía a su casa, después de todo el día trabajando, siempre saludaba, llamaba a mi puerta con los nudillos, de esa forma suya tan peculiar, para saber que estaba bien... Un par de veces en semana, casi siempre los martes y los viernes, me ayuda con la compra, a subir las dos botellas de leche, la verdura, el embutido, y luego se quedaba unos minutos a tomár un café de puchero, como el de antes, si quieren les preparo un poco, señores comisarios, ah, perdón, señor inspector y señor agente... Claudio siempre me dice que le recuerdo mucho a su abuela, y por eso me tiene tanto cariño, y yo a él... Por eso, cuando le veo tan afectado por el mal de amores, que ni come, ni duerme, ni descansa, siempre Minerva esto, Minerva aquello, Minerva me ha dicho, Minerva ha hecho, me decido a ayudarle, de la mejor manera que sé: con un filtro amoroso especial, elaborado con la mejor tradición de las meigas gallegas, con eleboro, cardamomo, valeriana, camomila (por el sabor), raices de mandrágora, algo de beleño, otro poco de adormidera, y unas cuantas plantas más, que no puedo citar, pues algunas de ellas no son demasiado legales, me temo, pero sí lo eran en los tiempos de mi bisabuela.... Sí, señor inspector, le dí la poción hace dos días, con la instrucción de que antes sacara del cajón negro la otra mitad del amuleto que le dió a la mujer de sus pensamientos, para que entre los dos, a la luz de las velas y de la luna llena, efectuara el conjuro del puente de sueños, y consiguiera, al menos en parte, su objetivo. Minerva, ni le quiere, ni le ha querido, ni le querrá jamás, Claudio es a sus ojos solamente un buen amigo, y nada más, y nunca será otra cosa, si no hubiera dejado pasar tanto tiempo desde el momento en que se conocieron, si no hubiera tenido tanto miedo al rechazo, si no se hubiera metido de lleno en su papel no deseado, igual ayudado por la magia gallega... Pero ahora es demasiado tarde, ¿verdad?, hasta para un filtro amoroso, para que funcione, tiene que haber una mínima parte de amor por las dos partes, y por eso fabriqué para Claudio, primero los dos amuletos gemelos, que ella tiene desde hace más de seis meses pegado sobre su pecho, y luego el filtro del puente de sueños, para que al menos pasasen juntos una noche y un amanecer, pero claro, las cosas no siempre salen como uno desea..."



(Pensamientos de Claudio en el Hospital) "Algo tenía que salir mal... si es que soy un desgraciado... Lo preparo todo concienzudamente, espero lo necesario, realizo ejercicios de meditación contando los puntos del gotelé hasta llegar a mil... todo ello, por supuesto, a la luz de las velas... las dihosas velas... las seis docenas de velas... Me parecían muchas, para mi apartamento de 40 metros... De todas formas, me tomé el bebedizo a las doce menos cuarto... Al principio, nada... Sigo meditando... Es curioso... en la zona superior derecha del salón, veo un puntito muy brillante... luego otro... y otro... y otro más.... es media pared, la que se ha puesto a brillar fuertemente... y termina dibujando una puerta... Aunque mi cuerpo sigue sentado, lo estoy viendo perfectamente... ahora, me levanto, voy hacia la puerta de luz... la abro... detrás de ella, un puente colgante, de cuerda y bambú, sobre un gran abismo... hay viento... el puente se balancea con cada ráfaga... alcanzo el otro extremo... otra puerta... parece de armario, de esas de listoncitos, como en las películas americanas... Veo una cama grande, de matrimonio, con baldaquino de forja negro, un cobertor de color crudo con algunas grecas azules, varios cojines a juego a los piés, y muchos peluches, casi todos ositos, en el cabecero... Veo dos puertas, un gran espejo, una mesilla y un galán de noche a juego... La luz de la luna llena inunda la estancia¿Dónde estoy?



Se abre una puerta, oigo pasos, encienden una luz en la mesilla de noche... Es ella... ELLA... Minerva... Qué guapa está, con su traje de chaqueta color gris marengo, su blusa de seda blanca, las medias color humo, y sus zapatos de tacón... Parece cansada, pero a pesar de todo, la encuentro super atractiva... ¡Entonces lo comprendo todo! ¡El hechizo del puente de sueños ha funcionado, y estoy en su dormitorio! Y lo mejor de todo, ella no puede verme... Salgo del armario... y me siento en la silla... que empiece la función... Sólo me faltan dos cosas: un buen vaso de coñac, y Joe Cocker, cantando "You can leave your hat on"... Resulta muy excitante... Ahora se está quitando el pasador del pelo, liberando su larga cabellera rubia... Luego, se quita la chaqueta, la falda, lleva medias con liguero... Solamente lleva puesta la blusa de seda, y la ropa interior... Ha terminado... complemanente desnuda, la sigo hasta la ducha... entro con ella... la espuma cubre la mitad superior de su rostro, se está lavando el pelo, con los ojos cerrados... un reguero blanco se desliza sobre sus senos, bajo la mirada... ¡Es rubia natural! Si tuviera cuerpo, ahora mismo tendría una salvaje erección... ansío tocarla, pero ya lo he intentado, no puedo hacerlo... Se seca lentamente, Chanel nº 5, y luego, se contempla largamente en el espejo de la habitación... Completamente desnuda, bajo la luz de la luna... Es una de las mujeres más atractivas que conozco... Satisfecha con el resultado, se pone un tanga limpio y un camisón cortito de raso, y se tumba sobre la cama, curbiéndose someramente con las sábanas... Paso un par de horas observándola, recorriendo con la mirada cada centímetro de su cuerpo, aprovechando la ocasión para memorizarlo todo... Plenamente satisfecho, decido volver a mi cuerpo, usando el puente de sueños... Entro en el armario, y allí está, el puente de sueños... Pero está roto, las cuerdas cortadas penden a ambos lados del abismo... Entonces, comprendo que algo ha salido tremendamente mal..."



(Informe del especialista) "Los resultados de la anatomía patológica y de toxicología permiten comprender en parte lo sucedido. Las sustancias que le facilitó la "meiga" son un conjunto de plantas, flores y polvos, destinados a generar en el consumidor una serie de fantasías eróticas sobre la persona que desea, o con la que experimenta una fuerte fijación. El "ingrediente secreto" está formado por una pastilla de Viagra, y una dosis de PCB. Si es la única vez que se recurre a la mezcla de ambas sustancias y demás parafernalia, resulta inocuo... El mayor problema, en este caso, ha sido la anoxia: la gran cantidad de velas, en un espacio tan reducido, ha eliminado casi todo el oxígeno. La disminución del ritmo cardiaco y respiratorio inducido por las drogas, ha provocado un colapso, de difícil pronóstico... El paciente se encuentra en coma neurológico, sin causas aparentes, y necesita soporte vital... Por su juventud y estado general, no es posible efectuar un pronóstico certero: igual puede permanecer en coma para siempre, o despertarse cualquier día..."



(Pensamientos de Claudio en el Centro de Recuperación Neurológica) "Casi 4000 noches después, sigo preso, entre el cuarto de Minerva, su baño, y poco más... Ni siquiera conozco el resto de la casa... Al principio, añoraba tener cuerpo y manos, al menos para entretenerme un poco... Pero al cabo de 1000 noches, lo único que me interesaba era irme de allí... Y mucho más cuando traía algún amante ocasional a casa... ver lo que hacían me generaba una mezcla de sentimientos: ansiedad, vergüenza, envidia, asco... Ahora, está casada, su marido es un buenazo, tiene dos hijas preciosas... Pero yo me he tragado todos los nervios, las manías, las nauseas, las vomitonas, los nervios, los celos, día tras día, noche tras noche... He vivido muy de cerca los embarazos... Lo peor de todo, son las vacaciones, me quedo completamente solo en este espacio reducido... No duermo nunca... No puedo escapar... He intentado terminar con todo varias veces, lanzandome al abismo, pero como no tengo masa, floto como un pez entre dos aguas... No puedo cruzar el puente de sueños rotos... Intento hacer una cuerda trenzando cachos de hierba, pero no lo consigo, pues no tengo manos, ni cuerpo, ni voz, ni nada... Estoy condenado a mirar, a sentir, a no poder comunicarme ni hacer nada... He memorizado hasta el mínimo detalle de la habitación, he entrado en todos sus muebles, resulta curioso que hagan el amor encima tuyo, conozco perfectamente cada arruga de la algombra, de las sábanas, cada pequeña grieta del cuarto de baño.... Estoy condenado a pasar el resto de mi vida con ella... sin haberla tocado jamás... Debo permanecer en este cuarto... sin poder salir... La única liberación, temo, vendrá con la muerte, con la suya o con la mía...





Nunca cruces un puente de sueños..."