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sábado, 10 de septiembre de 2011

LOS PECADOS DE LOS PADRES

Cuando se hace de noche tan rápido en la montaña, y sobre todo, después de una jornada tan larga, nada mejor que compartir una buena sopa y otras viandas con los amigos... y escuchar un relato interesante, alrededor de la hoguera... En situaciones extremas, cuando la supervivencia está en juego, no siempre rige la ley del más fuerte... Pero mejor empiezo por el principio...



Primera jornada: 23 de agosto 2035.


¿Alguno de vosotros recuerda la gran tormenta de nieve, que cayó en el Pirineo Aragonés, en agosto de 2035? Ninguno de nosotros lo esperaba, por supuesto, y quizás por mera casualidad, aquél 15 de agosto fue el día escogido por la empresa, "Creative Management Solutions. S.A.", para terminar su tradicional semana de convivencia con los empleados... Por una vez, los directivos salieron de sus despachos, se obligaron a sí mismos a participar, con sus subordinados, en la habitual serie de pruebas y concursos como el gran clásico de comerse una manzana dentro de un barril lleno de agua, las carreras por relevos con un huevo duro en una cuchara sopera, o la inevitable y patética construcción de una cabaña para pasar la noche en medio del bosque, utilizando solamente un machete, y elementos naturales... Cualquiera le explicaba al auditor recién llegado de Alemania que una funda para hacer vivac de último modelo no era precisamente un elemento natural...



A pesar de las evidentes diferencias en el trato, y las consideraciones que todos teníamos con los de mayor poder, fueron unos días agradables... Pero al final, cuando todo estaba dispuesto para volver a la civilización, es decir, a los cuartos de baño con agua corriente (y no una letrina, o una zanja), a poder abrir el grifo para saciar tu sed (y no tener que acarrear agua desde el riachuelo), o algo tan simple como darte una ducha-con-agua-caliente (el agua fría tonifica.. pero no es lo mismo), y cuando estábamos a punto de subir todas nuestras cosas a los camiones, el Director del Departamento de Riesgo, un auténtico fanático de la supervivencia, que siempre alardeaba de sus conocimientos de experto montañero, antiguo Boina Verde y afamado senderista, anuncia la última atracción: efectuar una marcha de dos días, incluyendo técnicas de orientación nocturnas, para culminar con la ascensión por la cara Norte del Aneto...


Nos apuntamos siete personas... Dieter, del departamento de Riesgo... Fredo, de contabilidad... Luis y León, de la Plataforma Técnica... Amador, de Precontencioso... Claudia, la hermosa y bellísima Claudia, de RRHH... y vuestro humilde servidor y recepcionista, Marcial... Bueno, y a última hora, se apuntó Heinrich, el consultor alemán... Mientras nos saludaban desde los camiones, ninguno de ellos imaginaba que no nos volverían a ver a todos, al menos, con vida... LLevabamos el equipo imprescindible: tres pequeñas tiendas, raciones de supervivencia del Ejército para tres días, un litro de agua por persona en cómodas cantimploras, una sudadera y una gorra con el logo de la empresa, un saco de dormir, además de la habitual parafernalia: linterna, mapa, brújula, un machete, un pequeño botiquín, y poco más... Total, para cuarenta y ocho horas de aventura...



La primera fase se desarrolló con tranquilidad: recorrimos unos cuarenta kilómetros, admirando el paisaje, disfrutando del aire puro, de la naturaleza, de la compañía... bueno, sobre todo en mi caso, puesto que de manera consciente, entablé conversación con Claudia, y descubrí que teníamos muchas más cosas en común de lo que pensábamos... el gusto por la lectura, por el cine... Mientras el sol se reflejaba en su cabello castaño, iluminando suavemente el contorno de sus labios y el profundo abismo de sus ojos oscuros, pensé que igual esa excursión realmente podía sentar las bases de una amistad, o quizás de algo más...


Aunque todavía quedaban algunas horas de sol, nuestro líder nos dijo que teníamos que cenar pronto, para abordar la ascensión con las primeras luces del amanecer... A las diez de la noche, ya estábamos todos metidos en las tiendas... Yo monté la nuestra, y esperé, amablemente, hasta que Claudia se puso cómoda para la noche, y comprobé que también estaba espectacularmente hermosa a la luz de la luna, con una camiseta de Mafalda, y supongo que poco más... Sí, aquella noche compartimos tienda... pero no saco (no seáis malpensados)... Y además, los ronquidos de Heinrich le restaban cualquier ápice de romanticismo a la situación...

Segunda jornada: 24 de agosto 2035.



Alrededor de las cinco de la mañana, escuchamos un fuerte tumulto, procedente del exterior... y, cuando conseguimos abrir la cremallera de la tienda, una montaña de nieve nos sepultó: había estado nevando toda la noche, sin importar ni la altura, ni la época (era el 23 de agosto)... Tardamos casi una hora en despejar el acceso lo suficiente como para poder salir del habitáculo, excavando un túnel de casi tres metros de largo hasta alcanzar la superficie...


Con las manos absolutamente congeladas, y con la escasa y poco adecuada equipación esparcida a nuestro alrededor, nos pusimos a buscar a los demás integrantes de nuestro grupo: recordábamos que habíamos plantado los iglús en semicírculo, y el nuestro estaba en el extremo izquierdo, el central estaba ocupado por Luis, Amador y León, mientras que el derecho lo compartían Dieter y Fredo... Extrañamente, no había indicios de actividad en la tienda triple, por lo que nos pusimos a excavar en la nieve, para despejar un pasadizo lo bastante ancho y profundo para intentar echarles una mano... Un horrendo grito, proveniente de algún lugar bajo la superficie, nos impulsó a cavar con más fuerza...

Tardamos cuarenta y cinco minutos en alcanzar la tienda, descorrer la cremallera... y quedarnos completamente paralizados, pues de los tres hombres, solo uno de ellos seguía con vida: Amador... Los otros dos habían sido decapitados... y además, sus cabezas no estaban en ningún sitio dentro de la tienda...



Sin medios para llevarnos los cuerpos, pero al mismo tiempo conscientes de que no podíamos dejarlos donde estaban, optamos por dejarlos dentro de los sacos, cerrar de nuevo la tienda ensangrentada, y cegar de nuevo el pasadizo... Tampoco podíamos perder mucho más tiempo allí, puesto que también comprobamos que alguien había destrozado el único teléfono Inmarsat, y ni nuestras provisiones, ni nuestro equipamiento, y ni siquiera nuestra experiencia en temas de montañismo, nos permitían ser demasiado optimistas sobre nuestro futuro inmediato... Por lo tanto, era imprescindible ponerse en marcha inmediatamente, para regresar a la civilización lo antes posible...



Desmontamos pues las dos tiendas que nos quedaban, y nos pusimos en marcha... La enorme profundidad de la capa de nieve complicaba muchísimo nuestro avance, pues nos hundíamos casi hasta las rodillas con cada paso; por lo que a media mañana habíamos recorrido solamente unos tres o cuatro kilómetros... y por si fuera poco, empezó a nevar otra vez... A la una y media, al amparo de unas rocas que sobresalían, nos sentamos a descansar... Estábamos completamente perdidos, el mapa no abarcaba la totalidad del parque natural, y de todas formas, resultó que los conocimientos de Dieter eran bastante limitados, y con la fuerte ventisca que estaba cayendo, tampoco teníamos la certeza del rumbo a tomar... Pero al mismo tiempo, era evidente que no nos podíamos quedar parados, pues moriríamos congelados...



A las ocho de la tarde, sin tener idea de dónde estábamos concretamente, nos detuvimos para montar las dos tiendas, al abrigo de una depresión en el terreno, aunque esta vez dormiríamos de tres en tres... No teníamos casi nada de comida, pues no se nos ocurrió recoger las raciones de supervivencia de Luis y León... Yo repetí con Claudia y Heinrich... En mitad de la noche, me pareció ver que el consultor salía de la tienda, pero me dormí antes de que volviera...



Tercera jornada: 25 de agosto2035.



Nos despertamos con el sol, y en cuanto Claudia estuvo lista, salimos de nuevo a la ventisca, cuando terminamos de despejar el acceso... El frío era brutal, el viento soplaba con gran violencia... Tal vez por eso no vimos el cadáver: estaba tumbado boca abajo, en el extremo más alejado del campamento...



Cierto, le faltaba la cabeza, como a los otros dos... pero también le habían acuchillado en la ingle, con saña... Curiosamente, no tenía heridas defensivas de ningún tipo... Como tampoco podíamos hacer gran cosa por él, señalizamos el cadáver lo mejor posible con un pequeño túmulo de piedras, marcamos su situación aproximada en el mapa, y proseguimos nuestro camino, sin perder tiempo para desayunar... entre otras cosas, porque no nos quedaba comida...



Con tres personas muertas, en dos noches, y sobre todo, con el misterio de las cabezas cortadas, nuestro estado de ánimo no podía ser peor... o al menos, eso es lo que pensábamos, pues a media mañana, Fredo dio un traspiés sobre una placa de hielo, resbaló por la ladera, en ese momento estábamos cresteando un canchal, avanzando muy despacio por culpa de la nevada que parecía no acabarse nunca... Todos nos lanzamos a socorrerle... bueno, todos menos nuestro aguerrido guía, quien estaba demostrando ser tan fantasma en la montaña, como lo era tras las paredes de la empresa... Por un instante, Claudia consiguió sujetarlo por la mochila... pero finalmente, la ley de la gravedad, el cansancio y lo resbaladizo del terreno desempeñaron su fatal labor... y los correajes de la mochila cedieron... En aquél punto, la pendiente terminaba en un barranco de más de cincuenta metros de profundidad, y toda la ladera estaba formada por lajas de pizarra y rocas de mediano tamaño, por lo que ni nos planteamos el rescate...



Sin embargo, al abrir la mochila de Fredo, nos llevamos una tremenda sorpresa: en su interior encontramos las tres cabezas perdidas, por lo que secretamente, me sentí bastante más seguro... Horas después, comprendería la extensión de mi error... Sin poder hacer otra cosa, decidimos seguir transportando aquél macabro recuerdo, para tener al menos algo que entregar a las familias cuando se celebrasen los funerales... ¿Y adivináis a quien le correspondió tamaño honor? Justo, al siempre fiel Marcial...



Con el ánimo bastante lastimado, igual que el orgullo, Dieter, nuestro aguerrido paladín y Director del Departamento de Riesgo, cedió el puesto de guía, la brújula (completamente inútil si no sabes leerla) y el plano, que se limitaba a la zona inicialmente prevista para la excursión, al compañero Amador... Por supuesto, de nada servía este tipo de liderazgo, pero al menos, teníamos la certeza de no estar caminando en círculo, ¿no?



Pues no... Cuando empezaba a caer el sol, ya habíamos pasado dos veces por el mismo montón de rocas, pero, aprovechando que nevaba mucho menos, decidimos continuar la marcha un par de horas más, usando las linternas...



Agotados, localizamos un antiguo refugio de pastores, en el cual además encontramos un par de viejas mantas, algo de ropa seca (unos pantalones y una camisa de franela a cuadros, que gentilmente cedimos a Claudia), y sobre todo, un par de velas y un pequeño montón de madera seca, que nos permitiría pasar la noche con algo de calidad... Con la certeza casi absoluta de poder dormir a salvo, pues todos recordábamos el macabro contenido de la mochila de Fredo, estiramos nuestros sacos lo más cerca posible de la hoguera, y nos dispusimos a dormir... Aunque el ambiente no se prestaba demasiado al romanticismo, no pude evitar la tentación de acariciar con un dedo la mejilla de Claudia, que estaba medio dormida en su saco, ella, entonces, abrió los ojos, y me susurró un "Buenas noches" que me hizo sentir, a pesar del hambre y del frío y del cansancio, como un auténtico paladín...



Cuarta jornada: 26 de agosto 2035.



Un nuevo amanecer... que se saldó con la aparición de otro cadáver: Amador, de Precontencioso, se había suicidado durante la noche, colgándose de la única viga lo bastante fuerte para soportar sus casi cien kilos de peso... Una vez más, no había señales de lucha... Solo quedábamos tres personas: Dieter, Claudia y yo... Lo mejor posible, descolgamos el cuerpo, y lo depositamos delante de la hoguera... Por el calor y la humedad del ambiente (fuera seguía nevando), empezó a humear, y después de tres días enteros a base de agua con sales minerales, y bocados de nieve, pero sobre todo, sin comer absolutamente nada... los tres tuvimos la misma idea: ¿se notaría mucho si le dábamos unos mordisquitos de nada, lo justo para quitarnos de encima el hambre?



He de reconocer que Claudia me sorprendió muchísimo, pues no solamente empezó a razonar que de todas formas, esa carne se iba a estropear, que era absurdo dejar que se corrompiera, que el Amador que todos apreciábamos por su buen carácter y su generosidad estaría contento de quitarnos al menos el hambre... mientras lentamente, le iba quitando la cazadora corporativa, y miraba su brazo izquierdo con cara de hambre... Y fue Dieter quien, por primera vez desde que comenzamos la malhadada expedición, hizo algo útil con su enorme cuchillo de monte, con dientes de sierra en un lado: se lo dio a Claudia, para que ella realizase la amputación del miembro, tarea que por cierto, realizó sin la menor vacilación... Por lo tanto, teníamos un brazo recién cortado, un fuego de leños, una laja de pizarra, y un cadáver que dejamos en la parte posterior de la cabaña...



Creo que fue entonces cuando empecé a sospechar de ella... pero la perspectiva de comer hasta saciarme, sin importar que fuera carne humana, me nubló el sentido... A falta de sartén, usamos una laja de pizarra, y empezamos a poner distintos trozos, no demasiado grandes, sobre la pizarra... Al cabo de unos minutos, el aroma a carne asada era tan fuerte, que nos hacía salivar... No, la carne humana no sabe a pollo, es más bien, como el avestruz, o como el corzo: recia, algo correosa al principio, pero cuando tienes hambre atrasada...



Con la tripa llena, a salvo, en un lugar cálido y en buena compañía (evidentemente, me refiero a Claudia), creo que me adormilé... Pero unas voces se iban adentrando lentamente en mi cerebro... Al principio, las escuchaba de manera casual, pero según iba progresando la historia, fue el terror, y la curiosidad morbosa por un desenlace que de ninguna manera me esperaba, las que me impidieron participar en el desenlace de una historia, que de todas formas se había escrito muchos años antes... No se oía muy bien, a veces parecían estar hablando al oído... pero los mismos fragmentos eran escalofriantes...



Quinta jornada: recordando el 2025.



Claudia: "... a una tal Magnolia, que trabajaba en tu Departamento de Riesgo, que incluso fue tu mano derecha durante casi cinco años, pues se encargaba de hacer casi todo tu trabajo, controlando y motivando al equipo, mientras tú te tocabas las pelotas a dos manos? Veo que la recuerdas: una chica muy guapa, de larga melena rubia, profundos ojos azules, labios increíbles, un maravilloso cuerpo de adolescente... ¡Qué poco tiempo tardaste, pedazo hijo de puta, en comenzar el acoso!"



Dieter: "¡Pero si yo nunca la toqué!" (suena una bofetada)



Claudia: "¿Que nunca la tocaste, pedazo cabrón? ¿Que nunca la tocaste? ¿Que no la acosaste? ¡Y entonces, cómo le llamas a obligarla a entrar a tu despacho, cuando los demás empleados se habían marchado a comer! ¡Qué me dices, de la forma en que siempre te las arreglabas para estar en medio, cuando tenía que colocar un archivador, de forma que inevitablemente se rozaba contigo! ¡O cuando empezaste, de manera más descarada, a exigir que se pusiera traje de chaqueta, vale, pero con falda corta, cuyo largo supervisabas, para conseguir que sus hermosas piernas quedasen al descubierto! ¿Eso no es acoso, eh?"



Dieter: "¡Si te he dicho que nunca la toqué! Soy un honrado padre de familia, casado y con dos hijos, y me dedico a navegar cuando tengo tiempo..." (Otra bofetada, seguida del llanto de una nenaza).



Claudia: "¡Cállate, hijoputa! ¡Cállate, o te mato lentamente! Porque vas a morir de todas formas, eso te lo garantizo... ¿Y tampoco era acoso cuando la invitaste a acompañarte a la reunión de delegados de Riesgo en Valladolid, verdad? (otra bofetada) Y sigue sin ser acoso, cuando comprobasteis que, por error, os habían concedido una habitación con cama de matrimonio "king size", pero de todas formas, para una sola noche, no hacía falta más... Por supuesto, tú dormirías en el sofá, y ella en la cama... Pero te aseguraste de hacerla beber un "zumo de buenas noches", en el que disolviste una pastilla del olvido (Rohipnol), para favorecer tus planes... Y de madrugada, cuando calculaste que estaría completamente dormida, te faltó tiempo para subirle la camiseta por encima de la cabeza, arrancarle el tanga, y violarla... ¡Puto cabrón! ¡Ella tenía solamente 19 años, y jamás te dio ningún tipo de muestra de interés por ti! Pero lo que realmente la hizo sentir despreciada, fue tu comentario, después de correrte en su interior: "espero que la muy zorra estará tomando la píldora..." Ni siquiera te molestaste en volver a taparla, antes de ir de nuevo al sofá, donde terminaste la noche... mientras ella lloraba... Y al día siguiente, tuviste los huevos de preguntarle si había dormido bien, porque te despertaste un par de veces, y la viste dar vueltas y vueltas en la cama..."



Dieter: "¡Eso es completamente falso, y lo puedo demostrar!" (suena otra fuerte bofetada).



Claudia: "¡Cabrón! ¡Cerdo mariconazo de mierda! Tu mayor preocupación al llegar a Madrid, fue obligarla a tomar la píldora del día después, al mismo tiempo que la ibas sometiendo a un acoso cada vez mayor, pues de todas formas, ya que follabais con cierta regularidad, eso te otorgaba todos los derechos... Y por eso, en pocos meses, Magnolia perdió las ganas de vivir, las energías, la fuerza... Pero todavía le faltaba otra humillación, ¿verdad? Por eso la obligaste a venir a la puta fiesta anual de la empresa, hace diez años... Y os juntasteis los mismo que hoy: Fredo, Luis, León, Heinrich... y ella, Magnolia... Y la marcha fue mucho más corta, mejor organizada, pues de lo que realmente se trataba era de hacerle sufrir la mayor humillación: convertirla en vuestro juguete sexual durante una orgía salvaje, en esta misma cabaña... Entre las sustancias alucinógenas pero ecológicas consumidas (mezcal, peyote, mariguana, alguna seta...), la bebida... nadie sabe muy bien lo que sucedió aquí aquella noche... Bueno, salvo Magnolia y tú..."



Dieter: "¿Pero si todo esto fue por ese acontecimiento, por qué has matado a Luis y a León? ¡Si todo el mundo sabe que son homosexuales!"



Claudia: "Menos esa noche... Decidieron probar el lado salvaje de la vida... Y aunque no fuera de ese modo, tampoco hicieron nada por evitarlo, mientras la sujetabais a las argollas de hierro para el ganado... Por eso fueron los primeros en morir: ¿quién va a sospechar de una mosquita muerta, por muy guapa que sea, de RRHH? Fue tanta su sorpresa, que ni siquiera tuve que taparles la boca cuando les corté el cuello... El desgraciado de Amador no se enteró de nada, pues le puse la misma pastilla del olvido... Heinrich sospechaba algo... pero no le di tiempo: era un puto salido, como tú... Así que le atraje fuera con la promesa de un polvo rápido, pero se encontró con mi machete..."



Dieter: "¿Y Fredo, eh, y Fredo? ¡Si ni siquiera estaba trabajando para nosotros en aquellas fechas!"



Claudia: "Lo de Fredo es un trágico error... Se confundió con mi mochila en la última pausa... y las cabezas empezaron a chorrear sangre al subir la temperatura... Estaba a punto de delatarme... por eso le empujé por los canchales, rescatando en el último momento mi mochila, para terminar de incriminarle... Matar a Amador fue algo más sencillo: nunca se perdonó su pasividad durante la "fiesta", por eso, él mismo se colgó de la viga... aunque yo le sostuve los pies durante más de una hora, en mitad de la noche, para que muriera lentamente..."



Dieter: "Entonces me vas a matar, a mí primero, y luego a Marcial, supongo... ¿Porque ese es tu brillante plan, cierto? No dejar testigos, afirmar que fui yo el que mató a todos, y luego sufro un trágico accidente..."



Claudia: "Tienes razón en parte... A ti te voy a matar, pero no sufrirás demasiado... ¡Marcial! ¡Deja ya de hacerte el dormido, que si quisiera matarte, lo habría hecho hace tiempo! Además, te necesito..."



Sexta jornada: 27 de agosto de 2040.



Marcial: Y con esto termina la historia.... ¿Cómo, que queréis más detalles? Sí, Claudia y yo matamos a Dieter, como castigo por sus actos... Y no sufrió demasiado, sobre todo porque en teoría se cayó en el Paso del Moro, y su cuerpo quedó estrellado contra las rocas...



Los hermanos: "¿Y las cabezas? ¿Y las cabezas?"



Marcial: "Las cabezas supongo que estarán, todas menos la de Dieter y la de Fredo, en la repisa que está en la parte posterior de la cabaña... Uno de vosotros puede ir a comprobarlo, si queréis..." (suena un grito de horror) Os lo dije, están sobre la repisa..."



Los hermanos: "Pero, si nuestro padre era tan malo, tan mala persona, si la acosaba tanto y la obligaba a follar con él... ¿Por qué Magnolia no se resistió más?"



Marcial: "Lo hizo por proteger a sus compañeras de trabajo, pues tenía varias de ellas que estaban empezando a despertar el interés de Dieter... y de todas formas, después de la violación en Valladolid, y de las fiestecillas en su despacho a última hora de la jornada, poco le importaba... De todas formas, estaba convencida de que nunca conseguiría hacerle algo peor... Y por eso, prefirió callarse, salir de la empresa por la puerta pequeña, casi de la noche a la mañana, cuando sin embargo era una persona super querida..."



Los hermanos: "¿Y qué pinta Claudia en todo esto? No le veo ninguna relación..."



Marcial: "Bueno, mejor que os lo cuente ella... De todas formas, está detrás de vosotros..."



Los hermanos: ( gritan al darse la vuelta)



Claudia: "Magnolia era mi tía... Ahora está destrozada, física y anímicamente, pues ha comprendido que su silencio, al final, solo ha contribuido a que vuestro padre haya seguido acosando y violando a más chicas, a más mujeres... Se ha ido creciendo con los años, seguro de su impunidad..."



Los hermanos: "¿Y cómo conseguisteis salir con bien de tanta muerte?"



Marcial: "Yo se lo cuento, querida... Por casualidad... y con mucho trabajo... No fue nada fácil arrastrar a vuestro padre, con casi todos los huesos partidos después de casi dos horas de eficaz tortura, hasta el Paso del Moro... Pero gracias al geolocalizador por GPS, encontramos el camino incluso en la ventisca...Luego, escondimos las cabezas, comimos algún trozo más de Amador, y nos metimos entre los sacos de dormir... Aquella espera resultó muy agradable..."



Los hermanos: "¿Y por qué nos habéis traído aquí de excursión? De momento, conocemos todos los datos de cinco asesinatos..."



Claudia: "Todos no, queridos... todos no... Además, nadie sabe que habéis venido aquí, verdad? Marcial os abordó fuera de la estación de esquí, para ofreceros un agradable paseo y una buena historia... Sobre todo porque necesito otras dos cabezas más, las vuestras, para completar la colección... Sonreíd mientras se acerca el machete..."



Marcial: "Que los pecados de los padres recaigan sobre los hijos", dice el Señor..."


martes, 9 de noviembre de 2010

DENTRO DE LA URNA

Lejos de todo, de la luz, del aire,

de la vida... ella espera...
A varios metros bajo tierra,
bajo una pesada losa, espera...

¿Qué más le da el paso del tiempo,
si está rellena de muerte?
Lejos ha quedado la energía vital,
la enfermedad, la decrepitud...

Menos cerca se encuentra la agonía,
la desesperación, el último dolor...
la sensación de un paño que tapa,
pudoroso, su cara demacrada...

Y todo termina en medio del calor,
asfixiante, que de no estar muerto,
sin duda le mataría... extraña sensación,
despedirse así de la vida...

Cenizas de carroña y madera,
de sudario y enfermedad, recogidas,
quizás para siempre, en una urna...
negra como la desesperación...

Y desde hace varios años,
solo tiene por compañía
las cenizas de su suegro...
y un triste atadillo de huesos...

¿Cuántas horas se han pasado,
durante estos años, hablando?
¿Cuántas veces se han preguntado
por cómo estaría la familia?

Pero lo que en uno es aceptación,
paz y sosiego, lo es en el otro
odio, rabia, absurda y ciega,
por estar muerto... y ellos vivos...

Por eso estuvo rondando un tiempo,
a sus hijos, a su mujer... su vida...
mas con el paso del tiempo...
ha perdido la fuerza...

Y solo, cada 8 de noviembre,
cuando recuerdan su ausencia,
y casi celebran su cumpleaños...
las cenizas se agitan furiosas...