Futuribles... extraña palabra, desde luego, con un cierto amargor, un regusto a ocasiones perdidas, oportunidades desperdiciadas, decisiones erróneas... de las que te sueles dar cuenta, siempre, cuando ya es demasiado tarde, y experimentas la necesidad de imaginar qué rumbo habría tomado tu vida, con cambiar dos o tres parámetros... Siempre, o casi siempre, es necesario experimentar una carencia, que te falta algo importante en tu vida, pues si todo nos va "de puta madre", si nuestra existencia es como un anuncio de televisión, con el coche, la mujer, el perro, la casa y la zarigüeya perfecta, no tendríamos tampoco carencias... Con el paso del tiempo, los futuribles se hacen o más escasos o más frecuentes, depende de cómo nos trate la vida, o nos tratemos nosotros mismos, de las oportunidades que nos demos para ser más felices... Y las historias de futuribles, las propias o las ajenas, las que imaginas, las que te cuentan, las que vives o sueñas, terminan alfombrando demasiados rincones del alma... Por eso tienes que compartirlas... para liberar espacio en el disco duro de tu alma y de tu corazón, y seguir viviendo...Juan tiene 45 años, trabaja en un banco, de hecho, es el director de una sucursal de Caja..., situada en pleno centro de un pequeño pueblo gallego, a medio camino entre el mar y la montaña... El pueblo nació como tal en los años 50, para alojar a los ingenieros y trabajadores que iban a llevar a cabo una proeza: construir una de las mayores presas de España, en un tiempo record, y solo con españoles de pro... Pero os hablaba de Jaime... Está casado, dos veces, tiene 3 hijos, una buena casa y dos perros... Y piensa que, en conjunto, la vida le ha tratado bien... Desde aquí, hasta la jubilación, todavía puede mejorar, subir en el escalafón de la entidad, y quien sabe, pedir el cambio a otra sucursal en La Toja... Sería como volver al hogar, a su patria chica...
Porque Juan nació en Cambados, e iba para pescador... En el instituto aprobaba siempre muy justito... Su padre, Tomás, pertenecía (murió hace cinco años, un cáncer de pulmón...) a una extensa línea de pescadores de bajura, y cuando volvía a casa después de toda la jornada, se acercaba al cuarto de Juan, y se quedaba mirándole estudiar desde la puerta... Al cumplir los dieciocho, terminó el instituto, y su padre tuvo que hacer frente a una decisión complicada: o le enrolaba en la tripulación del pesquero, o intentaba de alguna manera obtener unos beneficios extra, para que el "muchacho siga estudiando"...
Y consideró que era más interesante que Juan se labrara un futuro lejos del mar, por lo que le apuntó a una academia, para aprender contabilidad, finanzas y cosas por el estilo, en Santiago de Compostela... En cuanto terminó el primer curso, la propia academia, respetando por una vez el compromiso adquirido, le consigue unas prácticas de verano en Caja..., y desde aquél momento, Juan descubrió su profesión... Con los años, más estudios, y más sacrificios, ha prosperado bastante... Pero de todas formas, ahora, pensando en el tiempo que le queda por delante, añora la vida sencilla del palangrero... Y sueña despierto, recordando las circunstancias que le han llevado a su presente... "¿Y si mi padre no hubiera decidido que yo siguiera estudiando... sería ahora más feliz? ¿Qué tipo de vida tendría? Estaría casado con Aránzazu, menuda era ella... el terror de nuestro barrio... Y siempre estuvo coladita por mí... o al menos, eso decían los adultos..."
Aránzazu, por su parte, tiene 46 años, aunque siempre le decía a Juan que era un poco menor que él, y es una ama de casa... Se casó con un vecino, Cosme, que la dejó preñada una noche de Feria, el año después de marcharse Juan a Santiago, al terminar el segundo curso en la Academia... y durante todo el año, vive allí... pero en verano, regresa al pueblo de sus padres... Y no se puede quejar demasiado... Su marido es un buen taxista, más bien es un chofer... Nunca le han faltado clientes, y procura no traerse sus problemas a casa... Que bastante tiene ya Aránzazu con hacerse cargo de los dos niños... y del gran danés...
Los niños son un poco revoltosos, como tiene que ser, pero si no supiera perfectamente que son suyos... Algunas noches, eso sí,cuando los niños y el perro están dormidos, ella se pregunta en qué momento dejó de tener el control de su vida... Siempre le ha gustado estudiar, es muy buena para las cifras, pensaba aprender algo de informática, por ejemplo... pero el embarazo, aquella noche loca de Feria, le complicó bastante la existencia... Sigue estando enamorada de Juan, pero es como el fantasma de un sentimiento... En el fondo, ninguno de los dos son felices, pero llevan más de veinte años juntos, tienen un pasado en común, dos hijos... y más o menos van tirando...
Los niños son un poco revoltosos, como tiene que ser, pero si no supiera perfectamente que son suyos... Algunas noches, eso sí,cuando los niños y el perro están dormidos, ella se pregunta en qué momento dejó de tener el control de su vida... Siempre le ha gustado estudiar, es muy buena para las cifras, pensaba aprender algo de informática, por ejemplo... pero el embarazo, aquella noche loca de Feria, le complicó bastante la existencia... Sigue estando enamorada de Juan, pero es como el fantasma de un sentimiento... En el fondo, ninguno de los dos son felices, pero llevan más de veinte años juntos, tienen un pasado en común, dos hijos... y más o menos van tirando...
Lucas tiene 17 años, es el hijo pequeño de Cosme y Aránzazu, y es un desastre estudiando... Además, tampoco conoce el significado de la palabra "amor"... Sí, se ha enrollado con dos o tres chicas, o al menos, de eso presume en el instituto... pero si fue algo auténtico o una simple exaltación de sus sueños adolescentes, es algo que de todas formas no nos concierne... Siempre le ha gustado tocar la batería, pero por cuestiones sobre todo de espacio y de aislamiento acústico (su casa es una de esas torres, fabricadas con yeso reciclado y papel albal, en las que se oye incluso al vecino del tercero cuando se tira un pedo), se ha tenido que conformar con una guitarra eléctrica, que es algo más fácil de transportar, y que también le ha abierto muchas puertas... LLeva tocando con ella desde los 14 años, en ese sentido, no puede quejarse... Y parece que últimamente, incluso está despertando el interés de algunas de sus compañeras de instituto... Lucas se cuida mucho, sobre todo el pelo, esas "greñas" que su padre tanto critica, y que han servido para darle un nombre al grupo: "Los Greñudos del Bajo-D"... Esta noche tienen un concierto... Y será el primero...
Futuribles... todos tenemos el nuestro... Aquellas cosas que nos gustaría haber conseguido... Las ciudades que nos gustaría haber recorrido al amanecer... Los besos que no hemos robado de la persona amada... Aquellos misteriosos aromas, secretos de cocina, transmitidos de padres a hijos... Siempre pensamos que que nos queda tiempo... para hacer cosas... para cambiar... para mejorar... Y de alguna manera, no nos damos cuenta de que en un momento, todo nuestro mundo se nos puede ir de las manos... y que el tiempo se nos puede acabar de golpe...
Faltan escasos minutos, para que la presa estalle... y que sus toneladas métricas de agua borren hasta el menor recuerdo de este pequeño pueblecito gallego... Al que muchas personas regresan solo en vacaciones, y que por eso cuadruplica el número de habitantes, con respecto a los del invierno... Mejor dejarles que sigan soñando, que hagan caso de las informaciones oficiales sobre la resistencia de la mega-presa, que sirve para dar energía eléctrica a media Galicia... y que nunca adivinen que sus futuros se acaban de convertir en futuribles... o directamente, en nada...
Escucho en la distancia el resquebrajamiento de la presa... que no en vano, soy el responsable de mantenimiento... Que Dios tenga piedad de nosotros...
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