Llena de misterios, de cosas prohibidas, de extraños conceptos, casi siempre pensamos que la primera vez, aquella que incluso nos puede marcar de por vida, está relacionada exclusivamente con el sexo... que se reduce a ley de la gravedad, el calor, la cinética y la termodinámica... entre otras muchas... con la sutil y teórica diferencia entre "hacer el amor" y "follar"... que luego, el resto es cuestión de práctica...
Mas aquí, y solo por hoy, no hablaremos de sexo, al menos, de momento... Porque hay otras muchas "primeras veces", igual o mucho más importantes, que pueden marcarte de por vida... La primera vez que anochece, no entiendes nada, pero no hay luz... y tienes miedo... y lloras... y esperas que alguien, a quien no puedes ver bien, pero cuyo olor reconoces, se acerque a ti, y te acaricie...
Estás reconociendo el mundo que te rodea, a gatas, a toda velocidad, por un terreno blanco... y te estrellas de cabeza contra algo que no ves... y que más adelante, sabrás que se llama cristal... Caídas, resbalones, pero al final, si tienes suerte, personas a quienes distingues bien, y responden a nombres como "mamá", "papá", "abuelo" o "abuela" están allí...
Vas a un lugar llamado "guardería"... conoces a otros niños y niñas... Empiezan los juegos, los sueños, los amores... pero, si tienes mala suerte, igual le caes mal a alguien... o él te cae mal a ti... puede comenzar el "mobbing", el "bullying", o lo que siempre hemos llamado las "bromas pesadas", las "putadas", y el acoso... ¿Acoso, entre niños de siete u ocho años? Siempre lo hubo, desde el comienzo de la humanidad, la única diferencia es que ya no suele haber palos, ni piedras, ni muertes... Pero siempre hay dos bandos, la víctima y los verdugos... Y esa es otra de las primeras veces que nunca olvidas, sobre todo si eres una víctima...
El primer beso, el primer amor, a veces le dan sentido a la vida, te salvan... Ya que el amor te salva de tu propia soledad... No piensas como una sola persona, sino como dos... Los planes, hasta los más alocados, son posibles... Cuando por fin coges su mano, rozas sus labios con un dedo, o compartes algo rico, el chocolate, unas chuches...
El primer regalo de San Valentín... la ilusión con que lo esperas, incluso sabiendo que no hay nadie especial allí fuera, esperándote... y no quieres sentirte como Ralph...
El primer amigo, aquella persona con la que puedes contar para todo, que te lo demuestra con hechos, no con palabras vanas, que si hace falta se lanza contigo, pendiente abajo, gritando como un indio, con la bicicleta rebotando en piedras, raíces, ramas, incluso sabiendo que es peligroso, pero os da igual... Y te ríes, incluso más aún, abajo, al ver su cara manchada de barro, pero con esa sonrisa de "¡Hemos logrado lo imposible!"
Tu primera amiga, si eres chico sobre todo, puede ser la más hermosa de las carreras de obstáculos... Conquistando territorios muy despacio, eres joven, la respetas... pero también quieres besarla... matarías por uno solo de sus besos... Como siempre, dos caminos: o bien dais el paso de la amistad al amor, juntos (si lo das tú solo, tienes mucho que perder)... o escuchas la frase más odiada. "si yo te quiero mucho... pero como amiga..."
Nota: con el paso del tiempo, los enemigos también cambian... Igual que tú... La única diferencia es que te pueden infligir más daño... y tú también puedes hacerlo... No existe peor adversario, que una vieja víctima... porque conocerá, actualizados, todos los trucos para destrozarte... y en esa inversión de papeles, siempre hay una primera vez, antes o después...
La búsqueda del amor, de la compañía, puede ser la más importante de tu vida... porque si encuentras a esa persona, si escuchas ese aleteo de mariposas en el estómago, tu corazón se acelera incluso con pensar en ella, o en él, en el fondo, da igual... Alguien que te apoya en tus locuras, que te da fuerzas, pero también pone la dosis justa de cordura en tu vida... Aquí, sobre todo, influye la primera vez... ¡Por favor, nada de coches en un descampado!
La vida sigue, y tú con ella... Seguir estudiando o trabajar, no hay más, cuando terminas el instituto... Hermoso lugar... del que intentar salir cuerdo, libre e independiente... y tal vez, con algo de futuro pegado a la suela de tus botas... La facultad, aquél espacio tan grande, tan lleno de gente... donde tu máxima aspiración sigue siendo estudiar, aprender, y que te dejen tranquilo... y de donde saldrás antes o después, con recuerdos buenos o malos, o simplemente mediocres, dependiendo siempre de quienes te acompañen en tu caminar...
El mundo laboral... que no vas a quedarte siempre en casa de tus padres, ¿verdad?¿No vas a ser uno de los famosos "ninis", que antes se definían como "vagos y maleantes"? Da miedo, hacer frente al mundo laboral... sobre todo, aquella primera entrevista de trabajo, a la que vas respondiendo a un anuncio de la prensa o de internet, te encuentras en una sala a rebosar de gente, y todos vienen por el mismo puesto de "prospect assistant director de importante empresa...", y no es más que un puesto de comercial con lentejuelas e ínfulas de grandeza... Ojo, no tengo nada en contra de los comerciales... ni de nadie... pero tienes que buscar tu camino...
La primera vez que compruebas que tu formación "no es la adecuada para el puesto", que tu nivel de serbo-bosnio no es bueno, que no sabes colocar el condensador de fluzo en el esquema del coche... Es decir, la primera vez que un pedante te dice que no eres lo bastante bueno según sus criterios de cartón piedra o los impuestos por el cliente... Hasta que escuchas las frases más horrenda: "está usted demasiado preparado para lo que necesitamos", o bien "sus indudables potenciales no podrían desarrollarse en nuestra empresa"... ¿Y qué coño importa si tienes dos carreras, si no encuentras trabajo, y tu cultura te puede discriminar para ser mozo de almacén, trabajar y ganarte la vida?
Pero una de las experiencias más lamentables, es cuando vas a un banco, para pedir un préstamo, y comprarte una casa, una furgoneta para currar, cualquier cosa... Te encuentras con mil y un problemas... dinero llama a dinero, no hay otro mensaje... Siempre te quedarán Shylock y prestamistas de toda laya y ralea, deseando financiarte a cambio de tu alma...
Jamás olvidas tampoco la primera vez que te golpea la muerte, borrando para siempre la voz, el recuerdo, la memoria, de un ser querido... Cuando entiendes que nunca jamás lo tendrás en tus brazos... Ese olor a hospital, a podredumbre, a habitación de enfermo, a decrepitud y desesperanza...
El olor de la soledad, de la tristeza, arrastrando el alma, con el corazón roto, por los pasillos de una vida que se prolonga sin motivo... pues nada te queda por hacer, ni por soñar... La primera vez que te sientes una carga inútil, una ruina babeante sin futuro ni presente, ni tampoco pasado...
Y entonces, con un poco de suerte, te faltará poco tiempo, para experimentar, por primera vez, la muerte...
Y me mirarás a los ojos... Has llegado a tu Destino...
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