lunes, 21 de junio de 2010

CRISTAL ARDIENTE



Algunas veces, las cosas no son lo que parecen... Y si algo no funciona como es debido, siempre es posible empeorar... Al menos, es lo que ha sucedido en la Residencia Geriátrica El Renacer...

En los folletos que se han repartido en numerosos hospitales madrileños, y en muchos ambulatorios y consultas privadas, se describe el centro como "un remanso de paz, situado en las estribaciones de Sierra de Gredos, a la orilla de un lago, y con inmejorables comunicaciones. (...) En sus instalaciones, sus seres queridos encontrarán todo el apoyo de nuestros profesionales, con una atención personalizada las 24 horas del día, y personal médico de guardia. (...) Las visitas se realizarán cada quince días, y se indicará a los parientes con la debida antelación la sala que les ha sido asignada. (...) La alimentación, personalizada para cada paciente en función de sus características específicas, será supervisada por nuestro equipo de nutricionistas. (...) Y para quienes necesiten una mayor tranquilidad, están especialmente diseñadas nuestras "Estancias de la Paz". (...) Nuestra especialidad son los grandes dependientes. No lo dude, si está buscando una atención perfecta para sus seres queridos, nuestra Residencia Geriátrica El Renacer es la mejor alternativa. (...) Condiciones especiales de financiación a su medida."
Con una gran abundancia de imágenes bucólicas, el tríptico llama la atención a numerosas personas todos los días, y más o menos una de cada tres termina contactando con la centralita, y pide más información... Como mucho, una persona de cada diez efectúa la visita guiada, concertada previamente, con la orientadora del centro... Es cierto que se encuentra bastante bien comunicada por carretera, cerca de Madrigal de la Vega, a orillas del embalse del Rosario. Para aquellos familiares que no dispongan de vehículo propio, la Residencia organiza un servicio de lanzadera con un potente todo terreno, siempre y cuando se avise con la debida antelación. El centro consta de un edificio de tres plantas, otro de dos, mas un pabellón de material, y otro de usos varios. Lo más sorprendente es que no parece una residencia de ancianos, sino más bien un hotel: hay un gran mostrador de recepción en la planta baja, y allí se encuentran dos hermosas señoritas vestidas con uniformes blancos, que toman los datos de los visitantes, y deciden, de forma algo aleatoria en principio, qué planta van a visitar, en función del día de la semana y de las necesidades específicas del presunto cliente.
En la planta baja del edificio principal se encuentran el gimnasio, escrupulosamente limpio, una sala de curas, el comedor, la capilla y el salón biblioteca, que se extienden por una superficie de 300 metros cuadrados. La primera planta, con sus 30 habitaciones, dos salas de curas, y dos bañeras de talasoterapia, se destina a los pacientes válidos; la segunda la ocupan los pacientes no válidos en 20 habitaciones, y dos salas de fisioterapia; y en la tercera se encuentran los pacientes encamados y los terminales, el botiquín, y otra sala de curas, aunque normalmente no se visita esta planta. Por supuesto, las escaleras han sido sustituidas por rampas, y hay dos ascensores de gran capacidad. El segundo edificio, de dos plantas y menor superficie, alberga la cocina, el gimnasio, y una serie de habitaciones reservadas al personal.
Durante la primera visita, solo se recorre parcialmente la planta baja, haciendo especial hincapié en la comodidad del salón y del comedor; y en la primera planta se visitan las dos primeras habitaciones, una individual, y la otra para dos personas, ambas con su cuarto de baño con ducha, puntos de apoyo para personas con movilidad reducida, superficies anti-deslizantes... En dichas habitaciones siempre están dos viejecitos encantadores, con su sillón de orejas, su bastón, sus gafas de montura de concha, que se levantan con dificultades para saludar, y afirman estar muy contentos con el trato recibido. Sorprenden también el aroma a pino de los pasillos, y las privilegiadas vistas al embalse del Rosario...
Como no se admiten las visitas sin previo aviso, cuando los escasos familiares llegan al centro se encuentran con su pariente perfectamente aseado, tal vez con un poco de sueño (cosas de la edad), bien instalado cómodamente en la biblioteca, o bien en una de las dos habitaciones que ya ha visto previamente, a la que se ha mudado recientemente por estar más cómodo. En todo momento, estará acompañado por una atractiva auxiliar vestida de blanco, que cariñosamente se apoya en los hombros del abuelo, como muestra de afecto... Por eso, los visitantes se marchan tranquilos y con la conciencia bien limpia...
Recordemos un momento las condiciones de financiación... y las características del centro, para volver más tarde a la intra-historia... La Residencia El Renacer "está pensada para facilitar las mejores condiciones de vida posibles a las personas válidas y a los grandes dependientes (...) y para que no tengan que preocuparse por el dinero, tasamos y valoramos su casa ya desde la primera visita, y también gestionamos su venta, cubriendo todos los gastos de su estancia..." Es decir, que se quedan con la casa del paciente, a cambio del tratamiento recibido, durante el tiempo necesario, y de facilitarle una pequeña cantidad para sus gastos. Ahora bien... ¿qué sucede si la vida del paciente se prolonga más de lo habitual, y se agota el dinero de la venta? ¿qué pasa si un pariente se quiere quedar con la casa del abuelo? Normalmente, gana la Residencia, pues en la letra pequeña del contrato están claramente estipuladas dichas condiciones. Dichas viviendas, por otra parte, son revisadas a fondo por la empresa de reformas (que tiene firmado un acuerdo con la Residencia), y normalmente a los dos meses del ingreso, ya se han alquilado, por habitaciones o por pisos completos, a inmigrantes ilegales (preferentemente chinos) o bien a estudiantes.
Pero sigamos con nuestra pequeña visita a las entrañas de la Residencia, justo en el momento en que salen por la puerta los visitantes, deseosos de ingresar en ella a su abuelo... En la primera planta, los dos encantadores ancianitos que estaban en las habitaciones se levantan con rapidez en cuanto se lo indican las auxiliares y también se despojan de sus ropas, que con un poco de suerte no estarán demasiado sucias cuando se las ponga otro afortunado, y se ponen de nuevo sus monos de hospital (comprados de segunda mano en el ejército) y sus alpargatas de esparto. Delante de ellos no tienen más que el largo, larguísimo pasillo, y demasiadas horas muertas por delante. En cuanto a los encantadores abuelitos que estaban disfrutando de la tele en silencio, hubiera bastado con una mirada más de cerca para darse cuenta de que están completamente drogados con Aloperidol, para que no molesten. Las demás habitaciones de la primera planta son más parecidas a celdas monásticas: una cama, un pequeño cuarto de baño con ducha, y una mesilla de noche para depositar el vaso de agua y la dentadura postiza. Son cuartos funcionales y muy espartanos. Casi todos los pacientes comienzan su estancia en dicha planta, y solo cuando empeoran se trasladan a la segunda. Allí, se practica la sujeción química o bien mediante correajes, y por ello, los ancianos permanecen la mayor parte del día atados, con los pañales puestos, levantándose tan solo una hora por la mañana, y otra por la tarde. Las visitas nunca suben a la tercera, en la que de todas formas casi no hay pacientes, salvo una decena de personas demenciadas, que se agrupan dentro de una gran sala que ocupa la mitad del espacio disponible, y que los internos llaman "el moridero"...
En su conjunto, toda la Residencia no deja de ser un gigantesco decorado... Solo hay un auxiliar por turno y planta, pero en vez de ser jornadas de seis horas, la dirección ha optado por duplicar el tiempo de trabajo, hasta doce horas. Las hermosas recepcionistas son, de todas formas, auxiliares, y en cuanto se van los visitantes, se reincorporan a su planta. La dirección ofrece alojamiento, que se detrae del sueldo, a quienes deseen quedarse a pernoctar, bien junto al moridero, bien en el edificio segundo edificio. Las salas de curas están prácticamente desprovistas de medicamentos, quitando los más básicos (pomadas anti escaras, alcohol de romero, gasas, tiritas...), y son los propios pacientes quienes deben abonar como extra sus tratamientos farmacológicos. El comedor casi no se utiliza, solamente en las ocasionales jornadas de puertas (no tan) abiertas... y con la excusa del problema de las dentaduras postizas, los pacientes son alimentados a base de potitos en comida y cena (comprados al por mayor, ocho por persona y día); mientras que en el desayuno y la merienda toman leche desnatada y galletas (también a punto de caducar). La única terapia que se aplica es la sedación, en el caso de que se muestre agresivo; y los pacientes más peligrosos, aquellos que tienen ocasionales crisis psicóticas, se recluyen en una estancia especial, que los parientes jamás conocerán, en el sótano del edificio. Vale la pena hablar del "Cuarto de la Locura"... Con una superficie de casi doscientos metros, junto al cuarto de calderas, y puerta reforzada para mitigar o hacer desaparecer los gritos, los pacientes se reparten en una treintena de camas, de mucha menor calidad que las del resto del centro, y suelen estar inmovilizados, porque muchos de ellos sufren violentos desórdenes de la personalidad, inducidos por las drogas.
La Residencia tiene por lo tanto varias fuentes de financiación: el dinero que pagan los pacientes más acomodados (que de todas formas han firmado un poder notarial, "autorizando a los gestores de la clínica a detraer las cantidades necesarias para el tratamiento"); el alquiler de los pisos de los abuelos o la venta de los mismos; la experimentación de nuevos tratamientos anti envejecimiento o destinados a la tercera edad (nuevos medicamentos genéricos, ensayos de laboratorio de productos conservantes o estimulantes...); y por supuesto, la fabricación de cristal ardiente... Por supuesto, esta última actividad es con mucho, la más rentable, ya que el producto se ha puesto muy de moda en las discotecas madrileñas. Con su sabor a coca-cola, es el hijo bastardo de medicamentos anti-psicóticos, tranquilizantes, anabolizantes, conservantes (E-666 principalmente), polvos de talco y anhídrido carbónico... y cierto componente extraño, derivado del ácido fluzósico... Durante todo el día, en el laboratorio instalado en la cocina del segundo edificio se elaboran ingentes cantidades de dicho compuesto, que se precipitan por evaporación en el primer anexo. ¿Alguien conoce una forma más eficaz de camuflar una fábrica de drogas de diseño, que un centro geriátrico, situado literalmente en el culo del mundo? Es cierto, con los ingresos procedentes de la droga, se podría haber proporcionado una mejor atención médica a los pacientes, o mayores calidades de vida... Pero entonces, no habrían sido negocios sucios, sino algo más parecido a un negocio honrado...
El 28 de octubre de 2009, a las 21:57, en la Residencia estaban: seis auxiliares, dos "cocineros", un celador-portero, veinte pacientes en el "Cuarto de la locura" (diez de ellos completamente válidos), quince internos en la primera planta, y diez en el "moridero" de la segunda planta.... Normalmente, a esas horas, la mayor parte de los internos están durmiendo, si no de manera natural, inducidos por los fármacos... Sin embargo, esta noche, nadie duerme... y muchos sangran... La culpa no fue del "cha-cha-chá...", sino de Blind Guardian...
Por una pequeña discrepancia sobre las proporciones de la mezcla del "cristal ardiente", hace dos noches que se fue Gerardo, y su ayudante se ha quedado temporalmente solo al mando de los fogones, y de las cubetas en las que se elabora el precipitado... Por desgracia, no se acuerda de las proporciones concretas, por lo que decide triplicar la dosis de ácido fluzósico y de benzodiacepinas, y de esa manera estar seguro de que los cristales tengan un efecto más duradero... Benito, el celador, que también participa en el tráfico de estupefacientes (del que no saben nada ni las auxiliares de clínica ni el médico, que se limita a prescribir Aloperidol, Loracepán y diuréticos, durante sus escasas visitas) decide que sería una buena idea probar la mezcla antes de sacarla a la calle, y puesto que él no es consumidor, al mismo tiempo que retira las tapas de los potitos, los sazona con media cucharadita de "cristal ardiente", la dosis habitual... Como todas las noches, las tres auxiliares de turno y el celador se reparten la tarea de alimentar a los residentes con los dos potitos y la jarra de agua habituales... y después, los reunen a todos los que pueden moverse en la sala de la tele...
Los gruñidos empiezan a las 21:05: Sebastián, el benjamín, intenta morder a Marga, la celadora de la planta baja, cuando cambia de cadena y pone la teletienda. Ella no se preocupa, sobre todo porque Sebastián está casi paralizado por un derrame cerebral, y eso le dificulta mucho el mover la mitad derecha del cuerpo. Ella está sola en la biblioteca, y tan concentrada en liberarse de la garra de acero que atenaza su brazo izquierdo, que no se da cuenta de que otro interno, Benigno, se ha situado detrás de ella, hasta que sus manos sarmentosas no se aferran a sus pechos. Marga, que generalmente no tiene reparos en mostrar brevemente sus encantos a los internos durante el aseo, se siente muy sorprendida por este comportamiento tan poco caballeroso... y lo que menos se puede esperar es que tras las manos venga la boca... Ella piensa en gritar, pero un tercer interno (posiblemente Odoacro, siempre tan comedido) se aferra a su cintura, y entre los tres, la tiran al suelo... Dos más echan una mano para sujetarle brazos y piernas... Y el estúpido uniforme de faldita blanca, por una vez, demuestra su utilidad... y diez internos redescubren, gracias a Marga y al "cristal ardiente", su hombría...
Otras dos auxiliares se "benefician" del mismo trato, si bien Denise, que estaba en el moridero, tiene más suerte: la asfixian antes de devorarla. Benito, el celador, se encontraba en el "cuarto de la locura", entregado a su pasatiempo habitual, atormentar a los cinco pacientes con un vaso de agua, que siempre les acerca a los labios, como si fuera a darles de beber, para retirarlo en el último momento... Mientras está atormentando a "número uno" (ya nadie se molesta en recordar sus nombre, pues de todas formas morirán allí), escucha un ruido de tela que se desgarra, pero tampoco le da mayor importancia... ni tampoco al chirrido metálico... y cuando por fin se decide a darse la vuelta, una vara de acero del bastidor de una cama le atraviesa el pecho, matándole casi al instante... Ha sido "número seis", quien se venga en nombre de todos sus compañeros, siendo el primero en orinarse en la boca del celador, y luego le escupe en los ojos aún abiertos...
También libera a todos los demás compañeros, aunque dos de ellos han muerto en las últimas horas... Armados con varas metálicas y de madera, fuerzan la puerta que da acceso al resto de la clínica, y comienzan la cacería... La presa, todo aquél que vista de blanco, y en ese momento, las 22:40, solo quedan dos auxiliares con vida, refugiadas en la tercera planta, y el "cocinero", que al final se ha decidido a probar su propia mercancía... y también está dispuesto a divertirse lo más posible mientras le dure el colocón... aunque no está lo bastante dopado para enfrentarse con alguna posibilidad de victoria a los números uno, tres, cuatro y cinco, cuyas neuronas destrozadas por los fármacos los han convertido en máquinas sedientas de sangre y de venganza...
Una vez satisfechos los instintos más primarios, el sexual y el de la caza, llega el momento de la carne y de la sangre... Hartos de tantos potitos caducados, de purés insulsos y de alimentos penosos, los internos deciden imitar a los grupos de cazadores primitivos, y llevan todos los cuerpos al patio central, amontonándolos en una esquina. Denise todavía conserva un pálpito de vida cuando empiezan a trocearla con un cuchillo romo, pero ya no le duele nada... Los internos desgarran los sillones en los que han pasado tanto tiempo atados y, con la ayuda de numerosas sillas del comedor y de la propia mesa (que han sacado a través de una ventana) sazonada con casi todos los libros y revistas que han encontrado, encienden una hoguera... En ella se asarán, por partes o enteros, todos los cuerpos (auxiliares, celador, "cocinero")... Y por una vez, se hartarán de carne y de sangre... La fiesta se prolongará hasta bien entrada la noche, porque las dentaduras postizas no están preparadas para desgarrar la carne de esta manera, y los internos parecen haber olvidado el uso de los cuchillos, que de todas formas no existen en la Residencia... aunque están recordando algunas de las cosas que se pueden hacer con trozos de cristal recubiertos de trapos, mientras Juan, antiguo carnicero, demuestra sus conocimientos de anatomía...
Lo más posible es que el baño de sangre se hubiera podido evitar con algo más de experiencia en la preparación del "cristal ardiente", con algo más de conocimiento sobre las interacciones con otros productos farmacológicos... Porque nadie les informó de un "pequeño detalle": que mezclado con productos diuréticos (como el Seguril), se convierte en un potenciador de la agresividad y provoca ataques maniaco-paranóicos tremendamente violentos...

viernes, 4 de junio de 2010

LAS PARADOJAS DE VEGESTORIX



Cuando en 2020 anunciaron una nueva línea de tratamientos anti envejecimiento, que habían demostrado su eficacia para prolongar la vida en buenas condiciones del ser humano, dos terceras partes de la población de los paises desarrollados suspiraron alividados. Es necesario recordar que en aquél momento, la pirámide demográfica estaba completamente invertida, la esperanza de supervivencia era de 95 años para los hombres y 100 para las mujeres, y no se veía una solución a corto plazo para el problema demográfico.


Ni siquiera la exportación de "reproductores" desde los paises menos desarrollados funcionó, entre otros motivos por las inevitables comparaciones con el sistema esclavista americano anterior a la Guerra de Secesión... Otro factor a considerar era que, en cuanto se encontraban en un ambiente más agradable que el de sus chozas e infraviviendas, y teniendo en cuenta que debían subsistir de sus pequeños sueldos, se dedicaron a aplicar políticas contraceptivas por iniciativa propia, pues cada nuevo hijo disminuía su nivel de vida...



De todas formas, la aparición de "Vegestorix", la "panacea contra el envejecimiento", la "solución a los problemas de la edad", el "producto milagroso del siglo XXI", y una larga serie de anuncios en todos los soportes disponibles, incluso en el cielo y en los campos de fútbol o de rugby, garantizó un éxito de ventas... Lo único malo es que no se pudieron realizar, por falta de tiempo, experimentos con seres humanos voluntarios (casi siempre presidiarios), o al menos, no tantos como hubiera sido deseable... A modo de compensación, los efectuados en células madre, placentas y diversos sub-productos de la industria médica, se multiplicaron exponencialmente... pero no durante todo el tiempo preciso... Con las técnicas de aceleración celular y de envejecimiento controlado, se pudo visualizar y analizar, al menos en los modelos de laboratorio, la "posible" evolución de un organismo humano años después de ingerir el producto milagroso...



Por supuesto, ahora no sirve de nada quejarse, a toro pasado, y cuando los efectos no deseados y posiblemente ocultados del producto han sido demostrados por los laboratorios de toda Europa y parte de Estados Unidos... En mayo de 2020, las primeras unidades del tratamiento se distribuyeron por Europa y Estados Unidos exclusivamente, pues se trataba de una fase piloto a nivel mundial, y de todas formas la pobreza de algunas naciones (como Sudán, Eritrea o la India) combinada con la escasa esperanza de vida no lo convertían en buen negocio. Por su parte, China prohibió completamente su exportación (tal vez como reacción al boicot contra sus productos de baja calidad), y Canadá y Australia se mantuvieron expectantes...



Al principio, todo funcionaba a las mil maravillas: las personas mayores de 60 años comenzaban a tomarlo para prevenir los achaques, y de 70 para arriba era obligatorio para las personas de las clases A (los más ricos y poderosos) y B (los más sabios), aunque también se abría a la clase C (con menos recursos pero útiles, como médicos, investigadores...), y por supuesto no se preveía la distribución entre los clase E y F (parados de larga duración y pobres). "Vegestorix", el producto milagroso, no estaba incluido en la Seguridad Social española ni en ningún otro sistema europeo de salud, la dosis inicial, que se administraba en una serie de clínicas autorizadas, costaba entre 3000 y 5000 euros, y luego, cada semestre, una de recuerdo por 1500 euros... Se convirtió en una cuestión de prestigio, el limitar los estragos de la edad, tener la piel tersa, menos arrugas, y sobre todo incrementar la esperanza de vida de los afortunados...



Hasta el 2030, el tratamiento demostró su efectividad, al menos eso es lo que difundían las fuentes oficiales de la empresa y de los gobiernos implicados en la empresa... Pero en 2032, ya era imposible ocultarlo, en cuanto se difundió el caso de Johanes Oter, y de otros muchos pacientes que, tras haberlo tomado durante una temporada, habían cambiado de opinión, manifestando su derecho a una muerte digna... Por eso, les fueron retirando paulatinamente todos los soportes vitales extraordinarios, respiradores, sueros, goteros, diálisis, y en apariencia, sería cuestión de tiempo, de poco tiempo, el que se produjera la muerte... Pero esta no llegaba... El único nexo en común de aquél grupo de pertinaces vividores era el tratamiento recibido voluntariamente, pues uno de ellos vivía en España, otro en Estados Unidos, el tercero en Suráfrica, el cuarto en Alemania, diez en Andorra...



Los facultatitvos empezaron a realizar pruebas, retirando los medicamentos y los sueros salinos, el alimento... pero los pacientes se negaban a morirse, o mejor dicho sus cuerpos... Se iban consumiendo lentamente, desde dentro, si se retiraba el alimento, pero no había certeza ni siguiera de la hora de la muerte. Al estar prohibida la eutanasia en toda Europa, se consideró la posibilidad de enviar estos "pertinaces vividores" a otros lugares del mundo (como China o Estados Unidos) donde la legislación permitiera deshacerse de ellos... pero los partidos defensores de la vida (o PDV´s) organizaron una cmapaña mediática tan grande, que se desistió de este proyecto... Lo que no implicaba que la situación mejorase...



Y no lo hacía, porque el producto empezaba a demostrar su cara oculta: al mismo tiempo que prolongaba la resistencia física de los ancianos que podían pagarlo... también potenciaba el envejecimiento prematuro de un amplio sector de la población, alrededor del 80 por ciento de los pacientes menores de 60 años sufrían un deterioro paulatino pero generalizado de todas sus funciones, lo que les llevaría, al menos teóricamente, a una muerte por consunción en un plazo no inferior a 10 años... Los responsables de los gobiernos implicados en la difusión de "Vegestorix" fueron juzgados por imprudencia temeraria, sobre todo al comprobarse que los presidentes de varios paises eran accionistas de la empresa, que en la década 2020-2030 había generado unos beneficios incalculables...



Por supuesto, también se pidieron cuentas a los creadores de la fórmula, a los técnicos que la probaron, y en definitiva, a casi todas las personas implicadas en el nuevo producto... Muchos de los implicados decidieron quitarse la vida directamente, no por miedo a la pena de muerte, que llevaba implantada en toda Europa desde los atentados del 31 de diciembre, sino por evitar que se les administrase su propia medicina...



Esta situación, con una gran parte de la población de los paises desarrollados aquejada por el "síndrome Vegestorix", ocasionó una serie de paradojas...



La primera, que se había conseguido prolongar la vida, pero no la "calidad de vida" de todas aquellas personas que habían consumido el primer ciclo del producto... Si se habían inyectado el segundo ciclo, la degeneración se aceleraba...



La segunda, que no se había frenado la inversión de la pirámide demográfica: no había prácticamente menores de 40 años en ninguno de dichos paises europeos.


La tercera: era necesario importar mano de obra de aquellas naciones del tercer y cuarto mundo, cuyos niveles de vida no habían permitido que se costease el tratamiento (salvo algunos privilegiados) para cuidar a la población envejecida del primer mundo. Algunas asociaciones de defensa del inmigrante alegaron que era una nueva forma de esclavitud...


La cuarta: aquellos paises industrializados que no lo habían difundido desde el principio, como China, Canadá y Australia, se convirtieron en las mayores potencias económicas e industriales a nivel mundial, lo que no implica que sus condiciones de vida mejorasen, pero al menos no fueron condenadas a la muerte lenta.


La quinta: aparición de nuevos empleos. La privatización de la sanidad en todos los paises afectados por la "droga milagrosa" facilitó que se habilitasen grandes superficies en desuso, como las fábricas de productos para bebés y para niños (que fueron en su mayor parte cerradas al carecer de cuota de mercado) se aprovecharon para instalar gigantescos campos de internamiento y tratamiento para los afectados, cuya esperanza de vida podía dilatarse durante décadas, hasta que morían por consunción...


La sexta: la necesidad de facultativos y cuidadores se convirtió en algo tan acuciante, que se potenciaron las investigaciones en robótica aplicada, surgiendo una serie de autómatas capaces de llevar a cabo congran diligencia todas las operaciones necesarias para mantener una mínima calidad de vida de los pacientes...


Y la séptima, pero menos conocida: los "escuadrones piadosos"... Es admisible que la raza humana quiera prolongar su vida, dilatarla lo más posible... También se puede comprender que algunos estados hayan decidido abolir completamente la eutanasia... Pero no se puede obligar a nadie que esté en pleno uso de sus facultades, o que haya indicado por escrito su intención de conseguir una muerte digna, el derecho a poner fin a sus días... Esa es, precisamente, la función de los "escuadrones piadosos"...


Por eso, algunos pacientes especiales se agrupan en determinados edificios aislados, como esta nave... Y no se les ofrece nada más que el tratamiento básico... Y el día anterior del incendio, un escuadrón especial de limpieza retira todos los materiales útiles, incluyendo camas, goteros, sueros, mesillas, en definitiva, todo lo que pueda resultar útil... ¿Cómo, que nadie te dijo que ibas a morir quemado? ¿Que pensabas que tendrías una muerte indolora? Te recuerdo que en este país, la eutanasia está severamente castigada... mientras que los accidentes en las naves industriales reconvertidas siempre pueden producirse con cierta frecuencia... Esto nos lleva a la última paradoja...


La octava paradoja: solo el fuego permite terminar con la vida de los pacientes que han "disfrutado" del "Vegestorix"... Espero que te guste el calor... porque tardarás bastante en morir...

miércoles, 2 de junio de 2010

VUELVE, A CASA VUELVE...



Volver a casa... esa es mi única obsesión, mi única prioridad, mi única razón para seguir existiendo... He despertado de un largo sueño, como si llevase mucho tiempo descansando en algún lugar oscuro y seco... No había ninguna luz, la oscuridad era absoluta a mi alrededor, mas por instinto, me he levantado, buscando el interruptor de la luz... No lo he encontrado por ninguna parte... Solo una extraña pared de madera, que me rodeaba por todas partes...


¡Me han secuestrado! ¡Se trata de eso, de un secuestro exprés, por el dinero que tiene mi familia! Pero esta gente no me conoce, llevo mucho tiempo entrenándome a lo Kill Bill, por si se daba una situación por el estilo.... Entonces, lenta y metódicamente, empiezo a golpear aquella madera, bastante enmohecida por otra parte, que me separa de mi objetivo... No es una tarea fácil, y calculo que tardé casi media hora en partirla, pero curiosamente, no siento ningún dolor en las manos, ni en los brazos, que tendrían que haberse resentido con el esfuerzo... Aparto los trozos de madera, y enseguida me cae encima una catarata de arena... Me han enterrado vivo... Menos mal que mi cuerpo responde bien, incluso consigo respirar normalmente mientras me abro paso hacia la superficie, laboriosamente...



Es noche cerrada cuando veo por fin la luna, las estrellas, las siluetas de los árboles, y un bosque de lápidas... Estos secuestradores tienen un extraño sentido de humor, al enterrar su botín en una fosa, en mitad de un cementerio... Pero claro, allí nadie vendría a buscarme... Lentamente, me incorporo, y observo a mi alrededor... Hay movimientos en el cementerio, se notan numerosos montones de arena removida alrededor de casi todas las tumbas, y me asusto bastante al ver que una mano, casi podrida, me sujeta por los pantalones, al mismo tiempo que una voz cascada me dice: "¿Me puedes echar una mano, compadre? Esta lápida pesa mucho, y no puedo terminar de salir..."


No sé, tal vez por urbanidad, o por mi buena educación, hago lo que me piden y, usando uno de los enormes maceteros de granito como maza, empiezo a golpear la lápida... Con cuatro golpes basta para desgajar un pedazo lo bastante grande para que pudiera salir por él mi "compadre"...
Y compruebo, sorprendido, que ha tenido que sufrir un tremendo accidente de tráfico, porque tiene todo el brazo derecho descarnado, y una gran herida en el costado izquierdo... Yo no soy médico, ni siquiera ATS, trabajo de pasante en un bufete de abogados, es decir, que no soy nadie importante, como para justificar este despliegue de medios, y sobre todo de efectos especiales al más puro estilo "thriller" de M.J., incluyendo el ojo derecho medio desprendido de mi "compare", o el olor a podredumbre que emana de mi propio cuerpo...
"Tenemos suerte, compare, me dice la criatura que avanza a trompicones a mi lado... Un par de semanas más, y no podríamos habernos acogido a esta promoción, de regreso temporal y vigilado... con derecho de pernocta, eso sí..."
Ignoro la razón, pero se me agarrotó incluso el alma, de pensar que podría no haber regresado... Mientras voy caminando lentamente, con los brazos extendidos delante porque no veo demasiado bien, el humor vítreo se la solidificado en gran parte desde mi muerte, y me limito a seguir al bulto que tengo más cercano, mientras una parte de mi conciencia, tal vez la que habita en la pituitaria, sigue escuchando los tecnicismos y explicaciones de mi "cuate", que a la sazón era un importante genetista...
"... por supuesto, tendría que realizar más experimentos para estar seguro, pero no hay ni tiempo ni medios para ello... Creo que igual se debe a una radiación de algún tipo, que se ha dedicado a insuflar nueva vida en los tejidos medio descompuestos... como mucho, un mes y medio después de enterrado... venganza pendiente..."
Son esas últimas palabras las que me llaman la atención: "Venganza pendiente"... ¿Por qué y hacia quién? Completamente perdido en sus discusiones internas, consigo, no obstante, que me responda...
"Antes de morir, estuve investigando los distintos tipos de muerte, y de qué manera los espíritus se quedaban pegados a la tierra, en función de cómo hubiera sido la muerte... Por supuesto, no pudo experimentar con humanos, ni siquiera con los que iban a ser ejecutados... pero el Gobierno puso a mi disposición un extenso muestrario de animales, sobre todo, perros, gatos y gorilas, y algún que otro mono rhesus, para experimentar con ellos. Entonces comprobé que cuanto mayor era el sufrimiento o la sensación de haber sido traicionado, más tiempo permanecía el animal consciente después de muerto... Y mediante una combinación de onda corta, ultrafrecuencia y exposición al condensador de fluzo, mayor era el tiempo de permanencia de la energía en el cuerpo... Estoy seguro de que en tu caso, también has sido traicionado por alguien, o han abusado de tu confianza, o bien..."
Mucho me temo que aquellas fueron sus últimas palabras, porque de una negra zanja en medio de un solar marcado como "Perrera Municipal" comenzó a surgir una espeluznante procesión de perros y gatos medio descompuestos, cuya mayor prioridad en esta muerte era justamente el alimentarse del salvaje investigador que los había sometido a enormes torturas antes de matarles... Lo mas irónico es que de esta manera tuviera la ocasión de probar, en carne propia, la veracidad de sus teorías...
De todas formas, nunca he sido un gran conversador, y sigo adelante, entre una muchedumbre de cuerpos en diversos estados de descomposición... cada uno de ellos con su propio objetivo... pero supongo que con un factor en común: el ansia de venganza... No veo muy bien... ni tampoco me funciona excesivamente la pierna derecha: casi tengo que arrastrarla... Y sigo caminando, abriéndome paso entre multitudes de zombis, pues eso somos en realidad, cada uno de nosotros en busca de alguien muy concreto... De algún aroma en particular... de alguna esencia... de algún rastro...
No, querida, no te engañes... Aquí no estamos hablando de hambre, sobre todo porque estamos muertos... Sino de voluntad de empaparnos de sangre... Del deseo de desgarrar arterias y venas, a ser posible conocidas o relacionadas con nosotros... pues en el fondo, para eso sirve el ADN...
Nunca he sido especialmente creyente, pero ahora, cuando miro al cielo... Bueno, más bien lo intuyo... está plagado de nubes rojas y negras, como si estuviera llegando el fin de los tiempos.. Y no puedo evitar el recuerdo del Apocalipsis según San Juan... "El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde"...
Y mientras me sigo arrastrando afanoso hacia el hogar, para encontrar el consuelo de un postrero abrazo regado de sangre, y de volver a mezclarme con los seres queridos que dejé atrás, si bien mi mujer se alegró muchísimo de mi muerte accidental, porque ha podido liarse con mi mejor amiga... No me preguntes cómo lo sé, pero lo sé... Cuando te niegas a cruzar hacia la luz, a veces pasan cosas raras... Mientras sigo caminando a trompicones por las calles cada vez más llenas de gente... No puedo evitar el que se apodere de mi mente una estúpida cancioncita navideña, de cualquier anuncio antiguo... "Vuelve, a casa vuelve... vuelve a tu hogar..."

martes, 1 de junio de 2010

SUEÑO ASESINO


¿Crees en la transmigración de las almas, el intercambio de cuerpos y las posesiones? ¿Tienes miedo de dormirte, no por lo que pueda pasarte mientras duermes, sino por lo que puedas hacer al despertar? ¿Te inquieta no conocer los límites entre lo real y lo imaginario? Bueno, pues entonces, deberías prestar atención a la siguiente historia...


Lo he vuelto a hacer... Me he dormido, tranquilamente, como todas las noches, en mi cama llena de peluches, con las típicas cosas de una adolescente de dieciocho años... con mis posters de Hannah Montana... pero al despertar, sé que he matado a alguien... No es algo que me moleste especialmente, no... es la incomodidad de no saber qúién ha sido la víctima... por haber desperdiciado tiempo y dinero...


La primera vez fue a los doce años, por una de esas rabietas tontas que se cojen las crías, cuando las cosas no salen como ellas quieren... En este caso, una profesora, Doña María, me jodió el cumpleaños, poniendo un examen al día siguiente... Creo que nunca he odiado tanto a nadie, como a ella, en aquél momento... Todos hemos deseado la muerte a alguien, como poco una vez en nuestra vida... La única diferencia es que yo lo hago... Pasé muy mala noche, con imágenes de caras aplastadas, de cuerpos que buscan un poco de aire, de manos que aprietan una almohada, de una vida que se escapa... A la mañana siguiente, cuando llegamos al insti, la bandera ondea a media asta, y en el recreo nos dicen que nuestra profesora ha sido asesinada por su marido la noche anterior... que guardaremos cinco minutos de silencio en su memoria... pero que de todas formas, se harían los exámenes que ella había dejado preparados...


Un par de meses más tarde, después de las vacaciones de Semana Santa, tuve una pelea con mi novio... Él se empeñaba en tocarme los pechos, yo era una niña muy desarrollada para mi edad, pero sinceramente, no me apetecía nada sentir sus manos babosas sobre mi cuerpo... Aquella noche me acosté tremendamente cabreada, deseándole la peor de las muertes posibles... y soñé con gasolina de mechero... Y con una caja de cerillas... A la mañana siguiente, no vino al colegio... ni tampoco su hermano mayor, Julián, un chaval muy majo y muy tranquilo... Una semana después, me enteré de que Julián había prendido fuego a su hermano (mi ex-novio) mientras dormía, en su propia cama... Creo que en aquél momento empecé a relacionar causa (un enfado, un agravio, un cabreo) y efecto (el control de una persona en sueños para vengarme)...


La gran pregunta no era el porqué lo hacía, sino el cómo lo hacía... Fueron necesarias un par de prácticas más, para comprenderlo... Si yo quería matar o al menos herir a alguien, me bastaba con imaginarmelo dormido... y en cierto modo, sondear, desde su cuerpo, qué personas estaban a su alrededor... cuales de ellas eran más receptivas... y escoger entre ellas a una que ya tuviera algún sentimiento negativo hacia mi objetivo... Todo esto, lo hacía mientras yo estaba durmiendo tranquilamente en mi cama... Lo más curioso era que no contemplaba la posibilidad de herir, solo me interesaba la sanción extrema, la muerte...


Para ensayar, nada mejor que un sitio donde la muerte es lo más habitual: la residencia de ancianos de mi abuela, que está tardando demasiado en morir... Fue muy sencillo, porque mi padre no le tiene demasiado cariño a "la puta vieja gruñona que no hace más que molestar"... Su compañera de habitación, otro carcamal, tampoco la quería demasiado, por eso no tuvo el menor problema en taparle nariz y boca con las manos, mientras dormía... No me importa que sufriera o no, lo interesante es que mi padre heredó una buena cantidad de dinero al vender la casa de su madre... y me compró el ipod y la play...
Durante una temporada, unos seis meses, dejé de matar... Ya sabeis, aquellos amores de juventud, la manipulación convertida en arte, descubrir el sexo, cosas por el estilo... Pero todo cambió de nuevo a los catorce años... Necesitaba dinero para comparme una motito, y se me ocurrió sacarle provecho a mi don oscuro... Hoy en día, es fácil ofrecer cualquier servicio en la red, incluso un asesinato por encargo, siempre y cuando seas capaz de crear un perfil adecuado... Siempre me ha gustado internet, investigar, comprobar datos e historias, por lo que en dos semanas, ya había diseñado una serie de páginas web en cascada, a través de las cuales podía canalizar las noticia sobre "mafia", "herederos", "testigo protegido", "arrepentido", y otras palabras clave...
Es muy sencillo: si pillan a un narcotraficante gallego con un buen alijo de "meta" o de "cristal", y la fiscalía o la audiencia le propone un trato a cambio de su testimonio, lo más probable es que halla alguien interesado en que no "cante"... En la red, es muy sencillo conseguir los datos, o al menos el teléfono, de cualquiera, incluso del segundo narco más buscado de toda España... También he conseguido un programa de modificación bucal, por si quiero presentarme con mi alias, Esteban Marcos, mas generalmente digo que soy su "compañera" o "asistenta personal"... El trato es muy sencillo: 200.000 euros por la muerte del confidente, de manera limpia y totalmente segura para el "patrocinador". Solo necesito una fotografía de la persona, del resto ya me encargo yo... Lo más duro es localizarle, a veces tardo un par de noches, sobre todo si está lejos... Luego, sondeas su mente y su entorno a través de los sueños... Y después, no hay nada más seguro que meterse en la mente de uno de los policías que lo custodian, y aprovechando un momento de sopor, obligarle a dispararle dos veces en la cabeza...
Aquél fue mi primer encargo remunerado, hace cuatro años... Durante todo ese tiempo, he seguido trabajando, de manera esporádica, y cada euro lo meto en unas cuentas en las Islas Caimán... No he compartido nada con mi familia, ni pienso hacerlo, ahora que soy mayor de edad... De momento, no me planteo trabajar en nada específico, ni "honrado"... Y por muy amigos que seamos... más te vale que no nos veamos en sueños...

domingo, 30 de mayo de 2010

TE VEEEEOOOOOOO.....



"Te veeeeooooooo...."

Parece mentira, el terror que pueden producir estas dos palabras... Pero me siguen causando espanto, y me entran sudores fríos, incluso tengo pesadillas, cada vez que las escucho... No importa que sea en la tele, en el cine, o peor aún, en vivo y en directo, como dicen algunos... Y siempre tengo que mirar detrás de mí si estoy en la calle, o encerrarme en casa, con todas las puertas y ventanas cerradas, mientras busco la protección de la esquina norte de mi dormitorio, al mismo tiempo que pongo en mi regazo al osito Boris... y tengo al alcance de la mano la ballesta, con el virote en posición de disparo...

Y todo comenzó por una de esas estúpida cita a ciegas, que organiza una empresa de solteros, cuyo nombre no voy a mencionar... Me gustó su perfil: "Mujer pelirroja, treinta años, amante de la música (sobre todo Mecano), la pintura (El Greco, Goya) y el cine (sobre todo en blanco y negro), busca varón heterosexual para amistad o relación seria. Me apasiona viajar por todo el mundo, y comer bien (no soporto la "nouvelle cuisine"). Abstenerse signos Géminis y Escorpio." Como yo soy Cáncer, el escollo del signo estaba superado, y en lo demás... sería cuestión de verlo en detalle... Por eso, me decidí a enviarle una invitación de amistad, aunque realmente no contaba con demasiadas posibilidades...Su foto me gustó, esos ojos negros, profundos, la piel muy blanca, el pelo rojo...

Sin embargo, dos días después, me confirma su amistad, empezamos a chatear, a contarnos pequeños detalles de nuestras vidas, y parece que nos sentimos a gusto. LLega, por fin, el momento de vernos en persona... Quedamos en la cafetería de los cines Lumière, que nos pilla cerca a los dos, y donde están proyectando "Le salaire de la peur" (El salario del miedo), una de esas reposiciones interesantes que nos gustan a los dos... Es un poco más pequeña de lo que imaginaba, no llega al metro sesenta, y enseguida pienso que tendré que agacharme para besarla... También es mucho más fuerte, porque su apretón de manos casi me tritura los dedos... El pelo es, evidentemente, teñido... Pero es su mirada lo que me inquieta vagamente... Hay algo en el fondo de sus ojos que no me termina de cuadrar... Nos tomamos un refresco en la barra, que está casi desierta por la hora (las cuatro de la tarde de un lunes de mayo) y, como al parecer hay "buen feeling" entre nosotros, compramos las entradas, y entramos en la sala...

Estamos practicamente solos, y nos ponemos en la fila ocho, centrados... Yo he visto la película varias veces, y siempre me ha gustado... Por lo que aprovecho para estudiar sus reacciones: miedo, intranquilidad, malestar, tristeza... Todas ellas perfectamente justificables, menos una: odio... Odio contra el protagonista, en el momento culminante de la peli, cuando está llegando al pozo petrolífero en llamas... Cuando termina el pase, ya la conozco lo suficiente para proponerle otra cita, con película si lo prefiere... Y quedamos al lunes siguiente, en el pequeño cine estudio Doré, donde proyectan otra joya del cine: "Drácula" (la buena, la de Bela Lugosi)...

Durante el resto de la semana, seguimos chateando en los foros, hermanamos las cuentas del capapocha, intercambiamos fotos y recuerdos y canciones... Y, aunque sigo notando algo en ella que no me acaba de cuadrar, lo achaco a mi falta de experiencia con mujeres, porque he salido un poco tocado de un noviazgo demasiado largo que ha conducido a un matrimonio demasiado corto... y una separación bastante complicada... Pero creo que con Nerea, las cosas pueden ser diferentes...

La segunda cita es un éxito absoluto, y después de la película, nos vamos a dar un paseo por los alrededores del cine, y terminamos en el Retiro, disfrutando de la relativa tranquilidad de una barca en medio del lago... Anochece lentamente, y el sol refulge en su media melena, de un modo vagamente inquietante... Su esbozo de sonrisa no contribuye a hacer que me sienta más seguro... Pero cuando se sienta a mi lado y, girando suavemente el cuello, me roba un beso, creo que lo nuestro puede funcionar... Decidimos vernos ese domingo, en el Jardín Tropical de la Estación de Atocha...

Hace mucho calor, en todo caso, más del que yo imaginaba, y la neblina de los aspersores no contribuye precisamente a refrescar la atmósfera... Noto que empiezo a sudar, que la camisa vaquera se me pega a la piel, y casi puedo visualizar los gruesos goterores de sudor que se escurren a lo largo de mi espalda... y me arrepiento una vez más de no haberme puesto un calzado más cómodo, pues las botas de trabajo me están dando mucho calor... Aunque me olvido de todo cuando la veo a ella: un vestido hippy, sandalias blancas anudadas a los tobillos, y un pequeño bolso la convierten en la típica ibicenca exquisita... Dos besos en la mejilla, y uno en los labios, sellan nuestro encuentro... Es la primera vez que almorzamos juntos, y me sorprende un poco la manera que tiene de comer el sandwich mixto con huevo, con cuchillo y tenedor, que limpia afanosa antes de usarlos con una toallita desechable, igual que el borde del vaso y el cuello de la botella de Pepsi... Por lo demás, la cita transcurre con normalidad, y terminamos con un apasionado beso, de los que involucran a todo el cuerpo en un intento de fusión, que es bien acogido por los turistas...

La semana siguiente, el último domingo de mayo, viene a comer a mi casa... Preparo una lubina a la sal, una buena ensalada, y una selección de helados, pues me ha dicho que le encantan... No parece entusiasmarle el pescado ni la ensalada, pero repite varias veces el postre... lo que es curioso, parece que no le gusta comer... Terminamos en el sofá del comedor, viendo el principio de "El hombre elefante"... y luego, sobre la alfombra, me demuestra que es una auténtica tigresa... Hacemos el amor fieramente, como si nos fuera la vida en ello, y durante toda la semana tengo el recordatorio de sus uñas grabadas en mi espalda...

Una semana después, aprovechando que los dos librabamos, nos fuimos a un hotelito de turismo rural cerca de Ávila... El lugar es maravilloso, a la orilla de un pantano... La puesta de sol y el amanecer son espectaculares: las vemos juntos, desde la zona zen.. y durante el resto de la noche, no dormimos demasiado, la verdad: es como si la luna llena, o la proximidad del agua, o la cena a base de frutas exóticas, el jacuzzi caliente con vistas al exterior, en cierto modo despiertan todos nuestros instintos más primarios... incluyendo el de morder.... Una cosa son los chupetones, pero los mordiscos que me propina Nerea mientras hacemos el amor tienen más de apareamiento y de instinto, que de mimos o caricias... A la mañana siguiente, habiendo dormido lo justo para no estrellarnos con el coche, desayunamos en la Posada, y volvemos a Madrid... La dejo en su casa, un chalecito adosado en el barrio de Canillejas... pero no me invita a entrar...

Por motivos de trabajo, no nos vemos de nuevo hasta primeros de julio, y tras su llamada telefónica, me invita a ir a su casa, "siempre y cuando traigas una buena provisión de helado"... Hago un alto en una conocida heladería de la calle Alcalá, y sigo mi ruta hasta su casa... Son las cinco de la tarde cuando llamo a la puerta, pero tarda unos minutos en salir a recibirme, y cuando lo hace, me cuesta reconocerla: se ha teñido el pelo de negro, salvo unas mechas del tono anterior, y tiene aspecto de no haber dormido en unos cuantos días... De su cuerpo se desprende un inquietante olor... Pero afortunadamente, en cuanto ha guardado el helado, me propone que nos bañemos juntos a la luz de las velas... Fue un rato memorable...

La casa no es muy grande, consta de cocina (que no parece haber sido muy utilizada), un amplio cuarto de baño (con la enorme bañera de forja y patas de león), un salón práctimante vacío (salvo un equipo de música, un home cinema y una tele de plasma), un gran dormitorio en dos ambientes y un pasillo que comunica todas las habitaciones... No salimos de su casa en todo el fin de semana... salvo para comprar helado... y un poco de Betadine, pues las costumbres alimenticias de Nerea siguen siendo, como poco, extrañas: es heladívora, y frugívora... El resto de su dieta lo constituyen una amplia colección de pastillas, para suplir, creo, sus carencias alimenticias... Y me temo que mi sangre: en la noche del viernes 2 de julio, mientras retozábamos entre las sábanas negras, me dice: "¿No te importa que te corte, verdad?"... Y sin mediar palabra, saca un pequeño puñal de debajo de la almohada, y me corta en el cuello... para luego, pegar sus labios a la herida, y empezar a lamer, golosa, mi sangre... Como ella me está montando, no tengo defensa, y al intentar zafarme, ella contrae los músculos de su vagina, al mismo tiempo que me sujeta con las manos sobre mis hombros... No me queda más remedio que esperar a que se sacie...

Pero lo más extraño de aquella velada no fue precisamente eso... sino que por alguna extraña razón, no me fui de su casa... Y pasamos juntos todo el fin de semana, entre juegos amatorios, mordiscos, y grandes cantidades de helado, porque solamente dejaba la casa para ir a comprar más suministros... Al menos, tenía una buena cafetera, buenas tazas, y cosa rara, un paquete de Blue Mountain, "herencia de un antiguo novio"...

Nos separamos el domingo por la tarde, con una nueva sesión de películas en blanco y negro, helado de chocolate negro puro con frambuesas... y por supuesto, sexo... Nunca he tenido una amante más exigente, ni que me deje más agotado, que Nerea... Aunque supongo que no debería verla más veces... Porque me está siguiendo...

La primera vez, el lunes por la tarde, había conseguido aparcar el coche cerca de mi portal (nada fácil en pleno barrio de Salamanca), y me pareció verla en un portal, en la otra acera, acechando mi llegada a casa... El martes por la mañana, a las seis y media, cuando cojo el coche y me rigijo a la N-2, la veo por el rabillo del ojo... Esa misma tarde, a las dos, noto que un coche verde oscuro (el color de la inteligencia, según Robert de Niro en "Los padres de ella") me está siguiendo desde el aparcamiento de empleados de la Bosch... El miércoles, la veo al salir de casa, en el mercado, en la escuela de mi hijo (estoy divorciado), en mi portal... Allí es donde me dice, por primera vez, esas dos palabras: "Te veeeooooo...", aunque luego me da un gran beso, y se las arregla para meterse en el portal conmigo... Salimos medio desnudos del ascensor... y justamente cuando estoy metiendo la llave en la cerradura, mientras con la otra procuro mantenerla a la suficiente distancia para maniobrar, la puerta se abre desde dentro... Es Roxana, mi asistenta (tal vez debería decir "ex-asistenta"), una chica colombiana, muy guapa, que limpia casas para pagarse sus clases de actriz... Si las miradas matasen, creo que Roxana habría muerto en el acto: nunca hasta ese momento había visto tanto odio en una sola ojeada...

Unos minutos después, mientras estamos luchando en la ducha, me dice: "Te gusta mucho tu asistenta, ¿verdad? Desde luego tiene un cuerpazo, no me extrañaría nada que te la hubieras tirado ya en media casa, ¿verdad?" Vale, es cierto que en alguna ocasión, antes de conocerla bien a Roxana y a su familia, me parecía una mujer atractiva y deseable, pero son ya muchos años trabajando juntos, y así se lo dije a Nerea... aunque no pareció muy convencida... Hasta el mes de septiembre, seguimos en el mismo plan: los fines de semana juntos, en su casa o en la mía, y alguna que otra cita fogosa en cualquier parte: en los probadores de un Carrefour, el aseo de un bar de carretera, incluso un tunel de lavado automático...

Jamás, en toda la vida, había tenido semejante sobredosis de sensaciones, caricias, mordiscos, abrazos, arañazos... Un viernes de octubre, me invitó a su casa, y desde el primer momento, comprobé que estaba sucediendo algo extraño... Ella estaba vestida con una especie de camisola de color blanco, iba descalza; y en cuanto traspasé el umbral, me hizo descalzarme, me desnudó con manos expertas, y me condujo a la ducha... No, aquella vez no hubo sexo: me frotó enérgicamente con un guante de crin por todas partes (y todas son eso, todas), y me entregó una burda túnica de lino como la suya, como única vestimenta... En el salón, un brasero de picón era la única luz, pues todas las ventanas estaban cerradas, y densas nubes de incienso subían desde los pebeteros de los cuatro costados... El dormitorio también estaba en penumbras, con sábanas de lino pulcramente dobladas por las esquinas superiores, y Nerea había instalado una mosquitera desde el techo... "Este fin de semana, tenemos que purificarnos en cuerpo y alma... Yo te ayudaré..."

Seguramente puso algo extraño en los braseros, pues no recuerdo más que algunos datos confusos, de cánticos, invocaciones, algo parecido a Sacred Spirits resonando por todas las partes de la casa, ceremonias de sangre, incluyendo la decapitación de una gallina con los dientes... No recuerdo si había más gente con nosotros, aunque en diversas ocasiones percibí caras y cuerpos espectrales que nos miraban desde las zonas de sombra... Fueron demasiadas horas en blanco, incluso aunque pretenda olvidar algunas de las cosas, no puedo ni debo perdonar que me utilizase de aquella manera, que tomase el control de mi vida... Decidí que debía separarme de ella... Y así se lo dije: "Nerea, creo que debemos tomarnos un tiempo de reflexión... No me gusta entregar el control a nadie, me ha costado mucho ser independiente..."

No respondí a sus llamadas durante dos días... pero ella siguió llamándome... por la mañana, por la tarde, y por la noche... Al salir a la calle, la veo, apostada frente a mi casa... y de mi trabajo...y haciendo la compra... ¡incluso se ha colado en la consulta del dentista, mientras me estaba haciendo una endodoncia! Algunas veces, simplemente me llama... y no dice nada... Pero otras, doce "Te veeeeooooooo...". Roxana ya no viene a mi casa... Dice que tiene miedo, y con dos hijos, no le compensa lo poco que yo le pago... Viene a mis reuniones de negocios, se sienta a mi lado en el cine (un par de filas delante o detrás)... Parece que toda su vida se centrase exclusivamente en mí, que yo fuera todo su universo... He arrancado el teléfono de la pared... He cambiado varias veces de número de móvil, sin resultado: en pocas horas, la escucho de nuevo... He inhabilitado el telefonillo, para que no me siga torturando en mitad de la siesta o de la noche.... Vivo en un tercero, mas de todas formas, la sigo oyendo, o intuyendo, cuando desde el portal de enfrente me dice....

"Te veeeeeooooooo......."

martes, 4 de mayo de 2010

LA REINA DEL BAILE

¿Dónde está el límite entre la "normalidad" y la "popularidad"? ¿Qué tipo de pequeños sacrificios está dispuesta a hacer una chica normalita pero profundamente envidiosa, con tal de ser la reina del baile? ¿Y qué ayuda podría obtener de tres extrañas tías, con fama de brujas?


Clotilde es una chica normalita, aquí la puedes ver, con su vestido en ocres y naranjas, recién nombrada "Reina del Baile" de su promoción, y esperando recibir en breve el homenaje de sus compañeros de clase... Por fin, en el último año de instituto (ha estado en el Colegio de Niños Dotados Juní Serra casi toda su vida), verá recompensados todos sus esfuerzos, sus arduas labores de segundona, incluso su patético servilismo hacia aquellas personas dotadas de mayor belleza...


Si bien es cierto que ha tenido que hacer trampas para lograrlo... Ayer por la tarde, antes incluso de ponerse a rebuscar en las estanterías un vestido que le quedase bien (su madre es la dueña de una sastrería en el centro del casco antiguo, y pone a sus disposición a su mejor costurera para ultimar el arreglo), Clotilde (también responde cuando la llaman Cloti... o Tilde, que es lo más habitual) se ha pasado por la tienda de sus tías Úrsula, Desi y Pilar, por si acaso le podían echar una mano: necesitaba una poción mágica que le permitiera de alguna manera influir en la elección de la Reina del Baile, pues de lo contrario se sentiría completamente frustrada el resto de su vida...


"Por favor, titas - les dijo, casi con lágrimas en los ojos - todo el mundo dice que, además de vuestro negocio de dietas homeopáticas, plantas medicinales y remedios para la piel, vosotras tenéis también una línea de productos en internet, llamada "las tres brujas cabras", en la que facilitáis filtros de amor, pociones, recetas... ¿De verdad que no podéis darme una solución? Tampoco es algo tan difícil conquistar la voluntad de 300 personas para que hagan lo que tú quienes...."
"No me parece una buena idea", dijo Úrsula, "las cosas tienen que ser como tienen que ser..."
"Es muy peligroso", insiste Desi (por Desiderata), "imagínate que no calibras bien la dosis, y te encuentras con una situación incontrolable"...
"¿300 personas, dices?", reflexiona Pilar.... "bueno, podría resultar interesante..."


"¿Nos perdonas un momento, querida?", comenta Úrsula, llevando a las demás hacia la trastienda... Y allí permanecen, durante casi media hora, y Clotilde sólo puede captar algunas hebras de la conversación... "es una locura..."; "de ninguna manera.... "; "la Alta Magia no está hecha para que la usen niñas bobas..."; "es cierto, se puede hacer, pero es muy peligroso..." Y con cada palabra, Clotilde permanece allí, expectante... hasta que al final, vuelven a salir las tres, y con expresión muy seria y compungida, Úrsula le dice: "Clotilde, podría hacerse, pero es muy peligroso, una fórmula de Alta Magia Nivel Cuatro, y no vale la pena desperdiciar talento en ello... Si quieres, te podemos preparar un perfume a base de almizcle de murciélago, canela y ruibarbo, que te mejore el cutis... Pero otra cosa, no..."


Claro, os podréis imaginar su sorpresa cuando, una hora más tarde, Juanito, el chico para todo del herbolario le trae un misterioso paquete perfectamente protegido dentro de un saquito negro de terciopelo, al mismo tiempo que una nota, escrita en pergamino... Ansiosa, se lleva los dos preciados objetos a su dormitorio, se sienta en la mesa de estudio tras apartar los libros y apuntes de un manotazo, y desenrolla el pergamino, leyendo lo siguiente...


"Querida sobrina: comprendo muy bien lo que estás sintiendo en este momento, yo también deseaba a toda costa ser la Reina del Baile... pero no lo conseguí... y a partir de ese momento, mi vida ha ido cuesta abajo, y no quiero que a ti te suceda lo mismo. Por eso, te facilito una receta ancestral, cuya única dificultad estriba en conocer el número exacto de invitados, pues tendrás que completar la fórmula con la décima parte de gotas de sangre y la centésima de pelos de tu vello púbico que el número de invitados previstos. El objetivo del mejunge, que tendrás que cocer durante tres horas a partir de la medianoche en un pequeño pebetero de cobre como el que te regalé el año pasado, con medio litro de agua y otro medio de albariño, es provocar en todas las personas que la prueben una inmediata atracción hacia , que las llevará de manera inconsciente a realizar tus deseos más secretos... ¡Debes ser muy atenta con las proporciones! La pócima, cuyos ingredientes no tienes por qué conocer, hay que mezclarla con el ponche sin alcohol, y de esa manera te nombrarán Reina... Tampoco debes olvidar que, en cuanto tengas ocasión, tienes que decirle a la gente lo que deseas, pues de lo contrario, el conjuro no será válido. Besos de tu tita Desi. ¡AH! Y procura ponerte un vestido en tonos ocres y rojizos, pues realzará el efecto de la pócima."


Clotilde, tan aplicada en todo, relee atentamente la nota, antes de cerrar la puerta de su dormitorio y, bajándose ligeramente la cinturilla de las braguitas, empieza a cortarse aplicadamente treinta pelillos, pero cuando le faltan diez para terminar, piensa que no estaría mal añadir unos cuantos, y así potenciar el efecto... Y lo mismo le pasa con la sangre... ¿Para qué andarse con tonterías, contando gotitas? Directamente, coge una de las jeringuillas de su padre el practicante, se saca diez centímetros cúbicos de sangre, y lo añade al caldero... Como los pelos con la sangre tienen mala pinta, le añade un vaso colmado de Albariño y lo pasa todo por la batidora... Acto seguido, se toma ella otro vaso de Albariño bien frío, otro para el pebetero, vuelca el saquito y comienza, con las campanadas de medianoche, la operación "pócima secreta" ya estaba en marcha... Por la mañana, Clotilde la traspasa a una petaca de plata con ayuda de un embudo, y luego se va corriendo a la tienda de su madre donde, misteriosamente, aparece un vestido en los tonos deseados, que además le queda bastante bien... En un tiempo record, la modista termina el arreglo, y Clotilde ya está lista para echarse una buena siesta, y acudir por la noche al Gran Baile...


Son las diez y media de la noche, cuando ella, oliendo por todas partes a Faralla, y con un leve toque de maquillaje en los labios, hace su entrada "triunfal" en lo que durante todo el año es el gimnasio polivalente, y que ahora han decorado para la ocasión con una serie de butacones para los profesores y los Reyes del Baile, una gran mesa de contrachapado con los habituales manteles de papel, cubiertos de platos de patatas fritas, panchitos, cortezas... y sobre todo, una GRAN sopera con el cóctel, un misterioso mejunge de tono rojizo... Aprovechando un momento en que nadie parecía estar mirando, Clotilde vacía la petaca, y se funde con los chavales que estaban intentando bailar algunos temas nostálgicos: Adamo, Danny Daniel, Mocedades... y alguna canción de Julio Iglesias...


Al margen de cual fuese su auditorio, Clotilde sigue con su campaña, comentando a todo el mundo que sería su mayor ilusión en esta vida que la escogieran como Reina del Baile, que el Rey le da igual, como si quieren poner al conserje o al profesor de mates... Al principio, la gente la mira con cara rara... pero según va avanzando la velada (y disminuyendo el nivel de la sopera), algunas personas empiezan a mirarla con la mirada un poco turbia, como si no se enterasen demasiado bien de lo que estaba pasando... Cerca ya de la una de la madrugada, cuando solo queda un culín de ponche, Clotilde está sentada en un sillón, mientras todos los asistentes a la fiesta (al final, 250) van desfilando delante de ella, proyectando sus sombras en la pared, y caminando de manera extraña... Y susurrando su nombre... Y la nombran Reina del Baile... Pero no como ella quisiera...


Nadie sabe exactamente lo que sucedió aquella noche... Pues solo se han conocido sus consecuencias.... Solo Clotilde y sus tías saben realmente lo ocurrido... Clotilde ha tenido un extraño bebé, que fue concebido en medio de una placentera noche de orgía, durante la cual solamente tuvo que señalar con el dedo a los varones que más le gustaban, para que la satisfacieran de todas las maneras posibles sobre las colchonetas del gimnasio... Y para que no se aburrieran demasiado, todas las demás personas presentes en la fiesta, incluso el conserje y la cocinera, se fueron montando sus fiestecitas privadas... Pero sigue siendo igual de cierto que aquél año, en aquél instituto de la pequeña ciudad de Galicia, se disparó la natalidad... bueno, y las enfermedades de transmisión sexual... porque ¿Quién le explica a un zombi sediento de sexo cómo ponerse un condón?


La moraleja de esta historia: si haces un filtro amoroso, respeta las proporciones, las cantidades, los ingredientes, los procedimientos... Porque Clotilde tuvo mucha suerte... Con haber añadido cinco centímetros cúbicos de sangre, al margen de todo lo que ella había completado de su parte, y el conjuro no era tan divertido... Era la fórmula del Holocausto Caníbal... Aunque la fiesta habría resultado completamente inolvidable...

sábado, 17 de abril de 2010

UNIDAD ESPECIAL 619/2034


Cosas de niños, desde luego... ¿Quién le va a tener miedo a una niña de once o doce años, con esa sonrisa tan dulce, y esos ojos tan.... especiales? ¿Qué puede temer un adulto, sobre todo si se encuentra en una situación de poder, de alguien tan inocente, y tan puro? Bueno... nunca olvideis una cosa: las apariencias engañan..


"Mírame a los ojos... y dime que no me deseas... Dime que no te gusto, desde el primer día que entraste en mi clase, con tus libros y manuales... ¿Lo recuerdas, verdad? Porque yo sí lo tengo muy presente, cada vez que miro el pequeño tatuaje... que tengo junto al ombligo..."


Y cómo no hacerlo, cómo olvidar aquella primera semana de clases... Intento responderle... pero no puedo hacerlo... Siento una enorme laxitud, un gran cansancio, según van pasando los minutos... allí estamos los dos, confinados en el estrecho espacio del cuarto de baño de profesores, aunque ella parece distinta, más madura... o tal vez será por el extraño colgante que cuelga de su cuello... que incluso parece empezar a brillar con más fuerza, a medida que se me escapa, lentamente, la vida del cuerpo...


"Nunca me gustaste, profe... es algo intutitivo, tal vez... O quizás sea una reacción del hipotálamo... Los niños, aunque pienses lo contrario, no somos tontos: por ejemplo, nos damos cuenta de las miradas de los adultos, las interpretamos... Otra cosa muy distinta es que estemos dispuestos, o no, a hacernos los tontos, para conseguir nuestros objetivos... Por eso, durante aquellas dos primeras clases de tu asignatura, me dí cuenta de que respondías directamente a las preguntas de todos los niños, y de todas las niñas.... Menos a la de Natalia Estefanía... y a la mía..."


No lo puedo evitar... me gusta fijarme en las caras de mis alumnos mientras estoy dando una clase... es algo gratificante, incluso cuando llevas tantos años en la enseñanza, el sentirte querido, respetado, aunque sea por un tiempo, lo que tardas en explicar una compleja ecuación de matemáticas, o una fórmula química... No, no tiene mucho glamour ninguna de mis asignaturas, lo sabes o no, y ya está... Vale, también reconozco que me gusta retener en mi memoria las caras de las niñas más hermosas, como la suya... Y como mucho, al pasar entre las filas de pupitres, acariciar cariñosamente una o dos cabezas, pasando suavemente la mano... Pero sin mala intención, que un profesor de instituto tiene que pensar muy bien todo lo que hace, al menos, en el aula.... Si pudiera respirar mejor... Si me dejase levantar las manos y aflojarme un poco la cuerda...


"Yo tengo muy buenos contactos, profe, y desde hace algún tiempo, te estábamos vigilando... Porque la tensión ha estado subiendo dentro de tí durante demasiados años... Y lo que al principio no era más que una manifestación de cariño hacia algunas de tus alumnas de primero y segundo de la ESO, con el paso del tiempo, se habría convertido en algo más... ¿No te atreverás ahora a negarme que, después de seis meses de clase, una de tus mayores obsesiones era precisamente el acercarte a Natalia Estefanía... sin testigos molestos, verdad? ¿Y no me dirás que nunca te has dado cuenta, en las últimas dos semanas, de que jamás os dejaba solos?"


Es cierto, ni siquiera en las tutorías me dejaba a solas con ella... con mi Natalia Estefanía... Al principio, creía que era una coincidencia, cosa de amistad infantil, ya sabes... Pero ahora comprendo que se trataba de una maniobra perfectamente estudiada... Porque yo estaba perdiendo completamente el control: soñaba con ella, con acariciarla, con besarla... y en mis más brutales fantasías, le descubría un poco los mundos eróticos de los adultos... pasito a pasito, como un juego... comose hace siempre, cuando te colocas en una posición de autoridad... Meterme en su vida no sería demasiado complicado, y seguro que en un momento dado, a través de las tutorías y de las clases particulares que daríamos en su casa, conseguiría ir dándolePero claro, lo realmente peligroso es que si daba un paso tan importante con esa astuta zorrita, que en el fondo solo estaba interesada en manipularme para mejorar sus notas... si me ponía en sus manos de una manera tan total... al final, tendría que ser realista: mi única opción habría sido matarla antes de terminar el curso, para que no se atreviera a decirle nada a sus padres durante el verano...


"Tú lo sabes perfectamente: alguien tan controlador, tan calculador como tú, no habría tenido más opción que la de matar a Natalia Estefanía... Y al hacerlo, habrías descubierto un nuevo mundo de placeres, esas horas tranquilas con su cadáver, en tu casa, preparándola para vuestro último encuentro... Y después, en el descampado, el fuego habría calcinado su cuerpo... Durante unos meses, habrías respirado, tranquilo... Y con el comienzo del nuevo curso, repetirías la misma dinámica, en otro instituto... Y eso es algo que no podíamos permitir que sucediera...

Por eso, debo comunicarte que, tras revisar atentamente tu caso, la Junta Temporal de Control ha decidido que lo más adecuado era ejecutarte en tu espacio/tiempo, antes de que matases a tu primera víctima, Natalia Estefanía, de once años de edad, descubriendo al mismo tiempo tu vena sádica, pedófila y manipuladora, que te llevaría, en el momento de tu captura en 2018, a tener a tus espaldas más de treinta violaciones y asesinatos a niñas menores de 14 años. Las primeras, como Natalia, las escogerías entre tus alumnas, o entre las de tu instituto, pero con el paso de los años, incluso robarías una niña de las manos de su madre en una feria (Felicity), o en un centro comercial (Candela)...


Hoy, 4 de diciembre de 2009, serás ejecutado en consonancia con los crímenes que en el futuro se te imputarán, y el procedimiento aplicado será la asfixia erótica, en el servicio de profesores de la cuarta planta, con una cuerda al cuello desde el anclaje elevado de la cisterna, los pantalones y calzoncillos bajados, y tu cuaderno de clases con las fotos de tus alumnos sobre las rodillas... Tu cadáver será descubierto el martes 9, y se convertirá en el mayor escándalo del IES durante años... Y tu nombre engrosará las leyendas urbanas... ¿Estás listo para morir, verdad? De todas formas, tampoco tienes otra opción...


Bueno, solo una cosa más: ni soy una niña, ni tengo 11 años, ni siquiera existo corporalmente en tu tiempo. Soy un agente de la Unidad Especial anti Crímenes Violentos, y mi única función en este tiempo era hacer justicia... o más bien, persuadirte para que tú mismo hicieras lo más adecuado... Y salvar vidas, las de 30 niñas a las que tú no habrías dado ninguna oportunidad de seguir viviendo... "


Y por eso, Juan O. fue ejecutado, de manera humillante, y su último pensamiento fue que al menos, se había puesto los calcetines nuevos y la ropa interior limpia... ¿Moraleja de la historia? Nunca te fíes de una niña de once años... ni de cualquier otra edad... Lo mismo esa criatura de cara angelical no es más que un señuelo...