
¿Crees en la transmigración de las almas, el intercambio de cuerpos y las posesiones? ¿Tienes miedo de dormirte, no por lo que pueda pasarte mientras duermes, sino por lo que puedas hacer al despertar? ¿Te inquieta no conocer los límites entre lo real y lo imaginario? Bueno, pues entonces, deberías prestar atención a la siguiente historia...
Lo he vuelto a hacer... Me he dormido, tranquilamente, como todas las noches, en mi cama llena de peluches, con las típicas cosas de una adolescente de dieciocho años... con mis posters de Hannah Montana... pero al despertar, sé que he matado a alguien... No es algo que me moleste especialmente, no... es la incomodidad de no saber qúién ha sido la víctima... por haber desperdiciado tiempo y dinero...
La primera vez fue a los doce años, por una de esas rabietas tontas que se cojen las crías, cuando las cosas no salen como ellas quieren... En este caso, una profesora, Doña María, me jodió el cumpleaños, poniendo un examen al día siguiente... Creo que nunca he odiado tanto a nadie, como a ella, en aquél momento... Todos hemos deseado la muerte a alguien, como poco una vez en nuestra vida... La única diferencia es que yo lo hago... Pasé muy mala noche, con imágenes de caras aplastadas, de cuerpos que buscan un poco de aire, de manos que aprietan una almohada, de una vida que se escapa... A la mañana siguiente, cuando llegamos al insti, la bandera ondea a media asta, y en el recreo nos dicen que nuestra profesora ha sido asesinada por su marido la noche anterior... que guardaremos cinco minutos de silencio en su memoria... pero que de todas formas, se harían los exámenes que ella había dejado preparados...
Un par de meses más tarde, después de las vacaciones de Semana Santa, tuve una pelea con mi novio... Él se empeñaba en tocarme los pechos, yo era una niña muy desarrollada para mi edad, pero sinceramente, no me apetecía nada sentir sus manos babosas sobre mi cuerpo... Aquella noche me acosté tremendamente cabreada, deseándole la peor de las muertes posibles... y soñé con gasolina de mechero... Y con una caja de cerillas... A la mañana siguiente, no vino al colegio... ni tampoco su hermano mayor, Julián, un chaval muy majo y muy tranquilo... Una semana después, me enteré de que Julián había prendido fuego a su hermano (mi ex-novio) mientras dormía, en su propia cama... Creo que en aquél momento empecé a relacionar causa (un enfado, un agravio, un cabreo) y efecto (el control de una persona en sueños para vengarme)...
La gran pregunta no era el porqué lo hacía, sino el cómo lo hacía... Fueron necesarias un par de prácticas más, para comprenderlo... Si yo quería matar o al menos herir a alguien, me bastaba con imaginarmelo dormido... y en cierto modo, sondear, desde su cuerpo, qué personas estaban a su alrededor... cuales de ellas eran más receptivas... y escoger entre ellas a una que ya tuviera algún sentimiento negativo hacia mi objetivo... Todo esto, lo hacía mientras yo estaba durmiendo tranquilamente en mi cama... Lo más curioso era que no contemplaba la posibilidad de herir, solo me interesaba la sanción extrema, la muerte...
Para ensayar, nada mejor que un sitio donde la muerte es lo más habitual: la residencia de ancianos de mi abuela, que está tardando demasiado en morir... Fue muy sencillo, porque mi padre no le tiene demasiado cariño a "la puta vieja gruñona que no hace más que molestar"... Su compañera de habitación, otro carcamal, tampoco la quería demasiado, por eso no tuvo el menor problema en taparle nariz y boca con las manos, mientras dormía... No me importa que sufriera o no, lo interesante es que mi padre heredó una buena cantidad de dinero al vender la casa de su madre... y me compró el ipod y la play...
Durante una temporada, unos seis meses, dejé de matar... Ya sabeis, aquellos amores de juventud, la manipulación convertida en arte, descubrir el sexo, cosas por el estilo... Pero todo cambió de nuevo a los catorce años... Necesitaba dinero para comparme una motito, y se me ocurrió sacarle provecho a mi don oscuro... Hoy en día, es fácil ofrecer cualquier servicio en la red, incluso un asesinato por encargo, siempre y cuando seas capaz de crear un perfil adecuado... Siempre me ha gustado internet, investigar, comprobar datos e historias, por lo que en dos semanas, ya había diseñado una serie de páginas web en cascada, a través de las cuales podía canalizar las noticia sobre "mafia", "herederos", "testigo protegido", "arrepentido", y otras palabras clave...
Es muy sencillo: si pillan a un narcotraficante gallego con un buen alijo de "meta" o de "cristal", y la fiscalía o la audiencia le propone un trato a cambio de su testimonio, lo más probable es que halla alguien interesado en que no "cante"... En la red, es muy sencillo conseguir los datos, o al menos el teléfono, de cualquiera, incluso del segundo narco más buscado de toda España... También he conseguido un programa de modificación bucal, por si quiero presentarme con mi alias, Esteban Marcos, mas generalmente digo que soy su "compañera" o "asistenta personal"... El trato es muy sencillo: 200.000 euros por la muerte del confidente, de manera limpia y totalmente segura para el "patrocinador". Solo necesito una fotografía de la persona, del resto ya me encargo yo... Lo más duro es localizarle, a veces tardo un par de noches, sobre todo si está lejos... Luego, sondeas su mente y su entorno a través de los sueños... Y después, no hay nada más seguro que meterse en la mente de uno de los policías que lo custodian, y aprovechando un momento de sopor, obligarle a dispararle dos veces en la cabeza...
Aquél fue mi primer encargo remunerado, hace cuatro años... Durante todo ese tiempo, he seguido trabajando, de manera esporádica, y cada euro lo meto en unas cuentas en las Islas Caimán... No he compartido nada con mi familia, ni pienso hacerlo, ahora que soy mayor de edad... De momento, no me planteo trabajar en nada específico, ni "honrado"... Y por muy amigos que seamos... más te vale que no nos veamos en sueños...