miércoles, 2 de junio de 2010

VUELVE, A CASA VUELVE...



Volver a casa... esa es mi única obsesión, mi única prioridad, mi única razón para seguir existiendo... He despertado de un largo sueño, como si llevase mucho tiempo descansando en algún lugar oscuro y seco... No había ninguna luz, la oscuridad era absoluta a mi alrededor, mas por instinto, me he levantado, buscando el interruptor de la luz... No lo he encontrado por ninguna parte... Solo una extraña pared de madera, que me rodeaba por todas partes...


¡Me han secuestrado! ¡Se trata de eso, de un secuestro exprés, por el dinero que tiene mi familia! Pero esta gente no me conoce, llevo mucho tiempo entrenándome a lo Kill Bill, por si se daba una situación por el estilo.... Entonces, lenta y metódicamente, empiezo a golpear aquella madera, bastante enmohecida por otra parte, que me separa de mi objetivo... No es una tarea fácil, y calculo que tardé casi media hora en partirla, pero curiosamente, no siento ningún dolor en las manos, ni en los brazos, que tendrían que haberse resentido con el esfuerzo... Aparto los trozos de madera, y enseguida me cae encima una catarata de arena... Me han enterrado vivo... Menos mal que mi cuerpo responde bien, incluso consigo respirar normalmente mientras me abro paso hacia la superficie, laboriosamente...



Es noche cerrada cuando veo por fin la luna, las estrellas, las siluetas de los árboles, y un bosque de lápidas... Estos secuestradores tienen un extraño sentido de humor, al enterrar su botín en una fosa, en mitad de un cementerio... Pero claro, allí nadie vendría a buscarme... Lentamente, me incorporo, y observo a mi alrededor... Hay movimientos en el cementerio, se notan numerosos montones de arena removida alrededor de casi todas las tumbas, y me asusto bastante al ver que una mano, casi podrida, me sujeta por los pantalones, al mismo tiempo que una voz cascada me dice: "¿Me puedes echar una mano, compadre? Esta lápida pesa mucho, y no puedo terminar de salir..."


No sé, tal vez por urbanidad, o por mi buena educación, hago lo que me piden y, usando uno de los enormes maceteros de granito como maza, empiezo a golpear la lápida... Con cuatro golpes basta para desgajar un pedazo lo bastante grande para que pudiera salir por él mi "compadre"...
Y compruebo, sorprendido, que ha tenido que sufrir un tremendo accidente de tráfico, porque tiene todo el brazo derecho descarnado, y una gran herida en el costado izquierdo... Yo no soy médico, ni siquiera ATS, trabajo de pasante en un bufete de abogados, es decir, que no soy nadie importante, como para justificar este despliegue de medios, y sobre todo de efectos especiales al más puro estilo "thriller" de M.J., incluyendo el ojo derecho medio desprendido de mi "compare", o el olor a podredumbre que emana de mi propio cuerpo...
"Tenemos suerte, compare, me dice la criatura que avanza a trompicones a mi lado... Un par de semanas más, y no podríamos habernos acogido a esta promoción, de regreso temporal y vigilado... con derecho de pernocta, eso sí..."
Ignoro la razón, pero se me agarrotó incluso el alma, de pensar que podría no haber regresado... Mientras voy caminando lentamente, con los brazos extendidos delante porque no veo demasiado bien, el humor vítreo se la solidificado en gran parte desde mi muerte, y me limito a seguir al bulto que tengo más cercano, mientras una parte de mi conciencia, tal vez la que habita en la pituitaria, sigue escuchando los tecnicismos y explicaciones de mi "cuate", que a la sazón era un importante genetista...
"... por supuesto, tendría que realizar más experimentos para estar seguro, pero no hay ni tiempo ni medios para ello... Creo que igual se debe a una radiación de algún tipo, que se ha dedicado a insuflar nueva vida en los tejidos medio descompuestos... como mucho, un mes y medio después de enterrado... venganza pendiente..."
Son esas últimas palabras las que me llaman la atención: "Venganza pendiente"... ¿Por qué y hacia quién? Completamente perdido en sus discusiones internas, consigo, no obstante, que me responda...
"Antes de morir, estuve investigando los distintos tipos de muerte, y de qué manera los espíritus se quedaban pegados a la tierra, en función de cómo hubiera sido la muerte... Por supuesto, no pudo experimentar con humanos, ni siquiera con los que iban a ser ejecutados... pero el Gobierno puso a mi disposición un extenso muestrario de animales, sobre todo, perros, gatos y gorilas, y algún que otro mono rhesus, para experimentar con ellos. Entonces comprobé que cuanto mayor era el sufrimiento o la sensación de haber sido traicionado, más tiempo permanecía el animal consciente después de muerto... Y mediante una combinación de onda corta, ultrafrecuencia y exposición al condensador de fluzo, mayor era el tiempo de permanencia de la energía en el cuerpo... Estoy seguro de que en tu caso, también has sido traicionado por alguien, o han abusado de tu confianza, o bien..."
Mucho me temo que aquellas fueron sus últimas palabras, porque de una negra zanja en medio de un solar marcado como "Perrera Municipal" comenzó a surgir una espeluznante procesión de perros y gatos medio descompuestos, cuya mayor prioridad en esta muerte era justamente el alimentarse del salvaje investigador que los había sometido a enormes torturas antes de matarles... Lo mas irónico es que de esta manera tuviera la ocasión de probar, en carne propia, la veracidad de sus teorías...
De todas formas, nunca he sido un gran conversador, y sigo adelante, entre una muchedumbre de cuerpos en diversos estados de descomposición... cada uno de ellos con su propio objetivo... pero supongo que con un factor en común: el ansia de venganza... No veo muy bien... ni tampoco me funciona excesivamente la pierna derecha: casi tengo que arrastrarla... Y sigo caminando, abriéndome paso entre multitudes de zombis, pues eso somos en realidad, cada uno de nosotros en busca de alguien muy concreto... De algún aroma en particular... de alguna esencia... de algún rastro...
No, querida, no te engañes... Aquí no estamos hablando de hambre, sobre todo porque estamos muertos... Sino de voluntad de empaparnos de sangre... Del deseo de desgarrar arterias y venas, a ser posible conocidas o relacionadas con nosotros... pues en el fondo, para eso sirve el ADN...
Nunca he sido especialmente creyente, pero ahora, cuando miro al cielo... Bueno, más bien lo intuyo... está plagado de nubes rojas y negras, como si estuviera llegando el fin de los tiempos.. Y no puedo evitar el recuerdo del Apocalipsis según San Juan... "El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde"...
Y mientras me sigo arrastrando afanoso hacia el hogar, para encontrar el consuelo de un postrero abrazo regado de sangre, y de volver a mezclarme con los seres queridos que dejé atrás, si bien mi mujer se alegró muchísimo de mi muerte accidental, porque ha podido liarse con mi mejor amiga... No me preguntes cómo lo sé, pero lo sé... Cuando te niegas a cruzar hacia la luz, a veces pasan cosas raras... Mientras sigo caminando a trompicones por las calles cada vez más llenas de gente... No puedo evitar el que se apodere de mi mente una estúpida cancioncita navideña, de cualquier anuncio antiguo... "Vuelve, a casa vuelve... vuelve a tu hogar..."

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