viernes, 9 de septiembre de 2011

ANTES DEL AMANECER

He buscado la Verdad y la Justicia, hasta alcanzar el límite de mis fuerzas... y lo he superado.. He caminado miles de kilómetros, por los negros pasajes del alma, he descendido durante años a los infiernos, alcanzando incluso el noveno... para descubrir solamente que debajo de él se encontraban dispuestos inmensos espacios vacíos, para que los seres humanos los fueran llenando con sus innumerables tormentos....

Cuando pensaba que mi capacidad de soportar la visión del sufrimiento humano había alcanzado el límite, que no podría soportar una sola escena más de maldad, la vida me ha ofrecido cien... Desde la madre yonki que da a luz en un callejón y abandona a su bebé para ir a buscar una dosis, y lo devoran las ratas; hasta el anciano que muere en su casa, tirado sobre el suelo, y que los vecinos descubren varios días después, por el olor...

He visto cómo dos adolescentes violaban a un compañero y lo dejaban atado a las tuberías de la calefacción en la planta baja, con los pantalones bajados, y un desatascador en el ano... He presenciado cómo cuatro niños de trece y catorce años entraban, rajando el lateral de una tienda de campaña en Haití, y violaban a todas las mujeres, una de las cuales podría haber sido su madre, y otra, su abuela...

Una empresa petroquímica, durante más de seis años, realiza vertidos ilegales en las afueras de una ciudad europea, "supuestamente" se trata de una planta de procesado "limpia", y no hay "problemas colaterales"... hasta que se dispara el índice de casos de cáncer neonatal... ¿A quién le importa que un coche tenga un problema de diseño en los frenos, y que exista una posibilidad, entre un millón, de que se bloqueen? Desde luego, no a los ingenieros que silencian el fallo... pero sí a la familia que se estrella contra un camión...

He visto a políticos corruptos (por suerte, no tantos como piensan los ciudadanos) aceptar jugosas comisiones por una carretera, una estación de servicio, o cobrar un millón de euros por una sola conferencia, ¡una sola! que les escribirá un negro (no hablamos de personas de color), y que leerán a desgana y para el cuello de su camisa, pensando en su amante que les espera en el hotel, y a su mujer, que aquella noche dormirá sola...

He tenido que aguantar cómo un acosador se aprovechaba de la inocencia (y un poco de la estupidez) de una de sus trabajadoras, manipulando su mente con miles de pequeños halagos, detalles, haciéndola sentir importante... hasta que ha conseguido su objetivo, y luego no solo la deja tirada como un pedazo de mierda, sino que la despide, "por incompetente"... y contrata otra secretaria, del mismo perfil, y que será su nuevo "juguete"...

Un profesor, honorable, con sus títulos y prebendas, descubre un buen día que lo que verdaderamente desea en este mundo es humillar, destrozar, machacar mentalmente a uno de sus alumnos, hasta que se quite la vida... y encima tiene el valor de sujetarle la muñeca derecha, y le hace el corte, profundo, y se queda con él, manoseándole, manoseándose él también, porque le excita la visión de la muerte...

Dos terroristas preparan un explosivo en su garaje... Ni siquiera son mayores de edad... Han buscado en la red los componentes del explosivo plástico, y sin demasiados problemas, con ingredientes caseros, consiguen la cantidades suficiente para cuatro bombas de tubo... La fórmula para detonarlas a distancia ya la tienen preparada, unos despertadores comprados en un comercio chino... Hace una semana, tuvieron un enfrentamiento con miembros de otra banda, negros (esta vez, de color, no de profesión), y se acercan en plena noche a los dos edificios del gheto donde tienen su refugio... Colocan las bombas sin grandes problemas, solo hay un centinela, y estaba medo dormido antes de que le corten el cuello... Estallan los artefactos... y se caen también los dos edificios adyacentes... A la mañana siguiente, cuando los medios hablen de ello, dirán que sólo hubo víctimas "de color"... Más de ochenta muertos, y doscientos heridos: reventaron la tubería del gas...

Mire por donde mire, y sin importar la ciudad, el país, el Mal triunfa, en todas sus formas... La muerte campa a sus anchas... A las "buenas" personas les pasan cosas "malas"; y las "malas" personas, triunfan, sobre todo porque no tienen escrúpulos, ni moral, ni en el fondo, humanidad... Y me entristezco...

De vez en cuando, en un glorioso destello, como los últimos instantes cósmicos de una supernova, aparece alguien, un alma profundamente buena, comprometida con la humanidad, con el bien, con la razón, conocedora del auténtico significado de palabras como "piedad", "compasión", bondad"... Sus nombres, al menos durante los últimos cincuenta años que llevo realizando este trabajo, los conservo, los repito en mi interior: Mahatma Gandhi, Madre Teresa de Calcuta, Irena Sendler, Vicente Ferrer, el Abbé Pierre, y tantos otros que lo han dado todo, que no han dudado en realizar el último sacrificio, si con ello podían salvar una vida... Como el soldado que se tira sobre una mina, en la carretera, para que no estalle al paso de un convoy de refugiados... Como el médico que se detiene en el arcén de una carretera, para ayudar en un accidente de tráfico, y es arrollado por un camión... O el policía que reconoce la cara de un terrorista intenta detenerle, pero no lo consigue... Incluso la persona que se hace donante de òrganos, ignorando que dentro de dos semanas vendré a buscarle... O el voluntario, que se ha desplazado a Fukushima, para salvar a alguien, porque lo necesita... y muere sepultado en un desprendimiento de tierras...

Son tantos casos, de personas realmente buenas, que incluso a mí me devuelven un poquito de esperanza en el bien, en la humanidad, en que Dios no se equivocó a dotarlas de libre albedrío, y de alma... No tiene mucho sentido, lo sé, pero me habría gustado tanto hablar con algunos de ellos... Haber podido preguntarles por las razones de su sacrificio, de entregar la vida por desconocidos... Haberles confirmado que allí termina el dolor para ellos, a los buenos, a la selecta minoría... que realmente me hace odiar mi trabajo...

Pues vivimos unos tiempos tan amargos, de tanto desamor, de tanta tristeza... que incluso la Muerte tiró la toalla, se esfumó un buen día, dejó atrás túnica y guadaña, y se convirtó en una especie de trabajo temporal, por un periodo de cien años... Ya me quedan pocos días para cumplir mi mandato, y descansar... Pero antes de que sea posible, necesito un sustituto... Alguien que haya estado a los dos lados de la línea, que conozca el Bien y el Mal, que jamás se canse, pero que al mismo tiempo, sepa utilizar la guadaña con misericordia, conserve un mínimo de humanidad, sea capaz de detenerse unos instantes junto al agonizante, de pasar la mano por su frente...

¿Te crees capaz de hacerlo? Sí, es cierto, tienes una vida, que tendrás que abandonar, durante el sueño... Tu familia llorará por tí, y no solo eso, también a ellos tendrás que cerrarles los ojos, más pronto o más temprano... Jamás conoceás el amor, el deseo, ni recibirás más besos, caricias, ni abrazos... Te meterás de lleno en el trabajo más necesario del Universo, y tu residencia será este pequeño planeta azul... No puedo darte más tiempo, amiga... Necesito tu respuesta antes del amanecer...


FOSA DE AMBOS BANDOS

AVISO: ESTA HISTORIA NO TE GUSTARÁ... NO ES UNA DE TANTAS HISTORIAS DE FANTASMAS, DE CASERONES, DE CHICAS DE LA CURVA NI DE SCARY MOVIES... ES UNA HISTORIA TODO LO REAL QUE LA HE VUELTO A VIVIR... Y HABLA DE LOS OLVIDADOS, DE LAS VÍCTIMAS, DE AMBOS BANDOS, DE LA GUERRA CIVIL...

SI NO QUIERES SEGUIR LEYENDO, ESTÁ EN TU DERECHO... SI NO QUIERES CREERLA, TAMBIÉN... PERO HOY HE CONSEGUIDO ENCONTRAR LOS IMPACTOS DE BALA EN EL MONOLITO DEL CEMENTERIO ABANDONADO, LOS DE PISTOLAS "TOKAREV" Y DE "FUSILES MAUSER"... ALLÍ ESTABAN... Y SEGUIRÁN ESTANDO... TAMBIÉN ESTABA, EN SU PUESTO DE SIEMPRE, LA "FLOR DEL CEMENTERIO", CUARDIANA DE LAS ÁNIMAS QUE VIGILA DESDE CERCA...

NO TE PIDO QUE LO CREAS O NO... RECUERDA QUE NI SIQUIERA ESTAMOS SEGUROS DE NUESTRA MUTUA EXISTENCIA A AMBOS LADOS DEL MONITOR... PERO SÍ TE PODRÍA MANDAR LAS COORDENADAS DEL GPS... SIEMPRE Y CUANDO LA GUARDIANA TE REVELE EL PRIMER IMPACTO...


Es una historia de sangre y lágrimas, la que rodea al viejo cementerio, en las postrimerías de Madrid, y muy cerca de un famoso parque, inútil erial de agua reciclada y turistas agotados... Localicé las tres ubicaciones hace meses, una tarde de invierno, con el sol declinando... lloviznaba, entonces, y hacía frío... pero al rebuscar documentación para uno de mis articulos más serios en los otros "blogs", encontré la referencia, de 1941, a un viejo panteón familiar abandonado, en "cuya tierrra anegada de sangre de ambos bandos no crecía nunca nada".... En otro fragmento de 1967, creo que de el periódico "El Caso", hablaban de "la guardiana de los dos bandos, la única que siempre permanecía vigilante, para que no se olvidasen aquellas noches de plomo y cordita que marcaban las paredes y tapias del cementerio... (...) Es una joven, vestida de negro, enlutada, con mitones raídos, y al sonreir, comprendes que jamás te hable, mientras que con la mano extendida te señala el siguiente cementerio..." También se hacía referencia, esta vez en los archivos digitalizados del "ABC" de Madrid, a las "extrañas apariciones cerca de la Parroquia de Santa Adela, la s rogativas por las ànimas de los difuntos" y las "luces en la noche"....

He tardado mucho tiempo (tampoco dispongo de los medios, solo mi ordenador, y muchas horas investigando y caminando, casi siempre al atardecer y provisto de una linterna y la brujula del ejército)... La Guardiana solo te indica el camino al atardecer, si tu actitud es de respeto, no de temor ni de odio, y has tratado de localizar los restos de los impactos de bala en las paredes externas del panteón... Se ven poco y mal a pleno sol, pero las cosas cambian en la frontera... Allí estaba, la marca estrellada de la bala, a la altura de la cabeza, y medio metro más bajo, una salva de impactos en la zona de los intestinos, y unos tenues regueros de sangre, que siguen pareciendo gotear hacia la tierra... Tuve miedo, retrocedí, y ella desapareció de nuevo entre las sombras... y me cobijé de la lluvia, junto a las restauradísimas ruinas del castillo...


Hoy, con el ocaso, he vuelto... Ella ha desmaterializado todo, como si fuera una extraña niebla, surgida del dolor y del tiempo, y me ha indicado el recorrido... A pesar de todas las capas de cemento que se han aplicado en las paredes exteriores, su dedo ha ido revelando uno tras otro los balazos... Luego, la luz ha disminuido, y durante un tiempo, han empezado a caer los cuerpos, en el exterior de la tapia del panteón... Se supone que eran los "rojos" fusilando a los "nacionales"... pero ella de todas formas no podía hablar... Las insignias, las voces, los uniformes, de todas formas, se correspondían...

De noche y de día, pero sobre todo al amanecer, se amontonaban los muertos dentro y fuera... Algunos piquetes de enterramiento, compuestos por las viudas y los huérfanos de lo que siempre había sido un tranquilo pueblo, arrojaban a sus difuntos en los viejos panteones desacralizados... por allí donde pasaban las raídas botas, dicen que no volvió a crecer la hierba... Y hoy, ni siquiera con el zoom de la cámara, he visto la menor partícula de verdor... Y con sus seis extrañas cruces, desde una de granito en la cimera, hasta las grabadas en las jambas de la puerta, parece que vigila, siempre, la muerte...

Un tiempo después, los gritos, las voces de mando, venían del otro lado... Pero allí eran muchísimos más... Las ametralladoras alemanas hacían repiquetear su danza de muerte sobre los cuerpos, de madres, hijos, nietos, abuelas, soldados, todos ellos "traidores y rebeldes"... Nunca había tiempo para recogerlos como es debido, se lanzaban por encima de la valla cerrada pr el cura que se fugó en los primeros días de la guerra, acusado de dar la absolución a campesinos de ambos bandos... Si te fijas, la primera tumba, justo frente a la corroída verja, cerrada con una cadena y una gruesa llave partida, es de 1916, y la última fecha grabada es de 1980...

En aquella lápida, cuyo centro fue tapado con ladrillos arrancados de otras tapias y tumbas de la zona, se utilizó como medida, para los fusilamientos... Pulcras hileras de balazos marcan el nivel de la muerte... Los cadáveres, en aquellos días, no se sacaban del cementerio... por lo que el nivel de los disparos se elevaba (a nivel de estómago) desde los sesenta u ochenta centímetros, hasta casi los dos metros... y la veleta que se erguía en la cúspide está rota a balazos... El nivel interior del suelo ha subido m´´as de un metro, y solo capas tras capas de gravilla, lanzadas con premura, borraron las huellas latentes de la masacre...

Es un campo de muertos, cuyas paredes, casi tan elevadas como las del "Cementerio de los Alemanes" en tierras extremeñas... y que también se comban hacia afuera... y los "gavilanes" y las alambradas restantes están curvados desde dentro hacia afuera.... Allí, sin embargo, crecern las flores, y las hierbas, las malas, pues nadie las riega...

La sigo una vez más, y con una media sonrisa, me muestra su mayor obra... Los mensajes de amor, los corazones trazados por manos adolescentes del cercano instituto... que de alguna manera devuelven, cada ocaso, la vida a los muertos... y a ella... la Guardiana de los muertos de ambos bandos... Si no se hizo nada antes de cerrar el segundo osario, allí continuarán muchos de los restos, igual que las huellas de las balas por doquier...


La triste Guardiana parece esfumarse... mientras que es el mundo el que se materializa a su alrededor... y casi podrían escucharse, en los omnipresentes gritos de los córvidos que nos han acompañado en todo el recorrido, las voces cascadas de los muertos...

TRECE PASOS

Trece pasos, no hay más, entre el cielo y el infierno, si es que existen... pero ya, ni siquiera de eso estoy seguro... Paredes blancas, por todas partes, un suelo de terrazo, fácil de limpiar con la manguera, y los muebles, donde siempre han estado: la cama, enfrente de la puerta; una pequeña mesa y una silla cerca de la ventana, y poco más... Un gran crucifijo, con el que hablo muchas noches de insomnio...


Trece pasos, a veces diez si tengo prisa por llegar... otros dieciocho, pero jamás he llegado a veinte en todos estos años... Dejémoslo, pues, en trece... Los muebles, aunque me olvido el pequeño armario, nunca han sido un problema en mis paseos... Pero juraría que ya se han grabado a fuego en el suelo los surcos de mis alpargatas, el único calzado que nos dejan llevar...


Trece pasos entre cielo e invierno... La mesa está orientada al Este, junto a la ventana, y conseguí que me cambiaran la cama de sitio, pegándola a la misma pared, después de muchas negociaciones con Don Marcial, el director... y así, mi camino de los paseos ha quedado libre... ¿Cuántos kilómetros he recorrido? Según el atlas que consulté en la biblioteca, los suficientes para viajar a Nueva York, caminando sobre las aguas...

Ahora estoy mucho más tranquilo, tal vez por los fármacos, los psicotrópicos, o las dichosas pastillas rojas que me hacen tragar seis veces al día... Pero, incluso drogado, sigo leyendo, recordando en mi mente sus cartas, la forma en que me hablaba, las cosas que me contaba... Las paredes Norte y Sur, en apariencia, están vacías, pintadas de blanco hospitalario; cuando los celadores entran para cambiarme las sábanas, yo me quedo muy quieto, mirando la pared Sur... mirando el cielo... Después de unos minutos concentrándome, aparece su imagen... Magnolia, en el esplendor de sus veintipocos años, mirándome con amor, quizás incluso con deseo, aunque el paso del tiempo ha ido difuminando los detalles, sólo recuerdo su vestido de verano, con pequeñas rosas entrelazadas en el dobladillo y en las mangas, y el sombrero de paja que sujeta en la mano derecha, mientras me sonríe... Fueron los años más felices de toda mi vida, y aquél es el mejor recuerdo, la tarde que pasamos en La Rosaleda...


Cuando me canso de mirarla, o si me duele demasiado, me doy la vuelta, olvidándome de ella por unos minutos, y camino hacia la pared Sur, mi infierno personal y eterno... Con los minutos, aparece, surgiendo de la pared, la última foto suya, la que hicieron los policías, antes del levantamiento del cadáver... Pobrecita, parece dormida, en el suelo del pasillo, si no fuera por las marcas de estrangulamiento en su cuello de garza... No sufrió, al menos, de eso estoy seguro... La maté, es cierto, pero incluso ahora, tantos años después, no logro recordar el motivo... Llamé al 091 desde el teléfono inalámbrico, mientras acariciaba su melena rubia; yo mismo le abrí la puerta a los agentes, y les llevé hasta el cadáver, que estaba empezando a hincharse... Tras leerme mis derechos, me esposaron, y me llevaron a la comisaría...


Dicen que estoy loco, que actué de forma irreflexiva, que era un asesinato sin premeditación ni alevosía... y la condena fue reclusión de por vida en un psiquiátrico... Tras algunos "incidentes", decretaron el confinamiento en solitario, tengo incluso una pequeña ducha junto a la puerta, al lado del retrete... No abren la puerta más que dos veces al mes, para el corte de pelo, y entran también dos guardianes con sus porras... y saben usarlas... ya no quieren correr más riesgos conmigo, sobre todo después de lo que pasó en el comedor... Y aquí sigo, paseando por mi habitación del psiquiátrico, sin cesar, con grilletes y cadena en los tobillos, y cuando entra alguien a verme, un psiquiatra, mi abogado, algún periodista, también me atan las muñecas a la mesa, y los pies a la silla... que cierta periodista también se llevó un recuerdo permanente de nuestra amable charla... Dopado por las pastillas, recordándola siempre, dormido y despierto, los trece pasos, ahora he dado catorce, ando un poco cansado... Viajando sin cesar entre el cielo y el infierno...


Y conservando, para mí, un secreto... La maté, porque al besarla vi en sus ojos la imagen de otro hombre... A veces, me planteo si mis carceleros existen de verdad, si yo mismo existo... Y si estoy muerto o vivo... Quién sabe, igual estoy en el purgatorio, mientras trazo los surcos de la soledad y la desesperación en el suelo de mi habitación...

Trece pasos... para recordarla...

LA ÚLTIMA SONRISA

Tiene que estar por aquí, lo sé.... yo la vi formarse, lentamente, de sus labios... expandirse por unos segundos, saludando al mundo, y luego... caer... estrellarse contra el suelo, a quien nada le importa que así termine un sueño...

Siempre supe que este momento iba a llegar, desde mucho antes de conocernos, pero ahora, valoro más todo aquello que hemos vivido... y lo que nos hemos perdido por el camino... sonríe... y tú, sonríes... Un poquito más cerca de la muralla, que no te pasará nada... Tranquilo, que no hay peligro...

Además, si tienes miedo a las alturas, yo te doy la mano, es una foto preciosa, el sol queda muy bien en tu perilla y tu bigote entrecanos... y, por una vez, estás sonriendo... Y tienes miedo... por el viento... y yo, tu "chica", tu "novia"... tu "vida"... primero te cojo firmemente por la muñeca derecha con mi mano izquierda, que con la otra te estoy haciendo la foto... y luego, justo cuando piensas que estás a salvo, que te voy a ayudar a cruzar el cordón granate de la zona de peligro, me acerco un poco más a ti, y te doy un fuerte empujón...

Durante algunos momentos, parece que vas a recuperar el equilibrio, pero luego, la fuerza de la gravedad gana... y tu última sonrisa se cae de tus labios, yo la veo formarse, como si fuera un pequeño tesoro de cristal de roca, y se desploma desde la muralla hacia la hierba, décimas de segundo antes de que se desplome tu cuerpo...

Las murallas del castillo son muy elevadas, aunque solo hay una zona transitable con los andamios y pasamanos de madera, que es donde estamos nosotros, y el foso, escarpado, yo grito como una loca mientras caes, miro tu cara desde la almena... El guía ya nos advirtió al entrar: "No se acerquen a las murallas y a los parapetos, que son muy peligrosos... No se separen del grupo para hacer fotos... Y tengan mucho cuidado con los golpes de viento..."

Tú no gritaste al caer, ni siquiera para eso te faltó valor... Por eso, tuve que gritar el doble: "Mi novio, mi novio, se ha caído.... ¡Se ha caído!" Es tan fácil imitar el terror, o el estado de shock... Todas las mujeres se acercaron a mí, para consolarme, mientras los hombres, en tropel, menos uno que se quedó con nosotras para llamar a cualquiera que pudiera ayudarnos, bajaron corriendo hasta la base de la muralla, aunque desde lejos, el ángulo de su cuello deja claro que no hay nada que hacer, y también se te ha partido una pierna, y una muñeca... Y yo, desde arriba, lo veo todo... Me sujetan, no sea que el dolor me juegue una mala pasada... Es entonces cuando escucho su voz en mi cabeza: "Tienes que recuperarla, era para ti, mi bien más preciado, mi última sonrisa de cristal y sueños..." Y no lo comprendo: él sabe sin duda alguna que no ha sido un accidente, sino un asesinato... Y ni siquiera me pregunta por qué lo hice... Sólo se preocupa por que yo recupere su sonrisa...

Por eso tengo que hacerlo, y me bajo corriendo del andamio, y sigo corriendo hasta el pié de la muralla, y me pongo a buscarla, delante de todo el mundo, antes de que alguien pueda pisotearla y romperla... Llegan las ambulancias, y la policía, y la Guardia Civil, y me ponen calmantes, me quieren llevar al Hospital, pero yo no puedo irme... Tengo que seguir buscando... Le meto un empujón al enfermero, y otro al médico... Me tienen que poner otras dos inyecciones, muerdo a otro enfermero, le meto una patada a otro guardia... "Pobrecita, se ha vuelto histérica... Lo más seguro, tendrán que ingresarla en un hospital, hasta que se le pase el ataque"... Si ellos supieran que en verdad lo preparé todo, desde el mismo momento en que nos conocimos...

Soy una "coleccionista de sonrisas"... de últimas sonrisas... Con mi aspecto, despierto ternura, simpatía, afán de proteger, y deseo, por supuesto, mi aire aniñado y mi forma de vestir, mi aparente dependencia, siempre funcionan... Antes o después, me gano su confianza, algunas veces, incluso sin recurrir al sexo, ese pasatiempo... Por accidente, que la primera vez sí fue un accidente, al escalar en La Pedriza, descubrí que en la última sonrisa de una persona se cristalizan todas sus esperanzas, ilusiones, fuerzas, sueños, de una persona; su esencia vital en definitiva... Y yo las robo: tengo un maletín en la consigna de la estación de autobuses, es el mejor sitio, con una serie de compartimentos acolchados a la antigua usanza, con algodón en rama... Allí tengo veintisiete sonrisas, esta llevaba trabajándomela casi una semana, por eso no puedo perderla...

¿Puedes recogerla por mí, antes de que alguien la pise? Está justo debajo de esa mata de retama, en el límite de la sangre... Yo no puedo acercarme, pero si la envuelves en un kleenex y me la das luego, cuando me suelten, te contaré lo que hago con las sonrisas... y por qué son una amante tan fantástica dentro y fuera de la cama...


viernes, 17 de junio de 2011

"LA MACHINE"

...Y aquí estamos, una noche más, para descargar las profundas raíces del misterio, en nuestro programa "Milenario 9"... Es la noche de los relatos de los oyentes, tanto reales como imaginarios... Casi siempre, es evidente la diferencia, pero hoy... hoy, será el público quien lo dictamine... la historia de esta noche se llama "LA MACHINE", es decir, "LA MÁQUINA" en francés... Gerardo, cuando quieras...

"Esta es mi historia, puedes creertela o no, pues yo corro suficientes riesgos para contártela, y que de esa manera, no te pille desprevenido... Llevo varios años trabajando en una empresa de recobro a morosos, y he pasado por casi todas las etapas: teleoperador (en todos sus niveles), coordinador de grupo, y hace varios meses fui ascendido a jefe de turno... Yo pensaba conocer la empresa, de todas formas, no hay gran misterio en dos oficinas alquiladas en un polígono de Tres Cantos, ¿verdad? dos oficinas son dos oficinas, y ya está... por mucho que haya algunas dependencias a las que esté vetado el acceso a todo el mundo, salvo a quienes posean la tarjeta negra...

En el edificio, absolutamente todo está controlado por las máquinas, los vigilantes de seguridad armados hacen su trabajo, y desde el mismo momento en el cual un trabajador o un visitante accede a las instalaciones, es incluído en el sistema... Las amables recepcionistas les piden el DNI, una huella dactilar y una minúscula muestra de ADN, "para nuestros archivos temporales", por supuesto verifican si son una visita ordinaria (moroso), de "categoría" (moroso de mucho dinero o representante legal), y por supuesto, "socio fundador o accionista"... Cuanto más se eleva una persona en el escalafón, más oscura es su tarjeta, mayores son sus privilegios, y también su acceso... Con mis años de servicio y mi impecable lealtad a la empresa y sus principios, he conseguido la negra de primer grado...

Por supuesto, una persona con "tarjeta blanca" solamente accederá a los torniquetes de la entrada, y la sala de visitas de nivel 1, que siempre se mantiene a 19 grados, y tendrá que ir a mear a los baños del pasillo; alguien con la "tarjeta gris perla" será recibido en la sala 2, con derecho a baño propio y a café y bollos; el pase "gris marengo oscuro" de los socios les lleva a la sala 3, con televisión por cable para la espera, aire perfumado y ozonizado, y quizás pueda pasar al servicio de los directivos. Eso sí, nadie, jamas, accede a los despachos de la de la zona restringida, donde viven y trabajan los informáticos y los directivos de mayor nivel...

"Entre las mayores innovaciones de la empresa, destaca la de "informático residente". ¿Tan grande es la dependencia de los sistemas?"

Nosotros inventamos el concepto de "informático residente", con tres cómodos turnos, promociones interna, desarrollo de nuevos y más eficaces programas de recobro... puesto que la genialidad de la empresa es permanecer activa las veinticuatro horas del día: cuando no se está llamando a los morosos, los sistemas revisan los archivos, calculan los porcentajes de beneficios, dictaminan si es necesario o no "externalizar el servicio", recurriendo a otras empresas más "persuasivas", y también se ocupan de localizar empresas similares a la nuestra en situaciones desfavorecidas, a quienes se le pueda comprar por cuatro euros su cartera de clientes... "La banca siempre gana", ya saben...

"Siempre es muy importante motivar a los empleados..."

Puedo comprender que a veces, sea necesario olvidarte de parte de tu humanidad para recobrar lo más posible, y sobre todo, sin remordimientos... "Ellos se lo han buscado por pedirnos un crédito... No les hemos puesto una pistola en la cabeza... Los intereses estaban muy claros en la letra pequeña"... Estos mensajes de manera automática, dan la vuelta por todas las paredes de la oficina, como si fueran un mantra de la perfección... y de la deshumanización, puesto que de eso se trata, de convertir a personas normales y corrientes, en perfectas máquina de recobro, capaces de llamar veinte veces al día, no solo al moroso, sino a sus amigos, familiares, jefes, compañeros de trabajo... Como si el lema de la empresa fuera "O pagas, o te jodemos la vida". Y todo es perfectamente legal...

"¿Y cómo funcionaba el sistema?¿Lo de ahora es muy distinto?"

Antes, cada día se le asignaba al operador un determinado listado de clientes, en función de sus niveles de morosidad, al terminar la jornada, lo devovían a sus coordinadores, no sin antes dejar constancia en el sistema de las modificaciones... Luego, se cambió al automarcador, las llamadas a realizar entraban  en las previsiones de cada operador, y el procedimiento era casi automático; para las llamadas salientes, se escogía el mismo "modus operandi"... Pero hace tres meses, la situación cambió en un solo fin de semana. Cosa excepcional, toda la plantilla libró aquél sábado del mes de marzo, y el lunes, al regresar a sus puestos, se encontraron con un sofisticado modelo de cascos, que incluía "por motivos de identificación laboral" un chip analizador del ADN, en contacto directo con la parte posterior de la oreja derecha... Y según pasaban los días, empezaron los cambios: los ratios de objetivos se conseguían y superaban semanalmente, disminuía la morosidad de los clientes, se incrementaban los beneficios de la empresa, y los operadores adoptaban un tono vocal monocorde, que inspiraba confianza en los deudores, aunque habían perdido la posibilidad de expresar sentimientos durante la jornada...

"Entonces, estamos hablando poco menos que de control de las mentes de los operadores..."

En efecto... pero no es algo que se limite al turno de trabajo, los efectos de la exposición a los transmisores neuronales se mantienen cada vez más tiempo, y es algo que afecta a las familias, los amigos... No desconecta, se convierte poco menos que en una máquina sin sentimientos... No tengo nada en contra del trabajo duro, pero empiezo a tener miedo de que sea contagioso... Y la culpa la tienen los nuevos servidores de la planta baja, lo sé: hace un par de noches, pude seguir el rastro de los cables de todos los cascos de teleoperadores, y van a parar a la misma máquina, con su pulsante color azul... Lo he comprobado, lo he visto con mis propios ojos, lo estoy viendo ahora mismo..."

"Según usted, la máquina se está haciendo con el control de las mentes, dentro y fuera del trabajo... Y su plataforma aglutina a quinientos teleoperadores, ¿verdad?"

"Por motivos ajenos a nuestra voluntad, esta conversación será interumpida en cinco, cuatro, tres, dos, uno..."


" .... Aquí estamos, una noche más, para descargar las profundas raíces del misterio, en nuestro programa "Milenario 9"...  Como sin duda recordarán del programa de ayer, estuvimos hablando con una persona que se identificaba a sí misma como Gerardo Àlvarez Cienfuegos, y que la conversación se interrumpió de manera extraña... Esta mañana, nos hemos puesto en contacto con la empresa, donde nos han confirmado en ni trabaja, ni ha trabajado para ellos ninguna persona con dicho nombre ni datos, y que no existe ningún tipo de micro-implantes neuronales por contacto ni de ninguna otra manera... ¿Imaginación o realidad? Cualquiera sabe... Por cierto, ya tenemos un nuevo misterio, para que nuestros oyentes opinen: esta mañana ha sido rescatado de la parte superior de una torre de alta tensión el cadáver de un hombre de mediana edad... Nadie entiende ni cómo llegó allí, ni cómo pudo quedar colgado. Al parecer, presentaba unas extrañas quemaduras en los labios y en la parte posterior de la oreja izquierda..."


miércoles, 15 de junio de 2011

EN EL SÓTANO...

locuranomásbienlollamaríavenganzayjusticiaysentidopoético.... Tanto tiempo pensando sola, que me olvido de separar las palabras... No puedo verlo bien, pero lo siento, los restos de mi vestido se empapan de nuestras sangres, solo se trata de ver cuál de los dos muere antes, espero no ser yo, de todas formas, estoy acostumbrada al dolor y a la desesperación, llevo casi cinco meses en el infierno... En cuanto a él, los dientes humanos pueden ser un arma formidable... cuando tienes sed y hambre...y sabes que de todas formas te estás muriendo... ¿Por qué no lo intentaría antes?

Todo parecía muy distinto al principio, cuando nos encontramos haciendo auto stop en las cercanías de Villaviciosa... Había quedado con mis amigas en Boadilla, necesitaba el dinero para empezar bien la noche, y decidí pedirle a cualquiera de los conductores que paraban en la gasolinera de la rotonda que me llevase al punto de encuentro... Pero a esas horas de la tarde, los coches eran muy escasos... Varios no me gustaron... un par de "bakalas" con la música a todo volumen se ofrecieron voluntarios, pero no me gustaba nada la manera en que me miraban... Claro que yo llevaba puestos mis leggings negros, el vestido corto, blanco y con florecitas, y unas sandalias de plataforma, además de mi famoso bolsito Tous... A mi viejo le costó una pasta, pero era perfecto para mi look, un poco a lo colegiala... y otro poco de zorrita adolescente...

Dos o tres coches más, y  apareció mi caballero andante: el típico cuarentón con pintas de profesor de instituto público, no muy alto, pelirrojo, no muy fuerte, con un Ford Fiesta verde oscuro... Cuando me acerco a él para preguntarle si puede llevarme, baja la ventanilla, huelo el típico ambientador de pino de los que te ponen en el taller, y escucho a Bob Marley... Creo que fue por eso, por la música, me hizo confiar en él... y su voz... "Si no te importa que antes hagamos una parada, será para mí un placer llevarte...", me dice... y yo le respondo que "no, qué va, no hay problema"...

Nos ponemos en marcha, al cabo de unos diez minutos, sale de la carretera y accedemos al área de servicio... "¿Te importa si paro un momento? He quedado con un amigo... No tardaremos nada... ¡Eh, Christian!", me dice, mientras mira hacia alguien que en teoría se acerca por mi lado... Me giro yo también, pero no veo a nadie... En ese momento, comprendo que se terminó mi suerte: noto un fuerte pinchazo en el cuello, y al girarme hacia él, veo que tiene en la mano una jeringuilla hipodérmica... y me desmayo...

Me despierto atada y amordazada, con cinta americana, en el maletero del coche, envuelta en una manta, y con un cojín debajo de la cabeza... La tapa del maletero no cierra bien, hay unos pequeños agujeros para ventilar hacia dentro del coche, y no entra nada de luz solar... En algún momento durante el viaje, que se prolonga varias horas, noto que ya no tengo puestos los leggins, ni las braguitas de "Hello Kitty"... Me llevo las manos a los muslos, están cubiertos de algo pegajoso... Al final, no perderé la virginidad con Ramón, al terminar el Bachillerato... Noto un cambio, hace ya tiempo que no rodamos por asfalto, debe ser una carretera secundaria, de acceso a una casa o parcela... ¡Igual tengo una posibilidad de gritar, de patalear, de ser vista por alguien!

Pero no es así... Escucho la puerta de un garaje al abrirse, el coche se para, la puerta se cierra, se abre la puerta del conductor, y mi "paladín" abre el maletero... Se inclina sobre mí, me carga como si fuera una alfombra en su hombro derecho (tiene mucha más fuerza de lo que pensaba), intento rebullirme, pero no puedo... Veo el suelo de cemento que se convierte en gres blanco (¿la cocina?), y luego abre una puerta, debe pesar mucho, y bajamos por las escaleras... En cuanto pulsa el interruptor de la luz, se encienden centenares de bombillas de navidad en las paredes, con esa frase machacona, que tendré tiempo de aborrecer: "We whish you a merry christmas, we wish you a merry christmas, we wish you a merry christmas, and a happy new year" ... No me dice nada, me tira sobre una cama que tiene las patas atornilladas al suelo, un colchón viejo y unas sábanas de dudosa limpieza... y me encadena por el tobillo a la pata izquierda...

Antes de subir por las escaleras, me dice: "Respeta las reglas, y vivirás... un poco más que tu predecesora..." Cuando llega a la parte superior de las escaleras, me dice: "Estás en un sótano insonorizado, la puerta es totalmente estanca... Dentro de un rato, hablaremos..." Y me deja allí, atada como una morcilla, sobre el colchón... No tengo ninguna referencia del paso del tiempo, la oscuridad es absoluta... pasan varias horas... y se encienden las odiosas luces... y suena la musiquita... y está a mi lado... Lleva un vestido de verano, grande... Me desata las manos, pero antes me ata con unas esposas y una cadena larga al pie de la cama... "Si haces lo que te digo, comerás, beberás, y podrás lavarte y tendrás ropa... Si no me obedeces, perderás todos los privilegios... y sufrirás... Ahora, desnúdate... ¡Desnúdate!"

Quizás tardé más tiempo del que debía, porque me dio una bofetada tan grande que me tiró contra la pared, donde mi cabeza se golpeó con fuerza... "¿Acaso piensas que hay algo de ti que ya no haya visto?¿Piensas que no aprovechamos bien el tiempo en el asiento de atrás? No has sido ni la primera, ni la última, recuérdalo... Ahora, desnúdate, y lávate, sobre todo el coño y el culo, en esa palangana... Pero no tires el agua, te servirá para ir al baño..." Y entonces lo veo, uno de esos retretes de camioneros moros... Me desnudo, hace bastante calor, creo que solo pensaba en someterme, pero al verme allí, vulnerable, a mis catorce años, se excita otra vez... "Túmbate en la cama, con las piernas abiertas...", me dice, mientras sujeta mis muñecas al cabecero con otras esposas...

Pasan las horas, me adormilé... La oscuridad es absoluta, empiezo a ver extrañas luces debajo de la escalera... No puedo calcular el tiempo que ha pasado... y de repente, está otra vez a mi lado... No puedo verlo, pero lo escucho respirar... "Gafas de visión nocturna, cariño... Nunca sabrás si estoy o no contigo... Incluso así, eres hermosa, muy hermosa... Ahora, te soltaré las manos y la pierna, lávate en la palangana, y ve al baño..." Oigo un "clik", de mando a distancia, y allí está él... Por lo menos, me deja vestirme, y para comer, me deja el contenido de una lata de sardinas en plato de plástico, media barra de pan, y una botella grande de agua... "No seas glotona, tiene que durarte todo el día..."

Y así pasaba el tiempo... violaciones... palizas... humillaciones... golpes... largos periodos de oscuridad, sin comida ni agua... y cuando él bajaba... sexo... Tres veces a la semana, me obligaba a desplazarme al rincón derecho del sótano, me ataba a dos argollas de las paredes, y me limpiaba con el chorro a presión de una manguera del calibre 25... Yo solo quería complacerle, para que se fuera pronto: tenía muy claro que nadie me iba a ayudar... Cosa rara, me bajó un tubo de lubricante íntimo, quizás porque le molestaba sentirme tan seca... y los días que estaba con la regla, no recuerdo si fueron tres o cuatro veces, me obligaba a ponerme unos espantosos pañales de abuela, y al no poder follarme (nunca le interesó el sexo oral), me golpeaba... Él trabajaba por las mañanas, quizás de comercial, o bien de profesor en un instituto, y me imaginaba la escena, observando a sus alumnas de mi edad... y excitarse recordando que yo estaba en su casa, en el sótano...

No pensaba en escaparme, sabía que no era posible, que tampoco era viable pedir ayuda, porque nadie venía jamás a la casa...  Y quizás no lo habría intentado, de no ser por el embarazo... Supongo que no debería extrañarme, pues follábamos mucho más que la mayoría de las casadas en edad de concebir, a veces tres o cuatro veces seguidas (sigo pensando que utilizaba las pastillas azules)... En otras circunstancias, y para un rollo de una noche, cualquiera sabe... Pero cuando según mis cálculos se cumplíó la segunda ausencia de regla, decidí escaparme, como fuera... No podía moverme de la cama, al menos del alcance máximo de la cadena... Si lograse encontrar un arma, algo afilado, cortante, y sorprenderle... A oscuras, durante las horas de soledad, exploraba cuidadosamente mis "dominios": la cama, el somier, el colchón, la palangana, el retrete moruno... Nuestra "relación" se había vuelto más tensa, ya no me deseaba tanto, creo que a veces, lo hacía solo por "cumplir", y con tanto tiempo sin lavarme como es debido, y comiendo latas de conservas, no debía tener muy buen aspecto... y comprendí que era cuestión de días que me matase... para salir a buscar a otra desgraciada...

Pasé mucho tiempo debajo de la cama, intentando soltar una de las piezas de aluminio que formaban la estructura... me costó varios días, y muchísimos cortes en los dedos que tenía que disimular cuando él bajaba en una de sus cada vez más espaciadas visitas... Incluso pensé en amputarme el pié, como el zorro, pero si conseguía obtener el suficiente filo a base de doblarlo, golpearlo y frotarlo contra las paredes, quizás podría hacerle el daño suficiente... o matarle...

Supe que iba a matarme en cuanto le vi bajar las escaleras... Me tumbé sobre la cama, después de quitarme la túnica lo más sexy que pude... "Venga, hagamos el amor, por última vez... Por los buenos tiempos... por cuando me enamoré de ti... porque has sido el primer hombre de mi vida, recuérdalo..." Él tenía algo escondido en la espalda, supuse que un cuchillo, no parece ser de los que usan pistola... Intenté provocarle... a dos pasos de la cama, se quitó los pantalones del chándal, y los calzoncillos... No necesitaba animarse mucho... pero yo sí necesitaba que se tumbara encima de mí... Esta vez, no esperó, no hubo lubricación, ni nada...

Se olvidó de encadenarme al cabecero... Aquella era la oportunidad que esperaba: saqué el improvisado y pequeñísimo cúter artesanal de debajo de la almohada (había probado el filo detrás de mis rodillas), y le asesté dos profundos tajos a ambos lados del cuello... La sangre empezó a manar de su cuello, mientras yo le sujetaba la cabeza contra mí, y le mordí con fuerza... Entonces noté dos rápidas puñaladas en el vientre... Es cierto, él se estaba muriendo, solo siento no haberlo hecho antes... pero yo también... Jamás podría escaparme del sótano, las llaves de las esposas estaban colgadas junto a la puerta de entrada... Por eso, le dije: "Nos veremos en el infierno... con tu hijo"...


lunes, 13 de junio de 2011

NUESTRAS VOCES EN EL VIENTO...

"No... amor mío...", luego, un pequeño estruendo, luego otro, el olor a pólvora y a cordita... Un amargo dolor en el pecho... otro en la cabeza... y la caída, a cámara lenta, en la piscina... y se terminó... Todo... nuestra vida, para empezar... y luego, nuestro amor... Era lo más lógico, lo sé... La única manera de conseguir que la compañía de seguros pagase algo... y tú rehicieras tu vida... con el otro...

Es cierto, cuando te mueres, en aquellos segundos o minutos que yo pasé desangrándome y luchando por respirar en la piscina, toda tu vida pasa por delante de tus ojos... y a veces, puede ser una tragedia... otras, una comedia... y en mi caso, una larga sucesión, pero no de momentos hermosos, sino de engaños... y mentiras... ¡Cómo pude ser tan imbécil, para creerme lo de tus reuniones fuera de casa hasta la madrugada, o aquellas noches en las que volvías oliendo a tabaco de pipa, y a "after shave"! ¡Y los fines de semana, con los "cursos de formación" en varios Paradores, sobre todo el de la Sierra de Gredos! ¿Y aquella vez, cuando encontré en tu bolso la tarjeta de una encantadora posada junto a un embalse, cuando se suponía que era una "reunión de trabajo"?

Está claro, cuando uno nace imbécil, muere imbécil... Como vivimos en Velilla de San Antonio, y yo trabajo desde casa (soy novelista y blogger), me encargaba de los dos niños, de traerlos y llevarlos al cole, las cuentas, los seguros, la intendencia... mientras tú aprovechabas a fondo tus grandes dotes como relaciones públicas, para ir prosperando de intermediario con los medios, "personal manager assistant" de algunos personajes poco recomendables... y también de blanqueo de capitales... Aunque, por supuesto, eso no me lo decías, pero resultaba evidente, por tu nivel de ingresos... Como aquella mañana, en la que compraste por un precio ridículo este chalé, siendo la tuya la segunda puja, pero la única con los fondos necesarios (más tarde me enteré de que amañaste la subasta, con un par de comisiones y un "servicio especial" al licitador)...

A veces, me preguntaba qué hacía una mujer de tu atractivo, con tu enorme belleza, personalidad y capacidad de convicción, con una persona como yo, un "hombrecillo gris", cuyo mayor valor en esta vida era amarte con locura... Por eso, no sospeché nada cuando nos hiciste el seguro de vida y el testamento, a los niños y a mí... Carmina, tan llena de vida, con sus seis añitos... y Victor, el hombrecito de la casa, con doce... Tu corazón debe ser una masa gris, podrida y agusanada, para haber tramado este plan...

Dentro de nada, llamarás a la Policía, no sin antes pegarte un tiro en la pierna y otro en el estómago, pero en el punto preciso para que el daño sea mínimo, y que las ambulancias lleguen a tiempo para salvarte "in extremis"... Primero te pusiste los gruesos guantes de cocina, luego te agachaste detrás de Carmina, para no verle la cara, y le rebanaste el cuello, de izquierda a derecha, con un afiladísimo cuchillo para sushi... Victor te costó un poco más: estaba leyendo en su cama... Luchó, casi te arañó, mientras intentabas asfixiarlo con la almohada, subida a horcajadas sobre su cuerpecito... pero al final, lo conseguiste, mientras sus patadas, sus golpes, se volvían más débiles... y tú, cacho guarra, te ponías caliente con la muerte de tu hijo... y le disparaste en plena cara a través de la almohada...

Yo no me enteré de nada... Estaba en el sótano, mirando el jardín por la claraboya, imaginando mil mundos de tinta, en los que tú eras mi reina, y yo el rey... Me hiciste salir con una excusa cualquiera, que había un bicho muerto en la piscina, una zarigüella o algo parecido... No me diste explicaciones: un tiro en el corazón, otro en la cabeza, los dos mortales por necesidad... Caí a la piscina... Y al morir, lo comprendí todo... Y me enteré de todo...

Llevabas más de dos años acostándote con tu jefe, quien era tu socio en algunos de tus negocios inmobiliarios, como la compra y venta de terrenos y de chalés durante los últimos años; el servicio de blanqueo de dinero mediante la construcción de torres de pisos en Benidorm (a todo lujo, con lo que incluso reportaban beneficios a los inversores)... Decís que os amáis, que todo fue por amor, incluso mi muerte y la de tus hijos... Por que no querías dejar cabos sueltos, ni sentimentales, ni de ningún otro tipo...

¿Cómo se valora la muerte de un niño, de un hijo, según las compañías de seguros? Muy sencillo: en función de su juventud: cuando te restablezcas de tus heridas, recibirás ciento cincuenta mil euros por la muerte de Carmina; doscientos cincuenta mil por la de Victor; cerca de un millón por la mía; doscientos cincuenta mil por tus heridas... y piensas demandar a la compañía de seguros por el mal funcionamiento de la alarma perimetral (que tú saboteaste la noche anterior), nunca quisiste cámaras en casa... por vulnerar la intimidad.

Y tú, la pobre viuda desgraciada, contarás a la Policía y a los investigadores de la Brigada que al llegar a casa, extrañada por no ver a los niños, miraste por todas partes... No pudiste evitar abrazar a tu hija, tan pequeña, tan desvalida con su peto vaquero y sin sandalias, te manchaste con su sangre... Luego, seguiste el camino hacia el cuarto de tu hijo, pobrecito, y lo viste allí, en su cama, asfixiado... y también lo abrazaste, con lo que sus epiteliales llegaron a tu cuerpo... No consiguió arañarte, ¿recuerdas? y seguías con los guantes puestos cuando le mataste... pero será muy difícil justificar el rastro de tu flujo sobre él...

Y luego, por supuesto, la teoría del intruso... "Mientras me dirigía al jardín, escuché dos explosiones atenuadas, pensé en petardos... pero no lo eran... llegué a tiempo para ver a mi marido caer en la piscina, con un gran charco de sangre diluyéndose en el agua... Y allí estaba él, un tipo rubio, muy alto y muy flaco, con una gran pistola entre las manos... Intenté gritar, pero el horror me lo impedía... Luego, me disparó dos veces... Llevaba guantes... y tiró la pistola a la piscina... No, por supuesto que no le he visto en toda mi vida... Es una de las peores experiencias que he tenido nunca..."

No, querida, no... No tienes la menor idea de lo que es experimentar el terror, el más puro y más abyecto... Porque en la muerte, me encontré con tus hijos... y todos nosotros tenemos cuentas corrientes contigo... Solo para empezar, cada vez que te folles a alguien, sea quien sea, y hagas lo que hagas, verás siempre la cara y el cuerpo de tu difunto hijo, deteriorado por la putrefacción, o bien tal y como estaba cuando lo mataste... Pobrecito, habrá que darle gusto en algo, puesto que le robaste la adolescencia... y cualquier tipo de experiencia sexual... Cada vez que te mires en un espejo, será Carmina, la dulce y desvalida niña, quien te preguntará "¿Por qué?", con la sangre resbalando por el cuello, como jamás te atreviste a verla... y también en cualquier superficie reflectante, pronunciando tu nombre con la garganta rajada... En cuanto a mí, apareceré a tu lado, siempre... y notarás mis gélidos dedos, mi respiración en tu nuca, te despertarán mis ronquidos...

Estaremos siempre contigo, querida... Siempre... Arruinaremos tu vida, tu trabajo, tus amistades, tus relaciones sociales, tu romance, tus inversiones, todo... Unos te considerarán loca... Otros, perturbada... Algunos imbéciles dirán que eres una pobre viuda confundida por el duelo... También iremos a por tu jefe, pero con él tendremos piedad: sólo le volveremos loco... antes de matarle...

Pero solo tú sabrás la verdad... solo tú conoces tus pecados... y ni siquiera en la locura encontrarás consuelo, porque estaremos más cerca y más dentro de ti... y siempre, mientras vivas, escucharás nuestras voces en el viento...

Y, por supuesto, cuando mueras te llevaremos con nosotros, a lugares tan sórdidos y peligrosos, donde tu sufrimiento no tendrá fin... donde el día y la noche son iguales, y el dolor permanente... Tienen un lugar especial allí abajo, para gente como tú...

Y entonces, y solo en ese momento, podremos ser libres de volver al Purgatorio... pues al vengarnos de los dos, al llevaros a la locura y a la muerte, no tendremos derecho al cielo...