- CERO-
"La última y más importante experiencia hiper sensorial y televisiva...
El reality show definitivo, educativo y apropiado para todos los mayores de
edad, y en su defecto para los menores autorizados por sus padres o tutores...
Experimente la Historia, sus Grandes Momentos, en riguroso directo, y con las
mayores garantías... Aprenda con total confianza desde los sillones de su casa.
Conéctese con los más modernos aplicadores neuronales y viva en primera persona
una experiencia inolvidable. Siéntase parte, durante un mínimo de doce horas,
de los acontecimientos que han marcado la Tierra... El hundimiento del
Titanic... La erupción del Etna que arrasó las ciudades de Pompeya y Herculano...
El famoso 11-S del año 2001, una tragedia que cambió el mundo, y las teorías de
la conspiración que fueron naciendo después... Si algo ha sucedido, si existen
pruebas, y si hay testigos presenciales, nosotros podemos ayudarle a
revivirlo... Todo en la vida tiene un precio, y el nuestro es mucho menor de lo
que usted imagina... Sobre todo teniendo en cuenta que no es una recreación, no
es ficción, no es una película de James Cameron (famoso director del siglo XX) ni
un documental de National Geographic (nuestra plataforma rival)... Nosotros le
ofrecemos la posibilidad de convertirse en testigos directos de la Historia...
sin ningún peligro para ustedes...." (Enero 2240)
-UNO-
No quiero despertar. No quiero abrir los ojos. Ni mirarme las manos. Ni los brazos. No quiero comprobar si son
blancos, negros, amarillos, marrones, o de cualquier otro color de las variedades
que existen en el puto planeta Tierra. Lo único que deseo es morir... Pero de
verdad... De una vez por todas, y para siempre...
No puedo más....
-DOS-
Desde luego, cuando me presenté voluntario al leer el anuncio en el
periódico más prestigioso del país, que luego repitieron hasta la saciedad en
redes sociales, no pude imaginar nada de esto. Allí decían que necesitaban una
"Persona joven, con don de gentes, cierto nivel cultural, inquietud por el
pasado y el futuro, gran adaptabilidad, sin vínculos familiares o personales.
Interesante remuneración, con pluses relacionados con la perseverancia y los
objetivos cumplidos". Jamás pude suponer que alguna vez llegaría a
encontrarme en esta situación, totalmente perdido en el tiempo, y sin ninguna
posibilidad de volver a "mi presente", que incluso ahora mismo me
parece imposible de alcanzar...
Ya durante la propia entrevista, en la sede de "Time Hunters",
tendría que haber sospechado algo, pues lo primero que nos solicitaban, antes
incluso de entrar a la zona acordonada, era que depositásemos el certificado de
familia (obligatorio desde las "Leyes de Repoblación Espacial" de 2069)
en el escáner óptico, y en cuando detectaba la menor alteración del registro, o
cualquier modificación por el estilo, directamente, la máquina interrumpía el
procedimiento, y un asistente robótico acompañaba al infractor a la calle, no
sin antes ser sancionado... Con este procedimiento, en muy poco tiempo (un par
de horas) de los 20.000 candidatos iniciales, nos quedamos reducidos a poco más
de 100.
La siguiente prueba era el análisis médico, donde con una simple gota de
sangre extraían toda la información genética necesaria: enfermedades presentes
y futuras, problemas mentales, trastornos alimenticios, digestivos, vacunas,
expediente hereditario, y que encima se pudieran remontar a varias generaciones
en el tiempo, para estar seguros de nuestra idoneidad.... ¡Parece mentira que
todo ello se consiguiera con tan poco líquido vital!
Al final, seleccionaron a 20 candidatos, 13 hombres y 7 mujeres, y para no
complicarse demasiado la existencia, en ese mismo momento nos privaron de
nuestras identidad, de nuestros papeles y de nuestras ropas: todos los hombres
nos llamamos "Adán", y todas las mujeres, "Eva", seguido
por nuestro número, aleatoriamente adjudicado por la Organización... Yo era
"Adán 13"... Eso sí, a partir de ese momento, en cuanto la empresa
nos hizo firmar el contrato, dejamos de tener cualquier control sobre nuestras
vidas.... al menos durante el tiempo que participásemos en el programa
especial.
Durante nuestra permanencia en las instalaciones de la empresa, estábamos
obligados a llevar siempre el mono de viaje, confeccionado en algún material
altamente conductor de las emociones y de los sentimientos, y por supuesto
todos llevábamos impreso en la espalda nuestro número de identificación. Los
alojamientos, aunque eran muy cómodos, estaban diferenciados por sexos, en dos
plantas diferentes de "Time Hunters", filial de NBC-MGM, ubicada en
Nueva York, en las "Torres del Recuerdo", emotivo edificio que se
alzaba en el solar que dejaron vacío las Torres Gemelas en 2001... Teníamos
restringidos los movimientos dentro de las instalaciones, y una
pulsera-localizadora facilitaba a los productores, directores y demás personas
implicadas en la realización de los programas el tenernos localizados... Es
cierto, no había mucha diferencia con vivir en una cárcel, de lujo, eso sí,
pero cárcel de todas formas... aunque al menos teníamos el privilegio de vivir
a salvo, con todas nuestras necesidades cubiertas (bueno, casi todas), y de
ganar una buena cantidad de dinero, para cuando regresásemos al mundo exterior...
Este dinero, en caso de surgir algún tipo de problema, sería abonado a las
personas que hubiésemos designado previamente. Yo escogí a mis sobrinas, la
única parte de la familia que me importaba; y a una asociación de protección de
la naturaleza, especializada en la clonación de animales domésticos (hace
décadas que había muerto el último perro, el último gato, por culpa de la Gran
Plaga).
-TRES-
"Estos son algunos principios rectores del programa "Arca de la
Memoria", de la gran aventura en la que se van a embarcar. Muchas veces,
los momentos culminantes de la Historia del Hombre son aquellos de los que no
se conserva ningún recuerdo de primera mano: el Diluvio Universal, la caída del
Imperio Escita, el hundimiento del Bismark, la noche de los cristales rotos, el
asesinato de Hitler (se ha descubierto que fue asesinado por Eva Braun), el
enterramiento de Gengis Khan... Por eso, nuestra empresa ha decidido que sería
comercialmente muy rentable el mandar una serie de observadores, utilizando
nuestra tecnología especialmente diseñada, para vivir en directo estas y otras
muchas experiencias, siempre en función de los intereses de nuestros
televidentes y de nuestros patrocinadores.
Utilizando unos procedimientos que en cierto punto desarrollaban las de la película
futurista "The Matrix" en los últimos años del siglo XX, que han
demostrado su plena vigencia, nuestros voluntarios serán transportados en el
tiempo y el espacio, mientras que sus cuerpos permanecerán en estado de
animación suspendida... Los navegantes serán por lo tanto enviados a distintos
periodos temporales del pasado, y su mente será implantada de manera automática
en el cuerpo de algún espectador aleatorio de un hecho concreto, siempre y
cuando nuestros sistemas informáticos hayan podido garantizar la total
idoneidad del procedimiento, la mejor localización posible, y la más completa
seguridad de nuestros nautas.
En principio, las misiones serán asignadas en función de las encuestas de
interés del público (las primeras 100 ya han sido programadas), y su duración
será de 24 horas como máximo, si bien lo más lógico es que el tiempo se mida
desde el momento mismo del despertar del sujeto receptor, hasta aquél en que se
vuelvan a cerrar los ojos para el descanso nocturno, o por alguna otra causa no
estipulada de antemano, la transmisión se interrumpiera temporal o
permanentemente.
Nuestros nautas, que estarán equipados con unos trajes biomecánicos
completamente automatizados, trabajarán en ciclos alternativos de 24 horas,
durante las cuales nuestro personal de apoyo se encargará de facilitarles el
alimento necesario para sus misiones y de todas sus funciones de soporte vital
y biológico. Al mismo tiempo, serán monitorizados permanentemente por nuestros
médicos, quienes se encargarán de prestarles toda la ayuda y la asistencia
necesarios, para garantizar su perfecta estabilidad corporal y mental."
-CUATRO-
De 20.000 candidatos, nos habíamos quedado reducidos a 20 entre
"adanes" y evas"... Nuestras principales características, por lo
que deduje en aquella jornada inicial, eran una excelente forma física, un
nivel de estudios elevado, todo ello combinado con el desarrollo de una
actividad que requiere grandes cantidades de disciplina y de trabajo mental...
en mi caso, Adán 13, yo soy programador informático, y Eva 2, una hermosa
mujer, es micro cirujana, Adán 6 es controlador aeroespacial, Adán 8 monta
ordenadores cuánticos, Eva 5 se dedica a la reprogramación neuronal de niños
autistas...
El resto de la jornada, lo pasamos con los médicos y los científicos, que
nos tomaron mil medidas, nos sometieron a cientos de pruebas, nos aplicaron
todo tipo de sensores, literalmente en todas partes, hasta que a última hora
nos hicieron probar nuestros nuevos trajes biomecánicos desechables, que
tendríamos que ponernos antes de cada nueva misión. También nos informaron de
otras peculiaridades de nuestra estancia, como la dieta especialmente
equilibrada, el tiempo libre, los análisis clínicos rutinarios, las sesiones de
terapia con los psicólogos, las clases de relajación para afrontar mejor el
estrés, y una larga lista de cosas similares. Se nos informó de las pausas de
trabajo y convivencia, pues entre dos periodos de trabajo, dispondríamos de uno
de descanso, pero en teoría nos tendríamos que alternar, hasta que la empresa
lograse reclutar a otros candidatos, para no dejar descubiertos los compromisos
previos.
Las primeras sesiones, algunas de ellas de prueba, fueron muy sencillas.
Teniendo en cuenta la principal restricción, el que solamente nos encargaríamos
de acontecimientos históricamente demostrables, pero sin intervenir en ellos ni
cambiarlos en ninguna circunstancia (podría tener consecuencias catastróficas),
y ubicados en un espacio muy limitado y concreto, eso nos alejaba de los deseos
de muchos clientes potenciales, a quienes interesaban el nacimiento de
Jesucristo, la muerte de Budha, la ascensión de Mahoma a los cielos, y la
escena censurada de Jessica Rabbit... Sin embargo, el morbo de miles de
aficionados al cine nos llevó a vivir la muerte de Marilyn Monroe, la primera
vez que Charles Chaplin se maquilló y vistió como Charlot, la verdadera
historia de Tarzán y la mona Chita, la muerte de James Dean, la última cena de
Elvis Presley... y por supuesto, el asesinato de Michael Jackson (que fue ampliamente
demostrado en 2118).
Lo más habitual era terminar en el cuerpo de un testigo directo, pues lo
que la gente realmente deseaba era asistir, como si estuvieran allí, a cierto
tipo de hechos, generalmente luctuosos, y que nadie conocía a ciencia cierta
con anterioridad... Pero el problema surge cuando solamente hay un testigo
posible: el protagonista de la historia. Es decir, si lo que los cotillas
habituales quieren ver es la muerte de Marilyn, pues eso habrá que ofrecerles
precisamente.
Las misiones eran especialmente escogidas en función de un amplio muestreo
de los deseos de los clientes, organizados en grupos, y la señal era
directamente transmitida a través de los implantes especiales. No se trataba de
un procedimiento barato, pero era un negocio redondo, los clientes quedaban
satisfechos, y los beneficios se multiplicaban ofreciendo los “packs revival”
al público en general, pasados un par de meses de la primera experiencia, para
un reducido grupo de privilegiados asquerosamente ricos.
El funcionamiento del sistema era muy sencillo, en teoría: el equipo
informático recopila toda la información existente, a través de toda fuente
disponible, sobre un hecho concreto. Estos detectives, auténticos rastreadores
del ciber-espacio, facilitan al equipo técnico todos los datos contrastados
(lugar, fecha, hora y localización del hecho o personaje), y los introducen en
el sistema informático de última generación, para fabricar una huella
espacio-temporal que localiza el rastro astral específico del personaje. En ese
momento, el nauta se instala dentro del habitáculo, se pone en marcha el
proceso final, y su mente, con todos sus recuerdos, se instala en segundo plano
dentro del "receptor" o "huésped", estableciendo la fusión
por un periodo de consciencia determinado, no más de 24 horas en todo caso,
pues nadie va a pagar un solo dólar por los sueños de alguien... Y cuando la
persona "huésped" se duerma, se restablecerá la conexión, y el nauta
despertará en su realidad...
Pero claro, enseguida surgen las paradojas. Por ejemplo, en cuanto a la
recepción de la señal de audio y vídeo. Por mucho que el "nauta" sea
una persona completamente sana, sin problemas de visión, no se puede garantizar
que su "casero" esté en las mismas condiciones. Por ejemplo, en el
caso del asesinato de Kennedy, fue necesario mandar a 12 nautas distintos, pues
entre los testigos presenciales, incluyendo al propio Lee Harvey Oswald, cuya
inocencia fue establecida con las investigaciones del primer centenario del
acontecimiento, dos estaban demasiado lejos para ser fiables, el tercero no
estaba mirando en esa dirección, el cuarto era el propio Kennedy... No aportó
gran cosa a la historia del magnicidio, pero fue una experiencia interesante.
El mismo principio de las distorsiones se aplicaba al audio: dependía muchísimo
de las capacidades del huésped, del ruido ambiental, de la lejanía... y
evidentemente, no era posible, si no tenías un cuerpo físico, el llevar un
micrófono oculto. Por ello, se implantaron en cada "nauta" dos
pequeños amplificadores internos, que se activaban al introducirse en el
interior del habitáculo, y cuya intensidad se regulaba desde el centro de
emisiones... Nosotros éramos, al mismo tiempo, los ojos y los oídos de los
millones de personas que pagaban tantísimo dinero a cambio de vivir, por
persona interpuesta, algunos de los momentos más importantes de la historia de
la humanidad...
- CINCO-
Trece de abril de 2245, tres años después de que se efectuara la primera
misión. Un día que se nos quedará grabado a fuego a los supervivientes del
programa "nauta", pues han muerto tres de nuestros compañeros, que
estaban recreando para mentes morbosas las últimas horas de Pompeya. Se supone
que nuestra conexión nos permite asistir como simples espectadores a cualquier
catástrofe, y que al morir nuestro huésped, el link se quebraba, y nosotros
volvemos a nuestro tiempo sin sufrir daño alguno... Pero hoy, por alguna razón,
el sistema ha fallado. A pesar de todas las señales de alarma proporcionadas
por los sentidos de los nautas, de los desesperados esfuerzos que realizaban
por despertar antes de que los alcanzase la lava o de quedar sepultados por los
pedazos de escoria volcánica, incluso teniendo en cuenta que podía ser una
misión peligrosa, los técnicos que administran el sistema no fueron capaces de
desconectarlos a tiempo ni de romper los vínculos. Lo peor no fue que murieran
así, sino el tener que verlo, asistir a sus convulsiones provocadas por la lava
ardiente, a sus espasmos en busca de aire mientras los sepultaban las cenizas,
hasta que al final se terminó la agonía, y se quedaron inmóviles en los habitáculos...
Y lo más repugnante fue que se incrementó exponencialmente el número de
espectadores de pago, encantados de disfrutar de una experiencia nueva y
excitante... ¡Disfrute usted de la muerte en directo, desde la comodidad de su
sillón!
El 30 de junio, mientras cinco compañeros revivían el hundimiento del Titanic
por enésima vez, el sistema falló de nuevo, la conexión neuronal no se anuló de
forma automática, y tres nautas fallecieron congelados... Lo más triste es que,
a raíz del primer "incidente" (curiosa manera de referirse a los
compañeros fallecidos), la facturación de la empresa se multiplicó por dos,
igual que la cantidad de personas que estaban dispuestas a pagar un
"suplemento" por vivir, a través de los ojos y sentidos de otro, una
tragedia semejante... y que preferían incluso asegurarse de la mayor
posibilidad de muerte violenta... Por ejemplo, se realizaron peticiones para
revivir la masacre del estadio de Heissel, donde tantas personas murieron
aplastadas; o bien el hundimiento del Wilhem Gustloff, con sus ocho mil
víctimas; incluso el interés por otras tragedias más antiguas, como la carrera
por el Polo Norte, o el final del Hindembug empezaron a despertar el interés de
los carroñeros... Porque no había otra forma de llamarlos: carroñeros, no les
importaba nada el momento histórico al que dirigir sus mentes, sino la
posibilidad de experimentar situaciones extremas, a salvo, desde su sillón...
-SEIS-
Como la empresa argumentaba que los diez supervivientes teníamos nuestro
propio club de fans, en cuanto pasaron los primeros cinco años, se negó
completamente a que fuéramos sustituidos, al mismo tiempo que incrementó las
tarifas por conexión en vivo... y empezó a comercializar las repeticiones o los
grandes momentos que habíamos vivido, como si fueran productos ultra-procesados
de comida basura: la verdadera muerte de Marilyn Monroe (asesinada por la CIA
por su relación con el presidente Kennedy y el hijo que tuvieron en común), el
primer paseo espacial por la superficie de la Luna (en el año 2034, lo otro fue
un montaje), el último concierto de Michael Jackson antes de ser abducido por
los extraterrestres... Por supuesto, el ser tan pocos (sobre todo desde que Eva
2 fue expulsada del programa por su embarazo) le permitía a "Time
Hunters" el incrementar (una vez más) sus tarifas, y nosotros cobrábamos
más, pues se suponía que nuestro contrato era por diez años, prorrogables por
un periodo igual o mayor "en función del acuerdo al que llegasen las
partes"... Éramos la proverbial gallina de los huevos de oro.
A estas alturas del proyecto, y sobre todo por la fama que habíamos
alcanzado a nivel mundial como intermediarios altamente cualificados, la
empresa se planteó la posibilidad de sacar partido incluso de los accidentes
neuronales que pudiéramos sufrir, y en caso de fallecimiento durante uno de los
viajes temporales, lo ideal sería poder beneficiarse incluso de la propia
muerte. Por eso, nos convencieron, a cambio de incrementar sustancialmente las
cantidades que en nuestro nombre donarían a las ONGS que nosotros escogiéramos
y a los supervivientes de nuestras familias, para que llevásemos a cabo la
última modificación en las máquinas: replicar nuestra personalidad entera en el
interior de los cerebros positrónicos de los servidores, con lo que, en cierto
modo, seguiríamos viviendo incluso después de la muerte.
¿Un buen plan, verdad? Sobre todo porque se suponía que, una vez realizadas
las últimas y más complicadas reparaciones en los equipos, era virtualmente
imposible que se produjeran más fallos en la programación, y los triples
controles de seguridad garantizarían nuestra salida del sistema de manera
inmediata. El ritmo de trabajo era más relajado, pues con el paso de los años,
la propia vida de los telespectadores había cambiado tanto, por los nuevos
implantes neuronales de última generación, los juegos de realidad virtual, los
dobles robóticos para hacer los trabajos pesados, las drogas de síntesis para
cambiar de cuerpos, que nosotros, una especie de versión "gore" del
venerable programa "Gran Hermano", tampoco aportábamos demasiado al
género... Pero claro, eso fue antes de la Batalla de Agincourt, el 25 de
octubre de 1415.
Un grupo de historiadores y de amantas de la estrategia militar ofrecieron
a nuestra empresa, "Time Hunters", una cantidad escandalosamente
elevada, a cambio de mandarnos a seis de nosotros al campo de batalla, tres a
cada bando, con la finalidad de comprender de primera mano las razones de la
derrota francesa, que durante todos aquellos años, se había achacado siempre a la
superioridad de los arqueros británicos (5.000) y tropas auxiliares (1.000),
cuyos "Longbows" demostraron una vez más su superioridad frente a las
tropas francesas, mucho más numerosas (36.000, de los cuales 11.000 jinetes,
18.000 infantes y 6.000 ballesteros). En principio iba a ser una misión
rutinaria, simples observadores, como en todas las demás... Pero el sistema
falló estrepitosamente, en el peor momento posible...
Normalmente, nuestra misión era la de observadores, nos
"conectábamos" neuronalmente con una serie de observadores en el
campo de batalla... Y tal y como estaba estipulado, teníamos la posibilidad de
mejorar la vista y el oído de nuestro involuntario "casero", durante
el tiempo que durase la retransmisión, pero de ninguna manera podíamos
intervenir en el desarrollo de los acontecimientos, obligando a nadie a hacer
algo en contra de su voluntad... hasta que falló el sistema.
Las dos primeras cargas de la caballería francesa terminaron de la manera
prevista, los nobles brutos fueron acribillados por los arqueros, los
caballeros experimentaron tremendas dificultades para reagruparse, impedidos
por el peso de sus armaduras de hierro y por las grandes dificultades para
comunicarse entre ellos en medio del fragor de la batalla. Los tambores y las
señales transmitidas por las banderas eran ineficaces, y el terreno entre ambos
bandos, una masa sangrienta de hombres en plena masacre. La tercera y última
carga, efectuada por los milicianos, también fue un absoluto fracaso, y en el
campo de batalla quedaron innumerables muertos y heridos, suplicando por su
vida, agonizando, con los brazos destrozados por las hachas y las mazas, los
estómagos perforados por las flechas, y sin ninguna posibilidad de socorro, ya
que allí no existían los servicios médicos ni las posibilidades de
supervivencia de las más “civilizadas” guerras del fututo.
Entre tantos combatientes, existía, un pequeño grupo de ballesteros, que
optaron por tirarse al suelo y camuflarse, buscando de alguna manera vengarse
por la muerte de sus amigos y familiares... Y allí estaba François Tillac, de
quien hasta la fecha nadie se había ocupado como posible enlace entre dos
épocas tan distinta, por culpa de su miopía, que le restaba eficacia a la hora
de escoger un blanco... Pero este factor fue drásticamente alterado por la entrada
en escena de Adán 17 y la repentina mejoría de su visión después de haber sido
realizado el enlace con el nauta.
Lo que tampoco estaba documentado por nuestros historiadores más
prestigiosos fue el interés de Enrique V, el monarca inglés, por recorrer el
campo de batalla, acompañado de sus lugartenientes, para evaluar de primera
mano la eficacia de sus "Longbow", las heridas que producían en
monturas y jinetes, la forma más adecuada de extraer y recuperar las flechas de
los cadáveres, y el saqueo de las pertenencias de infantes y caballeros, que en
cierta medida completaba la soldada de unas tropas poco motivadas, mal pagadas
y alimentabas, simples peones en manos de unos jefes para quienes no tenían
ningún valor. Al observar este despreocupado paseo por lo que en apariencia era
el escenario de una gran victoria, y comprobar que el monarca se aventuraba
hacia el lugar donde él se encontraba emboscado, parcialmente cubierto por el
cadáver de un caballo, François Tillac comenzó a tensar lentamente el mecanismo
de la ballesta, y colocó un virote en el disparador... Si hubiera seguido
padeciendo miopía, como hasta hace pocas horas, lo más seguro es que no lo
hubiera intentado, pero lleno de fuerzas renovadas por la posibilidad de
vengarse por la muerte de su padre y de su hermano en la última carga del día
anterior, decidió jugarse el todo por el todo y, apuntando cuidadosamente,
disparó... Yo intenté gritar, avisar al monarca o a su entorno de lo que estaba
a punto de suceder, pero no pude hacerlo, y asistí impotente al momento en el
cual el virote se incrustó violentamente en el cuello del monarca, seccionando
la carótida...
Es cierto que Adán 17/ François Tillac fue inmediatamente capturado y
ejecutado a espadazos por los enfurecidos soldados ingleses... Pero la historia
de aquella batalla, y el resultado de la mismísima Guerra de los 100 años, fue
drásticamente modificado, por culpa de un simple nauta y de la curiosidad
insana de un grupo de estudiosos. En los libros de historia ya no pondrían
"Luego de esta victoria, los ingleses se apoderaron de Normandía mientras,
al mismo tiempo, los franceses consumían sus fuerzas en una guerra interna.
Estos y otros hechos acaecidos en la época, impulsaron a la corona inglesa en
su campaña de conquista para alcanzar el trono francés, cosa que resultó
exitosa y les permitió imponer nuevos límites territoriales e introducir
modificaciones en tratados políticos anteriores." Todos estos datos, los
había estudiado en nuestras sesiones de orientación previas a la aventura.
Al contrario, conscientes de repente de su inferioridad numérica, de su
armamento deficitario y de la muerte de su aguerrido monarca, los ingleses
empezaron a retroceder, primero de manera imperceptible, y luego con algo más
de premura, llevando el cadáver de Enrique V. Los restos de las tropas
francesas, comandadas por el Duque de Orleans (quien evidentemente no sería
capturado en la batalla ni encerrado durante más de 25 años) recuperaron buena
parte de las fuerzas y del valor al ver caer al monarca inglés, y efectuaron
una serie de cargas y de maniobras brillantes, con lo que finalizaron la
jornada con una campaña victoriosa...
- SIETE-
Sin duda alguna, el más beneficiado sería el Duque de Orleans, la mente
brillante detrás de los últimos meses de la guerra, puesto que el rey francés Carlos VI lo
nombraría heredero suyo, ofreciéndole la mano de su hija la princesa Catalina,
y comenzando a acumular poder y gloria, que le llevarían años más tarde al
trono de Francia, y a la conquista de buena parte de Europa, alterando de
manera irrevocable los cimientos del resto de la historia, tanto presente como
pasada. Sí, es cierto, he salido ganando... De simple peón, aventurero en el
tiempo del siglo XXI, a monarca de un país. El amo de un continente. Casi un
Dios de la estrategia para sus seguidores, un modelo a seguir casi tan grande
como el Rey Arturo. Pero real.
La muerte del rey inglés generó una tremenda paradoja temporal, que llevó a
la Humanidad a una realidad alternativa, en la que prefiero no pensar. ¿Te
imaginas las centenares de vidas que se salvaron, al interrumpir de esa manera
la guerra? ¿Los negocios que se pudieron hacer por la misma causa? ¿Y en el
futuro, que para mí era el pasado, habría generado otra nueva era de paz, o
surgiría del mismo modo el nazismo? ¿Viviría el mundo dos guerras mundiales en
el siglo XX, y otra devastadora a mediados del siglo XXI? ¡Pensar que todos
estos cambios eran por culpa de algo tan sencillo como el virote de una
ballesta, disparado por François Tillac!
Yo intenté aplicar mis conocimientos de la Historia de aquellos tiempos, y
otras muchas cosas que nos fueron enseñando en las anteriores misiones, para
mejorar la vida de mis súbditos. Llevo más de veinte años en el trono, tengo
una mujer que me adora, dos hijos adolescentes que dentro de poco estarán
preparados para seguir con mi estela, y creo que soy un buen monarca.
Pero al mismo tiempo, esa muerte tan trágica, ese final tan distinto de la
guerra, esos nuevos sucesos, alteraron
por completo la historia de la humanidad, o al menos eso supongo, ya que
no tengo forma de comprobarlo. Por muchas de mis ideas, de mis sugerencias por
ejemplo en el campo de la medicina o de la alternancia de los cultivos, me
consideran poco menos que un genio, en esta mañana de otoño del vigésimo año de
mi reinado. Y estos mismo hechos, esta bomba expansiva, estas radicales
modificaciones del pasado, hicieron desaparecer en el futuro cualquier
referencia o posibilidad de llevar a cabo el proyecto "Time Hunters".
Pero muchas veces, al despertar, me siento prisionero en ese cuerpo que no
conozco, en esta época que admiro y que me apasiona, que estudié incluso de
niño, pero me sigue resultando completamente extraña, y donde es imposible
pronosticar el mañana... Por eso, muchas veces, no quiero abrir los ojos. Ni
comprobar dónde estoy. Y me quiero morir. Pero no puedo.

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