
¿Qué varón, heterosexual o no, no ha tenido que enfrentarse alguna vez a la vergüenza de las poluciones nocturnas? Y mucho peor aún, cuando han sido tan abundantes que sobre las sábanas ha quedado un revelador cerco irregular, de color amarillento, textura pastosa y sabor vagamente reconocible... Estos datos, por supuesto, los incluyo sólo para que las mujeres comprendan de qué va la historia: de las hijas de la noche infinita...
Serían las seis de la tarde, casi al límite de la hora de las confesiones privadas, cuando sonaron los pasos de alguien, sobre el frío terrazo de la pequeña capilla... Se escucha el suave gemido del reclinatorio, mientras el novicio busca una postura no demasiado incómoda... "Padre Prior, confieso que he pecado..." -entonaba el novicio, con la voz contrita por la vergüenza, arrodillado frente al confesionario, mientras el padre prior se disponía a escuchar la misma historia de siempre: los celos, el pecado, las mujeres, pues... ¿qué otra cosa se podía esperar en una abadía, lejos de cualquier parte?¿Y sobre todo, con más de cincuenta jóvenes en la flor de la vida?- "Confiesa tus pecados, hijo mío", le responde, por lo tanto, con voz hastiada...
"Padre Prior, esta noche he recibido en mi celda la visita de la mujer más hermosa que he visto en mi vida... Estaba completamente desnuda, y se aproximaba a mi lecho, lentamente, con movimientos casi felinos... Cierto es que no tengo ninguna experiencia con mujeres, pero estoy seguro de que no existen humanas así... Cuando estuvo a mi lado, posó su dedo sobre mis labios, al mismo tiempo que iba recorriendo mi cuerpo con sus manos... De alguna manera extraña, y a pesar de todos mis pensamientos puros, se las arregló para provocar en mí una gigantesca erección, y arrancandome las sábanas y la ropa, me monto a horcajadas, hasta que estallé en una tormenta de placer, derramando mi semilla en su interior... Luego, antes de despedirse, me limpió cuidadosamente... Y al darse la vuelta, me pareció que tenía unas extrañas alas negras, como de murciélago, en la espalda..."
Hasta aquél momento, el Padre Prior escuchaba los innegables delirios eróticos del postulante, con una mezcla de hastío, indiferencia, y tal vez una vaga reminiscencia de deseo... Pero su actitud cambió radicalmente con el final del relato: "¿Alas? ¿Has dicho alas, como de murciélago? ¡Pero sabes lo que estás diciendo, hermano!"
"!No se enfade conmigo, Padre Prior! Pues solamente ha sido un sueño... si bien es cierto que tengo una incómoda comezón en el miembro viril... y me siento extrañamente debilitado...", comenta el novicio, enrojeciendo levemente...
"¡Levántate el hábito ahora mismo, pecador! ¡Y déjame observar de cerca la punta de tu miembro!", gritó prácticamente el Prior, al mismo tiempo que, uniendo el dicho al hecho, rebuscaba frenético entre tantos pliegues, y le arrancaba prácticamente el tanga de leopardo, para sujetar la punta del glande del novicio, que a estas alturas estaba más lívido que cualquier otra cosa... Era una extraña, el notar unas manos ajenas en sus partes... mas no tuvo demasiado tiempo para pensar en ello, pues con un grito triunfal, el Prior exclamó: "Virgen Santísima... Protégenos... pues Ella ha vuelto... No le menciones a nadie lo que te ha pasado, bajo ningún concepto, hasta que yo te dé permiso para hacerlo... Puedes retirarte, hermano...", dijo el Prior, con un gesto displicente de la mano izquierda, mientras rozaba el crucifijo de madera...
"¿Padre Prior?, preguntó el novicio... ¿No me da usted la absolución por mis pecados de la carne?"
"Por los de la carne, no te los puedo dar, hermano... pues la desgracia y la condenación eterna se han introducido en nuestro monasterio... Para los demás, dos padrenuestros, tres Avemarías, y cuatro rosarios... Ego te albsolvo... in nomine Patris... et Filii... et Spiritu Sancti..." Y con un "Amén" dicho a coro, el novicio se despidió del Padre Prior... Si bien mientras se alejaba despacio por el largo pasillo, le pareció escuchar: "Ella ha vuelto... Ella ha vuelto.... ¿Cuántos morirán esta vez? ¿Cuántos podrán ser salvados? Señor mío, nuestro Dios... Ayúda a tus humildes siervos, en la hora de la Necesidad..."
Durante el resto de la jornada, y hasta minutos antes de la cena, el Padre Prior fue convocando a su despacho a todos los demás hermanos de la orden, a todos ellos les hacía la misma pregunta, y sin entrar en más detalles, hacía pasar al siguiente hermano, y a todos ellos los despedía, recordándoles el voto de silencio.
Aquella noche, después de la cena, todos los residentes en el convento se quedaron en el comedor, tras haber ingerido su ración de sopa de fideos, y pechuga de pollo a la plancha con ensalada de tomate, y un melocotón para terminar. El Padre Prior, abandonando su costumbre de dirigirse a la comunidad desde la mesa, emprendió un pausado paseo hacia la puerta del claustro... Con un gesto imperioso, indicó a los treinta hermanos, incluyendo a los hermanos cocineros, que lo acompañasen en su deambular entre las columnas de piedra, y hasta que no alcanzaron el brocal del pozo, no comenzó a hablar...
"Hermanos míos... Todo parece indicar que ella, Ella, la súcubo, ha vuelto a posar su demoniaca mirada en este Monasterio... Han pasado más de cincuenta años, durante los cuales hemos vivido en paz y armonía... Pero los buenos tiempos han terminado... Y llega el periodo de la aflicción... De los treinta hermanos que han hablado conmigo hoy, veinticuatro han recibido en la última semana la visita de este ser demoniaco en las últimas dos semanas... de los otros seis, he confirmado las tendencias homosexuales.. y el último soy yo, demasiado mayor incluso para sentir las tentaciones de la carne...
Lo súcubos, como posiblemente ignorarán, son unos demonios femeninos, especialmente seductores y persuasivos, que visitan de noche a los hombres, para obtener de ello su fuerza vital, al provocarles una polución nocturna. Pero evidentemente, como en la naturaleza nada se pierde ni se destruye, sino que se transforma... toda la energía que la súcubo extrae de vuestros cuerpos, os debilita... Y del mismo modo que el vampiro, la criatura de la noche por excelencia, no suele convertir a su víctima antes del tercer mordisco, las súcubos necesitan cinco episodios orgiásticos para debilitar tanto al varón, que al final les provocan la muerte... Hace cincuenta años, el padre prior tuvo que dar la extrema unción a casi treinta hermanos, pues frente a Ella de poco servían las vigilias compartidas o los periodos de rezo... en cuanto cerrabas los ojos, Ella estaba a tu lado, o encima, o debajo, y no se marchaba hasta no haber conseguido su botín, en cualquiera de los orificios de su cuerpo...
Durante el resto de la jornada, y hasta minutos antes de la cena, el Padre Prior fue convocando a su despacho a todos los demás hermanos de la orden, a todos ellos les hacía la misma pregunta, y sin entrar en más detalles, hacía pasar al siguiente hermano, y a todos ellos los despedía, recordándoles el voto de silencio.
Aquella noche, después de la cena, todos los residentes en el convento se quedaron en el comedor, tras haber ingerido su ración de sopa de fideos, y pechuga de pollo a la plancha con ensalada de tomate, y un melocotón para terminar. El Padre Prior, abandonando su costumbre de dirigirse a la comunidad desde la mesa, emprendió un pausado paseo hacia la puerta del claustro... Con un gesto imperioso, indicó a los treinta hermanos, incluyendo a los hermanos cocineros, que lo acompañasen en su deambular entre las columnas de piedra, y hasta que no alcanzaron el brocal del pozo, no comenzó a hablar...
"Hermanos míos... Todo parece indicar que ella, Ella, la súcubo, ha vuelto a posar su demoniaca mirada en este Monasterio... Han pasado más de cincuenta años, durante los cuales hemos vivido en paz y armonía... Pero los buenos tiempos han terminado... Y llega el periodo de la aflicción... De los treinta hermanos que han hablado conmigo hoy, veinticuatro han recibido en la última semana la visita de este ser demoniaco en las últimas dos semanas... de los otros seis, he confirmado las tendencias homosexuales.. y el último soy yo, demasiado mayor incluso para sentir las tentaciones de la carne...
Lo súcubos, como posiblemente ignorarán, son unos demonios femeninos, especialmente seductores y persuasivos, que visitan de noche a los hombres, para obtener de ello su fuerza vital, al provocarles una polución nocturna. Pero evidentemente, como en la naturaleza nada se pierde ni se destruye, sino que se transforma... toda la energía que la súcubo extrae de vuestros cuerpos, os debilita... Y del mismo modo que el vampiro, la criatura de la noche por excelencia, no suele convertir a su víctima antes del tercer mordisco, las súcubos necesitan cinco episodios orgiásticos para debilitar tanto al varón, que al final les provocan la muerte... Hace cincuenta años, el padre prior tuvo que dar la extrema unción a casi treinta hermanos, pues frente a Ella de poco servían las vigilias compartidas o los periodos de rezo... en cuanto cerrabas los ojos, Ella estaba a tu lado, o encima, o debajo, y no se marchaba hasta no haber conseguido su botín, en cualquiera de los orificios de su cuerpo...
Su marca, que casi todos vosotros lleváis escondida en el vello púbico, es un tridente invertido... Y con cada nueva visita, el tridente se oscurecerá más, hasta que con la quinta y última, su color será rojo intenso, y os dolerá como si os quemasen lentamente con un hierro al rojo... y a las veinticuatro horas, moriréis desangrados entre horribles dolores, pues se os pudrirá la piel y la carne... o bien vuestro cuerpo se os irá consumiendo lentamente, pues con cada descarga de vuestra esencia, lo que os estará robando es vuestra fuerza vital... Y por ello, cualquier mañana, amaneceréis completamente resecos en vuestras camas, sin el menor rastro de vida... y lo peor de todo, no os podremos enterrar en tierra consagrada, pues habréis sucumbido, literalmente, a los pecados de la carne..."
Después de unas declaraciones tan demoledoras, el Padre Prior nos explicó a todos lo que teníamos que hacer, para intentar mantener a la súcubo lejos de nosotros... Reorganizó las celdas, para que mientras uno de nosotros dormía, los otros dos hicieran guardia, con lo que al final dormiríamos unas cuatro horas por noche, y ni siquiera la siesta estaba permitida... En teoría, si se observaba algo raro en el rostro o en los ropajes del hermano, o se escuchaban los delatores gemidos que precedían a las poluciones nocturnas... Normalmente, el sistema parecía funcionar, pues durante una semana, no se produjeron más que dos incidentes aislados, que fueron solucionados con rapidez por los demás hermanos... Pero al cabo de un mes desde la primera confesión, ya eran muy pocos los padres que no tenían en su cuerpo una o dos huellas de la criatura que hechizaba nuestras noches...
Incluso yo caí una vez en la tentación, y jamás he visto criatura más hermosa... Sus senos, maduros como pomelos... Su cintura, estrecha... Sus brazos, largos y perfilados... Sus caderas, con tantas promesas de felicidad... Sus piernas, largas y cimbreantes.... Y sus ojos, de ese negro tan profundo como los abismos a los que estaba condenando mi alma... Es una lástima que solamente pueda verla quien está "padeciendo" sus amorosos cuidados... Fue entonces, al recordar justamente hasta qué punto era bella y cumplidora, y al asociarlo con mi anterior vida... se me ocurrió una idea que, incluso siendo arriesgada, tal vez nos podría sacar del aprieto...
Cuando le comenté mi propuesta al Padre Prior, diversas blasfemias estuvieron a punto de desconchar el revoco encalado de su celda, pero la muerte aquella misma mañana de otros dos hermanos (uno de ellos de conducta dudosa... pero que musitó, antes de morir... "A nadie le amarga un dulce..."), le decidió pues a realizar un último intento... Recurriendo por lo tanto a mis antiguos camaradas de rodajes y farras, en diez intensas horas, conseguí no solamente reclutar a los veinte actores porno mejor dotados de la historia... Sino al propio Rocco Siffredi, quien se mostró encantado de realizar el experimento en nuestro cenobio... Con dos condiciones: que nosotros no estuvieramos presentes durante una semana; y que se le permitiera grabar lo que sudeciese durante lo que, previsiblemente, sería un auténtico maratón de sexo... con una criatura infernal... Incluso nos consiguió a todos los hermanos una estancia gratuita en un prestigioso balneario, para recuperarnos de las penalidades...
Y de aquella manera, abandonamos el monasterio... y durante siete días, si relajar la disciplina propia de nuestra orden, nos fuimos relajando, aprovechando también para dormir... y descansar... aunque no abandonamos completamente los hábitos, pues bajo nuestras ropas civiles, llevabamos el largo rosario de palo de rosa, y la cruz de plata prendida a la altura del corazón... Al no haber mantenido ningún contacto con el señor Siffredi, estabamos un poco inquietos cuando volvimos... Si bien nos llevamos una grata sorpresa: al margen de hacer su película, el quipo técnico se había encargado de que se terminasen las obras en la pared norte del refectorio, el tejado de la capilla estaba en perfectas condiciones, incluso habían sido reparadas las celdas que más profundamente se adentraban bajo la montaña...
Frente a tanta magnanimidad, el Padre Prior se mostró al principio fuertemente preocupado, pues en ningún momento habíamos hablado de compensaciones económicas ni de cualquier otro tipo, ni tan siguiera había un contrato firmado ante testigos... Pero, evidentemente, al leer la nota de Rocco Siffredi, comprendimos la razón de tanta amabilidad...
"Estimado Padre Prior: le escribo esta nota, para darle las gracias por haberme puesto en contacto con Luzmila, la súcubo... Tal y como pensaba, esta pobre criatura no tenía ninguna intención de matar a nadie, solamente precisaba sasifacer sus instintos lascivos, pero comprensibles, para retomar el equilibrio vital... Mejor no le doy los detalles, aunque los podrá ver en la película... Solamente le diré que organizamos la mayor y salvaje orgía con un espíritu infernal que jamás se haya filmado... Descubrimos que, bajo la luz de las lámparas de sodio, y con algunos polvos de talco estratégimante soplados sobre ella, Luzmila aparecía en las grabaciones... Es cierto, fue un poco complicado aplacarla, y han sido necesarias las buenas artes de todos mis actores para lograrlo, y cuando llegó a mis manos, estaba casi completamente satisfecha... en resumidas cuentas: incluso sin rechazar su naturaleza infernal, Ella ha decidido venirse con mi equipo... Y pensamos que tiene un gran futuro en el mundo del porno.... Por favor, no se olvide de avisarme si tiene algún "problemilla" similar... Y no se olvide de dar las gracias al padre Evaristo... uno de los mejores cámaras que jamás he tenido.... PD: Las pequeñas reformas y mejoras, son un pequeño "bonus" a cuenta de los derechos que a ustedes les corresponden por haber descubierto a una gran, aunque potencialmente letal, estrella refulgente del cine porno... Y los ingresos en su cuenta seguirán creciendo... pues también le he dejado un contrato estándar, redactado por mis abogados..."
En aquél momento, el Padre Prior no sabía muy bien lo que hacer... Por una parte, se sentía mancillado, al aceptar aquél dinero, nacido del cine porno más crudo... Por otra, estaba intensamente contento de haber conseguido solucionar el problema... Y, en el fondo de su alma, se preguntaba cuando podría, en la tranquilidad de su celda, volver a verla... y sentir como la vieja marca del tridente latía en su ingle...
¿Un súcubo, un demonio femenino, una devoradora de hombres en el sentido más literal de la palabra, reconvertida a actriz porno internacional? ¿Un monasterio como inigualable marco para sus andanzas? Todo parece indicar que, efectivamente, "los caminos del Señor son inescrutables..."
"Por favor Fernando, quiero ser contaminado por la súcubu, quiero que venga a mi cas y me contamine. Jajaja.Una historia muy original y divertida, me ha gustado, sobre todo lo de la orgía de Rocco Sifredy, yo por ahora me conformaré con adorar a Rocco, pero el de los trenes de juguete, jajaja." (enviado por Rómulo)
ResponderEliminar¡Excelente! me atrapó de principio a fin. Acabo de descubrir a un escritor fabuloso. ¡Vos!... Te pondré como blog sugerido en los mios, y no soy de abundar en eso, te aseguro.
ResponderEliminar¡Gracias por haberme recomendado venir a conocer tus blogs!!!
Un abrazo porteño
Te sigo leyendo;)