martes, 9 de noviembre de 2010

LA HIJA DE LA NIEBLA

"No bajes a la playa si hay niebla". Aquél fue el único consejo que me dieron, al hacerme cargo del faro de Orbitum... Nada más... Es lo único que me recomendó mi predecesor, que también se había presentado voluntario para este incómodo destino, en la zona sur de XX... "No bajes", me repitió, mientras se subía a bordo de la misma lancha que me había traído a mí un par de horas antes... y, sin embargo, al perderse en lontananza, con la única compañía del del piloto de la Zodiac, parecía estar bastante seguro de que yo terminaría haciendo precisamente eso...

Mi nombre es Francisco García Pérez, y antes de optar por este solitario trabajo, he estado dando tumbos entre una amplia gama de ocupaciones: hacer hamburguesas en un restaurante, limpieza de casas y hospitales, dar clases a los niños, periodista, militar... y, ahora, farero, a dependiendo del Ministerio de Marina... Un buen amigo, Gerardo, me comentó que se iba a quedar una vacante para el puesto... Sin cargas familiares pesadas (sigo viviendo con mi madre), ni relaciones estables (como no contemos a mi gato Chiqui...), sobre todo me atrajo la posibilidad de ganar un buen dinero... y de no tener la posibilidad de gastarlo... Nunca me ha importado la soledad, o el vivir a contratiempo, y de alguna manera, le encontraba cierto romanticismo al aislamiento, con mis libros, mis cuadernos para escribir, alumbrándome gracias a la línea eléctrica que nace en la isla principal, y un surtido de lápices de colores por si me daba por dibujar las aves marinas...

Era un trabajo redundante: se trata de estar despierto y pendiente del mecanismo del faro, puesto que desde el año 2001, casi todas las operaciones se realizan mediante un ordenador central, al que se puede acceder desde la Capitanía General... Pero siempre se producen fallos, materiales o humanos, y desde el naufragio de noviembre de 2006, en el que perecieron siete personas cuando un pesquero se estrelló en el arrecife septentrional, se ha comprendido la necesidad de un farero... Dispuesto a tomar cualquier medida, para evitar nuevas muertes... Por eso, existe la posibilidad de suplir la energía eléctrica del generador por la de una dinamo accionada manualmente, hay un amplio surtido de bombillas, y también varias linternas a pilas, sin contar el enorme fanal de petróleo, con más de sesenta años de antigüedad, que todavía se encuentra en su ubicación original...

La torre del faro tiene más de 30 metros de altura, es de recia piedra caliza, y lleva décadas soportando el asalto de las olas, por lo que no hay motivo para que surjan problemas. La parte superior está formada por una estructura de hormigón y acero, en la que se han incrustrado los pequeños ventanales, provistos de cristal anti-tormenta, y la puerta que permite acceder al camino de ronda. El conjunto está coronado por un tejadillo plano, pintado de blanco y rojo, sobre el que se alza, orgulloso, el gallo de una veleta... Junto a la torre se encuentra la pequeña vivienda, de dos habitaciones, una de ellas la uso como comedor/despacho, y la otra, para dormir, además de una pequeña despensa y un baño, algo anticuado pero funcional...

La vida en aquella parte de la isla es muy tranquila: las provisiones las traen desde la isla principal cada dos semanas, igual que la correspondencia, aunque esto último me parece bastante absurdo, puesto que no tengo nadie a quien escribir. No hay teléfono y, por lo tanto, tampoco internet, y quizás por ello el aislamiento se convierta en más doloroso. La única forma de comunicarse con el mundo exterior es a través de la emisora de radio, que utilizo todas las madrugadas para dar las novedades antes de acostarme. Y no es prudente utilizar un ordenador, puesto que el tramo submarino del tendido eléctrico genera numerosos picos en la tensión, y el riesgo de dañar el equipo es muy elevado.

Los primeros días me costaba mucho permanecer despierto... pero al final te acostumbras, a fijar la vista en el exterior, buscando las luces de posición de un pesquero o de una patera. Rebuscando entre las pertenencias de mi predecesor, una pequeña maleta de cartón que no se ha querido llevar, encuentro un mapa "de mis dominios", y un planisferio celeste, con las principales estrellas que puedo ver lejos de la contaminación lumínica...

Mis "dominios" son bastante exiguos, una estrecha franja de tierra en mitad de la nada... Poco más de seiscientos metros de largo, por cien en su parte más ancha, con una única playa de arena negra, volcánica, y dos o tres pequeñas calas... A modo de compañía, un pequeño rebaño de cabras, que casi siempre me proporcionan algo de leche por las mañanas, y las gaviotas... Eso es todo... si no contamos a la extraña criatura que mora entre la niebla... y los restos de un par de pateras encalladas, que nadie se ha molestado en retirar: bastante tuvieron, según me comentó Ataúlfo, mi predecesor, con retirar los cuerpos, al pie del acantilado...

Es cierto que la curiosidad es bastante nociva, pero es aún peor la sensación de soledad, de añorar incluso las masas de gente que tanto me incomodaban antes de venir a esta yerma extensión de roca volcánica, desde la que no he visto más que tres o cuatro pesqueros, en todo el tiempo que llevo aquí, casi dos meses... Los libros, la escritura y el dibujo me ayudan a pasar el tiempo, puesto que las labores de mantenimiento del faro son mínimas: hace dos semanas, Roberto, el pescador que me trae los suministros, me facilitó dos grandes latas blancas de pintura gotelé, para repasar el interior de mi vivienda; y dos latas verdes de plástica para las puertas y las ventana, con lo que renové por completo el aspecto de mi "humilde morada"...

Al amanecer, terminada la guardia, me gustaba dar un paseo por las escolleras, para escuchar el sonido de las olas, y tener la impresión de que era el dueño y señor de aquellas tierras,  de unos momentos efímeros que se llevaría el tiempo... pero que de momento, me pertenecían... No dejaba de ser extraño, el sentirse tan solo, el no tener a nadie con quien hablar salvo a través de la emisora de radio, o en las visitas quincenales de Roberto... Supongo que estaría pensando en todas esas cosas, o en ninguna en particular, cuando en mitad de mi paseo, comprobé que estaba subiendo la niebla...

Nunca me ha gustado la niebla, esa impresión de estar perdiendo el control de mi entorno, de que nuevos límites se añaden a mi miopía, la vista ha sido siempre un problema recurrente, por eso la valoro tanto, igual que el oído... Y por eso odio la niebla, pues me priva de ambos sentidos... Quizás por curiosidad, me he acercado a la única playa accesible de toda la isla, y he bajado unos veinte metros por el serpenteante camino desde los acantilados... La niebla era tan densa en aquella zona, que no se oía ni siquiera el mar... A mi derecha se encontraban los restos de una de las pateras.. Y delante de mi, solamente el mar...

Estaba perdido en mis contemplaciones, cuando he observado, por el rabillo del ojo, un movimiento al pié de las rocas, en la base de una pequeña oquedad que habitualmente suele tapar la marea... Al acercarme, he comprobado que se trataba de una mano humana, que estaba excavando con desesperación para salir de aquél lugar... Escucho un ruido parecido detrás mío, y debajo de un montón de algas, que llevan pegadas a la base del farallón desde la última tempestad, o quizás antes, empieza a perfilarse otra silueta... Y justo en el límite máximo de las aguas, lo que parecían unos cuantos palos traídos por las aguas, se yerguen lentamente... En aquél momento, lo único en lo que podía pensar era en que mi cerebro, sobrecargado por el cansancio y por la intensidad de la vigilia, me estaba jugando una mala pasada... Puesto que era evidente que aquellas "personas" que estaban materializándose a mi alrededor, llevaban un cierto tiempo muertas... Aunque solo fuera por los diversos estados de la descomposición, no era necesario ser un médico para darse cuenta de ello...

Y justo entonces, cuando mi única preocupación era retroceder hasta el pequeño camino del acantilado y meterme en mi casa, y en la cama... Apareció ella... Nunca me han gustado las películas de terror, y mucho menos las de fantasmas,  pero no pude evitar establecer un paralelismo entre lo que estaba viendo, y la película "The Ring"... Estaba saliendo de la niebla una silueta, vestida de blanco, con una larga melena negra... y se desplazaba en completo silencio,  sobre la superficie de las aguas, y luego, sobre un leve manto de niebla, pero de cualquier modo, sin tocar el suelo... y se iba acercando, lentamente, hacia mí... Tenía el pelo y la túnica empapadas... pero no daba muestras de tener frío... mientras que yo estaba temblando...

Con el pelo echado sobre la cara,  me hacía sentir vagamente inquieto, sobre todo porque mientras se desplazaba desde la extremidad más alejada de la playa, iba señalando con el dedo en diversos lugares, no muchos, en todo caso, menos de diez... y en todos ellos se reproducían los movimientos de resurrección que ya había presenciado al comienzo... Ignoro el tiempo que tardó en llegar hasta mi posición... Yo quería moverme, pero estaba petrificado... Se detuvo a menos de veinte centímetros de mí, levantó la cabeza y, mirándome desde lo más profundo de unos ojos más negros que la más oscura de las noches, pronunció una sola palabra: "Vete"... Y después, se dio la vuelta, y regresó de nuevo hacia  la orilla, arrastrando a su macabro cortejo... hacia el agua...

En cuanto desapareció bajo las olas, fui capaz de moverme, y subí corriendo las escaleras, hasta llegar a mi casa, me tomé un copazo de coñac para quitarme el frío del cuerpo, y otro más para quitarme el miedo, y me escondí entre las sábanas y las mantas, cerrando previamente la puerta con llave... No he vuelto a verla... pero también es cierto que no he salido más veces a pasear en mitad de la niebla...

Unos días más tarde, cuando Roberto vino a traerme las provisiones, le pregunté por ella... No pareció extrañarse... Y como si no tuviera mayor importancia, me comentó que la llamaban "la hija de la niebla"... Que su función era la de recuperar las almas y los cuerpos de los que habían muerto en el mar, pero que no reposaban dentro de sus aguas... Por eso, cada cierto tiempo regresaba de las profundidades, a recoger su cosecha de almas... Y que lo malo no era encontrarse con ella, como me pasó a mí... Sino que te dijera "Ven"... Porque no tendrías más remedio que seguirla hacia el mar... Y morirías lentamente...

¿Fantasía o realidad? Ni lo sé, ni me importa... Lo que tengo bien claro es que no me apetece nada encontrarme de nuevo con la "Hija de la Niebla"... Al menos, mientras esté vivo... Y siga ocupándome de este faro...



miércoles, 3 de noviembre de 2010

DAME TUS MANOS

Ayúdame... Lo leo en tus ojos, en tu boca... esa media sonrisa canalla ha desaparecido, y solo se manifiesta... el miedo... Es normal que tengas miedo... yo estoy aterrado... la única diferencia entre los dos... es que tú estás dentro... y yo estoy fuera...


Cuando la empresa nos invitó a todos los empleados a participar en unas jornadas de deportes de equipo en la Sierra de Guadarrama, estuviste a punto de no venir... sobre todo, por no estar con nosotros, tus antiguos compañeros de trabajo... gracias a los cuales escalaste en la empresa... Eras el portavoz del grupo, y te llevaste todo el mérito, los laureles... y nosotros fuimos lo bastante imbéciles para permitir que te salieras con la tuya... Siempre has sido un "trepa"... pero haberte tenido como responsable directo de nuestro departamento de marketing ha convertido nuestra existencia en un auténtico infierno...

 "Beneficios"... "prospects"... "resultados"... "primas de productividad"... Esas palabras eran las únicas que realmente te importaban... Si como compañero eras bastante aprovechado y mediocre, como jefe has demostrado ser un auténtico tirano... En cuanto uno de nosotros no era lo bastante productivo, lo metías en tu "lista roja", de la que era muy difícil salir... Yo entré en ella la semana pasada...

Nunca has sido muy sociable... por eso, me ha extrañado mucho que en última instancia cambiases de opinión... Pero te has incorporado al equipo de los árbitros... por lo que no te has deslizado en tirolina, ni has construido una torre estilo "casteller"... ni tampoco has participado en la batalla de globos de agua... ni en la fiesta de la camiseta mojada... En el fondo, te has aburrido muchísimo... pero has ocupado tu lugar... el más bajo entre los mandos intermedios... a los pies de tu adorado amo: el Director General...

Con la llegada de la noche, nos hemos cambiado de ropa en las tiendas de campaña, para estar más a gusto, y dar comienzo a la cacería, una interesante competición de habilidad y fuerza, en la que tú ocuparías un lugar de capital importancia: el de presa... Por supuesto, los demás directivos están informados de nuestro deseo de "hacerte participar en nuestras diversiones"... Pero ignoran que hace una semana, hemos estado preparando el terreno de la cacería... con pozos de tirador... trampas de lazo... superficies muy resbaladizas... tramos donde el agua del arroyo que hemos represado supera la altura de un hombre... trampas de barro... Y todo ello, ubicado dentro del mismo valle, que tienes que atravesar de un extremo al otro, para alcanzar la salvación... En el fondo, solo queremos que te sientas tan acosado, tan limitado en tus movimientos, tan observado, como nos hemos sentido nosotros durante tantos meses...

La luna está en cuarto creciente... y te hemos dejado una linterna... mientras que nosotros estamos equipados con gafas de visión nocturna, y bates de béisbol de juquete... Si te alcanzamos en cualquier parte del recorrido... bueno... eliminaremos contigo parte de estrés, de la ira, que se ha acumulado en nosotros... y de alguna manera tiene que salir...

Lo has hecho muy bien, desde luego, mucho mejor de lo que nosotros esperábamos... y solo has caído en la última trampa... que para tu inmensa desgracia está pensada para cazar osos... En el fondo hay una cierta cantidad de estacas de madera, muy afiladas... Te agarras, precariamente, a un matojo de retama... que está cediendo... Y tiendes las manos hacia mí... mientras te resbalas hacia abajo... Los dos estamos tan manchados de barro, después de tantas horas de persecución, que cuesta mucho distinguir tus manos de las mías, ¿verdad?

Y con la lluvia, dispongo de pocos segundos para decidirme... Literalmente... tengo tu vida en mis manos...

Y no tengo demasiado claro qué hacer con ella...

martes, 2 de noviembre de 2010

DESEO... CONCEDIDO...

Equilibrio... todo normas... un amor normal, tradicional, estructurado, perfecto... aburrido... insulso... des-cafeinado...

¿Y si yo necesito más? Soy una profesional del sexo... pero incluso nosotras tenemos corazón...

Amor domesticado, desde el viernes tarde, hasta el domingo, por la noche... y el resto de la semana... Nada... ¿Y si empiezo a aburrirme de ti, de tus normas, de tus reglas, de tus escasos momentos de ternura o de lujuria... para llegar a los "cinco minutos de gloria"... que en tu caso se reducen a cuatro y medio?

Muchas noches, me pregunto si me compensa ser "la otra"... El "coñito de cabecera", como dice tu primera esposa... Soy "lo malo conocido"... Soy "lo tolerable"... porque, de cualquier manera, podrías haber caído más bajo, ¿verdad? O al menos, es eso lo que piensa ella... Además, de esa manera puede tenerte localizado... Conoce mi pisito, nuestro "nidito de amor" al borde del lago... Tiene mi correo electrónico, mi página web ("tuamantepuntocom.com"), mi teléfono móvil y el fijo... Y lo más divertido, lo más impresionante, es que no ha tenido que registrarte los bolsillos, o desencriptar la memoria de tu ordenador, ni abrir con premeditación y alevosía tu maletín en mitad de la noche...

No... Ha sido mucho más fácil que todo eso, ¿verdad? Harta, cabreada de tus excesos, de que asaltases a todas las secretarias que se te ponían delante en el Ministerio, de recibir incluso quejas por parte de algunos amigos... Has preferido echarle huevos al asunto... Y teniendo en cuenta que por vuestra religión se pueden tener hasta tres mujeres, lo has convertido en un contrato mercantil... Porque "más vale lo malo conocido..."

De alguna manera, conseguir este "trabajo" ha sido uno de mis "castings" más especiales... Responder a un anuncio de la sección de contactos profesionales de "El País"... Donde escribiste unas pocas líneas: "Esposa aburrida de las infidelidades de marido musulmán busca amante legítima para fines de semana, puentes y viajes de negocios. Vacaciones de verano y Ramadán, consultar. El sujeto es bajito, algo regordete, y mediocre en la cama, pero tiene volundad de aprender. Se ofrece alojamiento gratuito, gastos pagados, y libertad de domingo por la tarde a viernes por la tarde. Interesadas contactar en "esposadespechada@hotmail.com". Preferible pero no obligatorio experiencia previa en labores semejantes, cultura general, y escasa inhibición sexual. Incluir foto en bikini de cuerpo entero."

Al principio, pensé que se trataba de una broma, y pensaba no responder... y menos aún, enviar la foto... Siempre me he sentido orgullosa de mi cuerpo, casi un metro ochenta, rubia, ojos muy verdes, y piel siempre bronceada gracias a los solariums y a las cabinas de rayos uva... Y total, entre permitir que un catedrático muerto de hambre me metiera mano a cambio de aprobarme los parciales, o dejar que los paletos de mi pueblo me sobasen en los bailes, con la excusa de los "agarraos"... Tampoco me parecía un gran cambio... Y, desde luego, por las características físicas, el tiempo de trabajo efectivo tampoco sería muy dilatado... Un polvo el viernes, dos el sábado, dos el domingo, y además, los dos días, ir de compras, al cine, quizás una cena...

Y más o menos, así ha sido... Nos convocaste a la prueba de una en una, con media hora de diferencia, en la antesala del despacho de tu marido, un importante directivo del Saudi Arabic Emirates Bank & CO. Fue una "dura" prueba, sobre todo para ti, ¿verdad? La primera prueba era un "strip tease" integral, sobre la mesa de tu secretaria... La segunda, un poco de "lap-dancing", para animarte... y la tercera, hacerle un francés, pero retardando al máximo tu eyaculación...

Y te quedaste conmigo... han pasado ya dos años, y es posible que ya te estés cansando de mí... Por eso, tendré que acelerar los planes... No es que me haya enamorado de tu mujer, ni mucho menos... Pero me parece que es una vergüenza la manera en que la tratas, poniéndole los cuernos de manera pública y notoria... La forma en que me llevas de compras a sus tiendas favoritas... O que te dejas ver conmigo en sus actos benéficos... O la costumbre que tienes de quedarte con mi tanga después de hacer el amor... bueno, más bien de follar... y guardártelo en el bolsillo de la americana, como si fuera un pañuelo...

Por eso, he decidido matarte... esta noche... Pobrecito, sufrirás un infarto mientras follamos... Siempre has tenido problemas de corazón... pero hoy, en tu bebida, no estará disuelto solamente el extasis líquido, mezclado con Viagra... también pondré un par de pastillas, de otro tipo... Seguro que, como muchos hombres, sueñas con morir al pié del cañón, follando...

Me gustaría tanto decirte que voy a concederte tu deseo... Pero no puedo, o no sería una sorpresa...






TUMBA DE AGUA

De alguna manera, siempre supe que iba a terminar así... que mi miedo, patológico y extremo, al agua, se terminaría más o menos... cuando muriera ahogado... Y, como no podía ser de otra manera... en la noche de las ánimas...


Mi mamá me decía, cuando era pequeño, que jamás me acercase al agua mansa, ni a la brava... que tuviera cuidado con las piscinas... incluso las de plástico hinchables... y por supuesto, las olímpicas... Y que no me acercase tampoco a las bañeras... De hecho, en mi casa, y en las que mis padres han tenido que abandonar durante tantos años, nunca hubo bañera... Son cosas a las que te acostumbras... y le encuentras encanto a las duchas, desde muy pequeño... La precaución de mi madre, sobre todo, desde que mi padre murió ahogado hace quince años, es que nunca, nunca, me meta en una bañera...

Mi padre murió ahogado...en la bañera de su hotel... Hace casi treinta años... Específicamente, pidió una habitación sin cuarto de baño, lo que a veces puede ser muy complicado en ciertos alojamientos de tres y cuatro estrellas... donde la bañera es poco menos que una cuestión de prestigio... Pero, aquella noche, le engañaron... Es cierto... Su habitación no tenía bañera... pero lo que le explicaron que comunicaba con la del vecino... era en realidad un cuarto de baño... Dicen que se suicidó.... que se levantó en mitad de la noche, se tomó un montón de pastillas de dormir, y se metió en la bañera...y se quedó dormido... que si no hubiera estado directamente debajo del grifo, igual no habría pasado nada...

En mi familia, existe una maldición... que se remonta a la época de la expulsión de los judíos... Se hicieron muchas barbaridades en mi ciudad... Ahora, todo el mundo la conoce por su impresionante castillo templario, y su belleza, además de su gastronomía... Pero en la noche del 2 de agosto de 1492, un grupo de soldados e hidalgos, enardecidos por las masas de indigentes y la plebe, optaron por tomarse la "justicia" (y pongo las comillas con toda intención) por su mano... Hay un elevado puente, que cruza el río Boeza... y debajo de él, existe una serie de pozas, algunas de ellas muy profundas... y que desde la madrugada del 3 de agosto se llaman "la poza de los judíos"... Como diversión para el populacho, mi antepasado organizó una serie de ejecuciones, atando a los pies de los judíos grandes piedras, y obligándoles a saltar desde el puente... Más de 40 personas fueron ejecutados de aquella manera... Pero uno de ellos era un poderoso brujo, quien antes de saltar, le dijo: "Maldito quedas, ahora y para siempre... Ni tú cumplirás los 30 años... ni ninguno de tus descendientes... y será dentro del agua..."

Y así ha sucedido, desde entonces... Ni mi familia, ni ninguna de las que se vieron involucradas en la masacre, aunque solamente fallecen los hombres... las mujeres han sido respetadas... Desde hace más de 200 años, ninguno de los varones de nuestra familia ha viajado por mar, ni ha paseado por la playa, ni mucho menos ha ido a una piscina, a un parque acuático, aprendido a nadar, ni siquiera ha usado una bañera...


Lo que no quita el que se hayan extinguido casi por completo, al menos, los varones, por lo que durante estos años, incluso los apellidos de los perpetradores han desaparecido... Solamente faltaba el mío... Denttro de una semana, cumplo 30 años... No pensé que hubiera ningún problema en realizar una excursión por el Pirineo Aragonés... ni que el practicar la multiaventura, ya sabes, disparando con arco, una marchita de orientación, y varios juegos de equipo representase un peligro para mí...
 
Y cuando he visto que una de las aventuras era lanzarse en tirolina desde la orilla izquierda de un barranco hasta la otra fuera un problema... puesto que en apariencia, a muchos metros de distancia, se encontraba una superficie pedregosa, cubierta de nieve... Pensé que no había ningún peligro, me puse el arnés, asegurando el equipo con el ocho y el pasador, y me lancé al vacío... A mitad del trayecto, me quedé parado... Y pude ver cómo la cuerda, que habían instalado la mañana anterior, empezaba a deshilacharse...
 
Caigo de espaldas, seguro de matarme por el golpe contra las rocas... Y, sin embargo, noto que la superficie cede... y me hundo, dentro de una gelida corriente de agua... que la vida se va escapando lentamente de mi cuerpo, y no solo a través de las heridas de mi cuerpo, que van tiñendo de rojo el pequeño pero profundo lago... Y se cumplirá de esta forma la "tradición familiar"... y desaparecerá de esta manera mi apellido... puesto que soy hijo único...
 
La maldición de la tumba de agua se ha cumplido... 

SACRIFICIO

Un hombre... Una mujer, hermosa... desnuda... y una copa de buen vino... el fuego de una chimenea, alimentada exclusivamente por madera de la mejor calidad... Frank Sinatra suena, muy levemente, para llenar los inevitables silencios... Pero es cierto... vosotros no podéis ver el conjunto de la foto, ¿verdad? Es casi medianoche... el momento en que la frontera entre los dos mundos está mucho más difuminada... casi podrías tocar el "más allá"... o directamente, traer algo de aquél lugar... Es el momento más adecuado para conseguirlo...

En ocasiones, es muy complicado realizar los viejos conjuros, aquellos que aparecen solamente en momentos y lugares muy específicos... Durante casi veinte años, he tenido un pequeño ejército buscando, en las tiendas de libros viejo, en oscuros almacenes de Bibliotecas públicas y privadas, para encontrarlo... Ignoro las toneladas de polvo, de moho, de telarañas que mis secuaces han tenido que tragar y remover durante todo este tiempo...

La búsqueda, de cualquier modo, no ha sido sencilla... puesto que el grimoiro que durante tiempo me ha quitado el sueño, fue escrito hace más de dos mil años, por un hermitaño navarro, heredero de una larga dinastía de magos y hechiceros... aunque los orígenes de la secta se remontan en apariencia a la antigua Babilonia... Se le conocía como "Pastoricum", aunque nunca se le puso realmente un nombre... puesto que nadie se atrevía a pronunciar el nombre del atávico demonio que, mediante una larga serie de conjuros encadenados, de complejidad creciente... El conjuro constaba de en sesenta y seis invocaciones mayores y doscientas treinta y siete menores, utilizando el "Milialia Formulae Hierotante"...

La fragmentación se realizó en 1763, en el Monasterio de Montserrat... Hasta aquella fecha, había estado escondido en el interior de un legajo, donde aparentemente estaban consignadas las cuentas del cenobio, custodiado personalmente por el hermano bibliotecario... que por supuesto, pertenecía a la antiquísima orden de los Norcturnalis, en torno a la cual se gestó la primera congregación... La multitud de cavernas naturales era un lugar fantástico para efectuar las invocaciones destinadas a facilitar el regreso del Hijo de las Sombras... Sin embargo, la llegada del nuevo abad al monasterio complicó tremendamente las cosas, puesto que localizó el legajo con ayuda de un hermano traidor, y trató de destruirlo... usando para ello un cuchillo de plata, bañado en agua bendita... Finalizada su tarea, intentó destruirlo con el fuego... sin éxito, puesto que había sido concebido en las llamas del infierno... Mientras terminaba su tarea, empezó a sentirse mal... envenenado por las páginas del legajo... y su último gesto consciente fue el lanzar los fragmentos por la ventana más alta...

Desde aquél año, los Nocturnalis hemos estado buscando y reuniendo los fragmentos... Que se fueron escondiendo, mutando por sí mismos, dentro de otros libros, como medida de precaución... puesto que entraron en liza fuerzas completamente antagónicas: los Hijos de la Luz, a los que pertenecía el abad, intentaban localizar los restos para destruirlos, utilizando nuevas fórmulas derivadas de la ciencia, como nuevas generaciones de ácidos... combustibles... Sin embargo, hemos tenido suerte... quizás por no dudar jamás en utilizar la fuerza extrema... y el legajo ya está, una vez más, completo en nuestras manos... Las páginas se han soldado por sí mismas, en cuanto las hemos dispuesto sobre la lápida sagrada...

Hace dos noches, efectuamos el penúltimo conjuro... Ahora, solo falta un pequeño detalle... apurar una copa de sangre de una mujer, nacida el 28 de octubre de 1990... y arrancar el corazón, para depositarlo, aún palpitante, sobre la lápida sagrada... pronunciar la última invocación... y conseguir, de esa manera, que regrese entre nosotros, el Hijo de las Sombras... y que se alimente con tus restos, para cobrar forma...

Para que luego digas, querida, que solo te quiero por tu cuerpo de diosa...

jueves, 2 de septiembre de 2010

ANTES DE LA CEREMONIA...



¿Alguna vez te has parado a pensar lo fácil que es hacer desaparecer a un adolescente, sobre todo en un centro comercial, en una playa, o en un hotel? Se tarda muy poco tiempo, minutos apenas, en conseguirlo… pero muchas veces, lo peor comienza después… Para la familia, y para los interesados… Pues algunas desapariciones no son casuales… Y casi cualquier cosa puede suceder…

Ha sido todo tan sencillo, que incluso me da un poco de miedo… ¿A ti no? Es verdad, que de momento no puedes hablar… Ni podrás hacerlo durante un buen rato, es lo bueno de las mordazas de cuero… ¿Estás cómoda en la cama, querida? Igual te extraña un poco la postura, ¿verdad? Con los brazos extendidos en cruz, hacia los dos lados… Y las piernas, dobladas por las rodillas, atadas a los pies de madera de pino, de tal forma que tu zona genital queda maravillosamente expuesta, y se pueden ver todos los detalles… Dentro de unos minutos, vendrán los otros invitados, y nos ocuparemos de ti… Pero quiero contarte lo que te espera…

Es muy fácil… Escoges un lugar adecuado, como por ejemplo este gigantesco complejo hotelero, que además de spa, gimnasios, restaurantes de todo tipo (incluso su propia franquicia de Pizza Hut), incluye ocho salas de cine… A las que acuden muchos menores solos… Hoy necesitábamos una chica, virgen, de no más de catorce años… El resto, no importaba… ni siquiera lo que hiciéramos después con ella… Aunque siendo tan hermosa, estoy seguro de que algo se nos ocurrirá…

Somos varios, los ojeadores, una decena, en distintos hoteles de la costa… Y cada uno de nosotros tiene, como poco, alquilada una habitación: nada como trabajar en un entorno controlado, en casa… Con tantos ascensores, que llevan a todas las plantas, con tantas escaleras, y tantas puertas y vías de escape, es un enorme hormiguero que acoge a más de dos mil huéspedes… repartidos en más de mil quinientas habitaciones…

¿Nunca te ha dicho tu madre que no te vayas con extraños? Pero claro, es la misma madre que te ha enseñado a confiar en las personas uniformadas, sobre todo en aquellas que trabajan para ti… Por eso, no te ha parecido extraño que un botones del hotel se acercase a ti en la cola de los cines, y te dijera que tu madre se ha puesto enferma, y que éste señor tan amable te va acompañar a la nueva habitación… Solo entonces has tenido miedo, cuando mi compañero te ha puesto el paño con cloroformo en la nariz…

Y te has despertado, completamente desnuda, atada a la cama… Eres realmente hermosa, ¿lo sabes? He tenido que afeitarte la ingle, y dejarla igual de limpia de pelo que el resto de tu hermoso, increíble cuerpo adolescente… Ni te imaginas hasta qué punto me ha costado no tomar un pequeño “anticipo” de lo que de todas formas espero llevarme dentro de un rato… Es curioso… si el examen preliminar que te he realizado minutos después de atarte hubiera determinado que no eras virgen, si un amiguito del instituto te hubiera desflorado, todo habría sido más sencillo para ti… habrías sufrido menos…

Las ceremonias arcaicas pueden ser muy interesantes… No, nosotros no somos depredadores sexuales… al menos, no todos… Somos gente respetable: profesores de instituto, empleados de banca, comerciantes, amas de casa, abogados, algún médico… pero de vez en cuando, nos reunidos para una ceremonia satánica, rindiendo culto a los dioses oscuros, a las criaturas que parecían haber salido de las alucinaciones de Lovecraft, de sus mitos de Cuthlu… pero que en realidad, existen… tal y como podrás comprobar dentro de un rato… Nuestra fundadora redescubrió hace veinte años un antiguo grimoiro, un ejemplar perdido del “Malleus Maleficarum”, que contenía las pistas para llevar a cabo el conjuro… De momento, es necesario ir escalando eslabones, atrayendo a nuestro pentagrama, a nuestro círculo demoniaco, ejemplares de cada vez mayor poder….

Se trata de anclarlos a nuestro nivel espiritual mediante conjuros, invocaciones, hierbas, danzas, todo un conjunto perfectamente estructurado, la auténtica ceremonia de la que hablaban en el “Enchiridyon”… y su finalidad no es otra que la de atraerlo dentro de tu cuerpo, querida… No hay demonio ni ángel caído que se pueda resistir a los encantos de una auténtica virgen como tú…… Notarás cierta incomodidad cuando tenga lugar la posesión… fuertes dolores articulares… hinchazón en los pechos… algo de sangre en las comisuras de los ojos y la boca…

Pero tranquila, será algo pasajero… Nuestro objetivo no es solamente meterte el demonio en el cuerpo… literalmente… sino más bien sacártelo, y añadirlo, al menos todo su poder, al de los otros que ya están presos dentro de nuestro báculo… ¿Cómo describírtelo? Bueno, es sencillo: es una especie de bate de béisbol, labrado en piedra volcánica, con elaborados dibujos y bajo relieves antiquísimos, que fueron tallados en la antigua Sumeria, hace más de cuatro mil años… Para arrastrar el demonio desde el interior de tu cuerpo hasta el báculo, tendremos que introducírtelo profundamente, y es más de medio metro, aunque de todas formas, también podemos limitarnos a rasgar tu himen, para que esa membrana protectora, unida a tu propia sangre, se encargue de terminar la fusión… Y luego, al retirarlo, terminará la primera parte del ritual…

¿Interesante, verdad? Porque luego, para compartir de alguna manera el poder, la energía demoníaca que se haya podido quedar dentro de tu cuerpo, todos los hombres (hoy somos veinte) copularemos contigo, hasta conseguir llenarte de nuestra fuerza vital… Nuestras hembras harán lo mismo con el talismán, aunque por supuesto, de manera casi simbólica: no se trata de producirles desgarros ni incomodidades, y terminaremos la velada con una multitudinaria orgía… a la que no estarás invitada, porque en aquél momento, ya habrás cumplido con tu función…

Comprenderás que, después de haber visto todo nuestro ritual, los conjuros, las personas que se esconden tras las máscaras de zorro negro, es completamente inviable que te dejemos con vida… Y eso nos lleva a la última parte: el sacrificio… y la cena… La nuestra es una habitación especial, como habrás podido comprobar: solo está la cama de baldaquino, y las paredes están recubiertas de plásticos, igual que el suelo y el techo… En cuanto terminemos contigo, entrará una cuadrilla de obreros, para devolverla a su estado original (ellos solo saben que pagamos bien por el trabajo)… Pero con tanto ajetreo de las ceremonias y rituales, comprenderás que nos entre sed, ¿verdad? Ese es el motivo de los cateters que te hemos insertado en brazos y piernas: recogeremos lentamente tu sangre en dos enormes fuentes, que removeremos con el báculo para terminar esta parte de la invocación… Con algo de suerte, te quedarás inconsciente durante la orgía, y para cuando empecemos a trocearte con los trece cuchillos rituales, no te darás cuenta de nada… Trozo a trozo, y en vivo, te iremos arrancando la carne, la grasa, hasta dejarte reducida a poco más que un esqueleto, con las tripas y tu matriz rellena de esperma y desgarrada, porque no vamos a comernos nuestra ofrenda, ¿verdad? Lo que quede de ti, será enrollado en varios trozos de plástico, y por la noche, dos amigos pescadores te lanzarán en alta mar (igual que a Melody, los padres no tienen nada que ver con su desaparición), y nunca más se sabrá de ti…

Antes te he dicho que había una forma de que sufrieras menos, ¿lo recuerdas? No, lo siento mucho, pero no te puedo dejar escapar con vida, eso de ninguna manera… Ahora ya sabes el coste que tiene el participar en una de nuestras ceremonias… En algunos casos, tus predecesoras han seguido respirando hasta el último momento, se han dado cuenta de absolutamente todos los cortes en su cuerpo, de cada trozo de pecho que les era arrancado con los trece cuchillos, han visto cómo lo devoraban delante de sus narices, y han sufrido, horriblemente, hasta han muerto por exanguinación…

Yo te puedo evitar todo eso, al menos en parte, con esta jeringuilla: es un potente anestésico, de acción progresiva, que irá ralentizando tu corazón y, cuando termine la orgía, te hará morir… ¿Te parece bien el trato? ¿Menos sufrimiento, a cambio otra penetración?

Te he dicho que no somos depredadores sexuales… En eso, te he engañado… Porque yo si lo soy… Tenemos quince minutos antes de que llegue el primero de los invitados… Y a mí me encanta sodomizar a las adolescentes… ¿Te parece justo? Luego, en cuanto hayamos terminado, te daré la vuelta, apretando de nuevo, las cinchas de la cama, y te podré la inyección… No soy una mala persona, por eso, jamás tomaré algo que no me des voluntariamente… aunque en tu situación, tienes muy poco que perder… y no pienso engañarte… Mi conciencia no me lo permitiría…




Si estás de acuerdo en aceptar mi don, cierra los ojos tres veces seguidas…






Muy bien, ya sabía que eras una chica razonable…

miércoles, 1 de septiembre de 2010

ENTERRADA...Y OLVIDADA...



UNO- El diario de Melinda Smith.

Enterrada viva… entre grandes dolores… disfrutando de unas pocas horas de luz cada día… y agonizar lentamente… con el único consuelo de que todo terminará, de una manera o de otra… y de poder, de alguna manera, contar tu historia…

Día uno. Bruscamente, el suelo se desmoronó bajo mis pies. Lo que parecía ser roca sólida y algún matorral, detrás del que pensaba orinar, se convierte en un embudo de arena y piedra, en la montaña de Montserrat. Me llamo Melinda Smith… Y voy a morir aquí…

Día dos. El tiempo ha dejado de tener sentido, y lo único que siento son oleadas de dolor desde mis piernas. No hace falta ser médico para comprender que me las he partido las dos con la caída. La derecha tiene la tibia rota, y el hueso asoma entre la carne… La izquierda ha tenido mala suerte: me he partido tibia y peroné… El dolor es brutal… Si no tuviera mi pequeño botiquín, lo pasaría mucho peor… Tengo 21 años, soy estudiante de Bellas Artes en Londres, y llegué a Barcelona hace una semana, con una amiga, para disfrutar de una ciudad cálida y acogedora, como paso previo a nuestra visita a Navarra, tras las huellas de los Templarios… pero creo que nunca iré allí, ni a ninguna otra parte…

Día tres. Esta mañana, antes de que el sol llegara al fondo del agujero, he escuchado las voces de la partida de búsqueda… Lo sé, porque gritaban mi nombre, una y otra vez… Pero yo no podía responder… De alguna manera, en las paredes han crecido varios árboles que, al mismo tiempo que han mitigado los efectos del golpe, me han lesionado la garganta: la tengo tan inflamada, que no puedo hablar, y mucho menos gritar pidiendo ayuda… He intentado hacer ruido con dos piedras, hacer algo para llamar su atención, incluso he quemado varias páginas de mis cuadernos… pero la vegetación ha impedido que alguien se diera cuenta…

Día cuatro. Empiezo a tener hambre. Aunque por suerte, hay un pequeño riachuelo que corre por la esquina derecha de mi celda, y nunca me falta agua… Para comer… eso es otra cosa… No hay nada, salvo algunas superficies llenas de moho verde, minúsculos champiñones que asoman junto al agua, una caja de galletas de chocolate que compré en el Monasterio con Lisbeth, mi amiga, y por supuesto, las páginas con mis dibujos… He tenido la suerte de llevar conmigo la mochila, porque después de la visita íbamos directas a Barcelona para coger el tren, y no me falta ropa de abrigo… De no ser por la mochila, la caída de espaldas me habría matado… Creo que no he tenido suerte…

Día cinco. Me preocupa mi pierna izquierda… He cogido los palos más grandes que he encontrado, y de alguna manera me he entablillado las dos piernas, usando varias tiras de tela que he sacado de las camisas de algodón. También me he puesto varias capas de musgo sobre la herida, después de lavarlas con un poco de agua… Espero que sirva para algo… No pensé que mi mochila tenía tantas cosas inútiles… Recuerdos de Barcelona… Dos pares de vaqueros, dos sujetadores, cuatro bragas, dos camisas, dos camisetas, unas sandalias, unas botas de montaña, un mechero, una pequeña linterna, una navaja… Y mis lápices de dibujo… Y mis libretas… Para no tener frío, me he puesto las camisetas… y he cortado los pantalones, para dejar al aire las heridas…

Día seis. Tengo mucha hambre… Y frío… Se han terminado las pilas de la linterna… Escribo para mantenerme ocupada, con letra muy pequeña, y me muero de hambre… Me duelen mucho las piernas, y tengo fiebre… Debo aprovechar las cuatro horas de luz al día, para escribir… No reconozco mis manos cuando las alzo a la luz… Hoy han pasado las patrullas de rescate, las he oído muy cerca… pero estoy demasiado cansada para intentar gritar o hacer fuego (el mechero se ha gastado)… No sirve de nada… Paso casi todo el tiempo durmiendo, y soñando con el sol, con el aire puro… con el cielo…

Día ocho. Duermo mucho… es la única manera de no sentir dolor… Me desplazo reptando sobre los nudillos, con las piernas completamente rígidas por el dolor… y por las heridas… He aflojado un poco los torniquetes, para que siga fluyendo la sangre… Mi cuerpo huele raro… No me puedo lavar, ni cambiarme de ropa… y me cuesta mucho llegar a la esquina derecha del pozo, donde he improvisado un retrete… con dos piedras…

Día once. Estoy cansada… Sé que no me van a rescatar, por muchos esfuerzo que realice mi amiga Lisbeth… Me darán por desaparecida… Y ya no me importa…

Día catorce, creo… Llevo dos jornadas sin comida… aunque estoy rascando un poco de musgo... y lo como... pero todavía me queda agua… No soy médico, pero mis piernas huelen mal… y moverme es muy doloroso… Anoche llovió un poco, y me arrastré al centro del agujero, a ciegas… Pude lavarme la cara, las manos…

Día quince. Me cuesta respirar. Nunca he pensado en la muerte. ¿Quién lo hace, con 21 años? Pero ahora, casi me parece una liberación… Me estoy quedando sin papel… Me duele la cabeza, y los ojos… Si me sacasen de aquí, tal vez perdería las piernas…

Día diecinueve. Hoy dejaré de beber. No tengo fuerzas para cortarme las venas… ni valor.

Día veintiuno. Veo mal. Huelo mal. Mamá, te


DOS- Una búsqueda concienzuda.


Serían las dos de la tarde del 4 de noviembre de 1965 cuando se personó en las dependencias de
la Policía de Torrent la ciudadana inglesa LisbethConnor, natural y resdiente en Londres, de 21 años de edad, para comunicar la desaparición de su amiga Melinda Smith, también de 21 años y residente en la misma ciudad. La denuncia se cursó en la comisaría de Torrent. Según relata la denunciante, decidieron visitar el Monasterio de Montserrat y los alrededores, para tomar una serie de apuntes al natural de la zona, puesto que las dos cursan estudios de Bellas Artes. Una vez terminada la visita, la denunciante optó por bajar en coche hasta Barcelona, aprovechando la presencia de un conocido, mientras que la desaparecida comunicó su intención de quedarse un rato más explorando la zona, y regresar con el último tranvía. El punto de encuentro quedó fijado en una céntrica pensión ubicada en las Ramblas, a la hora de cenar. Sin embargo, la presunta desaparecida no acudió a la cita, por lo que su acompañante empezó a temer que hubiera sucedido una desgracia. A la mañana siguiente, se dirigió al consulado británico para comunicar la desaparición, y pedir ayuda, puesto que tenía problemas con el idioma. Por ello, se le asignó un enlace, y comenzaron los trámites con las autoridades españolas, para comunicar la desaparición de la ciudadana británica.
Por las características de la desaparecida, especialmente por su carácter jovial y expresivo, en un primer momento no se descartó el que fuera una ausencia voluntaria, por ejemplo, que se hubiera encontrado con un amigo o conocido en Montserrat, y que hubiera optado por quedarse a pasar la noche en otro domicilio, hotel, pensión o alojamiento alternativo. Asimismo, habiéndose cumplido el plazo de 24 horas, se facilitó la descripción a todas las comisarías, agentes, entidades hoteleras, estaciones, y se puso en marcha un dispositivo policial conjunto. Al tratarse de una zona especialmente agreste y peligrosa, con gran cantidad de cavernas y oquedades, se efectuaron varias batidas por los aledaños del Monasterio, pero sin éxito. La operación de búsqueda se repitió en varias ocasiones durante los siguientes quince días.
Desde el primer momento, se mantuvo una línea abierta con el consulado británico, con el fin de agilizar los trámites de información a la familia, mientras que se iniciaba una investigación paralela con efectivos del New Scotland Yard, por si la desaparecida hubiese embarcado en algún barco rumbo a Gran Bretaña, y se enviaron circulares con su foto a los distintos puestos fronterizos. También se incorporaron a la búsqueda efectivos de la Guardia Civil y del Ejército de Tierra, pero sin éxito. Al finalizar el primer mes, y ante la carencia absoluta de resultados positivos o negativos, se desconvocó la alerta máxima, y se retiraron los efectivos asignados al caso. El consulado británico manifestó su indignación por las tareas realizadas por la policía y cuerpos de seguridad españoles, si bien no se descarta la posibilidad de un secuestro por persona o personas desconocidas, y con finalidad también desconocida.
TRES. Una partida de caza... y dos rescates.
El 17 de octubre de 1972, Joan Manuel S. participa en una pequeña cacería ilegal con otros dos amigos, por la sierra de Montserrat. Son las siete y media de la mañana, y está siguiendo con su perro el rastro de una liebre, y se aproxima a una zona especialmente agreste cuando, de repente, el suelo cede bajo sus pies. Se encuentra en medio de un denso matorral, y aunque suelta la escopeta e intenta agarrarse a las matas de retama, es inútil, y termina cayendo en una profunda oquedad. Sus cartucheras, posiblemente, le salvan la vida, puesto que se queda enganchado en un afloramiento rocoso, y de todas formas su corpulencia le impide caer más abajo. A grandes voces, pide ayuda a sus compañeros de cacería quienes, al carecer de las cuerdas necesarias para efectuar el rescate, van al Monasterio para pedir ayuda.
Una hora más tarde, una unidad de bomberos llega al lugar, y comienzan el rescate. Los efectivos de la Guardia Civil realizan el atestado, imponiendo a los furtivos la correspondiente sanción, puesto que en ningún momento han pretendido ocultar sus escopetas ni las dos liebres. A la una de la tarde, una vez finalizada la operación, que se salda con una costilla rota y múltiples abrasiones en manos y brazos, los bomberos efectúan un reconocimiento de la sima.
El cabo Teodoro Ramirez desciende en "rappel" más de doce metros hasta tocar fondo, y al iluminar con su linterna descubre, a unos dos metros de la pared izquierda, lo que parece ser un montón de ropa y una serie de objetos diversos. Al aproximarse, comprueba que se trata de un cadáver parcialmente momificado, en posición fetal. A su alrededor se encuentran pulcramente alineados cuatro cuadernos de dibujo de tamaño estándar, lápices de colores, varias prendas de ropa y una caja metálica de galletas (vacía).
Inmediatamente se da parte al equipo forense y a la Policía, que se desplazan al lugar de los hechos para recoger todas las pruebas que puedan servir para la identificación del difunto. Después de realizar las fotos y mediciones necesarias, el juez de instrucción ordena el levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto Anatómico Forense de Barcelona (Hospital Clínico).
Los resultados de la autopsia indican que la causa de la muerte fue el hambre y la sed, que se sumaron a una infección derivada de las fracturas con minuta de ambas piernas. La muerte se produjo entre dos semanas y un mes después de la caída. De la lectura de las anotaciones se deduce que la difunta era Melinda Smith, la ciudadana desaparecida en 1965...