Mostrando entradas con la etiqueta varón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta varón. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de noviembre de 2010

TUMBA DE AGUA

De alguna manera, siempre supe que iba a terminar así... que mi miedo, patológico y extremo, al agua, se terminaría más o menos... cuando muriera ahogado... Y, como no podía ser de otra manera... en la noche de las ánimas...


Mi mamá me decía, cuando era pequeño, que jamás me acercase al agua mansa, ni a la brava... que tuviera cuidado con las piscinas... incluso las de plástico hinchables... y por supuesto, las olímpicas... Y que no me acercase tampoco a las bañeras... De hecho, en mi casa, y en las que mis padres han tenido que abandonar durante tantos años, nunca hubo bañera... Son cosas a las que te acostumbras... y le encuentras encanto a las duchas, desde muy pequeño... La precaución de mi madre, sobre todo, desde que mi padre murió ahogado hace quince años, es que nunca, nunca, me meta en una bañera...

Mi padre murió ahogado...en la bañera de su hotel... Hace casi treinta años... Específicamente, pidió una habitación sin cuarto de baño, lo que a veces puede ser muy complicado en ciertos alojamientos de tres y cuatro estrellas... donde la bañera es poco menos que una cuestión de prestigio... Pero, aquella noche, le engañaron... Es cierto... Su habitación no tenía bañera... pero lo que le explicaron que comunicaba con la del vecino... era en realidad un cuarto de baño... Dicen que se suicidó.... que se levantó en mitad de la noche, se tomó un montón de pastillas de dormir, y se metió en la bañera...y se quedó dormido... que si no hubiera estado directamente debajo del grifo, igual no habría pasado nada...

En mi familia, existe una maldición... que se remonta a la época de la expulsión de los judíos... Se hicieron muchas barbaridades en mi ciudad... Ahora, todo el mundo la conoce por su impresionante castillo templario, y su belleza, además de su gastronomía... Pero en la noche del 2 de agosto de 1492, un grupo de soldados e hidalgos, enardecidos por las masas de indigentes y la plebe, optaron por tomarse la "justicia" (y pongo las comillas con toda intención) por su mano... Hay un elevado puente, que cruza el río Boeza... y debajo de él, existe una serie de pozas, algunas de ellas muy profundas... y que desde la madrugada del 3 de agosto se llaman "la poza de los judíos"... Como diversión para el populacho, mi antepasado organizó una serie de ejecuciones, atando a los pies de los judíos grandes piedras, y obligándoles a saltar desde el puente... Más de 40 personas fueron ejecutados de aquella manera... Pero uno de ellos era un poderoso brujo, quien antes de saltar, le dijo: "Maldito quedas, ahora y para siempre... Ni tú cumplirás los 30 años... ni ninguno de tus descendientes... y será dentro del agua..."

Y así ha sucedido, desde entonces... Ni mi familia, ni ninguna de las que se vieron involucradas en la masacre, aunque solamente fallecen los hombres... las mujeres han sido respetadas... Desde hace más de 200 años, ninguno de los varones de nuestra familia ha viajado por mar, ni ha paseado por la playa, ni mucho menos ha ido a una piscina, a un parque acuático, aprendido a nadar, ni siquiera ha usado una bañera...


Lo que no quita el que se hayan extinguido casi por completo, al menos, los varones, por lo que durante estos años, incluso los apellidos de los perpetradores han desaparecido... Solamente faltaba el mío... Denttro de una semana, cumplo 30 años... No pensé que hubiera ningún problema en realizar una excursión por el Pirineo Aragonés... ni que el practicar la multiaventura, ya sabes, disparando con arco, una marchita de orientación, y varios juegos de equipo representase un peligro para mí...
 
Y cuando he visto que una de las aventuras era lanzarse en tirolina desde la orilla izquierda de un barranco hasta la otra fuera un problema... puesto que en apariencia, a muchos metros de distancia, se encontraba una superficie pedregosa, cubierta de nieve... Pensé que no había ningún peligro, me puse el arnés, asegurando el equipo con el ocho y el pasador, y me lancé al vacío... A mitad del trayecto, me quedé parado... Y pude ver cómo la cuerda, que habían instalado la mañana anterior, empezaba a deshilacharse...
 
Caigo de espaldas, seguro de matarme por el golpe contra las rocas... Y, sin embargo, noto que la superficie cede... y me hundo, dentro de una gelida corriente de agua... que la vida se va escapando lentamente de mi cuerpo, y no solo a través de las heridas de mi cuerpo, que van tiñendo de rojo el pequeño pero profundo lago... Y se cumplirá de esta forma la "tradición familiar"... y desaparecerá de esta manera mi apellido... puesto que soy hijo único...
 
La maldición de la tumba de agua se ha cumplido...