
El río baja, despacio, entre los árboles quemados, arrancados de cuajo por la fuerza de las bombas de hace décadas, cuando la muerte cayó del cielo... Una vez más, el dolor, la sangre, el llanto, ha brotado del averno, dejando sobre la tierra su macabra cosecha... No se oye ni tan siquiera el lamento de los moribundos, tal vez porque el miedo impera en los supervivientes de una guerra que es un juego, donde se han cambiado de repente las reglas... y las armas... y las municiones... Además, ni siquiera se ha detenido el combate, el olor cobrizo de la sangre se ha metido en sus cerebros, en sus mentes, y se trata una vez más de matar o de morir...
Una capa uniforme de sangre cubre las aguas, espesas, casi congeladas, y los restos de algún cadáver, una mano, media cara, un pié, un torso ensangrentado, emergen, como un recuerdo congelado de una vida que ya no está... ¿Cuántos litros de sangre pueden salir de casi cien cuerpos jóvenes? Una gran idea, desde luego, la de invitar a los trabajadores de la fábrica de automóviles, a unas jornadas de convivencia con el resto de la empresa (comerciales, creativos, vendedores, publicistas...), agruparlos en dos bandos, qué gran originalidad: "Equipo Alfa" y "Equipo Beta" y planear la primera actividad como una pequeña batalla, que comienza en el bosque, atraviesa el claro, y el objetivo es llegar a la bandera del enemigo, "eliminando" a todos los contrarios...
Desde tiempo inmemorial, los humanos siempre han terminado matándose por estupideces, cuando no por unas simples líneas de tinta trazadas a mano alzada sobre un mapa, lo han hecho por motivos tan "importantes" como la propiedad de un territorio de caza, o las lindes de una tierra de cultivo... Y en este campo inmortal de sangre, cada pocas décadas, o como mucho cada centenio, se ha librado una gran batalla... La Muerte campa de nuevo, si bien con el paso del tiempo, se ha ido modernizando: de las hachas de silex y las flechas con punta de hueso, hasta las ametralladoras Gatling, lo único que cambia es la eficacia y la rapidez...
Pero aquí se recuerdan, sobre todo, dos batallas... La primera, entre las tropas de Escipión el Africano, en su épica campaña contra Anibal, pues en estas mismas tierras se enfrentaron, en estas tierras torturadas, quedando en tablas... La Muerte, realmente, fue la única que triunfó aquél día... La segunda gran contienda, en 1944, en los espesos bosques de Germania, que tan escasamente han cambiado entre las dos campañas... Miles de muertos en tres días, miles de armas condenadas a vagar por el campo de la nada...
La última batalla, hasta el momento, terminó a las 17:15 (hora Zulú)... Cuando el último superviviente del bando Alfa fue alcanzado por una bala trazadora... No hay médicos, ni veterinarios, ni enfermeros... No queda nadie indemne para ocuparse de los heridos, que agonizan lentamente, intentando contener con las manos el manantial de sus entrañas, que se desparraman, lentamente, sobre la tierra negra... Siempre aparece alguno, algún adolescente casi imberbe, que perece con el nombre de su madre en los labios, mientras con una mano intenta contener el flujo de la sangre.... Los más afortunados, mueren pronto... Y sus cuerpos van quedando cubiertos, lentamente, por la nieve, como si la Naturaleza conociera perfectamente lo que pasará al caer la noche...
Pues en este campo inmortal de sangre, que una vez más ha saciado su sed, no están solamente los muertos y los vivos... También estamos los Erlkönig ... No pedimos mucho, nos basta con una sola batalla cada veinte o treinta años, y para matar el aburrimiento y el hambre, también nos sirve algún cazador que extraviamos... unos excursionistas que deciden acampar aquí una noche... Como has podido ver, manipulamos los elementos, modificamos la textura de los materiales, sustituimos componentes... Para darle un poco de interés... No, no nos gusta que muráis durante el día, pues lamer la sangre de los charcos es denigrante para unas criaturas tan antiguas como nosotros... Varios milenios, cazando, exterminando, torturando, no pueden quedar reducidos a un grupo de espíritus casi transparentes, debilitados por el hambre... Y yo no soy de los que se dejan morir poco a poco, debilitándose como Voldemort...
Por eso, esta mañana, antes de que empezáseis con vuestra absurda partida de paintball, hemos dedicado unos minutos a manipular, a congelar, la dichosa pintura, para darle más fuerza al proyectil, también hemos incrementado exponencialmente la potencia de vuestras armas... Al mismo tiempo que vuestro instinto asesino, porque... ¿No me dirás que no has visto cómo volaba en pedazos el cráneo de tu compañero? ¿No asegurarás ahora que tampoco nadie se dió cuenta del efecto de vuestras pelotitas? Seguro que ha sido la mejor partida de toda vuestra vida...
Eran muy graciosas vuestras expresiones, al comprobar que en vez de la bolita de tinta no biodegradable (si se enterasen los defensores de la naturaleza, igual se enfadaban un poco), lo que os atravesaba era un proyectil del calibre 45... Vísceras, sangre, huesos, todo mezclado, un perfecto aperitivo... Por supuesto, también ha sido una genial idea, el modificar vuestras granadas de pacotilla: en vez de perlitas amarillas, metralla de primera calidad... Y a pesar de todo, seguíais avanzando, disparando, agachados para tener mejor ángulo de tiro, para conquistar la puñetera banderita... Y matando... y muriendo... Y todo eso, todo ese dolor, esa ira, esa frustración, nos daban más fuerza a cada momento, a mis hermanos y a mí...
¿Que por qué te cuento todo esto?Bueno, siempre me ha gustado mucho conversar con los moribundos, es una forma de jugar como el gato con el ratón, de dilatar los buenos momentos... ¿De verdad quieres saber lo que te espera? Tranquilo, despacio, yo te levanto la cabeza... así es... muy bien... Fíjate bien en lo que hace Magog con tu amigo: nos alimentamos de vuestra sangre, pero sobre todo de vuestros sentimientos, de vuestros miedos, de el último aliento que exala vuestro pecho... Antes, hace años, cuando nuestro poder era mayor, podíamos manipular objetos, como por ejemplo una bayoneta, un chuchillo... Pero ahora, solo podemos contar con nuestro cuerpo espectral... parcialmente materializado...
¡Ahí lo tienes! ¿Lo has visto bien?Tranquilo, que te lo explico... Magog ha alterado el perfil de su mandíbula, para convertirlo en el pico de un ave, pero manteniendo su proporción de humano... No sé, es casi un pterodáctilo, ¿no crees? Luego, ha enderezado el cuerpo, y de un solo golpe, ha introducido profundamente el pico en el abdomen de tu amigo, rompiendo las costillas, el plexo solar, de un poderoso golpe, para engullir directamente su corazón caliente, saborear su terror, su sangre, su odio, su miedo... Después, también se ha comido sus pulmones, sus vísceras (menos los intestinos, que nos dan asco... y repiten), y después, le ha abierto el cráneo, para devorar el cerebro... Comprenderás que, comiendo tan poco, y con tantos años entre festín y festín, tenemos que aprovechar las cosas que Mamá Naturaleza de da...
Pues entonces, mi curioso amigo, ya sabes exactamente lo que te espera... Por cierto, me llamo Nequitur... Y te prometo que tu muerte será rápida... Déjame que me retoque la nariz, huy, perdón, el pico... y estoy contigo...
joooooooooooodeeeeeeeeeeeeeeeeerrrrr!!!!!ESTAMBUL
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