Un hombre... Una mujer, hermosa... desnuda... y una copa de buen vino... el fuego de una chimenea, alimentada exclusivamente por madera de la mejor calidad... Frank Sinatra suena, muy levemente, para llenar los inevitables silencios... Pero es cierto... vosotros no podéis ver el conjunto de la foto, ¿verdad? Es casi medianoche... el momento en que la frontera entre los dos mundos está mucho más difuminada... casi podrías tocar el "más allá"... o directamente, traer algo de aquél lugar... Es el momento más adecuado para conseguirlo...
En ocasiones, es muy complicado realizar los viejos conjuros, aquellos que aparecen solamente en momentos y lugares muy específicos... Durante casi veinte años, he tenido un pequeño ejército buscando, en las tiendas de libros viejo, en oscuros almacenes de Bibliotecas públicas y privadas, para encontrarlo... Ignoro las toneladas de polvo, de moho, de telarañas que mis secuaces han tenido que tragar y remover durante todo este tiempo...
La búsqueda, de cualquier modo, no ha sido sencilla... puesto que el grimoiro que durante tiempo me ha quitado el sueño, fue escrito hace más de dos mil años, por un hermitaño navarro, heredero de una larga dinastía de magos y hechiceros... aunque los orígenes de la secta se remontan en apariencia a la antigua Babilonia... Se le conocía como "Pastoricum", aunque nunca se le puso realmente un nombre... puesto que nadie se atrevía a pronunciar el nombre del atávico demonio que, mediante una larga serie de conjuros encadenados, de complejidad creciente... El conjuro constaba de en sesenta y seis invocaciones mayores y doscientas treinta y siete menores, utilizando el "Milialia Formulae Hierotante"...
La fragmentación se realizó en 1763, en el Monasterio de Montserrat... Hasta aquella fecha, había estado escondido en el interior de un legajo, donde aparentemente estaban consignadas las cuentas del cenobio, custodiado personalmente por el hermano bibliotecario... que por supuesto, pertenecía a la antiquísima orden de los Norcturnalis, en torno a la cual se gestó la primera congregación... La multitud de cavernas naturales era un lugar fantástico para efectuar las invocaciones destinadas a facilitar el regreso del Hijo de las Sombras... Sin embargo, la llegada del nuevo abad al monasterio complicó tremendamente las cosas, puesto que localizó el legajo con ayuda de un hermano traidor, y trató de destruirlo... usando para ello un cuchillo de plata, bañado en agua bendita... Finalizada su tarea, intentó destruirlo con el fuego... sin éxito, puesto que había sido concebido en las llamas del infierno... Mientras terminaba su tarea, empezó a sentirse mal... envenenado por las páginas del legajo... y su último gesto consciente fue el lanzar los fragmentos por la ventana más alta...
Desde aquél año, los Nocturnalis hemos estado buscando y reuniendo los fragmentos... Que se fueron escondiendo, mutando por sí mismos, dentro de otros libros, como medida de precaución... puesto que entraron en liza fuerzas completamente antagónicas: los Hijos de la Luz, a los que pertenecía el abad, intentaban localizar los restos para destruirlos, utilizando nuevas fórmulas derivadas de la ciencia, como nuevas generaciones de ácidos... combustibles... Sin embargo, hemos tenido suerte... quizás por no dudar jamás en utilizar la fuerza extrema... y el legajo ya está, una vez más, completo en nuestras manos... Las páginas se han soldado por sí mismas, en cuanto las hemos dispuesto sobre la lápida sagrada...
Hace dos noches, efectuamos el penúltimo conjuro... Ahora, solo falta un pequeño detalle... apurar una copa de sangre de una mujer, nacida el 28 de octubre de 1990... y arrancar el corazón, para depositarlo, aún palpitante, sobre la lápida sagrada... pronunciar la última invocación... y conseguir, de esa manera, que regrese entre nosotros, el Hijo de las Sombras... y que se alimente con tus restos, para cobrar forma...
Para que luego digas, querida, que solo te quiero por tu cuerpo de diosa...

me ha gustado mucho... sobre todo, el puntito de humor negro al final... (enviado por Belén)
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